“Francis Bacon” de Luigi Ficacci

baconLeyendo a Kundera- “Un encuentro”- topamos con un ensayo sobre Francis Bacon, personaje fascinante y cautivador.

Taschen, en su colección Menor- que de menor no tiene nada- tiene un libro con los dibujos y anotaciones de este genial pintor, que busca más allá del “yo”.

Kundera apunta que Bacon sentía fascinación por Picasso, concretamente su etapa de 1926-32, de dibujos y retratos  tridimensionales. En un momento de la historia en que todas las caras son iguales y que el individuo es menos individuo y más elemento dentro de una masa, se hace necesario buscar pequeños detalles que diferencien a las personas. De ahi los retratos de Bacon, deformados tridimensionalmente, estirados en busca de signos originales que diferencien al individuo del resto.

Una vez que la modernidad nos ha revelado la imposibilidad de toda aspiración de mejora social, y ahora que hemos anulado toda creencia religiosa en la que refugiarnos- se ha anulado lo segundo claro, el refugio- sólo nos queda nuestro cuerpo. Justo lo que pincela Bacon. Cuerpos, que es todo lo que nos queda cuando se aproxima el final, con esa miserable carcasa nos quedamos indefensos, en la batalla más dura de nuestra vida. En esos recipientes  nuestro “yo” busca algo de sentido -observando el trabajo impecable del pintor-, al absurdo sinsentido- accidente es la palabra que emplea- que es la vida.

El concepto que hay detrás de todo es el de Belleza. Bacon rechaza de plano el término horror, que en ocasiones es acompañado en los comentarios sobre su obra. Para él su obra está dotada de un optimismo realista, en todo caso el autor irlandés podría aceptar la expresión “deseperación alegre”. Pero no horror.

Kundera dixit. Yo me limito a admirar a ambos

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