“Las tablas curvas” de Yves Bonnefoy
Antoine de Compagnon en su estupendo libro “¿Para qué sirve la literatura?” – por cierto, comentado por mi compañero Montag en esta misma web – dice: “Yves Bonnefoy fundamenta su obra sobre el rechazo del lenguaje conceptual: antiplatonismo que aspira a desbaratar cualquier sistema filosófico para consagrar la poesía a la búsqueda de la presencia auténtica”. Creo que Compagnon da en el clavo y en “Las tablas curvas” más que en ningún otro libro de Bonnefoy esto es evidente. Frente a un cierto pesimismo lingüístico-filosófico devenido al constatar las limitaciones del lenguaje y la insuficiencia de la filosofía se puede optar entonces por el silencio contemplativo o por la poesía. Menos mal que Bonnefoy optó por lo segundo, consiguiendo reunir en sus poemas todo lo que habitualmente separan las palabras. Dice Yves que el poeta va “más allá casi de las palabras / con un poco de luz sólo” certificando que “las palabras se callan / su sonido es ya sólo un ruido / y el ruido cesa”. Puede parecer paradójico usar las palabras para expresar algo que está más allá de ellas, pero esta es la grandeza de la poesía, que permite pasar a la otra orilla, aunque allí nos deja solos pero ya no importa porque estamos en casa. Adiós.
Casanova.





