“Koba el temible” de Martin Amis
Este es el primer libro que leo del prestigioso Martin Amis y tal vez sea el último. Al menos en su faceta de ensayista. Y eso, que en cierto modo, es un buen libro, pero también es un libro detestable.
Si hay algo que desprecie más que nada en este mundillo de los libros lleno de presuntos visionarios y talibanes dictando la moral, son los escritores que con sus opiniones quieren sentar cátedra y se rasgan las vestiduras en público con fingida indignación, con una arrogancia y egocentrismo a prueba de bombas – la moralidad es el último bastión de los cobardes, dijo alguien-.
En este país, como no, abundan los casos así. Escritores e intelectuales de columna semanal en los suplementos de los diarios o colaboradores fijos de éstos, habituales en todo tipo de tertulias televisivas y radiofónicas – por las que suelen cobrar una pasta indecente- y eso cuando no tienen su propio programa. Habitualmente dóciles y sumisos ante un partido político y enemigos encarnizados del rival, con un gran afán de protagonismo, de chupar cámara o foto o lo que sea, dan opiniones sobre todo tipo de temas, y el que no esté de acuerdo con ellos es un ignorante o un idiota- torquemadas que sermonean a todas horas-. No inteligencia, no sentido común.
El ajuste de cuentas de Amis con el monstruo del comunismo, con Stalin, indicutiblemente uno de los periodos más horrorosos de la historia por encima incluso del nazismo, toma, sin embargo, una base tan farisea, tan hipócrita, que lo invalida parcialmente. Aunque suelte verdades como puños, verdades que por otro lado se saben de sobra.
Pero, ¿cómo puede escribir un libro cuya principal base es una carta personal – y claro, pública-, para que todos vean lo increiblemente decente que es, a su ya fallecido padre, el también escritor Kingsley Amis, reprochándole su militancia comunista en los años 30 – ¡30! – del pasado siglo?, ¡Y más cuando luego se volvió fascista – algo que apenas crítica, claro que eso podría dar para otro libro!-. Su padre no tiene, obvio, derecho a réplica y acaba dando la molesta sensación de que no es el comunismo o el fascismo lo que le importa sino que el propio Amis hijo se exhiba moralmente. ¿Cómo puede ser tan engreido, escribir con tanta arrogancia, incluso ser sentimentalmente tan pornográfico?. Las historias personales de Amis resultan de dudosa interés y repito que cuando cuenta la historia del Koba del título – Stalin, aunque seguramente no muy diferente de Ivan el terrible, por citar sólo uno-, ese genocida apoyado por millones de soviéticos repugnantes que lo apoyaron, ahí Amis tien razón, pero basicamente lo que ha hecho es recopilar datos de su biblioteca personal y convertirlo en un libro. Tiene razón en que se conocen más los campos nazis que los gulag rusos – leer “memorias de la casa muerta” de Dostoievski, para comprobar que ya existían antes de 1917-, pero tampoco son precisamente un secreto y abunda la literatura sobre el tema como bien muestra el propio libro. Ya que hace tanta ostentación de indignación ante esto, ¿por qué no escribir un libro también sobre las innumerables matanzas que cometió el imperio británico?. O podría escribir otro sobre el genocidio armenio u otro sobre la barbarie que cometieron los belgas en el Congo y tantos miles de ejemplos más.
Incluso se queda corto. No menciona los más 600.000 japoneses y chinos capturados por los soviéticos en su oportunista invasión de Manchuria de 1945 y mandados a Siberia, de los cuales casi 400.000 murieron, ni las atrocidades cometidas por el ejército rojo en la misma campaña cuya crueldad fue extrema contra los japoneses, los mismo que ciertamente llevaban años matando a decenas de millones de la manera más salvaje. Lo mismo que errores y crímenes de stalin durante la II guerra mundial, datos explicados mejor en otros muchos libros, escritos por historiadores de verdad.
Aún asi el libro tiene mucha información valiosa pero lo arruina con esa actitud de soltar un sermón desde su particular pulpito sabiendo de antemano que muchos, demasiados, le van a reir las gracias. Un libro que tiene ciertas dosis de estomagante “reality show”.
N-6 KRUSTY KONG
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Ni libro bueno, ni srio ni bien escrito, y menos eata mentira inconmensurable del blog:
“El ajuste de cuentas de Amis con el monstruo del comunismo, con Stalin, indicutiblemente uno de los periodos más horrorosos de la historia por encima incluso del nazismo..”
Absolutanwebte falso y demencial.
Y sigue con estas perlas;
” Lo mismo que errores y crímenes de stalin durante la II guerra mundial, datos explicados mejor en otros muchos libros, escritos por historiadores de verdad…..”
¿qué errores y que crímenes?
¿cúales son esos historiadores de verdad?
Por que Robert Service( conservador-liberal) no dice nada de eso, ni Rodreric Braithwaite(conservador) menos aún,y Sheila Fitzpatrick( socialista) lo contrario, y el último Roy, con su hermao zhora, Medveidev, tampoco y así unos cuantos más, como Gerard WALTER, E.H. Carr, o Ludo Martens, Douglas Toottle, Domenico.Losurdo, Luciano.Canfora,Anne Lacroix-Riz, E.Groves etc.¿Donde están los otros, ¿no serán Richard Pippes y Robert Conquest?
¿qué organo(s) competente(s) y neutral(es) juridícamente han declarado a STALIN genocida?¡porque sólo lo podrían hacer dos!- La Asamblea General de la ONU y el Tribunal Internacional de La Haya, por ser de Jurisdicción internacional pública y penal.
Lo demás es aceptable, lo dicho del rufián, egocéntrico, mediocre y facho Martin Amis.
Aqui una crítica válida salvo en un par de apuntes erróneos de STEWART HOME:
Reseña del ensayo Koba el temible: la risa y los veinte millones de Martin Amis
Stewart Home
En un texto titulado quizá algo barrocamente El nuevo anticomunismo de la nueva derecha post-antifascista europea, Luciano Canfora escribía que una de las más importantes tareas de la izquierda es recuperar una parte de “la memoria de una fase histórica -la URSS y el socialismo-: una memoria que sigue siendo positiva, sobre todo en la mente de quienes sacaron beneficios, por ejemplo, los estratos ahora reducidos al hambre de la nueva Rusia mafio-capitalista. Los cuales, empero, no tienen voz, y todavía menos voz historiográfica. Su voz es tapada por el fragor de una publicística historiográfica que da con todo desparpajo la imagen más tenebrosa del imperio del mal.” No es necesario advertir al lector español a qué lado se encuentra Martin Amis, escritor mimado por la crítica literaria española. No ocurre así en otros países, empezando por el suyo propio. Con ocasión de la publicación de su última novela La casa de los encuentros (Anagrama), hemos creído conveniente rescatar la acerada -y no exenta de polémica- crítica que en su día hizo Stewart Home de su ensayo Koba el Temible: la risa y los veinte millones (Anagrama, 2002), según un crítico de La Vanguardia el pasado miércoles, “uno de los más inteligentes ensayos [...] donde tritura con su peculiar artillería dialéctica la terrorífica figura de Stalin al mismo tiempo que reprocha la ingenuidad estúpida o la ceguera acomodaticia de los intelectuales progresistas occidentales ante las falsedades del comunismo.” Peculiar lo es, desde luego, si tenemos en cuenta lo desordenado de su estilo y que su discurso apela -sorprendentemente para un ensayo que se presentó en su día como históricamente riguroso- más a la emoción que a la razón, entre otras “peculiaridades” que el propio Home se encargó de desmontar.
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Koba el temible: la risa y los veinte millones
Stewart Home
Martin Amis está en apuros. Aunque recibe grandes anticipos por sus libros, su popularidad está eclipsada por la de escritores como Irvine Welsh. Amis está, pues, bajo presión para maximizar su perfil mediático, su último recurso para mantener sus productos literarios en circulación. Por eso no resulta sorprendente que haya presentado su absurdamente tardía denuncia de Stalin como un rifirrafe con su “amigo” Christopher Hitchens: las riñas públicas han sido siempre muy populares en los diarios británicos. Como truco publicitario, esta maniobra ha funcionado lo suficientemente bien como para generar una amplia cobertura en prensa, pero el libro ha sido ridiculizado por los historiadores. Toda la pelea con Hitchens sirve para iluminar y oscurecer a un mismo tiempo ese curioso fenómeno de las celebridades, entendida como reificación de lo humano. Porque Koba el terrible nos habla más de Amis que de Stalin. Koba no es un libro de revisionismo histórico: básicamente consiste en fragmentos de propaganda de la Guerra Fría reunidos por un perfecto imbécil. Como Robert Conquest –ex consejero de Margaret Thatcher–, Amis iguala cada una de sus palabras con los muertos del terror estalinista: “En estas páginas, preposiciones inocentes como en y para representan el asesinato de seis siete familias numerosas.” [página 12 de la edición española]. En lugar de añadir gravedad a un libro risible, este ardid literario completamente cínico ilustra cómo lo que escribe últimamente alguien con la cabeza llena de pájaros como Amis carece de peso. Amis habla con un cadáver en la boca, e inevitablemente los muertos se convierten en un lastre para su limitada prosa. Es imposible enumerar todas las cosas en que Amis se equivoca, aunque una ojeada a las reseñas más objetivas dará al lector una muestra de las inexactitudes del libro.
Si la riña mediática entre Amis y Hitchens ha sido tan provechosa es por la poca intensidad del debate. Los asuntos en los que Amis y Hitchens están en desacuerdo son irrelevantes. Resultan mucho más importantes los puntos de vista que comparten y la manera en que se usan para manufacturar consenso en un pseudo-debate mediatizado. Hitchens escribe en su “réplica” a Koba publicada en The Athlantic Review (septiembre 2002): “En numerosos pasajes [Amis] sostiene, en ocasiones no con poca simpleza, que la ideología es hostil a la naturaleza humana, lo que implica que el socialismo teleológico fue en parte o completamente así. No vamos a discutirnos por ello. Corruptio optimi pessima: no puede concebirse mayor crueldad que la que practican aquellos que están seguros, o se les asegura, que están obrando bien. Sin embargo, uno puede llegar a semejante conclusión de una manera complaciente, o por lo que yo me atrevería a llamar de manera dialéctica. ¿Alguien puede creer que, de haber triunfado la revolución rusa de 1905, habría conducido directamente al gulag y a las colectivizaciones forzosas? La respuesta es, obviamente, que no. Semejante revolución podría incluso haber impedido la guerra en los Balcanes y la Primera Guerra Mundial. Los espíritus que animaron aquella revolución fueron Lenin y Trotsky, que fueron derrotados por las fuerzas de la autocracia zarista, la Iglesia Ortodoxa y el militarismo. Perdón, pero nadie puede molestarse mucho en argumentar convincentemente que el fascismo hubiera sido mejor de haberse dado las circunstancias propicias. Y no hubo disidentes en el Partido Nazi arriesgando sus vidas por la razón de que el Führer había traicionado la verdadera esencia del Nacional-Socialismo. Como Amis medio reconoce, en su cumplido en passant hacia mí, esa cuestión simplemente no viene al caso.”
Hitchens, como Amis, demuestra una extravagante falta de comprensión en este asunto, al universalizar invariablemente sus perspectivas absurdamente limitadas. Puede darse el caso de que en el medio en el que Hitchens se mueve “nadie puede molestarse en argumentar demasiado convincentemente que el fascismo hubiera sido mejor” bajo diferentes circunstancias, pero esto no es desde luego verdadero para aquellos que se reúnen bajo la égida de las diferentes ideologías neo-nazis, incluso si lo que los fascistas creen que puede ser “mejor” es marcadamente diferente de la vaga noción que Hitchens parece apuntar en su uso del término. Dicho esto, el “mucho” y la exclamación que lo precede –“perdón”–, le llevan a uno a sospechar lo peor. Hitchens se hace de alguna manera eco de Amis, quien escribe en Koba: “no hay que olvidar, sin embargo, que a Hitler lo apoyaron amplísimos sectores ni que el nazismo tenía muchos admiradores distinguidos (entre ellos Martin Heidegger y dos premios Nobel de física)” (página 231n).” Martin Heidegger no fue un admirador del nazismo, como Amis declara insensatamente en su ridículo intento por minimizar su implicación lacayuna en el fascismo. Heidegger se afilió al NSDAP para poder ejercer un cierto liderazgo en él, a pesar de que su intento de sustituir al “pequeño cabo” como líder filosófico y espiritual fallara estrepitosamente. Y contra Hitchens, el hecho de que hubo disidentes en el Partido Nazi fue bien conocido por la inteligencia británica: fue este estado de cosas el que llevó al Political Warfare Executive a fabricar falsos sellos alemanes con el retrato de Himmler en lugar del de Hitler, con la esperanza de poner en circulación el rumor de que Himmler planeaba suplantar a Hitler mediante un golpe de estado. Sin embargo, aquellos que fueron más abiertamente críticos con Hitler –como Ernst Jünger, el escritor favorito del Führer, quien colaboró durante la década de los veinte en la prensa del Partido Nazi y fue cercano al círculo de Goebbels– tendieron a reunirse bajo la bandera del Nacional-Bolchevismo a medida que su desilusión hacia Hitler crecía. Los Nacional-Bolcheviques castigaron a Hitler por ser insuficientemente aristocrático, y parece ser que Jünger intervino personalmente en el intento de asesinato del Führer en 1944.
Koba el Temible es, además, un mamotreto hipócrita, como puede ilustrarse con la siguiente cita, tomada de un apartado final de capítulo dirigido directamente a Christopher Hitchens: “Deberías leer los veinticuatro volúmenes de las obras completas de Lenin de la siguiente manera: cada vez que veas las palabras ‘contrarrevolución’ o ‘contrarrevolucionario’ deberías quitar el ‘contra’; y cada vez que veas las palabras ‘revolución’ y ‘revolucionario’ deberías poner el ‘contra’ de nuevo.” Si Amis hubiera querido ser sincero en su consejo, se hubiera puesto a sí mismo ante la excepcional figura de Amadeo Bordiga, uno de los denunciados por Lenin en El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. Amis, como Hitchens, nunca se ha encontrado con el comunismo de izquierdas en toda su originalidad, ni ha entendido la naturaleza de su ruptura con la Tercera Internacional. A pesar de que el bloque bordiguista respaldó a Trotsky en el período de lucha de facciones inmediatamente anterior al ascenso de Stalin, al mismo tiempo se distanció de la estrategia de industrialización de la “Oposición de Izquierdas” con la que Hitchens, hasta cierto punto, se identifica. Bordiga estaba ampliamente de acuerdo con el análisis de Bujarin de que la implementación del programa de industrialización propuesto por Trotsky –y que sería luego retomado por Stalin– sólo podría ser realizado con la más elefantina burocracia de todos los tiempos. No obstante, para Bordiga, el capitalismo fue, ante todo y en primer lugar, una revolución agraria, y aunque Amis no lo sabe, ésta es la base de la “hambruna” que describe en su libro. Bordiga insistió en que si un partido de clase obrera no controlaba el estado ruso, entonces todo lo que quedaría para hacer a la revolución de Octubre sería el producir un capitalismo de segunda categoría. Es más, en una reunión del Komintern celebrada en Moscú el año 1926, Bordiga sugirió que la naturaleza proletaria de la revolución rusa podría demostrarse permitiendo a todos los partidos comunistas de la Internacional participar en el gobierno colectivo de la nación, y cuando esta propuesta fue recibida fríamente, Bordiga insultó en la cara a Stalin acusándole de ser el enterrador de la revolución. Así que Amis proporciona una evidencia de su propia ignorancia cuando escribe: “Parece que sólo existía una regla, y ésta podía llegar a ser metafísica: cuando Stalin deseaba la muerte de alguien, su deseo se hacía realidad.” Bordiga, por descontado, sobrevivió a Stalin dos décadas.
Para Bordiga, como para cualquier observador objetivo, el crecimiento de las fuerzas productivas simplemente prueba el carácter burgués del fenómeno soviético; los trotskistas con los que Hitchens se identifica siempre han reclamado como “prueba” exactamente lo contrario. En contra de Amis y Hitchens, el marxismo-leninismo extendió la revolución burguesa, y lo hizo con la expropiación de los kulaks por parte del Ejército Rojo y a través de sus políticas agrarias y de su desarrollo de las fuerzas productivas. Amis se equivoca cuando trata a la URSS capitalista como si fuera un estado comunista; y Hitchens se equivoca cuando trata el programa burgués de Trotsky como si llevara un sello comunista. Las pequeñas diferencias ideológicas entre Amis y Hitchens son intrascendentes: los dos ven el mundo a través del prisma distorsionado de la propaganda de la Guerra Fría; los dos han sido tan pro-capitalistas en su práctica como Stalin, su bestia negra; y los dos hacen unas “denuncias” precipitadas y doctrinarias de la ideología que, en el fondo, son descaradamente ideológicas. Si se cambia el nombre de Lenin por el de Hitchens o Amis en el siguiente fragmento de Koba el Terrible su significado no varía mucho: “La ideología fomenta una fusión catastrófica: la de la violencia y la razón, el salvajismo inocente. La ideología de Hitler era sucia, la de Lenin parecía limpia.” (página 98). Al asumir que sus puntos de vista históricamente determinados como varones de raza blanca son universalmente válidos, Hitchens y Amis creen poder proyectarse libres de ideología, pero precisamente al hacerlo lo único que consiguen es proyectar su error hasta el infinito. No es necesario decir que semejantes contorsiones ideológicas nunca son universales, son tan “limpias” (1) como uno pueda limitarse a una aplicación unívoca del concepto: al fin y al cabo, la palabra fair también es un sinónimo de “rubio” o “blanco”.
Lo que nos lleva a los fragmentos de Koba el Temible en los que Amis recurre a estereotipos raciales, como por ejemplo, en la página 92 [página 103 de la edición española]: “La combinación alemana de desarrollo avanzado, alta cultura y barbarie infinita es, desde luego, muy singular.” Incluso “denunciando” el racismo, Amis lo reproduce inconscientemente, aunque en formas parcialmente invertidas: “El antisemitismo es una declaración de inferioridad y una queja contra la limpieza del terreno de juego, una protesta contra el talento. Y esto es válido también para las versiones más histéricas, demonizadoras y milenaristas de la leyenda que dice que una pequeña minoría, los judíos, planeaba dominar el mundo. ¿Y cómo iban a conseguirlo sin unas dotes extraordinarias? Se dice que el antisemitismo se diferencia de otros prejuicios porque es además una ‘filosofía’. También es una religión, la religión de los incompetentes. Cuando repasemos la fatídica sinergia habida entre Rusia y Alemania (a un paso de la apoteosis), haremos bien en recordar que Los protocolos de los sabios de Sión, la ‘justificación del genocidio’, como la llama Norman Cohn en el libro del mismo título fue una patraña urdida por la policía política zarista.” [páginas 231-232 de la edición española]. Al decir que el antisemitismo es una protesta contra el talento, Amis no consigue salir airoso en su aparente objetivo de invertir los típicos embustes antisemitas; huelga decir que hubiera sido mucho más fácil desautorizar los argumentos racistas refutando de un sólo golpe todas las nociones de jerarquía racial. El deseo que Amis expresa de basar la desigualdad en la capacidad de cada uno según una posición del terreno determinada (siguiendo una metáfora deportiva) implica participar en un tipo de juego muy particular, ¿y no son ese tipo de cosas las que los racistas convencidos invocan cada vez que van a ver “jugar el deporte del hombre blanco”? El recurso de Amis a los estereotipos raciales parece ser inconsciente pero a la vez inevitable, dada su inmersión anterior en la literatura europea y sus torpes intentos por utilizarla como herramienta con la que interpretar el mundo. Los personajes de la literatura burguesa son siempre personajes nacionales. Esto lleva a Amis en ocasiones a parecer confuso hasta el punto de no saber si es anti-nazi y anti-bolchevique o simplemente anti-alemán y anti-ruso. Del mismo modo, merece la pena señalar que cualquiera que haya leído L’Apocalypse de Notre Temps de Henri Rollin o Warrant for Genocide de Norman Cohn sabrá que la policía secreta zarista plagió Los Protocolos más que haberlos “compuesto” (composed). Resulta imposible decir si Amis desconoce este hecho o si simplemente es tan inepto usando la lengua inglesa que escribió “compuesto” (composed) porque no se dio cuenta de que un término como “fabricado” (fabricated) resultaba mucho más ajustado a los hechos.
Aunque Koba el Temible ha recibido algunas críticas extremadamente hostiles, yo no he visto ninguna que cuestione la absurda creencia que Amis mantiene sobre su propio talento como escritor, lo que resulta muy extraño teniendo en cuenta la dejadez con la que emplea las palabras. Hitchens, como muchos otros, se deshace en elogios hacia Amis como articulista y escritor de ficción. No hay ninguna duda de la ambición de Amis como escritor, pero al fallar en todo lo que promete, resulta literariamente muy pretencioso. Amis no tiene ningún oído para el ritmo, y su prosa cojea debido a la manera con la que la sobrecarga de adjetivos calificativos innecesarios, y éste es un fallo que puede encontrarse tanto en su obra de ficción como en su miserable intento de escribir historia. Por ejemplo, en la página 34 de Koba: “Se ha sugerido la posibilidad de que en el período 1917-1924 muriera más gente a manos de la policía política que en todos los frentes de la Guerra Civil.” [página 43 de la edición española]. Si hubiera empezado la frase identificando a la persona que hizo esa sugerencia y eliminando la doble repetición de significado que resulta de escribir “sugerido” y “posibilidad”, la frase hubiera mejorado: “Martin Amis ha sugerido… etc.” Correcciones de este tipo habrían significado una doble ventaja para el lector, en la medida en que no se hubiera visto sujeto a la floja prosa que es la marca de fábrica del “estilo” de Amis, y hubiera estado prevenido desde un principio de que no se puede confiar en la veracidad de la frase.
El problema con Koba el Temible no es tan sólo que Amis no tenga ni las más mínima idea de lo que significa el método histórico, sino que ni siquiera sabe cómo escribir. Esto, por supuesto, saca a la luz toda una serie de cuestiones que la pelea mediática entre Amis y Hitchens se encarga de ocultar, como el hecho de que sólo idealistas burgueses tratarían de hacer pasar líderes de vanguardia como Trotsky como “espíritus” que “animan” una revolución comunista. El estalinismo no tiene nada que ver con el comunismo, y sí todo con el capitalismo. El comunismo no es otra cosa que la comunidad humana material. Más que proporcionarnos lo mejor de todo lo que es capaz de producir, la mayor parte del tiempo las economías de mercado no hacen más que proporcionarnos lo peor: los libros que valen la pena leer son pocos, y todavía más escasos allí donde, como en este caso, se cuentan por cubos los malolientes vómitos de místicos cretinos de derechas. Un mal escritor puede ser rápidamente reemplazado por otro, especialmente en semejante tipo de literatura, que es, además, culturalmente irrelevante en nuestros días. Amis, por supuesto, no está pataleando sólo por conseguir un trozo de la tarta del mercado literario más grande que el de un escritor de éxito como Irvine Welsh, también está luchando contra los libros históricamente inexactos que son más fantásticos que cualquier cosa que su endeble imaginación podría inventar. De ahí su giro hacia la historia o, mejor dicho, su intento fallido por escribir historia: un intento que busca la posteridad, que busca inscribirse a sí mismo en la historia. La pelea mediática entre Amis y Hitchens es, en parte, un intento por conseguir la inmortalidad, y mientras no exista ningún daño en recordar a Amis por un talento que no posee, quizá hasta podría tener cierto éxito en sobrevivir a su muerte, pero solamente como una figura que sólo puede tomarse en broma.
Publicado originalmente en The intelligent person’s guide to changing a light bulb (Londres, Sabotage Editions, sin fecha).
(1) Aquí Amis hace un juego de palabras intraducible entre “far-seeming
Publicado originalmente en The intelligent person’s guide to changing a light bulb (Londres, Sabotage Editions, sin fecha).
(1) Aquí Amis hace un juego de palabras intraducible entre “far-seeming” (clarividente) y “fair” (justo, imparcial), que Home amplia, pues fair también significa, como dice en el texto, “rubio” [Nota del Traductor].
Tienes toda la razón, millones de Ucranianos murieron voluntariamente de hambre, las Purgas del Ejército Rojo fueron suicidios masivos, los rusos fueron a Finlandia y Polonia a practicar deportes de invierno. Stalin demostró ser un gran estratega en el verano del 41, la NKVD era una ONG, Katyn era una banda de Heavy Metal polaca y los japoneses y chinos que menciono fueron a los gulags a meditar.
Podría poner muchos ejemplos más pero supongo que no vale la pena.
Puede que Stalin no fuera peor que Hitler y que el término genocida no sea el más indicado para definirlo pero fué un criminal y un asesino. Las asambleas y tribunales que mencionas no han reconocido muchas otras matanzas y no van a juzgar a un vencedor de la II guerra mundial.
Por lo demás tu artículo es interesante y te doy las gracias por la información de Robert Conquest al que no he leido (A Pipes tampoco). No sabía que era asesor de la repugnante Dama de Hierro, por lo tanto seguiré sin leerlo.
Para el estimable Krusty Kong 6, en lo que apuntas con íronia;
1º) Millones de campesino no murieron voluntariamente de hambre, pero si del resultado del boicot-o Boycott– salvaje de muchos “KULAKS” ante la semi-obligada “colectivización” de las tierras y la producción en los años de 1930 ( de forma suave y limitadad9 y 1932-34 ( de imperativa manera), ya que estos acapararon, y sobre todo sacrificaron muchos, muchísimos cientos de miles de vacas ( habían 18 M, y más de la mitad sucumbieron) de asnos, de caballos( necesarios para la labranza no mecanizada, que era la gran mayoría de entonces.Esto fue un desastre y lo pagaron los mas desposeidos, los sin tierra y braceros.Pero las responsabilidades son las que fueron, por la lucha de clases de la pequeña y gran mediana burguesía agraria o KULAKS,
2º)Las purgas del Ejército Rojo en los años de 1937-38, tuvieron una justificación, en sus inicios, muy clara y necesaria, como era el complot del mariscal Mijail Tujachewsky, de gran calado y amplio espectro, además de apoyado por las potencias enemigas, como Gran-Bretaña, etc.Lo malo es que hubieron excesos y militares, científicos, y demás técnicos honrados y leales. fueron alcanzados, como el general Constantin Rokossovsky y otros mandos, físicos, médicos etc., empero muchos de ellos fueron recuperados y liberados, quizá no todos desgraciadamente.Pero habría que conocer el contexto, tras la guerra civil e invasión de los territorios Rusos por los 4 frentes por más de 10 potencias extranjeras durante los años 1919-21.
Sigue:
3º)Los Rusos no fueron a Finlandia en su campaña de invierno del 40-41,nada más que para protegerse de una muy posible agresión nazi, con ayuda y a través del territorio Finés, cuyo régimen simpatizaba con el de la Alemanía Nazi.Además la zona de Petrogrado, su insula, la de Kronstad( islas y fortificaciones) presentaban un enrme vulnerabilidad por su flanco norte, desde la Península de Karelia, que le hubiese hecho presa fácil en un pis-pas.
Lo de Polonia, a partir del PACTO de NO AGRESIÓN de 23 de Agosto del 39, llamado MOLOTOV-RIBBENTROP, no fue una invasión y menos reparto, sino que fue una recuperación del territorio ( región del Sudeste de Polonia de entonces)que estaba bajo soberanía Rusa antes de 1917, y que perdieron tras el pacto Brest-Livostk, entre Rusia y las potencias imperiales (Alemania y Austria) y sus aliados, menores.
Sigue.
La UPG y entonces la NKVD, no era ninguna O.N.G., ni falta que hacía y menos mla que no lo era, ya que hubiese estado siempre del lado del dinero, como la mayoría de ellas (no todas, pero si muchas). y hizo lo que tenía que hacer, si bien , como un gran historiador ha definido muy bien, Eric Ernst HOBSBAWM, “dentro del régimen Soviético, en la orquesta del ejercio del Poder, ésta tocaba la melodia de él,con los contrabajos.
4º) Respecto de la competencia o no, del acierto o no, etc.,de STALIN en los momentos del 22 de Junio del año de 1941, incluso antes de ello, y después de la OPERACIÓN BARBARROJA, sería largo de contar. Pero me remito a algún texto de historiadores conservadores liberales, pero objetivos, honrados, críticos, y no mentirosos, como el 2 veces embajador Británico en Moscú, RODRERIC BRAITHWAITER en su libro “MOSCÚ 1941″( edit. Crítica, 2006), que explica la primera derrota Nazi, antes que STALINGRADO, y muy importante, la batalla de MOSCÚ, que demostró que no podían ganar la guerra de verdad y se estrellarían. Además de otros conservadores como ROBERT SERVICE; ” STALIN” 8 edit. SigloXXI, 2000).
5º)Rspecto a los G.U.L.A.G.s, si fueron tan numerosos y murieron tantos, sólo un texto ( aunque los hay en mayor cantidad y más precisos, y a favor del régimen)de un historiador Judio y Norte-Americano, no comunista y liberal-progresista, MOSHE LEWIN “El siglo Soviético” ( edit. Crítica, 1999),en que muestra los datos de tales y las falacias de esa enorme exageración de presos. campos de trabajo, y muertos,¡¡¡La mayoría eran COLONIAS de TRABAJO, con libertad de movimiento, viviendas con familía incluida y horario loimitado en 8 horas, además de “PUERTAS ABIERTAS” una vez trabjado.
Respecto a KAITYN o KATYN, el bosque y cementerio de oficiales, y no oficiales, polacosen la región de SMOLENKO, sería largo de contar.He aqui un trabajo interesante:
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Tras el final de la Primera Guerra Mundial, la frontera entre Rusia y Polonia fue establecida a lo largo de una línea que paso se conocerse como la línea Curzon, siendo Lord Curzon el hombre de estado británico que la propuso.
Esta línea de demarcación no era del agrado de los polacos, que pronto entraron en guerra contra la Unión Soviética para hacer retroceder sus fronteras hacia el este. La Unión Soviética contraatacó y estaba preparada no solamente para defenderse a sí misma, sino también, y en contra de los consejos de Stalin, para liberar a Polonia entera. Stalin consideraba que tal propósito estaba condenado al fracaso, porque según él, el nacionalismo polaco todavía era muy fuerte. Los polacos habían dejado claro que NO querían ser liberados por lo que no valía ni la pena intentarlo. De ahí que los polacos opusieran una feroz resistencia al avance de los soviéticos. En último momento la unión Soviética se vio forzada a retirarse e incluso a ceder territorios al este de la línea Curzon a Polonia. Los territorios en cuestión eran el oeste de Bielorrusia y el oeste de Ucrania (unos territorios inmensamente más poblados por bielorrusos e ucranianos respectivamente, en comparación con la población polaca). Todos estos incidentes no podían sino exacerbar la desconfianza mutua entre polacos y rusos.
El 1 de septiembre de 1939, la Alemania Nazi invadió Polonia. El 17 de septiembre, la Unión Soviética movilizó sus fuerzas para reocupar aquellas partes de Polonia que se encontraban al este de la línea Curzon. Tras haber ocupado estos territorios, la Unión Soviética inició el reparto de la tierra a los campesinos e implementó el tipo de reformas democráticas que son tan populares para el pueblo e muy impopulares para los explotadores. Durante la batalla para retomar los territorios al este de la línea Curzon, la Unión Soviética capturó a unos 10 000 oficiales polacos, que se convirtieron en prisioneros de guerra. Estos prisioneros fueron luego llevados a unos campos en el territorio disputado y se les puso a trabajar en la construcción de carreteras, etc.
Dos años más tarde, el 22 de junio de 1941, la Alemania Nazi atacó a la Unión Soviética por sorpresa. El Ejército Rojo se vio forzado a retirarse urgentemente y Ucrania fue ocupada por los alemanes. Durantes esta retirada urgente no fue posible evacuar a los prisioneros polacos de guerra hacia el interior del país. El jefe del campo nº 1, el Mayor Vetoshnikov, declaró que había solicitado al jefe de tráfico de la Sección de Smolensk de los Ferrocarriles del Este que se le proporcionaran vagones para la evacuación de los prisioneros pero le respondieron que esto estaba lejos de ser posible. El ingeniero Ivanov, que había sido Jefe de Tráfico en aquella época, confirmó que no había vagones que compartir. “Además,” dijo, “no podíamos enviar vagones a la línea Gussino, donde estaban la mayoría de los prisioneros polacos, porque aquella línea ya estaba en la línea de fuego”. El resultado fue que, debido a la retirada soviética del territorio, los prisioneros polacos se convirtieron en prisioneros de los alemanes.
En abril de 1943, los hitlerianos anunciaron que los alemanes habían encontrado varias fosas comunes en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, que tenían enterrados los cadáveres de cientos de oficiales polacos supuestamente asesinados por los rusos.
Este anuncio fue preparado para minar más en adelante los esfuerzos de cooperación de polacos y rusos para derrotar a los alemanes. La alianza ruso-polaca siempre fue dificultosa porque el gobierno polaco en el exilio, instalado en Londres, era obviamente un gobierno de las clases explotadoras. Tenía que enfrentarse a los alemanes debido a la posterior cínica invasión de su país para el lebensraum. La posición de la Unión Soviética era, que mientras la URSS pudiese conservar el territorio al este de la línea Curzon, no tendría ningún problema en que se restableciera un gobierno burgués en Polonia. Pero la alianza ya se encontraba en dificultades porque el gobierno polaco en el exilio, liderado por el general Sikorski, instalado en Londres, no estaba dispuesto a que se devolvieran estos territorios. Y esto pese a que en 1941, cuando Hitler invadió Polonia, la Unión Soviética y el gobierno polaco en el exilio no solamente establecieron relaciones diplomáticas sino que además acordaron que la Unión Soviética financiaría “bajo las órdenes de un jefe designado por el gobierno polaco en el exilio, pero aprobado por el gobierno soviético” la formación de un ejército polaco, siendo este jefe el general Anders (un prisionero de los soviéticos desde 1939), un antisoviético redomado. El 25 de octubre de 1941 este ejército ya tenía 41 000 hombres, incluyendo 2630 oficiales. No obstante el general Anders rechazaría ulteriormente luchar en el frente germano-soviético por la disputa por la frontera entre la Unión Soviética y Polonia, y el ejército polaco tuvo que ser enviado a otro lugar para luchar, en concreto Irán.
Sin embargo, pese a las hostilidades del gobierno polaco en el exilio, hubo una parte importante de los residentes polacos en la Unión Soviética que no eran antisoviéticos y que aceptaron la reclamación soviético de los territorios al este de la línea Curzon. Muchos de ellos eran judíos. Estos ciudadanos formaron la Unión de Patriotas Polacos que fue la columna vertebral de un gobierno polaco alternativo en el exilio.
La propaganda nazi en relación a la masacre de Katyn fue preparada para volver imposible el que los soviéticos pudieran hacer cualquier trato con los polacos. El general Sikorski utilizó la propaganda nazi para vengarse, afirmándole a Churchill que tenía “abundantes pruebas”. El cómo había obtenido estas “pruebas” de forma simultánea al anuncio alemán de esta supuesta atrocidad soviética no está claro, aunque dice mucho sobre la colaboración secreta entre Sikorski y los nazis. Los alemanes habían hecho pública su acusación el 13 de abril. El 16 de abril el gobierno soviético emitió un comunicado oficial en el que negaba “las fabricaciones calumniosas sobre los supuestos fusilamientos en masa por órganos soviéticos en el área de Smolensk durante la primavera de 1940”. Añadió:
“La declaración de los alemanes no deja ninguna duda acerca del fatal destino de los antiguos prisioneros de guerra polacos, que en 1941 fueron contratados para obras de construcción en el área oeste de Smolensk y que, junto con muchos otros ciudadanos soviéticos, han caído en manos de los verdugos alemanes tras la retirada de las tropas soviéticas”.
Con la fabricación de esta historia, los alemanes decidieron adornarla con un toque antisemita, afirmando que podían dar los nombres de oficiales soviéticos encargados de la masacre que tenían todos nombres judíos. El 19 de abril Pravda respondió lo siguiente:
“Sintiendo la indignación de toda la humanidad progresista por su masacre de civiles pacíficos, y en particular de judíos, los alemanes ahora tratan de provocar la ira de gente crédula contra los judíos. Por este motivo han inventando toda una colección de ‘comisarios judíos’ que según ellos participaron en la masacre de 10 000 oficiales polacos. Para tales expertos en falsificación no ha sido difícil inventarse un par de nombres de gente que nunca ha existido – Lev Rybak, Abraham Brodninsky, Chaim Fineberg. Ninguna de esas personas ha existido jamás, ni en la ‘sección de Smolensk del GPU’ ni en ningún otro departamento del NKVD…”
La insistencia de Sikorski en querer divulgar la propaganda alemana llevó a la total ruptura de relaciones entre el gobierno polaco en el exilio de Londres y el gobierno soviético – tal como lo comentó Goebbels en su diario:
“Esta ruptura supone en un ciento por ciento una victoria de la propaganda alemana y especialmente para mí personalmente… hemos sido capaces de convertir el incidente de Katyn en una importante cuestión política.”
Al mismo tiempo la prensa británica condenaba a Sikorski por su intransigencia:
El diario The Times del 28 de abril escribió “Aquellos que hayan tenido la suficiente inquietud como para comprender la perfidia y la ingenuidad que se esconden detrás la maquinaria propagandística de Goebbels, se verán muy sorprendidos y arrepentidos
Difícilmente habrán olvidado los polacos el volumen de propaganda que se difundió ampliamente durante el primer invierno de la guerra y que describía con todo lujo de detalles unas evidencias circunstanciales, incluyendo una fotografía, que mostraban unas supuestas atrocidades polacas contra los pacíficos habitantes alemanes de Polonia.”
Lo que hay detrás de la insistencia de Sikorski en que la masacre haya sido perpetuada por los soviéticos antes que por los alemanes, es la disputa del territorio al este de la línea Curzon. Sikorski estaba tratando de utilizar la propaganda alemana para movilizar al imperialismo occidental en defensa las exigencias polacas sobre este territorio, de evitar pues, tal como él lo vio, que tomaran partido por la Unión Soviética en la cuestión de la disputa de esta frontera.
Cuando leemos hoy en día las fuentes burguesas, vemos que todas aseguran que la Unión Soviética era responsable de la masacre de Katyn, y lo hacen con tanta seguridad y frecuencia que al tratar de argumentar lo contrario uno se siente como un nazi revisionista intentando negar la masacre de judíos por Hitler. Después de la desintegración de la Unión Soviética, Gorbachov se sumó a esta campaña de desinformación y produjo material que supuestamente provenía de los archivos soviéticos que ‘demostraba’ que los soviéticos cometieron esa atrocidad, y que por supuesto lo hicieron por órdenes de Stalin. Conocemos el interés que todos los Gorbachovs tenían en satanizar a Stalin. Su objetivo no era tanto Stalin como el socialismo. Al denigrar el socialismo, su propósito era el de restablecer el capitalismo y de disfrutar de unas vidas de lujo parasítico para ellos y sus lacayos en detrimento del sufrimiento colectivo de los pueblos soviéticos. Su cinismo equivale al de los nazis alemanes y no nos podemos sorprendernos al verles cantar con la misma cantinela.
Las fuentes burguesas afirman despreocupadamente que las pruebas ofrecidas por los soviéticos que culpaban a los alemanes son totalmente inexistentes o bien se basan en testimonios de habitantes aterrorizados de la región. No mencionan nada acerca de una prueba que hasta el mismo Goebbels reconoció como algo inconveniente, desde su punto de vista. En su diario el 8 de mayo de 1943, escribió: “Desgraciadamente, la munición alemana ha sido encontrada en Katyn… es fundamental que este incidente se mantenga en secreto. Si llegara a ser conocido por el enemigo todo el asunto de Katyn tendría que ser abandonado.”
En 1971 hubo una carta al director The Times que sugería que la masacre de Katyn no pudo haber sido perpetrada por los alemanes puesto que ellos habrían empleado las ametralladoras y las cámaras de gas antes que deshacerse de los prisioneros de la manera en que las víctimas de Katyn fueron asesinados, esto es, mediante un tiro en la nuca. Entonces un antiguo soldado alemán residente en Godalming, Surrey, intervino en la correspondencia con el periódico:
“En tanto que soldado alemán, en esa época convencido de la justeza de nuestra causa, había participado en muchas batallas y acciones durante la campaña rusa. No había estado en Katyn ni en el bosque cercano al lugar. Pero recuerdo bien el escándalo que se produjo cuando en 1943 llegaron las noticias sobre el descubrimiento de la espantosa fosa común cerca de Katyn, cuyo territorio había sido amenazado por el Ejército Rojo.
“Joseph Goebbels, tal como lo muestran los archivos históricos, ha engañado a mucha gente. Después de todo, era su trabajo y pocos discutirían su casi total maestría a la hora de hacerlo. Sin embargo, lo que es verdaderamente sorprendente es que se siga considerando una prueba en las páginas del Times treinta años después. Escribiendo desde mi experiencia, no creo que en aquel momento de la guerra Goebbels maquinara para engañar a muchos soldados alemanes en Rusia con el asunto de Katyn… Los soldados alemanes sabían perfectamente que habían sido disparos en la nuca… los soldados alemanes sabíamos que los oficiales polacos no habían sido eliminados por otra gente que la nuestra.”
Además, muchos testigos vinieron después para atestiguar sobre la presencia de oficiales polacos en la región después de que los alemanes la hayan ocupado.
Maria Alexandrovna Sashneva, una maestra de una escuela primaria local, declaró a una comisión especial organizada por la Unión Soviética en septiembre de 1943, inmediatamente después de que el territorio fuera liberado de los alemanes, y dijo que en agosto de 1941, dos meses después de la retirada soviética, ella había escondido a un prisionero de guerra polaco en su casa. Su nombre era Juzeph Lock, y le había hablado de los malos tratos sufridos por los prisioneros polacos bajo la ocupación alemana:
“Cuando los alemanes llegaron, se apoderaron del campo de prisioneros polacos y establecieron allí un régimen estricto. Los alemanes no consideraban a los polacos como seres humanos. Los oprimieron y vejaron de todas las maneras posibles. En alguna ocasión se disparaba a los polacos sin motivo alguno. Él decidió escapar…”
Otros testigos prestaron declaración diciendo que habían visto a los polacos durante los meses de agosto y septiembre de 1941 trabajando en las carreteras.
Además, unos testigos también atestiguaron sobre la persecución de los alemanes a los prisioneros polacos fugados durante el otoño de 1941. Danilenko, un campesino local, era uno de los muchos testigos que testimoniaron sobre ello:
“Se realizaron operaciones de persecución en nuestra aldea para capturar a los prisioneros de guerra polacos que habían escapado. Algunas búsquedas se hicieron en mi casa 2 o 3 veces. Tras una de ellas, le dije al cabecilla… ¿a quién buscáis en nuestra aldea? [Él] respondió que una orden había sido recibida del Estado mayor alemán, por la cual se debían realizar rastreos por todas las casas sin excepción, puesto que unos prisioneros de guerra polacos que habían escapado del campo se estaban escondiendo en nuestra aldea.”
Obviamente los alemanes no le dispararon a los polacos ante la vista de testigos locales, pero hay no obstante testimonios significativos de la gente local acerca de lo que estaba ocurriendo. Un testigo fue Alexeyeva que había sido elegida por el líder de su aldea para servir al personal alemán en una casa de campo en el sector del bosque de Katyn conocido como Kozy Gory, que había sido la casa de descanso de la administración de Smolensk del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Esta casa se situaba a unos 700 metros del lugar donde se encontraron las fosas comunes. Alexeyeva dijo:
“Hacia el final de agosto y durante la mayor parte de septiembre de 1941 varios camiones solían venir prácticamente cada día a la casa de campo de Kozy Gory. Al principio no presté atención a ello, pero más tarde advertí de que cada vez que estos camiones llegaban al lugar de la casa de campo paraban allí media hora, y a veces una hora, en algún lugar de la ruta que conectaba a la casa de campo con la carretera. Saqué esta conclusión porque al poco tiempo de llegar al lugar de la casa de campo el ruido que hacían se detenía.
“Simultáneamente a la detención del ruido se oían disparos. Los disparos se iban siguiendo uno detrás del otro por intervalos cortos pero aproximadamente regulares. Después los disparos dejaban de oírse y los camiones se dirigían directos a la casa de campo. Los soldados alemanes y los oficiales salían de los camiones. Hablando ruidosamente, venían a lavarse en los baños, tras lo cual realizaban orgías de alcohol.
“En los días en que llegaban los camiones, solían venir a la casa de campo más soldados provenientes de unidades militares alemanas. Se les preparaban camas especiales… Evidentemente, poco después de que los camiones llegaran a la casa de campo, unos soldados armados se iban al bosque, al lugar donde paraban los camiones porque en una media hora volvían en aquellos camiones con los soldados que vivían permanentemente en la casa de campo.
“…En varias ocasiones vi manchas de sangre fresca en la ropa de dos cabos. De todo esto inferí que los alemanes traían a gente a la casa de campo y las fusilaba.”
Alexeyeva también descubrió que la gente que era ejecutada eran prisioneros polacos.
“Una vez me quedé algo más tarde de lo normal en la casa de campo… Antes de terminar el trabajo que me retenía allí, un soldado entro súbitamente y me dijo que me podía ir… Me… acompañó hasta la carretera.
“Sobre la carretera, a 150 o 200 metros del lugar donde la carretera se bifurcaba hacia la casa de campo, vi un grupo de unos 30 prisioneros de guerra polacos caminando a lo largo de la carretera, fuertemente escoltados por alemanes… Me paré cerca del borde de la carretera para ver adónde los llevaban, y vi que se habían desviado hacia nuestra casa de campo en Kozy Gory.
“Desde ese momento comencé a observar de cerca todo lo que iba ocurriendo en la casa de campo, empecé a interesarme por ello. Una vez que había caminado una cierta distancia sobre la carretera, daba marcha atrás y me escondía en los arbustos cerca de la carretera, y esperaba. En unos 20 o 30 minutos oía los familiares ruidos de disparos.”
Las otras dos sirvientas solicitadas para la casa de campo, Mijailova y Konajoskaya, hicieron declaraciones que apoyaban esta versión. Otros residentes del área dieron testimonios similares.
Basilevsky, el director del observatorio de Smolensk, fue elegido ayudante del burgomaestre Menshagin, un colaboracionista nazi. Basilevsky, trataba de asegurar la liberación de Zhiglinski, un profesor arrestado por los alemanes, y persuadió a Menshagin de hablar con el comandante alemán de la región, Von Schwetz, sobre esta cuestión. Menshagin lo hizo pero luego informó que era imposible asegurar esa liberación porque “se habían recibido instrucciones de Berlín ordenando que el régimen más estricto sea mantenido.”
Basilevsky luego contó su conversación con Menshagin:
“Involuntariamente repliqué ‘¿Puede algo ser más estricto que el régimen existente en el campo?’ Menshagin me miró de una manera extraña y aproximándose a mi oído, me respondió: ¡sí, puede haberlo! Los rusos pueden al menos ser abandonados para dejarlos morir, pero en cuanto a los prisioneros polacos, la orden es sencillamente la de exterminarlos.”
Tras la liberación el cuaderno de notas de Menshagin fue encontrado con escritos de su propia letra, tal como lo confirmaron grafólogos expertos. En la página 10, con fecha el 15 de agosto de 1941, anotó:
“Todos los prisioneros de guerra fugitivos deben ser detenidos y entregados en la oficina del comandante.”
En sí mismo, esto prueba que los prisioneros polacos todavía estaban en vida en ese momento. En la página 15, que no tiene fecha, aparece la entrada siguiente: “Hay algún rumor entre la población en relación a las ejecuciones de prisioneros de guerra polacos en Kozy Gory (según Umnov)” (Umnov era el jefe de la policía rusa).
Un gran número de testigos declararon que habían sido presionados en 1942-43 por los alemanes para dar falsos testimonios sobre la ejecución de polacos por los rusos.
Parfem Gavrilovich Kisselev, un residente de la aldea cercana a Kozy Gory, declaró que en otoño de 1942 le había llamado la Gestapo y que había sido entrevistado por un oficial alemán:
“El oficial declaró, de acuerdo con la información que disponía la Gestapo, que en 1940, en la zona de Kozy Gory, en el bosque de Katyn, miembros del personal del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos dispararon a oficiales polacos y me preguntó qué testimonio podría dar yo para dar fe de ello. Le respondí que nunca había oído nada acerca de que el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos disparase a gente en Kozy Gory, y que de todas maneras eso era imposible. Le expliqué al oficial que Kozy Gory era un lugar completamente abierto y muy frecuentado, y que si hubiese habido disparos allí toda la población de las aldeas de los alrededores lo habría sabido…
“…Sin embargo, el intérprete no quiso escucharme, y cogió un documento escrito sobre el despacho y me lo leyó. Decía que yo, Kisselev, residente en un caserío de la zona de Kozy Gory, había presenciado personalmente los disparos a los oficiales polacos por miembros del personal del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos en 1940.
“Tras haber leído el documento, el intérprete me dijo que lo firmara. Rechacé hacerlo… Finalmente gritó ‘O bien lo firmas de una vez o bien le destruimos. Haga una elección.’
“Atemorizado por estas amenazas, firmé el documento y pensé que esto sería el fin del problema.”
Pero no fue el fin del problema, porque los alemanes esperaban que Kisselev diera su palabra de lo que había ‘presenciado’ a unos grupos de ‘delegados’ invitados por los alemanes a la zona para que sean testigos del relato de unas supuestas atrocidades soviéticas.
Poco después de que las autoridades alemanas hubiesen anunciado al mundo la existencia de fosas comunes en abril de 1943, “el intérprete de la Gestapo vino a mi casa y me llevó al bosque en el área de Kozy Gory.
“Cuando habíamos salido de la casa y estábamos solos, el intérprete me aviso de que tenía que decirle todo a la gente presente en el bosque exactamente como lo había escrito en el documento que había firmado en el cuartel de la Gestapo.
“Cuando llegué al bosque vi las fosas abiertas y a un grupo de extranjeros. El intérprete me dijo que eran delegados polacos que habían llegado para inspeccionar las fosas. Cuando nos acercamos a las fosas los delegados empezaron a hacerme varias preguntas en ruso en relación a las ejecuciones de los polacos, pero como había pasado más de un mes desde que me había convocado la Gestapo, olvidé todo lo que aparecía en el documento que había firmado, me confundí, y finalmente dije que no sabía nada sobre las ejecuciones de los oficiales polacos.
“El oficial alemán se puso muy furioso. Bruscamente, el intérprete me apartó de la ‘delegación’ y me echó fuera. A la mañana siguiente un coche con un oficial de la Gestapo llegó a mi casa. Éste me encontró en el jardín, me dijo que estaba arrestado, me metió en el coche y me llevó a la prisión de Smolensk.
“Después de mi arresto fue interrogado muchas veces, aunque más que hacerme preguntas, me golpeaban. La primera vez que me llamaron me pegaron muy fuerte y abusaron de mí, se quejaban de mí diciéndome que les había fallado, y me llevaron de nuevo a mi celda. Durante los siguientes interrogatorios me dijeron que debía declarar públicamente que había presenciado las ejecuciones a oficiales polacos por los bolcheviques, y que hasta que la Gestapo no se creyera que lo hubiera hecho de buena fe, no sería liberado de prisión. Le dije al oficial que preferiría quedarme en prisión antes que decirle mentiras a la gente en su cara. Después de esto me volvieron a pegar duramente.
“Hubo varios interrogatorios acompañados de golpes, y como resultado perdí toda mi fuerza, mi sentido del oído se volvió muy pobre y no pude mover mi brazo derecho. Aproximadamente un mes después de mi arresto un oficial alemán me llamó y me dijo: ‘Puede ver las consecuencias de su obstinación, Kisselev. Hemos decido ejecutarle. Por la mañana le llevaremos al bosque de Katyn y le colgaremos.’ Le pedí al oficial que no lo hiciera, y empecé a suplicarles alegando que yo no era la persona adecuada para hacer de ‘testigo’ puesto que yo no sabía cómo contar mentiras y que por lo tanto volvería a mezclarlo todo de nuevo.
“El oficial siguió insistiendo. Algunos minutos más tarde unos soldados llegaron a la sala y comenzaron a golpearme con porras. Siendo incapaz de aguantar los golpes y las torturas, acordé aparecer en público con un cuento falaz sobre ejecuciones a polacos por los bolcheviques. Después sería liberado de prisión, con la condición de que en cuanto lo solicitaran los alemanes, hablaría delante de una ‘delegación’ en el bosque de Katyn…
“En cada ocasión, antes de llevarme al lugar de las fosas en el bosque, el intérprete solía venir a mi casa, llamarme desde el jardín, llevarme hacia un lado para que nadie oyera, y durante media hora me hacía memorizar todo lo que tendría que decir acerca de las supuestas ejecuciones de oficiales polacos por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos en el 1940.
“Recuerdo que el intérprete me dijo algo así: ‘Vivo en una casita en el área de ‘Kozy Gory’, no muy lejos de la casa de campo del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. En la primavera de 1940 vi como varias noches se llevaban polacos al bosque y los fusilaban allí’. Después era imperativo que yo declarase literalmente que ‘éstos eran los métodos del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos.’ Tras haber memorizado lo que me dijo el intérprete me llevaba al lugar donde estaban las fosas abiertas en el bosque y me pedía que repitiera todo eso en presencia de las ‘delegaciones’ que acudían al lugar.
“Mis declaraciones estaban estrictamente supervisadas y orientadas por el intérprete de la Gestapo. Una vez, cuando hablé delante de algunas ‘delegaciones’, me hicieron la siguiente pregunta: ‘¿Vio usted personalmente a los polacos antes de que fuera ejecutados por los bolcheviques?’ No estaba preparado para responder a una pregunta así y respondí contándoles la verdad, esto es que yo vi prisioneros de guerra polacos antes de la guerra, caminando sobre las carreteras. Entonces el intérprete me sacó bruscamente de ahí y me condujo a mi casa.
“Por favor, créanme cuando les digo siempre que tuve remordimientos de conciencia, porque sabía que realmente los oficiales polacos habían sido ejecutados por los alemanes en 1941. No tuve elección, puesto que estaba constantemente bajo la amenaza de que se repitiera mi arresto y la tortura.”
Mucha gente ha corroborado el testimonio de Kisselev, y un examen médico corroboró igualmente la veracidad de su historia de torturas por parte de los alemanes.
También se presionó a Ivanov, un empleado de la estación local de ferrocarriles de Gnezdovo para que diera un falso testimonio:
“El oficial preguntó si yo sabía que una gran parte de los oficiales polacos capturados había llegado en varios trenes a la estación de Gnezdovo durante la primavera de 1940. Luego me preguntó si sabía que durante la misma primavera de 1940, poco después de la llegada de los oficiales polacos, los bolcheviques los habían ejecutado a todos en el bosque de Katyn. Le dije que había oído hablar de ello, y que no podía ser de otra manera puesto que durante los años 1940-41 hasta la ocupación de Smolensk por los alemanes, me había encontrado a oficiales polacos que habían llegado durante la primavera de 1940 en la estación de Gnezdovo y que fueron empleados en la construcción de carreteras.”
“El oficial me dijo que si un oficial alemán decía que los polacos habían sido ejecutados por los bolcheviques, eso significaba que era un hecho. ‘Por lo tanto’, dijo el oficial, ‘no tiene nada que temer, y usted puede firmar con la conciencia tranquila un informe que dice que los oficiales polacos capturados fueron ejecutados por los bolcheviques y que usted fue testigo de ello’.
“Le respondí que yo ya era un hombre muy viejo, que tenía 61 años, y que no quería cometer un pecado en la edad anciana. Solo podía testificar que los oficiales polacos capturados llegaron a la estación de Gnezdovo durante la primavera de 1940. El oficial alemán comenzó a persuadirme de que diera el testimonio exigido, prometiéndome de que si aceptaba me promocionaría de mi puesto de vigilante en el cruce de ferrocarriles al de jefe de la estación de Gnezdovo, que había ocupado durante el gobierno soviético, y también de que satisfaría todas mis necesidades materiales.
“El intérprete subrayó que mi testimonio como antiguo oficial de ferrocarriles de la estación de Gnezdovo, la más cercana al bosque de Katyn, era extremadamente importante para el Estado Mayor alemán, y que no me iba a arrepentir si daba testimonio de ello. Comprendí que yo me encontraba en una situación extremadamente complicada, y que me esperaba un triste destino. Pese a todo, volví a negarme a dar un testimonio falso al oficial alemán. Empezó a gritarme, a amenazarme con golpearme y dispararme, y dije que no podía saber qué era lo mejor para mí. Sin embargo, me mantuve en pie. Entonces el intérprete redactó un breve informe de una página en alemán, y me dio una traducción de su contenido. El informe solamente hacia constar, tal como me lo dijo el intérprete, el hecho de la llegada de los prisioneros de guerra polacos a la estación de Gnezdovo. Cuando pedí que mi testimonio fuera registrado no solamente en alemán sino también en ruso, al final el oficial se enfureció, me golpeó con una porra y me sacó del local…”
Sawateyev fue otra persona que fue presionada por los alemanes para dar un falso testimonio. Declaró a la Comisión Soviética de Investigación:
“En el cuartel de la Gestapo testifiqué que durante la primavera de 1940 los prisioneros de guerra polacos llegaron a la estación de Gnezdovo en varios trenes y luego siguieron su camino subidos en camiones, pero no sabía hacia donde iban. También añadí que más tarde vi a esos polacos de forma repetida en la carretera de Moscú a Minsk, donde estaban trabajando en tareas de reparación en pequeños grupos. El oficial me dijo que estaban confundiendo las cosas, que no podía haberme encontrado a los polacos en la carretera, puesto que habían sido ejecutados por los bolcheviques, y me pidió que testificara sobre ello.
“Me negué. Tras amenazarme y convencerme de mil maneras durante mucho tiempo, el oficial consultó algo en alemán con el intérprete, y entonces el intérprete escribió un breve informe y me lo dio para que lo firmara. Me explicó que era un registro de mi testimonio. Le pedí al intérprete que me dejara leerlo yo mismo, pero me interrumpió soltándome improperios, ordenándome que lo firmara inmediatamente y me largara. Dudé durante un minuto. El intérprete agarró una porra que colgaba de la pared e hizo ademán de golpearme. Acto seguido firmé el informe que me enseñaron. El intérprete me pidió que saliera y me fuera a casa, y que no hablara con nadie de este tema o entonces sería fusilado…”
Otros dieron un testimonio similar.
Se han proporcionado también pruebas de cómo los alemanes ‘trataron’ las fosas comunes para tratar de eliminar cualquier indicio de que la masacre no tuvo lugar durante el otoño de 1941 sino durante la primavera de 1940, poco después de que los polacos llegaran en primer lugar a la zona. Alexandra Mikhailovna había trabajado durante la ocupación alemana en la cocina de una unidad militar alemana. En marzo de 1943 encontró un prisionero de guerra ruso escondido en su cobertizo:
“De las conversaciones que mantuve con él supe que su nombre era Nikolai Yegorov, un nativo de Leningrado. Había estado en el campo de prisioneros alemán número 126 en la ciudad de Smolensk desde el final del año 1941. Al comienzo del mes de marzo de 1943, fue enviado con una columna de varios cientos de prisioneros de guerra desde el campo hacia el bosque de Katyn. Una vez ahí, todos fueron obligados, incluyendo a Yegorov, a desenterrar unas fosas que contenían los cadáveres de oficiales polacos con el uniforme puesto, a sacarlos fuera de las fosas y retirar de sus bolsillos documentos, cartas, fotografías y todo artículo que pudieran encontrar.
“Los alemanes dieron la estricta orden de que nada podía quedar en los bolsillos de los cadáveres. Dos prisioneros de guerra fueron ejecutados porque tras haber registrado algunos cadáveres, un oficial alemán encontró algunos papeles en los mismos. Los artículos, documentos y cartas extraídas de las ropas de los cadáveres fueron examinados por los oficiales alemanes, quienes entonces obligaron a los prisioneros a recolocar de nuevo parte de los papeles en los bolsillos de los cadáveres, mientras que el resto fue arrojado a un montón de artículos y documentos que habían extraído, para ser luego quemado.
“Aparte de esto, los alemanes hicieron que los prisioneros colocaran en los bolsillos de los oficiales polacos algunos papeles que habían tomado de las maletas o maletines (no recuerdo exactamente) que habían traído consigo. Todos los prisioneros de guerra vivieron en el bosque de Katyn bajo el cielo abierto en pésimas condiciones, y estaban siendo extremadamente vigilados. A principios del año 1943, todo el trabajo planificado por los alemanes parecía aparentemente estar completado, porque durante tres días ninguno de los prisioneros de guerra tuvo trabajo alguno que hacer…
“De repente de noche todos fueron despertados sin excepción alguna y fueron llevados a algún lugar. Se había reforzado la guardia. Yegorov sintió que algo iba mal y comenzó a observar detenidamente todo lo que estaba ocurriendo. Caminaron durante tres o cuatro horas en dirección desconocida. Se detuvieron en el bosque cerca de un hoyo que había en un claro. Vio como separaban un grupo de prisioneros del resto, éstos fueron llevados hacia el hoyo y luego fusilados. Los prisioneros de guerra empezaron a inquietarse y a ponerse nerviosos haciendo ruido. No muy lejos de donde estaba Yegorov varios prisioneros de guerra atacaron a los guardias. Otros guardias vinieron corriendo hacia el lugar. Yegorov aprovechó la confusión reinante y se fue corriendo hacia la oscuridad del bosque, oyendo gritos y disparos.
“Después de oír esta terrible historia, que se me quedó grabada en la mente para el resto de mi vida, empecé a sentir mucha pena por Yegorov, y le dije que viniera a mi habitación a calentarse y que se escondiera en mi casa hasta que hubiera recobrado su fuerza. Pero Yegorov rechazó mi proposición… Dijo que pasara lo que pasara iba a irse esta misma noche, para intentar atravesar la línea de frente del Ejército Rojo. Por la mañana, cuando vine para asegurarme de que Yegorov se había ido, todavía estaba en el cobertizo. Al parecer por la noche había intentado irse, pero tras solamente haber dado 50 pasos se sintió tan débil que se vio obligado a volver. Decidimos que se quedara en mi casa durante varios días más para recobrar su fuerza. Después de alimentar a Yegorov me fui al trabajo. Cuando volví a casa por la tarde mis vecinos Branova, Mariya Ivanovna, Kabanovskaya y Yekaterina Viktorovna me dijeron que al mediodía hubo un registro, por lo que el prisionero del Ejército Rojo había sido encontrado y se lo habían llevado.”
Posteriormente, un ingeniero mecánico llamado Sujachev, que había trabajado bajo la ocupación alemana como mecánico en el molino de la ciudad de Smolensk, corroboró esos hechos:
“Yo estaba trabajando en el molino durante la segunda quincena de marzo de 1943. Ahí hablé con un chófer alemán que hablaba un poco de ruso, y como transportaba harina al pueblo de Savenki para la tropas, y volvía a Smolensk el día siguiente, le pregunté si podía llevarme con él para que pudiera comprar mantequilla al pueblo. Mi idea era que viajar en un camión alemán me evitaría el ser detenido en el punto de control. El alemán aceptó a cambio de dinero.
“El mismo día a las 10 de la noche yo y el conductor alemán nos dirigimos en el camión hacia la carretera que iba de Smolensk a Vitebsk. La noche era liviana, y solamente una ligera niebla reducía la visibilidad. Aproximadamente a unos 22 o 23 kilómetros de Smolensk, a la altura de un puente en ruinas sobre la carretera, hay una ruta con una pendiente bastante inclinada. Cuando estábamos empezando a bajar por ahí, de repente surgió un camión desde dentro de la niebla, dirigiéndose hacia nuestra posición. Bien porque nuestro frenos no funcionaban correctamente, o bien porque el conductor no tenía experiencia, no fuimos capaces de detener el camión, y como el paso era bastante estrecho, nos chocamos con el camión que venía hacia nosotros. El impacto no fue muy violento porque el conductor del otro camión viró bruscamente hacia un lado, motivo por el cual los camiones se chocaron y se deslizaron el uno contra el otro.
“Sin embargo la rueda derecha del otro camión se metió en la zanja, y el camión se cayó por la ladera de la carretera. Nuestro camión se mantuvo en posición vertical. El conductor y yo salimos inmediatamente fuera de la cabina y corrimos hacia el camión que se había caído. Nos cruzamos con un fuerte hedor a carne putrefacta que salía del camión.
“Según nos íbamos acercando, vi que el camión transportaba un cargamento cubierto con una lona y atado con cuerdas. Con el impacto, las cuerdas se habían roto, y parte del cargamento se había caído sobre la ladera. Era un horrible cargamento – cadáveres humanos vestidos con uniformes militares. Según recuerdo había unos seis o siete hombres cerca del camión, un conductor alemán, dos alemanes armados con metralletas – el resto eran prisioneros de guerra rusos, puesto que hablaban ruso y se vestían como tales.
“Los alemanes comenzaron a insultar a mi conductor y luego varias veces intentaron poner el camión en pie. Unos dos minutos después otros dos camiones llegaron al lugar del accidente y se acercaron. Un grupo de alemanes y de prisioneros de guerra rusos, unos diez en total, salieron de esos camiones y vinieron hacia nosotros… Juntando esfuerzos comenzamos a enderezar el camión. Aprovechando un momento oportuno le pregunté a uno de los prisioneros de guerra rusos en voz baja: ‘¿Qué es esto?’ Él respondió, muy tranquilamente: ‘Ya llevamos varias noches transportando cadáveres al bosque de Katyn’.
“Antes de que el camión que se había volcado se enderezara, un oficial alemán se acercó a mí y a mi conductor y nos ordenó que marcháramos inmediatamente. Como nuestro camión no había sufrido daños serios, el conductor cogió el volante y lo llevó hacia un lado, se metió en la carretera, y así nos fuimos. Mientras pasábamos al lado de los dos camiones cubiertos que habían llegado más tarde pude oler de nuevo el horrible hedor de los cadáveres.”
Hubo varias personas más que también aseguraron haber visto los camiones cargados con cadáveres.
Un tal Zhukov, un patólogo que visitó las fosas en abril de 1943 por invitación de los alemanes, también dio su testimonio:
“Las ropas de los cadáveres, en particular las casacas, las botas y los cinturones, se encontraban en buen estado de preservación. La parte metálicas de las ropas – las hebillas de los cinturones, los ganchos de los botones y los clavos de la suelas de los zapatos, etc. – no estaban muy oxidadas, y en algunos casos el metal todavía conservaba el brillo. Las secciones de la piel de los cadáveres que se podían ver – rostros, nucas, brazos – eran en general de un sucio color verde, y en algunos casos marrón, pero no había una desintegración total de los tejidos, ni putrefacción. En algunos casos se podían ver tendones cortados de un color blanquecino y partes de músculos.
“Mientras estaba en las excavaciones había gente trabajando en clasificar y extraer cadáveres del fondo de una gran fosa. Para ellos usaron palas y otras herramientas, e incluso agarraban los cadáveres con las manos y se los llevaban de un lugar a otro cogiéndolos de los brazos, las piernas o la ropa. No vi un solo cadáver desmembrarse o caer al suelo.
“Considerando todo ello, llegué a la conclusión de que los cadáveres no se habían mantenido bajo tierra durante tres años, tal como afirmaban los alemanes, sino mucho menos. Sabiendo que en las fosas comunes, y particularmente sin ataúdes, la putrefacción de los cadáveres progresa más rápidamente que en simples tumbas, concluí que las ejecuciones masivas de los polacos habían tenido lugar hacía aproximadamente año y medio, y que podían haber ocurrido durante el otoño de 1941 o la primavera de 1942. Como resultado de mi visita al lugar de las excavaciones me convencí firmemente de que los alemanes habían cometido un crimen monstruoso.”
Varias otras personas que visitaron las fosas en aquel momento dieron un testimonio parecido.
Además, unos patólogos que examinaron los cadáveres en 1943 llegaron a la conclusión de que no podría llevar muertos más de dos años. Por si fuera poco, se encontraron documentos en algunos de los cadáveres que obviamente se les escaparon a los alemanes cuando trataron de adulterar las pruebas. Entre aquellos se encontraban una letra con fecha de septiembre de 1940, una tarjeta postal con fecha del 12 de noviembre de 1940, una papeleta de empeño recibida el 14 de marzo de 1941 y otra recibida el 25 de marzo de 1941, unos recibos con fechas del 6 de abril de 1941, 5 de mayo de 1941, 15 de mayo de 1941 y una tarjeta postal en polaco sin enviar con fecha del 20 de junio de 1941. Aunque todas estas fechas sean anteriores a la retirada de los soviéticos, todas son posteriores al momento en que se produjeron los presuntos asesinatos por parte de las autoridades soviéticas durante la primavera de 1940, fecha de la supuesta masacre que dieron todos los que los alemanes fueron capaces de intimidar para que dieran un falso testimonio. Si, como dicen los propagandistas burgueses, esos documentos son falsos, habría sido de lo más fácil falsificar documentos que fueran posteriores a la retirada soviética, sin embargo esto no se hizo, y no se hizo porque los documentos encontrados eran indudablemente auténticos.
Bibliografía
Ernie Trory, Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Crabtree Press Limited, Hove, 1983
Correspondencia entre el Presidente del Concejo de Ministros de la URSS y los Presidentes de los Estados Unidos y el Presidente de Gran Bretaña durante la Gran Guerra Patria de 1941-45. Ediciones Progreso, Moscú, 1957.
Los diarios de Goebbels. Traducido y editado por Louis P. Lochner. Hamish Hamilton, Londres 1948.
Informe a la Comisión Especial para establecer e investigar las circunstancias de las ejecuciones de oficiales polacos hechos prisioneros por los invasores fascistas alemanes en el bosque de Katyn. Publicado en ‘Noticias de Guerra Soviéticas’ en 1953.
Rusia en guerra 1941-45, Alexander Werth. Barrie and Rockliff, Londres, 1964.
La Segunda Guerra Mundial, Winston S. Churchill. Castell & Co, Londres 1950-54
Seis siglos de relaciones ruso-polacas, W.P. and Z. Coates, Lawrence and Wishart. Londres, 1948.
Declaraciones de Frantisek Gaek, profesor de medicina forense en la Universidad Karlova, Praga, sobre el llamado ‘Asunto Katyn’. Publicado en Pravda el 12 de marzo de 1952.
http://www.stalinsociety.org.uk/
Os envio unos “post”aparecidos en PÚBLICO, en el Blog de “Gran Wyoming”, en “Asuntos y cuestiones”, el día 20 de Octubre, en “Encubrir el crimen 2″:
Comentario por Sapristi — 23/10/2008 @ 11:21
Harryhausen: No tengo nada en contra de que se juzguen todos los crimenes de todos los bandos, lo que pasa es que la mayoria de los crimenes perpetrados por la izquierda ya fueron juzgados en la posguerra, si bien muchos de esos juicios fueron sumarios sin las más mínimas garantias procesales para los acusados, y muchos acabaron en penas de muerte ,cadenas perpetuas o largas penas en trabajos forzados (no existen estas penas en la actualidad, así que en el mejor de los casos alguien juega con ventaja y son los de siempre).
En estas condiciones, decir que tienen que juzgarse tambien los crimenes de la izquierda hablando en terminos de equidistandia, es como decir que tienen que juzgarse los crimenes cometidos por la resitencia francesa al mismo nivel que los de los nazis, o los de los campesinos Kulaks al mismo nivel que los de los esbirros de Stalin, o los de los judios al mismo nivel que los de las SS. Por esto y lo anterior opino que la equidistancia es profundamente injusta en estos hechos concretos, ya que hay pocas cosas más injustas que tratar por igual a desiguales.
saludos
Comentario por GRAMSCIEZ(nieto de EDMUNDO ESTACIÓN FINLANDIA WILSON e hijo de STALENIN) — 23/10/2008 @ 13:00
Siento que haya enviado uncomentario con otro apodo, mote, seudónimo o ”nickname”, que estaba ya inscrito en la casilla de Público en el ordenador de la oficina, que todo el mundo utiliza y no desde el mio propio.Y así haber incurrido en error, por no comprobarlo antes. Disculpas.
”Sacrébleu” o lo que dice , SAPRISTI :
Te hubiese o hubiera dado la razón con respecto a tu crítica al denominado HARRYHAUSEN, que pretende la cuadratura del circulo, con eso de : ”todos cometieron crímenes”, ”a nadie beneficio la guerra civil” y otros tópicos de poner en el mismo nivel de responsabilidades a los unos y los otros, además de equiparar los fines, los medios, y la ética por igual, etc. etc. etc. puras mentiras deleznables y cínicas, interesadas en diluir las responsabilidades de los explotadores criminales entre los actos violentos de los oprimidos que se defendían, si bien a veces de forma incontrolada y harto criticable como hicieron ciertos grupos anarquistas al comienzo de la sublevación y hasta el fin del año de 1936.
Esta comentarista. HARRYHAUSEN, no se quiere enterar que -¡Ojala!! -la conciencia política y la consciencia del ser social se transmitiera de generación en generación, en su radicalidad ( no ”extremismo” que nadie sabe que es eso y cada uno utiliza de forma interesada ), porque eso forma parte de la cultura histórica( dixit, KARL MARX y GIORGY LUCKACS, etc.) pero no por desgracia en cada generación hay que partir de nuevo casi de cero, ya que la inhibición de gran parte de los vencidos, por miedo y terror( por eso se hizo una guerra entre otras cosas)ha dejado indefensos a sus descendientes, hijos, nietos, bisnietos, y son los aparatos de” educación-des-educación” del Estado, es decir centro educativos de primaria hasta universitarios, los que expiden ese conocimiento ideologizado, y sobre todo a lo es a través de los ”Mas-Media”, siempre favorables de forma aplastante a las versiones que dan razón y justifican la actuación de los poseedores de los medios económicos( Capitalistas pues y por tanto a los grupos de derechas y fascistas).
Esta voz me recuerda a las actitudes de personas tan equidistantes del verdugo y la victima como el primer ponente de la ley para la ”Recuperación de la Memoria Histórica, el ‘’socialisto”(perdón por el término) Ramón Jauregui, tan católico él.Pero en fin.Empero dices algo que va contra tu argumentación y es un enorme ANACOLUTO histórico:
”juzgarse los crimenes cometidos por la resitencia francesa al mismo nivel que los de los nazis, o los de los campesinos Kulaks al mismo nivel que los de los esbirros de Stalin, o los de los judios al mismo nivel que los de las SS. ”
1º)La resistencia francesa no cometió crímenes, sólo fueron actos de autodefensa contra el invasor, explotador e invasor.
2ª)Por desgracia, la gran mayoría de las víctimas del Nazismo fueron las personas Resistentes de Izquierdas anti-capitalistas y anti-fascistas, comunistas, socialistas etc. y es cierto que entre ellos habían muchos judíos, así que dos pájaros de un tiro; pero sobre todos fueron los ciudadanos de los pueblos llamados ESLAVOS y sobre todo los RUSOS y Pan-rusos( Ukranios, Bielos, etc.).
3º)En lo de los ”Kulaks-campesinos” inviertes los términos, ya que los Kulaks eran terratenientes no nobles con tenencia de grandes y medias extensiones y con muchas ”almas”(no deberían haber existido ya, pero)empleadas y explotadas. El boicot, el sabotaje y la destrucción de cosechas y ”cabezas”, al margen del acaparamiento de comida, fueron sus criminales armas.
Y lo de STALIN, en eso que dices de ”esbirros”, pues va a ser que ”NO”, y al margen de insulto gratuito denota una ignorancia absoluta impregnada de`propaganda de baja estofa. Sin querer citarte bibliografía exhaustiva de los últimos 18 años( tras la apertura de los archivos de la URSS) de historiadores, marxistas y no marxistas, pero serios y objetivos, te recomendaría, para empezar, por eso de ser uno de los grandes historiadores franceses ( supongo que tu también lo eres por la expresión de tu nombre, SAPRISTI, al igual que yo) y gran conocedor de ESPAÑA, la lectura de PIERRE VILAR ( Frontignan 1906, y fallecido en 2003), sobre todo, respecto de esto, a partir de la página nº 301, de su obra ”Hidalgos, amotinados, y guerrilleros”, Edit. Crítica, Barcelona, 1980. Capítulo corto de unas veinte páginas lleno de sabiduría como era habitual en él. Para empezar y situar a STALIN en su sitio y hay más, mucho más.
”Salut, SACREBLEU à SAPRISTI”
Comentario por Sapristi — 23/10/2008 @ 13:42
GRAMSCIEZ:
En cuanto a lo que me comentas de Harryhausen, básicamente de acuerdo.
Ahora bien, para las enumeraciones:
1) La definición de actos de autodefensa y crimenes es algo puramente subjetivo. Yo, al igual que tu considero que la Resistencia Francesa realizaba actos de autodefensa, pero la madre de un soldado aleman destinado a barbero de oficiales en Paris y muerto ametrallado a la salida de un café, seguro que no lo vio como tu o yo. No se puede ser tan categorico. En cualquier caso es meterse en discusiones pantanosas, por que según esa argumentación en la guerra civil no hubo crímenes, cualquiera te dirá de lo que se defendía.
2) No estoy de acuerdo con esa teoria de que los alemanes exterminaban a socialistas y comunistas y resulta que muchos eran judios. De hecho creo que hay paises donde decir esas cosas puede ser delito.
3) En cuanto a Stalin, buscaré y leeré el capitulo que recomiendas (esperando que no sea un Pio Moa comunista francés), pero una sola cita bibliográfica no va a cambiar la idea que tengo sobre Stalin. Creo que no tengo que dar referencias. Decir que Stalin mató a miles en la deskulakización (ya hablaré despues sobre el tema) de inicios de los 30, las purgas del 37 (que dejarón al ejercito sin mandos competentes para esperar la invasión alemana y así les fue), el tratado Ribbentrop-Molotov por el que pactaba con los Nazis y se repartían Polonia, el trato dado al liberar a los soldados rusos que había sido capturados e internados en campos de concentracion alemanes, es más que suficiente. Respecto a los kulaks, como definición eran campesinos propietarios. Luego los había más ricos y menos, más ”buenos” y más ”malos” y los esbirros del OGPU los exterminaron. A todos. Y estigmatizaron a sus descendientes.
En fin, se puede ser de izquierdas (yo me considero de izquierdas), pero me da lo mismo que me explote un persona (dictador), que un ente abstracto formado por individuos deshumanizados (el Partido). Sin fanatismos.
Comentario por harryhausen — 23/10/2008 @ 21:46
SAPRISTI:
Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices y lamento haber utilizado la palabra ”juzgarse” los crímenes (me he releído lo que puse, escrito de una tacada, y a las 3 y pico de la mañana, y efectivamente la uso). No quiero decir que deberían juzgarse, de nuevo, los crímenes cometidos por la izquierda en la Guerra civil, sino que deberían darse a conocer también (borra lo de juzgar), en un proceso de educación en este caso sí equidistante, en lugar de pasar por encima de ellos. Es ése proceso educativo lo que creo que debería primar por encima de todo lo demás, para que realmente el remover toda la mierda sirva de algo para el futuro. De acuerdo en todo lo demás.
En cuantO a GRAMSCIEZ, decirte que no pretendo esa cuadratura del círculo de la que hablas y nunca he dicho que ”a nadie benefició la guerra civil”, aunque sí creo que en época de guerra es factible cometer crímenes en ambos bandos, independientemente de que un bando cometiera más o más atroces. Lo siento, pero no estoy de acuerdo en que la conciencia política (sí la social) debería pasarse de generación en generación como tú afirmas y deseas. No soy precisamente una persona afín a ése aparato político de ”educación-des-educación” del Estado y como cualquier joven de hoy en día mis opiniones políticas se acercan mucho a las de mis padres, ambos militantes acérrimos de izquierdas, por cierto. Simplemente opinio que para poder sacar algo en claro para las nuevas generaciones que vienen y están por venir, debería enseñarse el horror que supuso la Guerra Civil (además de la dictadura, por supuesto). Enseñarse, no juzgarse de nuevo. Intento mirar hacia adelante, no quedarme en un ánimo revanchista, que comprendo y comparto hasta cierto punto. No me gusta que creas y presupongas que por pensar esto estoy utilizando (o dejándome utilizar por) ”puras mentiras deleznables y cínicas, interesadas en diluir las responsabilidades de los explotadores criminales entre los actos violentos de los oprimidos que se defendían”. Simplemente querría mirar hacia el futuro conociendo el pasado completamente. Eso, por cierto, tampoco significa empezar de cero en cada generación, sino aprender bien los puntos de partida.
Comentario por GRAMSCIEZ — 25/10/2008 @ 18:00
Para SAPRIST, que dice:
”En cualquier caso es meterse en discusiones pantanosas, por que según esa argumentación en la guerra civil no hubo crímenes, cualquiera te dirá de lo que se defendía.”
Pues no, más bien no, debido a que los actos de autodefensa y/o de agresión se encuentran relativamente bien definidos y los actos delictivos ”tipificados”, si bien esto no se produce sin controversia, como todo lo humano y más aún existiendo intereses por medio junto a posiciones ideológicas. No veo la relación para posicionarse en la exenciones de responsabilidades por tratar de delimitar esas dos grandes calificaciones y matizándolas, a posteriori, con hechos concretos. En la guera civil española de 1936-39, claro que hubo crímenes y actos de agresión, de represión etc. Ejemplos: no es lo mismo, tras la toma de BADAJOZ, por las tropas franquistas al mando del coronel YAGÚE BLANCO, junto a su comandante CASTEJÓN el carnicero, reunir a 5000, oficiales leales a la República, pocos, junto a milicianos y simpatizantes del FRENTE POPULAR, y pasarles a cuchillo, por no querer utilizar efectivos, y así no distraerlos en su avance hacía MADRID, que fusilar a 2400 efectivos prisioneros, la mayoría militares y responsables de las muertes producidos por el asalto al Cuartel de La Montaña de Madrid, y no fusilados en ”juicio sumarísimo” , como es lo habitual en estos casos, y encarcelarlos a la espera de juicio, pero que ante la ofensiva de los asaltantes a la capital y encontrándose la cárcel más importante, la modelo, en Moncloa, a tan sólo 300 metros del frente, en la ciudad universitaria, junto a la jactancía y amenazas de los prisioneros hacía sus captores, por la situación y ante el intento de traslado a Valencia de estos, se decide, como fuerza mayor y evitar su liberación, que hubiese sido contraria a la defensa de la capital de la República hasta el 6 de Noviembre, pues trasladarlos a SAN FERNADO DE HENARES, TORREJÓN DE ARDOZ y PARACUELLOS DEL JARAMA. realizando tales fusilamientos. Fue un acto de autodefensa y legitimo, sólo se retraso sus ejecuciones de los traidores por pulcritud legal, aún pudiendo haber entre ellos algunos inocentes.
En cuanto a lo que dices:
—-2) No estoy de acuerdo con esa teoría de que los alemanes exterminaban a socialistas y comunistas y resulta que muchos eran judíos. De hecho creo que hay paises donde decir esas cosas puede ser delito
No tiene ningún sentido lo que dices; no existe en ningún país ese delito, ya que lo que digo está documentado, por ser las primeras victimas del Nazismo, los comunistas y socialistas y entre ellos, sobre todo los primeros habían mucho judíos-llegaron a tener su propia organización o partido, el “Bund”. Es sabido que las mayores victimas del Nazismo fueron los Eslavos y más si eran Comunistas o socialistas. Eso está muy estudiado, aunque como minorías, lo fueron los Gitanos, Zíngaros, etc. y Judíos.
En cuanto a lo último, pues sería cuestión de desarrollarlo ampliamente, no obstante, ”la guerra de Invierno” contra Finlandia, el Pacto Molotov-Ribbentrop, las purgas de los años 37-38, las sospechas de los liberados del Ejercito Rojo como prisioneros de los Nazis en la guerra etc, tiene su lógica y explicación si bajamos a la realidad concreta y se explican las circunstancias, te lo aseguro, aunque sería muy extenso explicarlo todo aquí. En cuanto a hacer esa probable procedencia de PIERRE VILAR, maestro de maestros de historiadores, pues no dice mucho de tus conocimientos ni de la historia de ESPAÑA ni de la Universal, ya que es el maestro de JOSEP FONTANA, que también de JAIME VICENS VIVES,, entre otros muchos, y se encuentra a la altura de los mayores historiadores del siglo XX, tales que FERNAND BRAUDEL, ERIC HOBSBAWM, CRISTOPHER HILL,,E.H. CARR; GEORGE LEFEBVRE, GEORGE SADOUL, MICHELVOVELLE, HENRI PIRENNE, ERNEST BLOCH, LUCIEN FEBVRE, CHARLES TILLY; JOSÉ ANTONIO MARAVALL( padre) ANTONIO DOMINGUEZ ORTIZ, ARNO MAYER, GEORGE RUDE, y otros de tamaño semejante.
Tras la traición del general VLASOV, con la formación de unas divisiones colaboradoras con el ocupante y provenientes de la deserción y a mayor abundamiento de el conocimiento” que existía sobre las escasísimas posibilidades que tenían los prisioneros rusos, civiles y militare, no colaboradores con los ocupantes nazis, ya que su política era de “tierra calcinada” y no gastar en ellos ningún recurso, según las instrucciones de OWH, y el OWK, etc.,ya que se les obligaba a trabajar sin descanso hasta la extenuación sin gasto alguno. Se entiende las sospechas sobre los supervivientes. Todo hay que estudiarlo con los conocimientos precisos, antes de emitir juicios ligeros y falsos.
Aprovecho, con respecto a la socialización de los campos de UKRANÍA y el CAUCASO, en los años de 1932-33, para recuperar esta contestación de hace unos meses:
“Holodomor”; el término en si mismo es partidista – hambruna política en “Ucraniano” , o en ruso-extremeño- ya que forma parte de una ”TERA-operación” de propaganda ideológica anticomunista emprendida a finales de los ochenta ( Reagan-Thatcher-Juan-Pablo II ,¿Suena, verdad?) ,si bien tiene sus raíces de intoxicación en la segunda mitad de los años treinta ,tras la operación de ingeniería político-parlamentaria de ascenso al poder de Hitler (no democrática precisamente) en Alemania (30 de enero de 1933) y su principal patrón -aliado Norteamericano ,el Sr Hearst (ciudadano kane) ya que estuvo a sueldo el primero del segundo por sus artículos, y claro en los U,.S,.A la prensa de tal ciudadano, ha favorecido bastantes guerras, sino acordémonos de la que afectó a España, en el 98 en Cuba. Es tan falso ese llamado” Holodomor” o genocidio que aunque llevan veinte años intentando colarlo en la O.N.U. como tal ”declarado”, no hay manera ,demasiado grosero. Las fotos que asoman no son de Ukrania ,sino de otros sitios de la antigua U.R.S.S: durante la invasión de esta y su correspondiente guerra civil 1918-21 y fueron manipuladas por un falso reportero que ni se llamaba como decía ni estuvo nunca en Rusia y Rusia-Ukrania (ni tampoco el la tercera Rusia o Bielorrusia) al servicio de ciudadano Kane, un tal Thomas Walker, en realidad Robert Green, según descubrió el historiador canadiense Douglas Tottle en su libro ¨fraude , hambruna y fascismo el genocidio Ukraniano” 1987..Hace un mes tuvimos que leer una crónica semejante en El País de Pilar Bonet , corresponsal en Moscú, declarando los ”Kulaks” como la clase más productiva en los antiguos territorios Rusos, que fueron los que ,lógicamente, boicotearon la colectivización de la tierra y de ahí vino la lucha las perdidas de cosechas ,quema etc. y la susodicha hambruna, enfrentamiento civil y demás¿ cuantas victimas mortales? Todavía ésta por determinar pero las cifras son disparatadas. Antes de escribir sobre lo mencionado , Sta Speedy ilústrese y no sea vocera de los Robert Conquest y Richard Pipes ,ambos pagados por sus amos. Le recomiendo la critica que hizo de este último el gran Pierre Viilar. Aunque lo de Martin Amis es ya de ”coloque sideral” dicho en lenguaje cheli. Todavía veremos y oiremos más disparates, esto es el comienzo si no se le pone limites. De PIERRE VILAR, se puede consultar el libro.”HIDALGOS; AMOTINADOS Y REBELDES” de Editorial Crítica, Barcelona, 1980, desde la página 301, edición primera, de” Historia y Sociedad”. SALUD
ADDENDA: lo de DICTADOR, DEMOCRACIA, DICTADURA etc. ,¿Que sentido tienen?
¿Dictadura sobre quienes?¿Democracia de quienes? ¿Dictador de quienes contra quienes?
Te recomiendo la lectura de dos libros de uno de los intelectuales más grande que existen en EUROPA en estos momentos;LUCIANO CANFORA, y son ”JULIO CESAR; UN DICTADOR DEMOCRÁTICO” y ”DEMOCRACÍA, historía de una ideología”, y ¿Por qué no? también el último:” EXPORTAR LA LIBERTAD,una ideología que ha fracasado” en la editorial ARIEL, salvo el segundo que está en Crítica.¡¡¡Que aproveche!!
Comentario por GRAMSCIEZ — 25/10/2008 @ 18:15
Se me olvidaba, mi comentario iba también dirigido al gentil HARRYHAUSSEN, aunque discrepo de él en todo o casi ,;pues en la mayoria de las cosa que dice.
En cuanto,”Un poco de rigor por favor” pues tras la apariencia de razonable, se esconde una falacia enorme.La ideología es imprescindible, e inevitable, nadie es neutro ni aséptico, pero ha de controlarse con la objetividad y auto-honradez del historiador.Existen ejemplos muy sonoros.Además ya se saben muchas cosas , y están en libros excelentes, pero poco divulgados como los últimos de ANGEL VIÑAS.
.Das unas chapas y unos sermones de cojones.
Te pones pesado a matar.
Sabes mucho de libros,pero en tu puta vida has corrido en una mani.
Eres un provocador y un despota,ademas es muy probable que seas un agente del sistema o un madero.Estas en todas partes,parece que te sobra mucho tiempo.
Lamentablemente, a pesar de los larguísimos posts que nos ha colgado aquí Gramsciez, actualmente es el propio gobierno ruso, basándose en documentos de la policía política de la época, quien ha reconocido la autoría soviética de Katyn. Se dispone incluso de las órdenes que desencadenaron la masacre. Con ello queda en puesto evidencia el escaso valor probatorio y la NULA HONESTIDAD INTELECTUAL de todo lo dicho por este auténtico estalinista on line llamado Gramsciez, cuya primera víctima es la verdad (lo demás viene siempre a continuación). Basta una simple lectura del “Libro negro del comunismo” (por cierto, reeditado este año 2010) para refutar punto por punto y sin margen de duda las alegaciones exculpatorias sobre las causas del exterminio de 25 millones de personas a manos del comunismo ruso. Cuando Lenin desencadena el terror no existe guerra civil en Rusia. Es el terror, precisamente, el que provoca esa guerra civil. Algo muy parecido a lo que sucederá en España. Los bolcheviques se limitan, allí y aquí, a aplicar su concepción de la política, que implica la supresión física de segmentos enteros de la sociedad burguesa. Stalin llevará este planteamiento hasta sus últimas consecuencias.
Cuando los alemanes invaden la URSS, el bolchevismo ya ha exterminado a 13 millones de ciudadanos rusos.
martes 13 de abril de 2010
El caso Katyn debe de ser revisado
http://imbratisare.blogspot.com/2010/04/el-caso-katyn-debe-de-ser-revisado.html
-¡Vaya, el asuso Jaume Farrerons es un “haut-parleur” de la propaganda de “Williams Randolph HEARTS” vía J.Goebbels, amplificado por los voceros de la “big Slim” cold war, con eso de que una mentira repetida un millón de veces es una verdad para millones de imbéciles!!!!
¡¡¡¡Exterminar!!!! ¡¡¡¡Millones de habitantes!!!! etc., etc., etc.,
¿Quienes se lo creen eso, cuando entodo momento y lucha de clases hay siempre victimas sin tener nada que ver con ningún plan de “exterminio” como hicieron los Nazismos-Fascismos,tal que era su naturaleza: “La superexplotación” de los más vulnerables y propicios en distintas zonas y culturas!!!
La Segunda Guerra Mundial y el Pacto Molotov-Ribbentropp
Dimitri Babich
La propaganda Occidental y otros estereotipos han injertado la falsa idea que la victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial fue ganada por los EEUU a pesar de que este país sólo desembarcó en Europa en junio de 1944, es decir solamente 11 meses antes que Hitler se suicide en su bunker en Berlín. Ya para ello, el pueblo soviético había aniquilado y despanzurrado el 90% del ejército nazi. Otras ideas más descabelladas culpan a la ex Unión Soviética como siendo la causante de este conflicto bélico mundial. He aquí una interesante entrevista al respecto para aclarar el pasado.
El ministro soviético de Asuntos Exteriores Mólotov firma ante su homólogo alemán, el nazi Ribbentrop, el Pacto Germano-Soviético, un tratado de no agresión entre ambos país y que fue realizado el 23 de agosto de 1939 en Moscú, en presencia de Stalin. Un mes más tarde la Alemania nazi invadía Polonia.
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Hace 70 años, la Alemania nazi de Adolfo Hitler y la Unión Soviética dirigida por José Stalin, firmaron un pacto de no agresión que pasó a la historia como el Pacto Mólotov-Ribbentrop, en mención a sus firmantes, los correspondientes ministros de Asuntos Exteriores de ambos países. Trascurridas siete décadas, siguen los debates de este acontecimiento que influyó en el destino de muchos pueblos en la II Guerra Mundial. El director del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Rusia Alexandr Chubarian, desde 1988, investiga el Pacto Molotov-Ribbentropp, y actualmente en Rusia, es considerado uno de los expertos más autorizados en la historia de las relaciones ruso-germanas.
En la presente entrevista concedida, el experto explica los antecedentes al pacto germano-soviético firmado hace 70 años, sus consecuencias, y la visión actual de los acontecimientos ocurridos en aquellos años.
Dmitri Babich: ¿Debe la Rusia contemporánea condenar el Pacto Molotov-Ribbentrop, o todavía tiene vigencia la fórmula expuesta en 1989 de que ese Pacto fue un acontecimiento normal para aquella época, aunque los “protocolos secretos” anexos al pacto fueron un acto amoral por parte de los firmantes?
Alexandr Chubarian: En los últimos años, el interés de la opinión pública por los acontecimientos relacionados con el Pacto Molotov-Ribbentrop ha crecido considerablemente, y el tono de los debates cada vez adquiere formas categóricas e irreconciliables.
La intensidad y ardor de las disputas no se debe a la aparición de nuevos documentos sino a interpretaciones antagónicas de los hechos derivados de ese acontecimiento histórico.
La tensión que impera no se debe a discrepancias entre historiadores y expertos. La confrontación que observamos es el producto de convulsiones de orden ideológico y político promovidas en la sociedad.
La situación empeora por actitudes preconcebidas que predomina en países vecinos, en particular, impulsadas por políticos influyentes en las repúblicas Bálticas y Polonia. Este factor ha politizado al máximo un asunto que debería ser material de investigación exclusiva para los historiadores.
La transparencia siempre ha dado mejores resultados que negar lo que es evidente. En su tiempo, la postura de la Unión Soviética fue sensiblemente vulnerable porque las autoridades soviéticas con obstinación negaron la existencia de los protocolos secretos anexos al Pacto Molotov-Ribbentrop.
Pero el reconocimiento y publicación de esos protocolos precisamente en tiempos de la URSS hace 20 años, ha reforzado nuestra postura y es una prueba de que Rusia rompió definitivamente con la política del silencio para comprender su historia.
Dmitri Babich: Y no obstante, entre los historiadores predomina el debate en cuanto a que el Pacto Molotov-Ribbentrop fue el detonante de la II Guerra Mundial que comenzó una semana después de su firma, el 23 de agosto de 1939. Como es bien sabido, el 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia seguros de que la URSS no ayudaría a los polacos. ¿Está usted de acuerdo con esta tesis?
Alexandr Chubarian: No, no estoy de acuerdo. Conozco muy bien ese punto de vista, que entre otras cosas, se cita para argumentar la responsabilidad compartida que tiene la Alemania nazi y supuestamente la Unión Soviética en el inicio de la II Guerra Mundial.
Esa tesis quedó reflejada en una resolución aprobada por la Asamblea del Parlamento de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) ignorando acontecimientos evidentes que tuvieron lugar antes de que comenzara la guerra.
Hitler decidió invadir Polonia mucho antes de firmar el pacto de no agresión con la URSS, y en la primavera de 1939, ya había puesto en marcha los preparativos de la agresión, incluso fijo el 26 de agosto de 1939 como la fecha tentativa para el asalto, pero el ejercito alemán no pudo cumplir ese plazo y emprendió la invasión el 1 de septiembre.
Hay que destacar que el destino del Pacto germano-soviético-alemán firmado el 23 de agosto fue incierto hasta el último momento de su concertación. Esto quiere decir que independientemente del resultado de sus negociaciones con la URSS, Hitler no tuvo ninguna duda en cuanto a sus planes de invadir Polonia.
Inglaterra y Francia brindaron garantías a Polonia precisamente por la misma razón, es decir, Londres y París sabían con seguridad que Alemania se preparaba para la guerra, y el viaje urgente que hizo el ministro Ribbentrop a Moscú fue por la misma causa, el diplomático alemán tenía que terminar ese asunto pendiente con los soviéticos antes de comenzar la invasión de Polonia.
Dmitri Babich: Y no obstante, después de que Hitler invadió Polonia Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania, mientras que la URSS, no sólo permaneció al margen, sino que firmó con Alemania un tratado de amistad en septiembre de 1939.
¿Acaso no fue una muestra de apoyo al agresor?
Alexandr Chubarian: Es indiscutible que los protocolos secretos anexos al Pacto Molotov-Ribbentrop, la firma del tratado de amistad en septiembre de 1939 y la resolución impuesta en la URSS entre 1939 y 1940 que prohibió criticar la doctrina nacional-socialista fueron actos amorales que se merecen la condena que posteriormente se hizo tanto en Rusia y en el exterior.
Y a pesar de todo, los acontecimientos ocurridos en esos días no pueden explicarse únicamente bajo la óptica de que “Hitler decidió invadir a sus vecinos y Stalin se convirtió en su cómplice”.
Soy partidario de que la investigación de la historia debe apoyarse en el estudio amplio de todos los factores implicados en los sucesos claves relacionados con las naciones y sus pueblos.
Ante el estudio de tal o cual fenómeno o acontecimiento como el inicio de la II Guerra Mundial, es indispensable analizar todos los factores implicados y no limitarse a destacar uno o dos momentos o circunstancias por alguna razón cómodas o favorables.
El pacto Molotov-Ribbentrop fue un fenómeno político-diplomático muy complejo. Y para hacer una valoración objetiva, es necesario tener en cuenta los antecedentes históricos que determinaron muchos aspectos de este asunto.
Es por eso que nosotros desviamos nuestra atención a sucesos ocurridos en 1938. Y no porque queramos obligar a nuestros colegas occidentales recordar el Tratado de Munich.
Simplemente, si no se tiene en cuenta el factor que tuvo Munich, no es posible explicar las razones que obligaron a Stalin a firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi.
Hasta la firma del acuerdo de Munich, en Europa había un consenso muy sólido en cuanto a Hitler y su régimen. Todas las potencias europeas, Inglaterra, Francia y la URSS mantuvieron una actitud muy negativa ante el régimen nazi impuesto en Alemania en 1933.
La firma del acuerdo de Munich hecho por tierra ese consenso. Desde el punto de vista moral, el acuerdo de Munich y el pacto Mólotov-Ribbentrop son muy parecidos el uno del otro, porque ambos documentos fueron suscritos de espaldas a aquellos pueblos cuyos destinos dependió de lo concertado en esos acuerdos.
En Munich, el 29 de septiembre de 1938, los representantes de Checoslovaquia estaban en una habitación contigua a la sala donde se reunieron los firmantes. Y sin consultar en absoluto su opinión, las partes (Inglaterra y Francia en un bando y Alemania e Italia por el otro) determinaron el destino de ese país.
A diferencia del Pacto Molotov-Ribbentrop, el tratado de Munich no trató sobre esferas de interés sino que directamente estableció la entrega a Alemania de parte de Checoslovaquia (una tercera parte de su territorio, el 40 por ciento de su industria y cerca de 5 millones de habitantes).
En esencia el tratado de Munich fue la repartición de un país soberano entre otros estados.
Y la URSS no estuvo en Munich. Stalin tenía mucha desconfianza a las democracias occidentales, más que el resto recelaba de Inglaterra y después de la firma del tratado de Munich, vio las intenciones de Londres de aislar a Moscú.
Dmitri Babich: ¿Y por qué de todas maneras, Stalin prefirió pactar con Hitler en lugar de los aliados occidentales? Sus oponentes afirman que Inglaterra, Francia y Polonia no pudieron aceptar las condiciones exigidas por Moscú de permitir el paso de las tropas soviéticas por sus territorios. Con los años, se pudo ver que Stalin después de entrar en el territorio de un país, muy pocas veces permitió a ese país actuar por su cuenta.
Alexandr Chubarian: Recordemos las negociaciones británicas-franco-soviéticas que tuvieron lugar en Moscú en el verano de 1939. En esas negociaciones se habló de las posibilidades de ayudar a los países de Europa Oriental en el caso de una agresión por parte de Hitler.
Las garantías para las repúblicas bálticas se abordaron en junio de 1939, y en agosto transcurrieron conversaciones interminables sobre Polonia y Rumania. El 20 de agosto, los franceses informaron a los soviéticos que había logrado convencer al ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Józef Beck, y que Varsovia estaba dispuesta a permitir el paso de las tropas soviéticas por su territorio.
Pero por parte de Polonia no hubo ninguna declaración oficial. Y de esta manera, quedó sepultada definitivamente la cooperación entre Inglaterra y Francia con la URSS, antes de la firma del pacto Molotov-Ribbentrop.
En cuanto a si Stalin hubiese ocupado Polonia, Rumania u otro país por cuyo territorio pasaran las tropas soviéticas, previo acuerdo con los aliados occidentales, se trata de una hipótesis bastante discutible.
Hubo ejemplos de países a los que la URSS impuso su régimen político, pero también hubo países donde las tropas soviéticas entraron y salieron dejando que esos países se desarrollaran de la forma en que quisieron.
Me refiero a Irán, Austria, y Finlandia después de la Guerra a pesar de que un delegado soviético formó parte de la Comisión de Control de los Aliados. Y no obstante, todos esos países conservaron su autonomía.
Eso mismo pudo ocurrir con Polonia, si Francia Inglaterra le hubiesen proporcionado garantías fiables.
Dmitri Babich: Es decir, sencillamente, ¿Hitler le propuso a Stalin una variante más ventajosa que Inglaterra y Francia?
Alexandr Chubarian: En las conversaciones con Inglaterra y Francia el asunto sobre los territorios que posteriormente fueron incluidos en la zona de los intereses soviéticos se discutió únicamente desde el punto de vista del paso de las tropas soviéticas, en este caso, Hitler avanzó más y propuso dividir la zona de intereses.
Pero como quedo demostrado posteriormente, Hitler cumplió sus promesas durante un plazo muy corto. Ya en noviembre de 1940, cuando Mólotov viajó a Berlín y las relaciones entre la URSS y Alemania ya estaban deterioradas, Hitler le espetó al jefe de la diplomacia soviética. “¿Y quien le dijo a usted que tendrían el derecho de anexarse esos territorios? ¡Esto no se desprende del pacto! ” dijo entonces Hitler.
Y esta es precisamente la gran lección que se desprende de los acontecimientos ocurridos entre 1938 y 1941 en Europa.
Cada vez que los países por separado intentan garantizar su propia seguridad a costa de otros, y de paso ignoran las amenazas que pueden ser comunes, la seguridad colectiva es la que sale perdiendo y junto con ella, la seguridad de cada uno de los países por separado.
Hasta el último momento de 1941, cuando estalló la guerra, todos los países de Europa intentaron pactar con Hitler. El líder nazi prometió todo a todos y después, también a todos los engañó.
Dmitri Babich: A partir de su punto de vista, ¿considera usted que Alemania y la URSS no son los únicos responsables de la repartición de Polonia en septiembre de 1939?
Alexandr Chubarian: Las potencias occidentales también tienen cierto grado de responsabilidad en esos acontecimientos. Cuando el 17 de septiembre las tropas soviéticas entraron en las regiones orientales de Polonia, en Inglaterra se oyeron voces sobre la necesidad de declarar la guerra a Alemania y de imponer sanciones contra la URSS.
Pero al final, el gobierno británico se limitó a dar garantías de seguridad a Polonia únicamente en sus fronteras orientales, y no adoptó ningún tipo de sanciones contra la URSS.
Al contrario, expreso satisfacción ante el hecho de que las tropas soviéticas se detuvieron en la denominada línea Kerson, es decir la línea que dividió a Polonia y la URSS después de la declaración de independencia de Polonia en noviembre de 1918.
Dmitri Babich: ¿De qué forma Inglaterra expresó satisfacción por la entrada de las tropas soviéticas a la parte oriental de Polonia?
Alexandr Chubarian: En declaraciones del ministerio británico de Asuntos Exteriores, el Gabinete Militar e incluso el Parlamento de Inglaterra. Es más, no se emprendió ninguna campaña o acto de repudio contra la URSS. No hubo siquiera un disparo en 1939 para defender Polonia.
Tampoco se intentó la más mínima demostración de acciones de guerra para desviar la atención de las tropas alemanas de Polonia.
Con las repúblicas bálticas la situación fue similar, los países occidentales no reconocieron la anexión de las repúblicas bálticas a la URSS jurídicamente, pero aceptaron la anexión como hecho consumado. De esta manera, los países occidentales también son responsables por los acontecimientos que ocurrieron en ese entonces en Europa Oriental.
No sólo Stalin y Hitler practicaron la diplomacia secreta. Ya siendo primer ministro británico, tras la dimisión de Austen Chamberlain en el verano de 1940, Winston Churchill escribió una carta a Stalin en la que le propuso firmar un pacto secreto entre Inglaterra y la URSS. A cambio de la lealtad de la URSS a Inglaterra Churchill prometió a Stalin que nadie sabría sobre el pacto suscrito y que tras la victoria sobre Alemania, Inglaterra reconocería de hecho la pertenencia de las repúblicas bálticas a la URSS.
Dmitri Babich: ¿Esa carta, ha sido publicada? ¿Cómo respondió Stalin a la propuesta?
Alexandr Chubarian: Esa carta se conserva en el archivo del ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS, copia de esa carta se encuentra en los archivos británicos, y yo la publiqué en mi libro. Según testimonios hablados, después de leer la carta, Stalin sonrió maliciosamente y dijo: “Este promete que reconocerá después de la guerra todo lo que todos reconocerán de hecho”. Por lo visto, a Churchill le interesó muy poco el destino de las repúblicas bálticas.
Dmitri Babich: Pero Churchill únicamente se tuvo que “tragar” la anexión de las bálticas, mientras que Stalin organizó y dirigió esa anexión. Resulta entonces, que de todas maneras, la mayor responsabilidad de todo recae sobre Rusia.
Alexandr Chubarian: De todas maneras, la responsabilidad recae sobre la URSS y no sobre Rusia.
Aplicar el principio de que Rusia es el principal heredero de la URSS para resolver asuntos de responsabilidad histórica es una empresa arriesgada y demasiado compleja.
Vale la pena recordar el hecho de que un grupo muy limitado de personas por el lado soviético tuvieron relación directa con el proceso final para la preparación del documento. Stalin, Molotov y Voroshilov, que condujo las negociaciones con los franceses y los británicos. Incluso el futuro dirigente soviético Nikita Jrushev, que en ese tiempo ya era miembro del Buró Político del Partido Comunista de la URSS supo sobre el pacto únicamente en la noche del 23 de agosto después de que fue suscrito.
Actualmente, políticos de Polonia y las repúblicas bálticas intentan que este asunto sea discutido por organizaciones internacionales, y algunas entidades del poder como por ejemplo el parlamento de Lituania ha exigido a la Rusia contemporánea el pago de compensaciones por el “periodo de ocupación”.
¿Qué se pude hacer en este caso? Si la actitud de los oponentes no fuera radical, posiblemente la reacción de Rusia hubiera sido más moderada. Hay que tener en cuenta de que se trata de una historia que pasó hace muchos años y su estudio debe tener un carácter más teórico que práctico.
¿Cómo se puede pedir cuenta a la generación actual sobre los actos de Stalin y sus colaboradores sobre los cuales los ciudadanos de la URSS no tuvieron información?
Y no es posible equiparar el estalinismo con el nazismo al menos porque el sistema soviético demostró la capacidad de que pudo cambiar su esencia: los protocolos secretos del pacto Molotov-Ribbentrop fueron publicados en tiempos del presidente soviético Mijail Gorbachov, el carácter criminal de esos protocolos fue reconocido y condenado cuando todavía existía la Unión Soviética.
En cambio, el régimen hitleriano nunca demostró su capacidad de transformarse. El régimen nazi siempre estuvo relacionado con la práctica abierta del genocidio de otros pueblos. El estalinismo ideológicamente no se basó en el genocidio, su esencia siembre la ocultó tras consignas propagandísticas y populistas y el pueblo soviético fue su víctima principal.
Director del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Rusia. Alexander Chubarian, desde 1988, investiga el Pacto Molotov-Ribbentropp, y actualmente en Rusia, es considerado uno de los expertos más autorizados en la historia de las relaciones ruso-germanas.
¿Y?
JAJAJAJAJJA!!!!! Esto son comentarios, o clases magistrales?…….a partir de la tercera línea me aburre seguir leyendo…así que no digo más.