“Las benévolas” de Jonathan Littell

benevolas-littellEntre la avalancha de novelas históricas y en concreto de la II guerra mundial, destaca sobremanera este libro denso, complejo y riguroso que se diría la antítesis de la almibarada, casi “disneyana” “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne, una versión comercial esta del holocausto, lo mismo que las tópicas películas que se hacen sobre el tema con cierta regularidad y no sólo en Hollywood.

Y es que el sorprendentemente primerizo Littell-recién sacó otro libro sobre el tema, “Lo seco y lo húmedo”- firma una obra narrada en primera persona por un oficial nazi, Max Aue, que resulta tan incómoda como necesaria.

Incómoda por su sobriedad y a la vez intensidad en retratar el horror, y necesaria porque en cierto modo esta obra es un aviso. Si la excepcional “Vida y destino” de Vasili Grossman es una reivindicación de la vida y libertad aún en las circunstancias más desesperadas y extremas, “las benévolas”, libro oscuro y nihilista donde los haya, nos habla con una turbia pero verosímil familiariedad: en ciertas circunstancias, nada fantasiosas, todos o muchos podemos llegar a ser Max Aue, tan nazi como culto.

El holocausto y la II guerra mundial no es algo que ocurriera hace demasiado y sus autores no eran unos marcianos. Entre la variopinta gama de personajes ficticios y reales- Eichmann, Himmler, el propio Hitler y un largo etc-  que salen en el libro, se reconocen unas costumbres, unos comportamientos que resultan identificables al lector, sin maniqueismos ni trazos gruesos. Tan humanos tanto en sus conversaciones más triviales como en la ejecución de sus abominables objetivos. Y es esa humanidad, sobre todo la del propio Ave- que no es de los peores- lo que la hace tan convincente como real e inquietante.

Novela riquísima en vivencias y relatos, con toques surrealistas, oníricos y eróticos sorprendentes. Nada simplista ni facilona. Es una obra ambiciosa, tal vez incluso pretenciosa y puede que no sea redonda del todo. Pero es un libro impresionante, rupturista, y como toda gran novela “bélica”, mucho más que un simple libro de guerra. Un viaje por el lado oscuro de la raza humana, ese que si queremos combatir adecuadamente primero debemos reconocer que existe. Y no sólo “ellos” o “en el pasado”. También nosotros.

Lo decepcionante es que la gente se queda con la versión aséptica, mascada y digerida, propia de un cuento de hadas infantiloide, del “El niño del pijama..” en mi opinión tomadura de pelo. La frase final del libro afirmando que algo asi ya nunca va a volver a pasar cuando los hechos históricos post II guerra mundial lo desmienten rotundamente. La frase tiene tela. Un adulto no puede aprender casi nada, al contrario que el obsesivo, elaborado, penetrante y hasta peligroso para las mentes miopes y politicamente correctas que supone el libro de Littell. Un autor al que habrá que seguir.

JUAN(Él mató al niño del pijama)

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