“La reina del sur” de Arturo Pérez-Reverte
por invitado
Esta es la primera novela de Pérez-Reverte en la que el personaje central es una mujer, Teresa Mendoza, que casi se ha convertido en un minimito, en una leyenda urbana en México y en el mundo de los narcos, hasta tal punto que, como el autor, ya tiene su propio narcocorrido. Este sub-género musical es, junto a las novelas de Elmer Mendoza, autor de la convincente “Balas de plata”, una de las mayores influencias de “La reina del sur”, de la que hace tiempo existe el proyecto de llevarla al cine, proyecto lleno de problemas y retrasos que aún no ha acabado de concretarse y que si se llega a realizar, sería que mejor que lo hiciera alguien “adecuado” para llevar a la gran pantalla este duro material.
La transformación de una chica mejicana en la reina del narcotráfico español, es lo que narra esta potente pero irregular novela que destaca especialmente en el arranque. Transcurre en México, un país con el que el autor mantiene una relación especial y del que conoce perfectamente el sórdido mundo que describe, pues como en sus novelas históricas, se mezclan personajes de su invención con otros reales.
Reconociendo su indiscutible brillantez, y que Reverte sabe sobradamente de lo que habla, uno siente, pese a haberlo disfrutado, cierta antipatía por este libro, que no es de lo mejor del escritor, por algunos diálogos o personajes estereotipados – en el cine ya hemos visto muchas veces una historia similar, como el memorable “scarface” de Brian de Palma, con un escepcional Al Pacino en el mítico rol de Tony Montana – cuando no excesivamente tópicos, convencionales y hasta sobrantes – el reportero, ¿un alter ego del propio Reverte?- por toques folklóricos, irritantes, por la admiración que parece sentir el autor por los códigos del mundo de los narcotraficantes, códigos de comportamiento por lo menos discutibles y que ponen a México en las páginas de sucesos continuamente; por el folletinesco de la trama, o especialmente porque no llega a sus últimas y coherentes consecuencias, pues las sorpresas finales a parte de poco creibles son bastante tramposas – la doble cara del Guero Dávila, el final que no voy a destripar -.
Con todo, es una novela recomendable con la fuerza, intensidad, sequedad y mala leche propias de Pérez-Reverte, un claro ejemplo de que se puede escribir buenos personajes, personales llibros, y vender mucho. Tiene no pocos momentos y personajes memorables, y sus virtudes, en resumen, compensan sus defectos pese a que persista la molesta sensación de que, sorprendentemente, el veterano y curtido escritor no ha sabido redondear la trama. A lo mejor soy yo!! Al fin y al cabo los corridos me provocan la mayor de las indiferencias, y este libro, fascinante y pesado a la vez, no deja de ser un largo narcocorrido. Dicho esto con todo el respeto hacia el autor
¡EL PEDANTE DE LORD HUNTINGTON, OTRA VEZ!
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Comentarios (1) »
Lamento discrepasr contigo, este libro es uno de los que más me gustó del citado autor. A mi me recordó bastante, salvando las obvias distancias que los separan al Conde de Montecristo. Un novelón de aventurás, quizás un poco caricaturesco (éste, nunca el Conde que para mi es GENIAL) y masculino-infantil (a pesar de la protagonista) pero un novelón. Supongo que comparte los códigos del hampa que Mario Puzo describió en El Padrino (estupendo libro, sin desmerecer la fantástica trilogía cinematográfica). En todo caso, siento que no lo disfrutaras, porque yo pasé un verano inolvidable con él.