“Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” de Charles Bukowski

Siempre dentro de su propio mundo, Bukowski demostró tener una mayor variedad  temática de lo que aparentaba y este recomendable libro de relatos, el primero en publicarse en España tras la desaparición de la detestable dictadura, es una constatación de ello.

Con el trasfondo violento y contracultural de los años 60‘ asomando en muchos cuentos, este es un libro divertido, lleno de humor, ironía y mala leche, donde Bukowski deja una cuantas perlas. Dejando a un lado el sensacionalista “Una ciudad perdida”, que en el fondo, parece escrito por un puritano, la broma un tanto pesada que resulta ser “¡Violación!¡violación!” y algún relato tirando a mediano, los demás cuentos son puro Bukowski: políticamente incorrectos, ácidos, surrealistas a veces, arraigadamente cotidianos en otras ocasiones. Ideales para cualquiera de sus seguidores que todavía los desconozcan.

En “La chica más guapa de la ciudad”, aparece su lado más tierno y oscuramente amargado, una ternura que no por solapada no deja de llamar la atención y que desmiente la misoginia que demasiados le atribuyen, y que en varias ocasiones no es más que una búsqueda de soledad. “Kid stardust en el matadero” parece un extracto de su divertida y a la vez desesperada novela “Factotum”.

Lo que más descoloca es encontrarse algunos cuentos que no están narrados en su habitual primera persona, y donde no aparece su famoso alter ego Henry Chinaski. Con retratos de la América ( sobre todo Los Angeles) de los desheredados, de los vagabundos, de los delincuentes de poca monta. Entre ellos destaca “El asesinato de Ramón Vásquez” una redonda, violenta y cuel historia criminal inspirada en el asesinato de la estrella del cine mudo Rodolfo Valentino, con un remate final cogido de las salvajadas perpretadas por la familia Manson, unos sucesos que definieron/finiquitaron la época y los sueños de los años 60′ ( con la ayuda de la prensa más obtusa y reaccionaria, la misma que abominaba de Bukowski. Claro que a él no le importaba eso mucho).

El delirante “Quince centímetros” es la traslación de un mito de lo Fantástico y de la Serie B, el del Hombre Menguante, al mundo bukowskiano. Los resultados son desternillantes. Su rol más autobiográfico asoma en otros cuentos como En la cárcel con el enemigo público número uno“. Su lado más salvaje se refleja en el bestial, crudo, atrevido y desagradable “Un compañero de trago”. Entre los 19 cuentos, mi favorito es “La gran boda Zen”, donde su misantropía, su humor y su lado más gamberro lucen en todo su esplendor.

Como bien indica el título, el sexo es uno de los ejes centrales del libro. Sexo carente de amor y de sentimiento, visto desde una óptica puramente lúdica o en sus aspectos más sórdidos, del que es un claro ejemplo “La barba blanca” con un trasfondo bélico inusual en Bukowski.

Los finales son de los más demoledor de su obra. Parece que es lo de siempre, pero uno se ve sorprendido por matices nuevos que le dan más riqueza, más recovecos a su obra.

En este caso es la obra de un Bukowski aún más feroz, más cargado de hiel, sin la serenidad de sus últimos escritos ni la increible mala hostia de su juventud ( su novela más notable es “La senda del perdedor“, un reflejo de esos años, y de su asombroso individualismo e instinto de supervivencia)

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