“La historiadora” de Elizabeth Kostova
La historiadora es un relato de obsesión por la figura de uno de los personajes que ciertamente más fascinación causa en occidente. Este es el sanguinario y cruel Vlad Tepes, príncipe de Valaquia allá por el S. XV, hoy Rumania, también conocido como el Conde Drácula.
Mientras en Europa Occidental, en los siglos XIV, XV, la baja Edad Media fluía aunque no sin dificultades hacia el Renacimiento, en Europa Oriental, continuaban anclados en la más profunda de la Alta Edad Media, tierras surcadas de infinitos latifundios, donde la vida se hacía dura para sus pobladores, tierras de señores crueles, muy cercanas al gran Turco, lo que redoblaba que la vida de los campesinos valiera poco.
En este contexto es fácil imaginar mil supersticiones, leyendas pavorosas llenas de muerte y deseperación. Como en Occidente con el cambio de milenio cuatro siglos antes.
Es aqui donde la figura de Vlad Tepes adquiere fuerza. Principe inhumano que empalaba a sus victimas. Tal fue la magnitud de sus atrocidades que con su muerte se inicio la leyenda, una leyenda que llega hasta nuestros días- lo mismo que le sucedio a la Condesa sangrienta, la condesa Bathory; muy recomedable por cierto el libro que ha salido sobre esta mujer escrito por Alejandra Pizarnik-.
El libro que nos ocupa es un viaje por toda Europa en busca de este personaje, por los lugares donde puso los pies- o más bien las estacas- asi como cualquier lugar en el que despierte fascinación este singular personaje. Contado en flash Backs, la hija de un investigador hechizado por este personaje va siguiendo las miguitas de pan dejadas por su padre. Buscando a su padre, cercando su trágico final, irá aproximándose al mito.
El libro es interesante, pero en ocasiones excesivamente descriptivo, algo empalagoso.
Existe otro libro, muy interesante, un ensayo, sobre este mismo tema. Se llama “Drácula”, escrito por Ralf-Peter Martin. En el que se relata la vida de Tepes y sus antepasados, editado por Tusquets
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