“Kallocaína” Karin Boye

Todo un descubrimiento. Que esta impecable novela, que data de 1940, permaneciese inédita en este país dice muy poco a favor de las editoriales estatales y hace que Gallo Nero se apunte un tanto importante.

Más conocida por su labor como poeta, la sueca Karin Boye, que se suicidó en 1941, creó un clásico antiutópico en la línea de la posterior obra maestra “1984” de George Orwell o “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, un libro impresionante, precioso y enérgico que disfrutará cualquier seguidor de éstos, es decir, gran parte de la gente que ama la literatura.

Con prólogo de Luna Miguel, cuenta una historia similar a la de Orwell, sus intenciones son parecidas y cabe preguntarse si el autor de “Rebelión en la granja” leyó la obra de Boye y fue una influencia para la novela que le daría más prestigio.

Crítica corrosiva y metáfora perfecta del Partido Nazi que asolaba Europa, es muy posible que Boye se inspirase también en la dictadura de comunista de Stalin y en todos los regímenes fascistas aliados de Hitler, desde la Italia de Mussolini, a la España de Franco, pasando por Rumanía o Hungría, es decir, cualquier sistema opresor que persiguiera el pensamiento individual, la inteligencia, la diferencia, la belleza y a todo aquel que no encajase en sus parámetros. Teniendo en cuenta el nombre de uno de los personajes secundarios, habría que incluir al militarista Imperio Japonés entre los objetivos de la afilada pluma de Boye.

Lo más curioso de todo es que la historia, a estas alturas, no tiene nada de sorprendente. Pero la narrativa fulgurante de la sueca, su dinamismo, lo pertinente y eterno de sus reflexiones, su visceral vigor y  su canto a la libertad, hacen que nos encontremos ante un libro que debe ponerse a la altura de los clásicos antes mencionados.

El protagonista se debate entre el amor y afán de  servicio a ese sistema dictatorial, y un afán secreto de libertad. Resulta inquietante, y  toda una muestra de talento de Boye para retratar psicológicamente a sus personajes, lo reconocible que resulta en sus ambiciones y paranoias, como pone en la contraportada, comprobar el dictador, el chivato, el delator, el borrego que todos llevamos dentro, y que es, tal vez, la principal aportación de Boye respecto a “1984”. Sin olvidar que fue escrita antes.

Kallocaína” ha hecho que vuelva a sentir algo que empezaba a olvidar: entusiasmo, alegría por encontrarme algo tan redondo. Lo mejor del catálogo de Gallo Nero, que repito, ha acertado de lleno.

Libros como este siempre permanecerán vigentes tal es su perenne modernidad. En un mundo en que las democracias hay cada vez menos libertades y más corrupción, en el que el primer mundo expolia al tercero – ¿Qué fue del segundo? -, los revolucionarios de izquierdas cada vez se parecen más a los dictadores de derechas, y donde en  ciertos países tienen fuerzas de seguridad que se llaman policía religiosa o policía moral, otro permanece 100% como un sistema orwelliano y otro más ha creado un gigantesco campo de concentración ante la cobarde pasividad o complicidad mundial, entre otras lindezas,  libros como el de Boye, Orwell o Huxley, siempre serán necesarios.

Espero que se vayan editando otros libros de Boye. Por la red se pueden encontrar algunos de sus poemas donde se puede apreciar su honda sensibilidad

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