“El hijo del trapero” de Kirk Douglas
“¡No hay que rendirse nunca!, ¡Nunca!” Exclamaba hace pocos años en una rueda de prensa multitudinaria en un festival europeo, un anciano pero vitalista Kirk Douglas con la energía que siempre la ha caracterizado. Toda una lección de supervivencia, vida y coraje encarnada en la vida de este legendario actor cuya espléndida autobiografía es una confirmación de esta máxima.
Publicada en 1988, Douglas, uno de los hijos del Hollywood clásico, actor de impresionante carisma, fuerza y versatilidad, protagonista de tantas películas memorables como “Duelo de titanes“, “Espartaco” “Senderos de Gloria“, “Pradera sin Ley“, “El loco del pelo rojo” y muchísimas más, hace un recorrido nada complaciente por su vida, con un estilo dinámico, directo y sincero que hacen que las poco más de 600 páginas se lean de un tirón. La verdad es que podrían haber sido muchas más.
Mr. Douglas empezó a escribir este libro a principios de los 60 y más que una autobiografía al uso, es una exploración de la propia identidad. Un intento de definirse y conocerse como hombre, dar un sentido y una dirección a su vida, la vida de una persona muchas veces insatisfechas que posee una determinación y una voluntad apabullantes, que casi asustan. Un hombre ferozmente independiente, un luchador infatigable que pasó de la pobreza (el hijo del trapero, su padre era emigrante ruso, de ahí el título) a ser una de las estrellas más grandes del cine.
Alguien que nunca tuvo miedo a decir lo que pensaba y este libro es un claro ejemplo de ello.
El actor sufrió rechazos y prejuicios por su condición judía (el la primera mitad del siglo XX, el antisemitismo estaba muy arraigado en EE.UU. y hoy no ha desaparecido pese a que, a veces parezca lo contrario), Luchó contra la vergonzosa lista negra del tristemente famoso, patético senador McCarthy y, si bien, algunas ideas suyas pueden producir rechazo como su apoyo a Israel o su respeto al infame presidente Reagan (Les unía una amistad antigua) sus pensamientos siempre están razonados y prima su calidad humana por encima de todo, lejos de la arrogancia de otras estrellas, la mayor parte de las cuales no le llegan a la suela de los zapatos (en este penoso país abundan).
Si no es una obra maestra, no está lejos de serlo. Cómo no, hay numerosas y brillantes anécdotas de las películas en las que intervino. Personalmente creo que las más interesantes son las que hablan de los dos filmes que hizo con el gran Stanley Kubrick, el rodaje de la monumental “Senderos de gloria“, una de las mejores películas antibélicas de las historia, prohibida en España durante la época de la dictadura, al igual que el de la superproducción “Espartaco“, fue de lo más problemático. La relación con el perfeccionista hasta el absurdo cineasta nunca fue fácil y si los dos filmes cobraron vida fue gracias al apoyo -y dinero- de la estrella, que fiel a su estilo de hombre sin pelos e la lengua, dice del artífice de la “naranja mecánica”: “Kubrick es una mierda con talento”.
Su fugaz labor como director, su estrecha relación con Burt Lancaster, otro grande, los proyectos que no pudo rodar (“alguien voló sobre el nido del cuco” que ya hizo en el teatro Jack Nicholson fue escogido por el productor… ¡Michael Douglas! que bueno o malo, siempre ha sido un pálido reflejo de su padre) o rechazó (el papel que haría Richard Crenna en “acorralado“). Douglas puso la condición, con muy buen juicio y consciente de que rambo era un auténtico monstruo, de que haría la película a cambio de que el psicópata encarnado por Stallone acabara muriendo al final. Éste se negó y el maldito veterano de Vietnam aún anda dando la paliza con sus ridículos bodrios ultraderechistas. Cotilleo jugoso: Douglas dice que el papel de Rambo lo rechazaron, entre otros, Al Pacino, Robert de Niro, Nick Nolte o Gene Hackman. He leído en otra parte que también se negaron Clint Eastwood y hay rumores que hablan de Dustin Hoffman o John Voight) su trabajo como representante de EE.UU. que le llevó a viajar a numerosos países, viajes pagados de su propio bolsillo, la cantidad de mujeres que pasaron por su vida y sus brazos: Marlene Dietrich, Pier Angeli, Rita Hayworth y un largo y envidiable etcétera, los numerosos directores con los que trabajó: Billy Wilder, un Otto Preminger con el que tuvo mala relación, kinguidor, Robert Aldrich…
Kirk Douglas, un ejemplo de lo estúpidos que son los premios Oscar (y yo diría que todas las copias que tiene en diferentes países; Pobre Goya, ¡si levantara la cabeza!) Pues sólo consiguió el honorífico, demostró lo grande que es incluso en filmes de segunda categoría: en una película semiolvidable como es “Cactus Jack” coprotagonizado junto a un principiante Arnold Schwartzenegger, el veterano actor consiguió el milagro en un trabajo sensacional e infravalorado, muy superior al resto de la insólita cinta: de dar vida al coyote de los dibujos animados en versión humana y real. Ya sólo por eso el gran Douglas merece todo el respeto del mundo. Este libro, repito, es una auténtica lección de vida y de desafío a las adversidades







kirk douglas
SIMPLEMENTE GRANDE ENTRE LOS GRANDES ACTORES
sin duda rene, grande entre los grandes. Pedazo actor Kirk Douglas
Mi madre lleva un montón de años buscando ese libro.. sé que está descatalogado.. alguien podría decirme donde conseguir un ejemplar?
Muchas gracias en cualquier caso, acabo de descubrir la web y tiene muy buena pinta.
Hola José, muchas gracias por dejar tu comentario y me alegro mucho te guste nuestra web. El libro en cuestión está agostado pero en la red de librerías de segunda mano Uniliber.com tal vez puedas adquirirlo. Te hemos mandado un mail, no obstante, para indicarte esto, pero para otros interesados, dejo el enlace donde se puede adquirir en dicha web
http://www.uniliber.com/titulo/KIRK-DOUGLAS-EL-HIJO-DEL-TRAPERO-AUTOBIOGRAFIA.html
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