“Hiroshige” de Adele Schlombs
Editado por la didáctica colección serie Menor de Taschen, este volumen recopila los más bellos grabados de Hiroshige(1797-1858) de una belleza sin igual. Una buena manera de conocer otras culturas, a través del arte.
El punto fuerte son los paisajes en los que los seres humanos dejan de ser el punto de referencia, para convertirse en meros puntitos en medio de nevadas, ventiscas o aguaceros. Los grabados representan la vida cotidiana de la época del artista, donde se les muestra con frecuencia en situaciones adversas, ya sea por el clima ya sea por tener que hacer frente al duro trabajo. Los grabados retratan – y se esfuerzan en ello- al mundo en un intento de aproximarse a la realidad.
Así aparecen vendedores de pescado, el séquito – enorme- de los señores feudales, o imágenes paisajísticas nevadas con cumbre de fondo, puentes – tantos puentes tal vez fuera una llamada de atención del artista al hecho del auto impuesto aislacionismo del japón del XIX( y de siempre en realidad)- cruzados por una incesante y pertinaz lluvia, de una paz sosegante para el espectador, en contraste con la dureza implacable padecida por los retratados.
Igualmente son representados paisajes con el pretexto de viajes y peregrinaciones, muy comunes en el japón, a lugares sagrados; representaciones urbanas de la gran metrópoli de Edo(Tokio) donde todos los pobres del Japón acudían a probar suerte,con sus geishas, el teatro Kabuki, … en la que la constante de la minúscula representación humana sigue inquebrantable.
Preciosas imágenes, que por cierto sonlas elegidas por la editorial “Alianza” para las portadas de los libros de Yukio Mishima. Mi favorita es la de “El rumor del olejae”: Vista del mar y el monte Fuji. Este era Hiroshige:






