“La legión de los condenados” de Sven Hassel
Las 14 novelas del danés Hassel están inspiradas en las terribles vivencias que sufrió en una unidad disciplinaria en la II guerra mundial, una unidad compuesta por criminales, desertores, opositores al régimen nazi, etc, que siempre operó en condiciones extremas, especialmente en el frente oriental.
Con los años la figura del popular escritor se ha visto rodeada de controversia y sus libros se han tachado despectivamente de bestsellers basura de dudoso gusto literario, a lo que hay que hacer un par de matizaciones.
La primera es que, al margen de lo autobiográficas que puedan ser sus novelas- que está claro que no lo son al cien por cien, que para algo son novelas- Hassel retrata a la perfección, empezando por la primera, “La legión de los condenados”, el horror, el salvajismo, la estupidez, la inmensa crueldad, la suciedad de la guerra; y lo hace con cinismo y desesperación- especialmente en esta- pero también con buenas dosis antibélicas de pacifismo y obviamente contundente mensaje anti nazi.
La segunda, respecto a su sencillez, es que se trata d elo que un escritor puede transmitir, y Hassel transmite muchísimo. “La legión…” es una montaña rusa de emociones, del pesimismo más negro a la ternura o la exaltación de la amistad y describe perfectamente a los inolvidables personajes que saldrían posteriormente en todas o casi todas sus novelas. Luego Hassel convertiría esto en casi una fórmula eficaz de hacer bestseller con resultados algo desmañados pero apreciables, aunque para mi, sus primeras novelas de los 60′- esta emotiva “La legión de los condenados”, la tremenda “Los panzers de la muerte”, “Batallón de castigo” o “General SS”, donde el infierno de Stalingrado es retratado como pocas veces se ha visto- son lo mejor que hizo y diría que son obras maestras, o casi.
En “La legión…” logra tanto momentos de inusitada magia como de una crueldad sorprendente, con fragmentos memorables- la muerte de algunos personajes- y donde la mujer queda retratada – las nazis no- como un oasis de alivio, amor y paz en medio de todo ese repugnante infierno.
Acostumbrado a ver las típicas películas de propaganda de Hollywood, uno recuerda cuando hace muchos años leyó la aún más contundente “Los panzers de la muerte”, y fue un shock: lejos del maniqueismo buenos/malos, y la blandura y falsa épica de estos films, uno leyó algo que veía la guerra de cara a cara, sin condiciones, con asco incluso: las matanzas indiscriminadas, las torturas, las órdenes absurdas, la vileza del ser humano, toda la sangre y mierda de los combates, el pavor que producían los rusos, etc, y esos personajes quemados y amorales- a veces sólo aparentemente- que dejan a “Los doce del patíbulo” de la recomendable película, en soldaditos blandos y heróicos.
“Los panzers de la muerte” tuvo una no muy fiel adaptación al cine – la única que yo sepa de la obra de Hassel- con resultados muy, muy inferiores, pero es un digno film, curioso, inusual y esporádicamente brillante, dirigido por Gordon Hessler, con Bruce Davison, David Carradine y en un memorable cameo Oliver Reed.
También tengo claras otras dos cosas. Que suele ser mejor leer este tipo de libros, como el clásico “Sin novedad en el frente”, Erich Maria Remarque, o la excepcional, esta sí autobiográfica, “El soldado desconocido” de Guy Sajer, antes que libros de historia tendenciosos, maniqueos y discutibles – Martin Gilbert, D. Wright y tantísimos otros- y por supuesto es más recomendables- aunque de todo se aprende- que esas obscenas “memorias” tramposas, llenas de mentiras y tergiversaciones crueles de los generales y políticos de turno, que mandan con su estupidez, irresponsabilidad y asquerosa arrogancia, a millones de personas a la muerte y luego se ufanan con sus podridas medallas o conferencias y encima arengan con sus “razones”. Ejemplos así hoy día sobran.
“La legión de los condenados” es uno de los libros más deseperados que he leído en mi vida, lo que no quita que, con su demoledor climax final, esté recorrido por el amor y una mínima esperanza. Después de leer algo así, ver las películas del sobrevalorado John Wayne, ya no fue lo mismo para mi
HUGO “PLUTÓN” STIGLITZ
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Estoy totalmente de acuerdo con Hugo.La obra de Hassel me parece fabulosa y me hacen comprobar la verdad de que en la guerra se mata gente que no se conoce por defender los intereses de gente que si que se conoce y no se mata.Siempre la paz es la mejor opción.