“En los aledaños del infierno” Abelardo Martínez ( Editorial CULTIVALIBROS )

Abelardo Martínez es bien conocido como poeta. Destacan sus dos libros de poesía publicados, “En la cumbre del viento” y el más reciente, dentro de un precioso proyecto con los presos de la cárcel de Picassent , en Valencia, “Poemas desde la prisión”. Sin embargo, Abelardo nos sorprende aquí con una obra en prosa, con una novela de tintes policíacos ambientada en la ciudad de Badalona.

Toda narración tiene un protagonista. Aquí el autor cuenta una historia de tristes pasiones humanas, de la mano de, de un lado individuos comunes que no mediocres – un librero, un carnicero, un voluntario en un centro de enfermos de SIDA…- y de otro  – un sacerdote ávido de acumular riquezas y provocar miedo, un detective privado sin escrúpulos ni vergüenza, un cazador aficionado a los lupanares…- seres menos comunes, eso creen ellos,  totalmente desbocados en la búsqueda del verdadero protagonista de esta historia no tan alejada realmente de la ficción: el poder, con  sus  inseparables compañeros: traición, miedo, extorsión…, y su inevitable obsesión: el dinero.

“Los aledaños del infierno” gira alrededor del caso del  hermano del sacerdote de Badalona, que desaparece sin dejar rastro. El susodicho sacerdote, influyente, acaparador, mafioso…, contacta con la policía para que resuelvan el enigma. El desaparecido, personaje igualmente turbio, regentaba una inmobiliaria, debía dinero a bastante gente a lo que se suma sus desvaríos producto de su relación con una rubia ucraniana ex prostituta, mujer que le sacó lo que quiso hasta que se hartó de él,  dejándolo, según era bien sabido por todos, compuesto y sin dinero.

La investigación nos permite conocer el barrio, a sus gentes, con sus deseos mundanos, sus anhelos, sus miedos. Uno de ellos trabaja en la librería del colegio que depende del patronato de la  iglesia. Ahí  que vemos hasta qué punto está a merced del cura, del que depende su sustento. A partir de lo que éste sabe – la última vez que se vio al desaparecido iba con él-  se inicia la investigación que lleva a la policía hasta un taxidermista que algo parece ocultar.

De un lado, mientras la investigación avanza, es relatado paralelamente, la vivencia de uno de los personajes, voluntario en un hospital para enfermos de SIDA. Asistimos a unos dramas personales sin igual. Historias que seguro Abelardo habrá tomado de sus experiencias en la prisión de Picassent con los presos con los que colaboró para la confección de “Poemas desde la prisión”. Relatos muy duros sin duda, pero que no por no mirarlos van a dejar de estar ahí.

La trama trae nuevas sorpresas, giros que sin duda harán las delicias del aficionado a las novelas policíacas, que nos llevarán desde al drama de vivir en prisión, a los fríos parajes de Kiev, Ucrania, donde el relato toma cuerpo y es, sobriamente, resuelto.

Lógicamente no adelantaré nada a ese respecto. Faltaría más. Sí diré que tiene el acierto  de presentar la historia, sus personajes, y cuando crees que como en cualquier novela al uso, ésta va a recrearse en alargar la trama y darte pistas falsas para supuestamente sorprenderte, ¡Zas!, te da con la verdad, con toda su sordidez, en toda la cara. La novela de Abelardo tiene la primera virtud de retratarnos los mecanismos de poder de cualquier sociedad humana. Mostrar como unos individuos se alzan sobre otros sin misericordia ni escrúpulos, donde la violencia física no es siquiera necesaria, dando por sentado unos que deben dominar para no ser dominados, y otros que deben ser dominados. Una segunda virtud es contarnos como en segundo plano,  existe un mundo poblado por seres malogrados por el infortunio, por haber jugado mal sus cartas o simplemente arrollados por las adversas circunstancias que les ha tocado vivir. Un mundo que ocultamos desesperadamente, fingiendo que ni existe ni se ve, cosa que hace tan difícil salir al que cae en él. Sólo por esto el presente libro valdría la pena, pero es mucho más. Su tercera virtud es, ya en el plano novelesco, una vez mostrado el plano de no ficción, es como digo, ser ameno, directo, ágil, no “marear la perdiz” como se suele decir. Me ha gustado justamente porque la novelización parece más realidad que ficción. Las cosas por desgracia no son tan retorcidas como en las películas o novelas, ojalá. Y aquí eso es perfectamente descrito. Cuando el caso es resuelto, con una línea de investigación lineal aunque de avance arduo, debido a las trabas que los que juegan con cartas marcadas ponen a cada paso, todo es presentado tan claro, cristalino, tan…..¡tan real!. Debe de ser que para escribir una obra de ficción lo menos contaminada posible por ese mundo alejado de lo real, hay que tener justamente poco contacto con el mundo de ficción que nos ofrece el arte, y mucho con la cruda realidad. Haberla visto de frente.  Creo sinceramente que Abelardo en esta obra de ficción, nos regala unos jugosos bocados de realidad.

Pasen y lean

Félix Villanueva Barrero

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