“Kampfgruppe ZBV” de Motofumi Kobayashi
Ahora que Montag, con suma irracionalidad, quiere que colabore habitualmente, en un acto kamikaze y de profunda irresponsabilidad, impropio de él, va a tener que aguantar – y el sufridor e imprudente lector también – mis fobias y filias incubadas a lo largo de una alegre vida de manicomios, lobotomías y celdas de máxima seguridad.
Y una de ellas es mi interés por todo lo que tiene que ver con el frente oriental de la II guerra mundial.
Para cualquier seguidor de la obra de Sven Hassel este puede ser un cómic ideal ya que guarda muchos puntos de contacto con el escritor de Dinamarca, principalmente porque coincide en narrar la historia de unos soldados alemanes degradados a los que se envía en las peores condiciones, contra los rusos.
A primera vista puede parecer un trabajo exótico: ¡ un cómic manga ambientado en 1944 en el frente ruso, escrito y dibujado por un japonés !. Pero si uno no se fija en el nombre del autor, lo cierto es que ni se nota, ya que parece 100 % occidental.
Especializado en el género bélico, Kobayashi retrata con un buen dibujo en blanco y negro, más esmerado en la recreación de tanques y vehículos blindados que en los personajes, el infierno salvaje que es la guerra. Un infierno que contrasta con las ingenuas “hazañas bélicas” que muchos devoramos en nuestra infancia, y que, a día de hoy, uno duda que las volviera a disfrutar si las releyera. Un infierno realista en el que se ve lo que no solía ser mostrado en esas historietas: alemanes matándose entre sí, rusos matándose entre sí, el barro y la sangre, la arrogancia y crueldad de los oficiales, las masacres de heridos y prisoneros, etc…
No es un gran trabajo, eso ya lo sugiere el propio Kobayashi en su epílogo. Los personajes son simples marionetas ( el único que tiene algo de sustancia es el implacable e inquietante jefe del grupo de combate ). No hay una gran historia detrás ( tampoco hace falta ) y los diálogos son mínimos y hasta descuidados ( ¿ o es cosa de la traducción ? ). Kobayashi parece más interesado en recrear bien los combates y en líneas generales lo consigue, con contundenca y vigor: hay momentos brillantes como la operación del comando Brandemburgo, la dura batalla bajo la lluvia.
Posee un final tan adecuado como abrupto y repentino ( la serie, de la que este tomo es una revisión, fue cancelada ) y aquí no hay monsergas patrioteras ni épica estúpida.
Puede ser un buen complemento para los que admiren la obra mestra “El soldado olvidado” de Guy sajer, a la que recuerda en más de una ocasión. Aquí también aparece la famosa división “Grossdeutschland”.
Lo dicho, no es una gran trabajo, pero dentro de sus muy evidentes limitaciones, es bastante entretenido y hasta apreciable y se lee de un tirón
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