“El retrato de Dorian Gray” Oscar Wilde

Algunos que hoy alaban a Wilde son los que, en su momento, lo hubieran linchado, pero su talento y su poder subversivo siguen intactos y como de este libro ya se ha hablado, y merecidamente se seguirá hablando mucho, y esto no deja de ser el comentario de un aficionado, voy a contar una anécdota personal que ilustra esta afirmación mía.

Hace unos cuantos años conocía a alguien que había viajado mucho por el mundo. Decía ser budista y haber conocido al Dalai Lama – cosa que no dudo -. Alardeaba de lo bien que trataba a las personas que vivían en países del tercer mundo que visitaba y parecía tener una extensa cultura. Conforme lo fui conociendo vi que era una persona cargada de prejuicios y llegó a ufanarse que en su juventud había agredido varias veces- en grupo claro – a los que no pensaban como él. A los “nativos” los trataba con condescendencia colonialista. Pensaba que los blancos eran superiores y los miraba por encima del hombro. ¿Le habían hecho esos viajes más abierto, más generoso? No. Nunca escuchaba a los demás, era más inculto de lo que uno podía sospechar y tiraba libros que no le gustaban a la basura, literalmente.

Cuando aún no sabía que tipo de personaje se trataba, un día me invitó a su casa ( hablaba más que nada de budismo y de sus viajes ) vi en un cubo de basura que estaba a la vista una película “Wilde” de Brian Gilbert con un gran Stephen Fry en el papel del inmortal escritor y con Jude  Law en el que sigue siendo uno de sus mejores trabajos – también aparecía Orlando Bloom -. Cuando le pregunté por qué habia tirado eso a la basura me miró como si estuviera loco o fuera un degenerado. Me dijo al go así como “¿Es qué no sabes quién fue Oscar Wilde?” y lanzó una perorata de insultos homófobos contra el escritor que ya llevaba un siglo muerto, congratulándose que acabara como acabó. Por entonces no había visto el film ni había leído aún a Wilde. El insigne escritor me hizo un favor al mostrarme el tipo de chusma que estaba tratando. Tras eso la amistad se desintegró, como tenía que ser y años después vi el film, y al ver la caza de brujas que le costó la cárcel y la salud, fui más consciente aún de cómo era el presunto budista.

La figura del autor de “La importancia de llamarse Ernesto” es extraordinaria y poderosamente vigente. Parece que en su lecho de muerte se convirtió al catolicismo, pero eso no lo ha hecho cómodo para cierta y cerrada gente. Descomunal en su talento e ingenio, demolió todas las convenciones sociales y su homosexualidad ( o bisexualidad ) certificó su condición de transgresor.

“El retrato de Dorian Gray” fue la única novela de alguien inclinado a trabajar el teatro, el relato o el ensayo, y este es uno de esos clasicazos de toda la vida. Un libro con magníficos diálogos, en especial los de Lord Henry Wotton, alter ego del propio Wilde, quien destapó la caja de pandora de los placeres y sensaciones al joven Gray. Unos diálogos que ya forman parte de los libros o páginas webs dedicadas a citas famosas.

Este hombre que dijo “el patriotismo es la virtud de los depravados”, trató en este libro el sueño de la eterna juventud y lo que uno estaría dispuesto a pagar por ella. Reflexiona sobre la culpabilidad y la redención, pero está completamente fascinado por el hedonismo y por lo que, por entonces, se consideraba “pecado” o “prohibido“. Una novela típica de su época que sugiere más que muestra, pero cuyo ingenio y corrosividad arrasan todas las convenciones sociales con una prosa tan rica, refinada y exquisita en la forma, como corrosiva, libertina y sanamente “malvada” en su contenido.

Este texto inmortal se lee de un tirón. Ha tenido varias adaptaciones al cine, y las que tendrá. Dorian Gray forma parte del imaginario popular. El film que goza de mayor prestigio es el de 1945, y el más reciente ha sido dirigido hace poco por Oliver Parker, que ya adaptó dos veces a Wilde ( y también a Shakespeare ). Es una película que no ha tenido una buena acogida en general. Más inofensiva que el libro, se saca de la manga una tópica historia de amor, carece de esos diálogos geniales y el personaje grandioso de Henry Wotton, aún carismático y más que bien interpretado por Colin Firth, parece blando al lado del original. Con todo, a mi me gustó. Su atmósfera es 100% Wilderiana, sus toques sobrenaturales son agradables y el que sea más explícita en algunos momentos es perfectamente coherente pues eso es lo que sugería el escritor y no hubiese podido desarrollarlo por el clima represivo de la época, ese que de todos modos acabó llevándolo a la cárcel. Una adaptación estimable pese a todos sus defectos. Y es que es muy difícil hacer un mal trabajo con una historia como esta y que sigue siendo de una rotunda modernidad.

De hecho, la actriz porno Sasha Grey, esa mujer “destroyer”, independiente, orgullosa de haber revolucionado la indistria X y de haber sacudido los cimientos de la América más puritana como los de las feministas políticamente correctas, se apellida artísticamente así, Grey, en homenaje a Wilde.

Wilde, ese autor que tanto a influido a Clive Barker,Hellraiser“, film/novela incluidos, y a tantos otros artistas que, aparentemente, no tienen nada que ver con él.

EL GUY FAWKES ATEO

 

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