“Lo seco y lo húmedo” de Jonathan Littell

loseco y lo humedo littellPartiendo de las premisas del aqui inédito – y debería publicarse- “Manner Phantasien” de Klaus Thewelwit, escrito en 1977, Jonathan Littell ha realizado un insólito e incisivo estudio de la psicología fascista- su lenguaje, su militarismo, etc-.

Littell aplica los parámetros anticonvencionales de Theweleit – autor del posfacio- al libro “La campaña de Rusia del famoso fascista belga Leon Degrelle, colaborador de los alemanes en la II guerra mundial tanto por convicciones como por oportunismo, uno de esos criminales que encontraron refugio en la España de Franco y siguió viviendo, rodeado de aduladores, en el país hasta su muerte ya en la democracia.

El libro de Degrelle es una de esas autojustificativas autobiografías ridículas y llenas de mentiras y tergiversaciones que casi parecen formar parte de un género propio: el de los militares del Eje, sobre todo los de alto rango, que en la postguerra escribieron libros afirmando que no sabían nada del exterminio de los judíos y de otros enemigos, o simplemente no mencionan el tema, que si ellos sólo obedecían órdenes y que no tienen culpa de nada, que siempre estuvieron en contra de Hitler,etc, es decir, manipulaciones y embustes que resultarían divertidas si no fuera en el contexto de tragedia en el que ocurrieron. Un ejemplo de “Prestigio”: “Victorial frustradas” del pomposo Mariscal Mannstein.

Escrito durante la elaboración de “Las Benévolas“, “Lo seco y lo húmedo”, es un libro corto, con abundante y clarificador material fotográfico, que puede parecer un poco caro por su brevedad,pero que es un trabajo fascinante, mucho más que el mero apéndice de “Las Benévolas” que superficialmente parece ser.

Littell es un escritor que en las contadas y a veces algo desganadas entrevistas que concede, cuenta muchas cosas mucho más interesantes que la obra de muchos autores y este libro lo confirma: Desmonta rigurosamente la psicología del fascista desde su uso manipulador y eufemístico del lenguaje hasta su cerrada sexualidad sustentada en sus miedos más primarios y profundos y que trasciende los límites de los nazis ya que sirve para describir también todo tipo de cerrados fascistas occidentales llevando el trabajo de Theweleit, como éste mismo reconoce, más lejos aún de lo que el alemán lo llevó.

Además el libro es un buen retrato tanto del infierno del frente oriental como de los movimientos colaboracionistas de la Bélgica ocupada, así como del propio Degrelle. Cuando uno acaba de leer “Lo seco y lo húmedo”, la imagen heróica que proyectó el fascista Belga le resulta a uno ridícula, grotesca e infantiloide. En una de las entrevistas de hace un par de años, que corren por Internet, decía Littell que, a lo mejor que no sea así.

L. Kurt Staley

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