“Las flores del mal” de Charles Baudelaire

las_flores_del_malUno de los libros de poemas más famosos de la historia, se publicó, y se censuró, en 1857. Cuatro años después salió la versión integra que hoy día podemos disfrutar y que se considera la cumbre de su autor, al que siempre le ha rodeado la controversia y cuya notoria influencia sigue notándose en todo tipo de disciplinas artísticas y casi se podría añadir que, por descontado, se seguirá notando mientras exista la raza humana.

Si bien se ha relacionado al poeta- muerto cuando sólo contaba con 46 años de edad- con todo tipo de paraísos artificiales en forma de alcohol -véase sobre todo los poemas agrupados bajo el título “El vino”-, drogas – cuya presencia aqui es mucho menor -, si hay un motivo de hedonismo principal en el libro, con sus contínuas y sabias, muy personales por su modo de utilización, referencias a todo tipo de mitos, especialmente a los griegos – que demuestran su amplia cultura-, podría decirse que ese motivo es el amor.

El amor encontrado en una mujer que le saca de sus tormentos y sufrimientos. Con un lenguaje rico, voluptuoso, barroco, a veces extático, muchos de sus poemas son un canto a la vida, a los viajes, a los placeres por pequeños que sean, a las pasiones, a todo tipo de sentimientos arrebatados que no excluyenla crueldad y la decadencia, y que a uno le hacen sentir vivo.

Se podría decir que es la crónica de una degradación: el poeta va experimentando todo tipo de sensaciones y placeres, se recrea en ellos como si le fuera la vida en ello, desafiando orgulloso a Dios y en menor medida a Satán- aunque también le rinde admiración-  trascendiando la educación cristiana que ha tenido, buscando incansablemente la belleza en las mujeres de las que hace exhuberantes descripciones tanto físicas como psicológicas,  en los amigos, en el arte, en el fondo de una botellan en un jardín, en los gatos – hay distintos poemas dedicados a estos animales-, en las puestas de sol,  en las estrellas, y un largo etcétera, una sed de sentimientos  y de experiencias que se enganchan hasta el  infinito, lejos de prejuicios supuestamente morales, con sensibilidad e inteligencia, combatiendo con deseperación contra el inexorable paso del tiempo que todo lo destruye, -empezando por la carne, una carne que va degenerando hasta acabar en los huesos y en una ¿acogedora? sepultura-, hasta que el autor ahíto de excesos y de vida, comprendiendo que aún con toda la belleza que le rodea, el ser humano está condenado – un ser humano cuyo mayor enemigo, a parte de si mismo, no es la muerte sino el tedio o la muerte en vida- que la especie humana está podrida de arrogancia y violencia – mírese el implacable “El viaje”- donde da rienda suelta a su amargura y a su cinismo.

La única solución entonces es la muerte. Una muerte a veces temida pero muchas veces deseada, pues los placeres que se antojaban inagotables tienen sus límites y el poeta acaba prisionero de ellos, le pasan factura continuamente, todo escrito con una imagineria gótica que no excluye lo que hoy llamamos “gore”, de gran crudeza pero llena de una belleza muchas veces excelsa, otras de una belleza más fúnebre y oscura pero con la voluptuosidad tan presente como ese dolor, ese tormento sincero que subyace permanentemente, con una honestidad a años luz de todos esos alumnos actuales que lo han convertido en una mera y despreciable pose.

Con apariciones de todo tipo de criaturas sobrenaturales, se podría decir que “el mensaje”, si lo hubiere, se resumiría en algo así como: disfrutar con todo, con los besos cálidos, con las fragancias de los perfumes, con la bruma producida por un buen vino, con una mujer en la cama, en el suelo o donde sea, con la luz de la luna, con un soneto, con un paisaje por siniestro que sea, etc etc hasta hartarte y entonces desear la muerte que colme una vida que ya sólo puede ser aburrida o ir hacia abajo.

Baudelaire murió joven, pero probablemente disfrutó de la vida más que la mayoría, aún con todos sus demonios. Entre tantos poemas algunos no calan tanto como otros, pero el nivel es homogeneamente alto y aunque sea un topicazo también es cierto afirmar que ya no se escriben libros así. Copias seguro pero originales no.

VALENTINA Y CHATTERER EN EL VATICANO

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