“Lunar Park” Bret Easton Ellis

Tras la excepcional “Glomourama“, su obra más ambiciosa – más de 800 páginas – y cinco años de silencio, Ellis volvió en 2005 con este digno pero fallido experimento donde bajó considerablemente el nivel.

El autor de “Menos que cero” se pone a si mismo como protagonista de la novela, acosado por sus fantasmas personales – su padre, su creación más lograda y polémica, es decir, Patrick Bateman – en lo que podría decirse que es una auto parodia llena de ironía, asumidamente exagerada, en la que juega con todos los rumores y leyendas que le han rodeado así como su propia biografía.

Claramente influenciada por Stephen King, uno de los ídolos de Ellis, recuerda bastante a las novelas del rey del terror ( “Misery“, por ejemplo ) en la que un escritor es acosado por sus fans más absesivos, sus propias inseguridades o sus propias criaturas.

Ellis logra esquivar el egocentrismo poniéndose a si mismo por los suelos ( no parece tener mucho que ver con el Ellis real ) pero no impide que una irritante autoconsciencia planee sobre una trama que va deslizándose progresivamente hacia lo sobrenatural con espíritus, casas encantadas y muñecos que cobran vida entre otros tópicos del género de terror pasados por su particular filtro.

La novela tiene una atmósfera inquietante y cierto misterio, pero su fuerza inicial va diluyéndose en una historia imposible llena de agujeros narrativos y explicaciones demasiado vagas, en la que el desinterés se acrecenta en las páginas finales. Parece un bestseller de terror de segunda categoría con un desarrollo de lo más vulgar ( que el climax sea un enfrentamiento con un perro mutante no es muy convincente que digamos ), personajes un pelín detestables y un juego escritor/personaje de lo más caprichoso, esnob e innecesario.

Es una ironía que hablando de sí mismo Ellis se haya alejado algo de su mundo. Ese retrato crítico y a la vez hedonista del capitalismo más salvaje, el de los yuppies, que empezó con la era Reagan, que ha alcanzado su nivel de inmoralidad más alto en los últimos años. Este escritor fue siempre la nota discordante de un sistema obsceno, y cuando “Lunar Park” rinde más es cuando vuelve a acercarse a su habitual territorio.

Esa visión de unos padres sobreprotectores que mantienen a sus hijos inflados de pastillas de todo tipo es de lo más inquietante y hay cierto vitriolo y bastante sentido del humor en otros párrafos del libro ( la novela porno que inventa el Ellis de ficción o el propio escritor hasta  los topes de cocaina dándole alcohol a su hijo menor de edad ).

Hay que reconocer que el final despierta cierta emoción pero al autor de obras tan consagradas como la misma “Glamourama“, “Los confidentes” o ese icono de los años 90′ que es “American  psycho“, hay que exigirle más, muchísimo más. Un trabajo tan mediano como prescindible tal cual es “Lunar Park” no es suficiente.

Que Bateman saliese como un personaje episódico ( casi un cameo ) en otros libros de Ellis podía ser un guiño divertido o la constatación de que ha creado un mundo cerrado y tremendamente personal. Su propio mundo. Que salga en una especie de “Poltergeist V” no es lo que se espera de un gran escritor como él. Alguien que bajo su imagen yuppie y pija esconde a un auténtico existencialista-punk contrario a un sistema canibal y carroñero.

Con una lengua tan mordaz como su pluma, Ellis ya daba cuenta de sus intenciones y de su inteligencia en incendiarias ruedas de prensa donde recomendaba mandar amenazas de muerte a comentaristas de ultra derecha y decía cosas como “ofender es uno de los derechos del ser humano” o “soy consciente que bajo una sonriente anciana puede esconderse un miembro del Ku Klux Klan. La gente es cada vez más animal” y es esa increible mala hostia la que se echa en falta en gran parte de la endeble trama de “Lunar Park“.

Una decepción que, espero, no tenga continuidad. Si Patrick Bateman viera lo que ha hecho su padre, ni todo el klanopín del mundo serviría para amortiguar su dolor y desilusión.

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