“El miedo” de Gabriel Chevalier
En las décadas posteriores a la segunda guerra mundial, Hollywood vino a contribuir, mitad para glorificar la Segunda Guerra Mundial mitad para preparar a su opinión pública para que apoyara la guerra de Vietnam, a dar una visión completamente falsificada de lo que es la guerra. En “la guerra” no se tiene nada controlado, no hay asomo de valor o valentía después del primer día, si sobrevives. No es como las películas. La mayoría de nosotros no duraríamos ni cinco minutos. Aqui, ¡¡es la guerra!!: se tiene basicamente miedo.
Esta es una novela sobre la primera guerra mundial, sobre la Gran Guerra, desde el punto de vista de un soldado francés. Gabriel Chevalier habla en primera persona, a través de su personaje Jean Dartemont, de sus experiencias bélicas. Lo mal que se pasa, el cansancio que se posa sobre el cansancio, mala alimentación, órdenes absurdas, otras suicidas, odio no al contrincante sino a los superiores, a la retaguardia que envía al soldado al frente para que preferiblemente se convierta en heroe, es decir, un muerto, lisiado en el mejor de los casos.
Porque esta grandiosa novela es una apasionada denuncia del sinsentido de la guerra y una apasionada constatación de la estupidez y ruindad humana, en este contexto de una cegadora intensidad. Nos habla de como se enviaban hombres contra obuses, intencionadamente, sólo para desgastar las municiones de los alemanes. De como un oficial sabía que iba a haber un bombardeo en un punto ocupado por otra tropa y no avisaba, pues su ascenso como oficial dependía del fracaso del oficial de otro destacamento. De como la mediocridad se apodera de todo, con unos mecanismos asi mismo aplicables, si no más, a la vida civil. De como los generales lo veían todo desde la lejanía, acumulando galones y a lo sumo jugándose el honor militar, jamás la vida. De como los civiles hacían negocio vendiendo a precios elevadísimos comestibles y pequeños placeres a las tropas que pasaban por cada población. Del negocio de la guerra. De como la retaguardia no quería saber nada del dolor del soldado, de su miedo, tiñéndolo todo de heroismo y patriotismo. Quejarse de la guerra era sinónimo de cobardía y alta traición. El autor se pregunta por qué no van todos ellos al frente si tan bien y con tantas virtudes hablan de él.
En fín, Chevalier relata como los seres humanos en este contexto del que saldrán heroes, que pasarán a la historia como los más valerosos defensores de la civilización contra la barbarie- el enemigo siempre es presentado como la representación de la barbarie- no hacen otra cosa que salvarse a si mismos, pensar en si mismos, condenando a los demás. Libro que encierra verdades como puños. Verdades que en cuanto maduras como persona sabes que nadie querrá escuchar.
Por supuesto que a Chevalier se le tachó de antipatriota, pero eso él ya sabía que ocurriría
Libro absolutamente recomedable, en la línea de “Johnny cogió su fusil” de Dalton Trumbo, o “Sin novedad en el frente” de Erich Maria Remarque(ambas llevadas al cine). Igualmente se la puede relacionar con la novela“Largo domingo de noviazgo” de Sebastian Japrisot(también existe film de esta novela, muy buena por cierto) o los grandiosos filmes “Senderos de gloria” de Kubrik, o “Capitan Conan” de Tavernier . Existe un libro sobre la primera guerra mundial que puede resultar de interés:“La primera guerra mundial” de Hew Strachan, editado por crítica editorial.
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