“El invencible” de Stanislav Lem ( Minotauro. Traducción de M. Horne y F. A. )

el i nvencibleAunque el polaco no es precisamente un desconocido entre los aficionados a la ciencia ficción, sí que es cierto que parece estar, en términos de popularidad y a veces incluso de reconocimiento, un peldaño por debajo de los nombres clasicos anglosajones del género, de mayor calado en occidente, algo a lo que no parece ser ajeno su origen y el hecho de que gran parte de su obra aún inédita por aqui, fue escrita en el periodo de la guerra fría, por lo tanto, aún no goza en ciertos ámbitos la fama de Asimov, Arthur C. Clark, Philip K. Dick y otros, aunque esto se vaya arreglando con el tiempo, y sea fácil hacerse con sus libros, aunque desde luego títulos como “Magnitud imaginaria” o este “El invencible” no tienen mucha fama.

De hecho muchos lo conocen de oídas por haber sido el autor de la notable “Solaris“, dos veces llevada al cine, una en los años 70 por Andrei Tarkovski, y que pasa por ser uno de los títulos clave de ciencia ficción- el “2001″ del Este, dicen algunos entendidos que llegan a ponerla por encima de la obra maestra de Kubrick- y la mucho más conocida y relativamente reciente versión de Steven Soderbergh, una adaptación mucho más concisa y con resultados apreciables pero muy inferiores al original.

Uno no es una excepción, y es más lector asíduo del inventivo pero también irregular y cargantemente mesiánico Philip K. Dick, cuya fama y reconocimiento se multiplicaron tras su muerte, siendo objeto de todo tipo de cuidadas reediciones y dispares adaptaciones al cine, que no vió en vida. Tal vez pase lo mismo con Lem, fallecido hace pocos años, lo mismo que J. G. Ballard, que jugaba en otra liga, pero que tengo que reconocer una progresiva fascinación por este autor enormemente original.

Escritor que aborrecía a casi todos sus “compañeros” del género,- especialmente los nortramericanos-, sus obras son tan personales como imaginativas. Tiene un estilo seco, riguroso, denso, exigente, detallado, minucioso cientificamente y a ratos agotador.

“El invencible”, nombre de una nave espacial que explora un planeta en el que ha desaparecido otra nave terrícola, data de 1964, pero salvo algunos detalles técnicos, podría ser de hoy mismo, tal es su rigor, interés y modernidad, la propia de los autores clásicos.

Lem llega a tener una visión un tanto pesimista de la raza humana, depredadora donde las haya- el vivió la II guerra mundial en Polonia- con una visión que superficialmente algunos podrían designar incluso de ecologista y que niega al ser humano como el ser central del universo, sin ningún tufillo reaccionario-religioso de tantos escritores o directores de cine. En la novela se llega a afirmar que “no nos está destinado todo el universo, no todo cuanto existe nos pertenece…”, una advertencia a la que no parece que hagamos caso.

De hecho en los libros de Lem el hombre suele verse superado o desbordado por formas de vida que en su arrogancia no llega a entender, o es relegado a un papel secundario por la evolución metálica de la inteligencia artificial con los robots a la cabeza, como en su maravilloso libro de cuentos “Ciberiade”, cuyos dos personajes centrales son dos robots protagonistas de otros libros suyos, donde la presencia humana ha quedado extinguida, un mero recuerdo del pasado. Hay que decir que la estupenda y archifamosa serie de TV “FUTURAMA” ha cogido muchas ideas de este libro,para algunos capítulos como ese genial en el que BENDER flota por el espacio. Y es que a Ciberiada tampoco le falta sentido del humor, aunque no tan negro como en la serie.

“El invencible” combina esa filosofía y estilo con episodios d epura acción, con un delicioso toque “PULP“, aunque sin caer en la vulgaridad o infantilismo de buena parte de sus coetáneos. Lem se centra más enla historia y en la atmósfera que en sus funcionales personajes, aunque el principal, ROHAN, desprende cierto carisma.

Un autor recomendable y a redescubrir

HAL 966.376.894

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