“Héroes de cristal” de Ricardo Rivera

heroesHoy día no sobran precisamente buenas novelas como para que éstas pasen desapercibidas. Publicar no es sencillo,pero aún consiguiendo ser publicado, sólo las grandes editoriales permiten a una novela ser conocida por el gran público, pues éstas llegan a las grandes librerías y son publicitadas en los medios. “Heroes de Cristal”, publicada por la editorial valenciana ECU, del escritor y abogado valenciano Ricardo Rivera, es una buena muestra de ello. Magnífica novela, pero magnífica porque lo es. Lo malo es que para comprobarlo hay que leerla, y su difusión no es mucha. Bueno, para eso escribo esto, para que más gente pueda comprobar lo buena novela que es.
“Heroes de cristal” es la historia de Leoncio Montenegro, del linaje de los Sampayo, familia que goza en La villa monumental de la puebla de Tristán,Toledo,  de gran reconocimiento pues un antepasado – mediados del XIX- salvó al pueblo de ser arrasado por banodoleros. Leoncio se halla combatiendo en Igueriben, Marruecos, en la desastrosa guerra de Marruecos. La suerte y algo más le permitió, ser el único superiviente supervivientes – no fue el único, hubo otro, pero el no lo sabrá hasta mucho después-. Volvió a la Villa Monumental, pero cojo y amargado. Estos episodios, los de la guerra en el norte de África están muy bien ambientados. ¡Qué bien transmite, por ejemplo,  la sed que pasaban los soldados en África!
De nuevo la suerte se alia con él. Cuando ya no sabe que hacer de su vida, cae la monarquia. La dictadura de Primo de Rivera le permite llegar a la alcaldía de la villa, por su pasado castrense. A partir de ese momento el lector comprueba un cambio en Leoncio. El poder le lleva a enfrentarse al cacique del pueblo, vencerlo y tomar él ese puesto. Personaje contradictorio, idealista pero a la vez frío y pragmático, va encerrándose en si mismo, cada vez más místico, aferrándose a la idea de que algún tipo de suerte le protege y a la vez le llevará a la perdición, al mismo tiempo que en el pueblo va germinando el odio hacia su figura. La llegada de la II República vendrá a desmoronar su mundo.
La novela no es sino un intento acertado de mostrar todo lo que llevo a la tragedia que supuso la guerra, desde todos los ámbitos y puntos de vista, y la localidad toledana de la Villa monumental una microvisión de lo que ocurría en todo el país, donde el odio arraigaba y no parecía haber vuelta atrás. La tragedia de Leoncio es la tragedia de España, que quiso cambiar, se dió cuenta de sus grandes errores, pero demasiado tarde, viendo como sus hijos debían enfrentarse a un sombrío destino.
Novela que recomiendo. No sólo por el tema, sino como son tratados los personajes. Que bien se mete en la psicología de ellos. De Leoncio, de sus hijos, su esposa, los que le rodean, a todos acabas comprendiéndolos bien. Y al que más a Leoncio, el heroe de Igueriben, con sus enormes contradicciones, las de todo un país. Contar una historia está bien. Que esté bien desarrollada y te mantenga en vilo está mejor. Pero que te metas como lector dentro del personaje, está, ya lo creo, mucho pero mucho mejor. Eso está al alcance de pocos libros

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7 comentarios para ““Héroes de cristal” de Ricardo Rivera”

  • Juan:

    La novela me ha hecho disfrutar mucho, el contenido es magistral y no veo ningún matiz partidista, sino más bien, una representación de las convicciones morales de nuestros abuelos de Castilla. Es una fusión de los pilares, la sombra del viento y el alquimista, es decir, un nuevo best seller. ¡Enhorabuena!

  • Traviata:

    Ricardo Rivera nos presenta en esta su primera novela aquellos recuerdos, narraciones que su abuelo le contara siendo niño y que , aderezados por un indudable sentimiento de afecto y gran esfuerzo de documentación histórica, extrae de su memoria para ofrecernos una publicación basada en hechos que reales, que nos muestran los condicionantes que pueden llegar a marcar la vida de alguien que cree o pretende verse reflejadoen la de otro ser hacia el que tiene indudables sentimientos de respeto yadmiración que , en un momento dado pueden verse fragmentados como el mas fino cristal.

    A través de un relato basado en la reciente historia de España, y
    mediante una prosa ágil , rica y entendible, Ricardo Rivera
    nos regala un estudio psicológico de la reacción que produce en
    el ser humano la sensación de desencanto a la que nos lleva el
    conocimiento de ciertas realidades que desenmascaran aquellos
    ideales vividos en la infancia y juventud , y que solo con el paso
    de los años, y su consiguiente madurez alcanzamos a descubrir.

    Interesante y recomendable novela de este nuevo autor al que no
    hay que perder de vista, y al que me permito, desde estas líneas,
    instar a que siga escribiendo ya que sin duda tiene mucho
    que ofrecer a un lector ansioso de temas bien documentados y
    mejor narrados.

    Mi enhorabuena al autor y al editor que ha sabido apreciar
    la indudable calidad de una magnífica novela que nada
    tiene que envidiar a cualquier “best seller” de los que nos
    invaden en escaparates y estantes d e las mejores librerías.

    Purificación Benavent

  • Vicente beltran:

    Fantástica hitoria que disfrute muchísimo
    esta a gran altura. Muy recomendable

  • Ascen Martinez:

    Magnifica novela, que animo a leer.
    Ojala edite proximamente otra.

  • Pepe:

    Quizás debiera pedir disculpas por el retraso en comentar una novela de la que tuve noticias en el proceso mismo de su confección. Pero tal vez mi comentario de ahora añada algo a los que ya se han hecho públicos, y he tenido la fortuna de leer.

    Es Ricardo un hombre comedido, un amigo agradecido y un escritor inteligente; en resumen una muy buena persona Y es su libro una novela histórica donde ficción y realidad se acompañan y mezclan en un discurso fluido y elegante, con un lenguaje ponderado y un vocabulario sobrio; todo ello fruto de un trabajo muy riguroso de investigación in situ y en los textos, intentando siempre verificar las informaciones recibidas de sus mayores obre los hechos que narra.

    Fui testigo de sus lecturas y relecturas, de sus múltiples y afinadas correcciones macerando el texto definitivo, enorme e impresionante texto de cuatrocientas páginas que poco a poco iba ganando en profundidad y claridad, y que ya acabado invitaba a su disfrute más completo: leerlo de seguido para no olvidar ningún nombre, para no perder ningún detalle, para entender las relaciones entre los personajes y atender los pequeños hechos dentro de la gran historia…

    Han pasado casi cuatro años desde su aparición y “Héroes de cristal” sigue teniendo una difusión limitada al ámbito de los amigos y familiares, pese al esfuerzo de Ricardo y la editorial ECU de hacerlo presente en le Feria del Libro de Valencia. Desgraciadamente y, pese a lo que opinan Juan y Purificación no es (ni será) un best seller (el más vendido); ¡también yo se lo deseo a su autor!. Pero no ser un best seller no equivale a no ser un buen libro, que lo es. El libro de Ricardo es un gran libro sobre la Guerra Civil Española y así lo he recomendado encarecidamente sobre todo por su autenticidad a quienes hoy tanto discuten sobre la memoria histórica. Porque son sólo libros como éste los que nos pueden ayudar a recuperar con dignidad y verdad aquellos difíciles recuerdos

    Evitaré la revisión histórica del argumento que tan acertadamente lleva a cabo Montag; tampoco me centraré en el estudio psicológico de los personajes como hace Purificación ni relacionaré la obra con otras como establece Juan. Coincido con todos ellos en recomendar la lectura de esta novela

    Seguramente estos mismos hechos puedan ser presentados desde otro punto vista, sufrir otra aproximación, otra interpretación, diferentes pero no más ciertos o veraces, complementarios pero no más atractivos.
    Sin duda alguna “Héroes de cristal” de Ricardo Rivera es, como dice Juan, una representación de las convicciones morales de nuestros abuelos, y lo es porque está escrito sin maniqueísmo ni presunción, sin chovinismo ni vanidad u orgullo. El libro dice mucho de los valores éticos de su autor, y es que éste no se esconde (y está presente), aunque no se identifique abiertamente con ninguno de sus personajes.
    Volveré a leer esta novela aprovechando, como al primera vez que lo hice, el tiempo que me regala una baja laboral; y volveré a reclamar de su autor que me comente los pequeños detalles que la adornan y a menudo escapan a lector más atento a la trama y la aventura que la enriquecen
    Agradezco a Cristina, Marc y Carles que hayan dejado a Ricardo el tiempo suficiente y necesario para escribir, y me atrevo a reclamar a los cuatro una nueva oportunidad de paciencia e ingenio para que nos llegue un nuevo texto a disfrutar.

  • Tuve el placer de leer, discutir y presentar en una tertulia literaria que ya goza de una tradición de cinco años en Valencia, la tertulia del ICAV, la novela “Héroes de Cristal” de Ricardo Rivera, motivo de esta justa reseña de Montag. Al principio, contemplar el poderoso libro de más de 400 páginas me acobardó. Llevo un tiempo en que he estado tentado de sumarme a ese deseo de Alfons Cervera de que se prohíban los libros de más de 125 páginas. Cuando Manquell me cuenta como Kurt Wallander se cepilla los dientes por la mañana, me entran ganas de buscarlo y pegarle un tiro. Cuando Julián Marías me explica durante cinco páginas todos los pensamientos y sensaciones de su protagonista mientras espera un ascensor o se acerca a abrir la puerta de su casa, simplemente arrojo el libro contra el sofá que tengo más a mano y pronuncio algunas blasfemias… Pero en las 400 páginas de “Héroes de Cristal” no sobra ni un sólo párrafo, siendo la agilidad (y la claridad de la prosa de Ricardo) uno de sus mayores logros. Es una novela que leí de un tirón, una de esas novelas que te atrapan y que no logras arrancar de las manos. Hay escritores que hacen literatura antes que contar historias, y hay escritores que te cuentan una historia antes de pretender hacer literatura. No creo que sea preciso revelar de qué lado estoy y de qué lado creo que está Ricardo. Tampoco creo que sea necesaria mucha discusión acerca de en qué ha consistido (y consistirá) la literatura que pretende ser leída de grado y no por fuerza de algún mandato de las autoridades literarias o por exigencia calvinista para adquirir eso que nunca se logra a la fuerza y que llaman cultura. Homero se veía obligado a utilizar los hexámetros (si es que se llamaban así) por cuestiones de ritmo y memoria de la literatura oral, pero más allá de esas convenciones de su tiempo, lo que nos legó fue una historia épica, una buena historia.Ricardo escribe en los registros de la Novela histórica porque es la convención literaria de nuestro tiempo que le permite contarnos la historia de Leoncio y sus hijos, de los Sampayo. Una historia particular en la que se hilvana nuestra reciente y trágica historia colectiva. Lo curioso de su novela “histórica” no es el rigor con que mezcla historia real y ficción, ni la pasión que sabe transmitir a través de sus personajes, ni siquiera la hábil transparencia de su estilo, sino la profundidad (y delicadeza) del análisis ético a que somete a cada uno de sus personajes y al drama coral que intepretan todos ellos. Uno de los logros más singulares de esta novela que muchos reseñadores profesionales calificarían como una más de temática de la guerra civil, es la capacidad de esquivar la típica caricatura maniquea de buenos y malos (o de todos estaban equivocados, o locos, o poseídos por el odio) a que nos tienen acostumbrados los novelistas que han frecuentado estos andurriales históricos. Incluso el brillante “Soldados de Salamina” de Cercas (novela que se salvó por el homenaje que rinde al honrado soldado republicano, heroico y anónimo) de calidad indiscutible pese a sus coqueteos con el esperpento progre al uso, palidece ante la penetración con que Rivera se enfrenta a las profundidades de las pasiones humanas en una situación límite como fue nuestra guerra civil. Sin arredrarse ante la tesitura de señalar la verruga en el rostro de ambos bandos y de la inmensa mayoría de los protagonistas. Recogiendo además una vieja tradición narrativa de la literatura clásica española como es la de la mística popular del sabio anacoreta de la montaña y la canallesca mirada de la literatura picaresca (que ambos lados de la moneda encontramos en sus páginas), algo que parece que nuestros escritores no es que hayan olvidado, sino que ni siquiera han conocido nunca. Como si el anónimo creador del Lazarillo, o Quevedo, o Calderón de la Barca no hubieran existido. Una mística popular y picaresca que no son transfuguismo de la realidad irremediable de las miserias humanas hacia los reinos celestiales o refocilamiento infernal en aquellas, sino clarividencia y revelación de lo que somos (o de los que hemos llegado a ser), y clarividencia y visión de lo que debemos ser y de lo que debemos hacer… Por eso Leoncio vuelve a salvar a los suyos, por eso su hijo rechaza la locura de unos y otros, por eso los vecinos repintan la cruz de los Sampayo una y otra vez, para que no se olvide en qué consistió en realidad la hazaña del héroe, en qué ha consistido siempre la verdadera naturaleza de lo heroico… No he traido antes a Homero a colación por puro capricho formal, porque pocos escritores se han atrevido a tratar del tema y quienes lo han hecho, los mandatarios de la literatura me enseñaron que se dedican a un género que solía llamarse épica.
    De eso trata la novela de Ricardo, de épica. De lo mismo que trató la primera narración generada en ese sitio impreciso que llamamos Occidente. (Y España, no lo olvidemos, se encuentra en el extremo occidente, por lo que no debe extrañar que haya sido extremosa en el dicho género).
    Una novela, en suma, que si hubiera sido publicada por los que publicaron a Cercas, se hubiera vendido como la suya, y hubiera causado a sus editores una sorpresa muy parecida. Porque no vayáis a pensar que calculaban semejante éxito. Los editores se han inventado para joder a los escritores y equivocarse con el público lector.
    No os la perdáis si podéis evitarlo.
    Luis Valera

  • Frasi Cámara:

    Estaría muy bien que se pudiera llevar al cine. Dejaría impactados a los jóvenes estudiantes.

    Ricardo ha escrito una novela con mucho detalle y con un lexico muy cómodo de entender. Es entretenida y atrapa su lectura.

    Enhorabuena amigo!!!

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