“El denario del sueño” de Marguerite Yourcenar

denarioEscrita en 1934 y rescrita a finales de los 50′, la novela, a partir de un atentado contra Musolini – del que no se menciona su nombre- en la Roma de la dictadura, retrata las consecuencias e impresiones que tiene para varios personajes de distintas clases sociales.

Es un trabajo interesante, con el sello inconfundible de su autora, y eso ya es motivo suficiente para leerlo, pero inferior a otras novelas de ésta, en especial de la gran “Memorias de Adriano”, seguramente su mejor obra, y es que a diferencia de ésta y de otros libros suyos, Yourcenar hace una novela coral, enrevesada, un tanto irregular, incluso con párrafos tediosos donde las historias de los distintos personajes se enlazan a partir de una moneda que va pasando por sus manos, una idea demasiado aleatoria que resulta forzada y a veces no muy creible teniendo en cuenta que dichos personajes tienen conexiones entre sí o están relacionados con el atentado, circunstancia que ignoran.

Al partir de esa óptica coral, esas historias de amor, narradas en primera persona en las mejores novelas de Yourcenar y que son su mejor virtúd- vale, no siempre, ahí está “Opus Nigrum“- tan llenas de pasión desgarrada y obsesiva, de una inmensa e hiriente belleza unida a un dolor irreparable que acaba prevaleciendo y que aqui se encuentran en mucha menor medida, hace que “El denario del sueño” no tenga, no transmita, tanta e moción, tanta visceralidad y tanto dolor.

Porque el dolor- un dolor interno, permanente, grabado a fuego, es lo que suele predominar-también aqui- en la obra de la gran escritora, sus novelas siempre dejan una sensación de tristeza, de desolación infinita, ya por la tragedia, lapolítica,la sociedad, las circunstancias históricas o por los muros infranqueables que ellos mismos, a veces inexplicablemente,otras con vehemencia exagerada, levantan.

Son personas dañadas, frágiles pese a su aparente fortaleza o privilegiada posición social, cuyos deseos de amor que trasciendan la mortalidad se reducen a unos momentos intensos, incluso gloriosos, pero breves y efímeros antes de que la vida con toda su carga de dolor se los lleve por delante, y si no mueren, quedan reducidos a fantasmas en vida con sus recuerdos, quemándolos, marchitándolos por dentro, y que en “El denario del sueño” se concretaen el personaje de la “terrorista” de izquierdas y su marido fascista, aunque esa melancolía, ese retrato de personas a la deriva no brilla tanto porque carece de la exacerbada pasión -llamarlo romanticismo me parece erróneo por toda la pena y dolor que suele arrastrar- amorosa-erótica que hacía tan memorable, hermosa y atormentada “Memorias de Adriano”.

Hay demasiados personajes y por lo tanto no hay tanta profundidad y aunque estén bien descritos no logran despertar esa empatía, esa llama, esa emoción que tiene incluso una novela tan breve como “El tiro de gracia”, aunque es sólo una opinión y por lo tanto tan válida como discutible.

Así, con diversas historias de distinto interés, con Roma casi convertida en la auténtica protagonista, el libro tiene el inmenso mérito de ser un reflejo a la vez que una denuncia nada maniquea de la dictadura fascista italiana, esa que buena parte de una servil y cobarde Europa aplaudía- ¿Cómo ahora?- aunque disfrazada de democracia, pese a los crímenes que cometía, esa misma Europa que la condenó cuando ya era demasiado tarde para demasiadas personas.

Sólo con esa postura Yourcenar, viendo el futuro que se avecinaba, demuestra gran altura moral y esto unido a su habitual ternura, habilidad y sabiduría para retratar las cxontradiciones de los seres humanos, hacen de “El denario del sueño” una experiencia valiosa aunque le falte ese algo especial, ese fuego de otros trabajos suyos

ANTÍNOO

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