“El gran gatsby” de Francis Scott Fitzgerald
Hablar de Fitzgerald es hablar de elegancia, savoir faire. Gatsby es su personaje más representativo, retrato de una época, decada años 20, los años locos, que condujo a la locura real-pesadilla- de la depresión.
Gatsby es el personaje principal. Individuo rodeado de un halo de misterio, que organiza las mejores fiestas, el que tiene más dinero, dinero de dudosa procedencia, nadie lo sabe a ciencia cierta. Todo el relato es contado por Nick Carraway, que se autodenominaba como el hombre más honrado que él mismo conocía, y doy fé que así es. Conocemos todo lo que rodea a gatsby, su real pasado, el origen de su fortuna- todo turbio-. Carraway asiste impotente a un torbellino de inconsciencia pueril que derivaría hacia la depresión.
Deberíamos haber tomado nota ahora nosotros.
Mientras avanzas en la lectura concentras todos los esfuerzos en Gatsby, y tal vez olvidas que él no es el protagonista. El protagonista es la decada de los años 20, una sociedad alocada sólo pensando en gastar, hacer dinero fácil, con la inconsciencia como bandera, sin importarles dejar a perdedores en la cuneta a cambio de un poco más de diversión. De todo ello te das cuenta al concluir el libro. Te deja un gratísimo sabor de boca y una lección que no aprenderemos.
Novela que tiene una de las mejores frases iniciales que conozco. “en mi primera infancia mi padre me dió un consejo que desde entoces no ha cesado de de darme vueltas por la cabeza. Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien-me dijo- ten presente que no todo el mundo a tenido tus ventajas…”
Existen varias versiones cinematográficas, las más importante de 1974, con Robert Redford
Share




