“Los desnudos y los muertos” Norman Mailer

En estos tiempos en los que cualquiera publica un libro, sigue llamando la atención que esta obra magnífica, que si no es maestra es por muy  poco, fuera realizada por un debutante de poco más de 20 años, demostrando una calidad y una audacia a la altura de sus ambiciones.

Acabada la II guerra mundial y lejos de la épica y de la propaganda que reinaban en el cine de Hollywood, Mailer se descolgó con una novela que, justifica por sí sola una carrera.

En un islote del pacífico, norteamericanos y japoneses se enfrentan sin piedad. Una oscura y anónima batalla que puede servir de metáfora para todos los combates de ese frente y que sirve para que Mailer realice un denso, complejo estudio de personajes. Militares USA con sus miedos, odios, ambiciones y obsesiones particulares y a los que sigue desde antes de la guerra definiéndolos con profundidad, aspereza y sucio realismo.

Aqui no hay épica, ni patrioterismo, ni maniqueismo, ni siquiera violencia física en abundancia. No hay muchos combates, pero los que hay, están descritos con dureza y a mi me resultó particularmente escalofriante este fragmento ( página 157 )

“-¡ Vamos a cogerte Yanki !- Gritó la voz

-¡ venid a cogerme, hijos de puta !- Rugió Croft.

Gritó con todas las fibras de su cuerpo, como si se echara con todo el peso contra una puerta de roble.

Durante unos diez segundos no hubo ningún ruido, sólo la luna sobre el río y el canto estático e incesante de los grillos. Después, la voz volvió a hablar:

-¡ Ya vamos Yanki, ya vamos !”.

Lo que hay es tedio, sudor, opresión racial, religiosa y militar, suciedad y una molesta sensación de que nada vale la pena, teñida de una corrosiva ironía.

Es difícil olvidar a algunos personajes, como ese asesino profesional que es el sargento Croft, alguien que en función de sus intereses es capaz de arriesgar la vida de sus maltratados hombres, algo que hace en mayor medida el general Cummings, un ser tan inteligente como malvado. Ellos son, a veces, el auténtico enemigo y sirven a Mailer para hacer una inquietante  radiografía del pensamiento fascista. A este respecto es muy relevante “el discurso” que suelta el general admirando al nazismo y alegando que dicha ideología habría funcionado mejor en EEUU pues en Alemania, por sus condiciones, está condenada al fracaso. Algo que resulta un tanto premonitorio del inminente imperialismo USA que dominará, con sus guerras abiertas y sus guerras sucias y encubiertas, la segunda mitad del siglo XX. Ahora que lo pienso ese antológico enfrentamiento entre oficial nazi y comisario soviético prisionero en “Las benévolas” de Jonathan Littell, donde el nazi afirma que el comunismo estaba llamado al fracaso por haberse creado en un país tan corrupto y sumiso como Rusia. Esto tiene que muchos puntos de contacto creo yo con este fragmento de Mailer.

En el polo opuesto están los individualistas Red Valsen y  el teniente Hearn, que detestan todo el sistema, la cadena de mandos, el ejército y toda la maldita guerra. Hombres que son pasivos porque siempre hay alguien por encima de ellos y son incapaces de cambiar lo que les rodea. Son los que reciben más simpatía por parte de Mailer, pero también reflejan su lado oscuro y siempre desprovisto de cualquier sentimentalismo. El bonachón de Wilson o el asustadizo y torpe de Roth ( acosado por su condición de judío ), son los típicos soldados carne de cañón, especialmente el segundo, victima de sus superiores, deseosos de cargar su odio y sus miedos en los más débiles.

Este libro fue el único estrictamente bélico de Mailer, y no es extraño. No necesitó hacer más y como toda gran obra de guerra, trasciende el género al que pertenece, para ser un hondo y pesimista retrato de la condición humana. De casi 700 páginas, sólo hay balbuceos propios de un novelista en 4 ó 5. Un escritor de verdad.

Los desnudos y los muertos” fue llevada  al cine en los años 50′ por el prestigioso Raoul Walsh, en su momento un film inédito en los cines españoles, pero que se ha podido ver en TV. Si bien es una película con la que tiene bastantes similitudes es con la grandiosa “La delgada linea roja” de Terence Malick, la segunda adaptación al cine que tuvo la novela de James Jones, que ya había dado lugar en los años 60′ a otro film, al parecer – film que no he visto-, radicalmente distinto.

La obra de Malick, al contrario que la novela de Mailer, es, con toda su violencia y salvajismo, una película bellísima, poética, de una peculiar sensibilidad, y con el toque antibélico más acentuado, sin llegar a la rigurosa sequedad de “Los desnudos y los muertos“, pero coinciden tanto en reflejar la futilidad de la guerra como en hacer un estudio psicológico inusualmente intimista de sus personajes. Como dice el cartel de La delgada linea roja: “cada hombre libra su propia guerra”. Hombres lanzados, en plena imbecilidad humana y ante la indiferencia del cosmos, a una carnicería que les sobrepasa, los empequeñece.

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2 comentarios para ““Los desnudos y los muertos” Norman Mailer”

  • Iván:

    Estoy de acuerdo con sus comentarios, excepto de que afirma “es casi una obra maestra”. Acabó de terminar el libro(con la misma portada de su presentación) y no tengo la menor duda de que es una verdadera y auténtica obra maestra. Es una obra sorprendente, más aún tomando en cuenta la edad de su autor y la época en que se publicó.Me entusiamó como autor.Tendré que leer otras obras suyas. Desde Concepción,Chile lo saludo.

  • Muchas gracias Iván, amigo chileno. Es una fantástica obra. En MELIBRO también reseñamos con anterioridad “Oswald, un misterio americano”, dedicado a Lee Harvey Oswald, también de Mailer, y confirma lo que dices, que es un autor imprescindible. Si lees más obras del autor no dudes en hacérnoslo saber, y si te apetece escribir sobre ellas con más extensión, te publicamos tus escritos a tu nombre. Otros lectores lo agradecerán
    Saludos amigo

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