“El continente perdido y otros ensayos” de Aleister Crowley

continente perdidoMago, satanista, filósofo, ocultista, incansable viajero, ¿criminal?, estafador, alpinista, drogadicto, bisexual, etc…La vida de Aleister Crowley, “la bestia 666” está rodeada de todo tipo de rumores,leyendas y escándalos y abundan las biografías y artículos en torno a su siempre polémica figura ya sea en plan hagiográfico o peyorativo, donde no siempre es fácil saber lo que es cierto y lo que no.

Crowley, uno de esos hombres que vivió 50 vidas en una y persona de gran inteligencia, personalidad y vasta cultura, fue también un prolífico escritor: artículos, poemas, ensayos, cuentos, libros sobre sus creencias y rituales, etc… que, como no, permanecen en gran parte inéditos en España y por lo tanto es difícil tener una opinión formada sobre esta figura que abarcó tantos campos en su aventurera vida.

Crowley ha sido una notoria influencia en todo tipo de arte, desde el gran ilustrador H. R. Gigger, pasando por los cómics, a novelas basadas en su figura en su vertiente más malvada como “El mago” de su enemigo Sommerset Maughan o sobre todo la gran “Meridiano de sangre“, donde el legendario Juez Holden, homenaje a “Grupo Salvaje” a parte, está claramente inspirado en él, acentuando además el misterio que también rodea a Cormac McCarthy.

Pero Crowley, mal que les pese a todos esos egocéntricos satanistas “enemigos” de este tipo de música- aunque luego también le sacan tajada- que alardean de individualismo y luego se apiñan como borregos alrededor de sus mandamientos, de sus sacerdotes y de sus sectas estilo “La iglesia de Satán”, creada por el difunto Anton Lavey, sigue en parte siendo un personaje de culto gracias al Rock. Desde The Beatles, Led Zeppelin o David Bowie, pasando por Ozzy Osborne, hasta llegar a Marilyn Manson, Down y docenas de bandas más sobre todo de metal, se han sentido fascinados de un modo u otro por Crowley, incluso bandas tan alejadas de estos mundos como Pearl Jam, Blind Melon o Siniestro Total, tienen componentes fans de este estrella de su tiempo, y es lo que le ha dado a conocer parcialmente en España.

Este libro es una recopilación inevitablemente algo superficial y confusa, pero interesante de su inabarcable obra, una mezcla de sus muchas inquietudes donde podemos encontrar textos fundamentales como “El libro de la ley”, críticas literarias, ataques a la burguesía británica que le censuró continuamente, una ácida y clarificadora diatriba contra la, por otra parte estimable “El mago“, demostrando que era un plagio de otros libros; un espantoso embrión para una novela suya “El continente perdido”,pura serie Z de lo más demencial; reivindicaciones de las drogas; Un sugerente cuento de terror “Que hechos son alegría” entre otros artículos o el precios poema “Perdurado“. Asoma a veces la belleza de su prosa- “todo hombre y toda mujer es una estrella”- con incendiarios ataques al cristianismo u otros escritos delirantes y confusos, todo ello con un buen archivo fotográfico que hacen el conjunto irregular, a veces fascinante, a veces incluso detestable y desfasado o cargante, aunque en resumen, interesante.

Resulta tan instructiva como ridícula la introducción de Frank G.Rubio, ya que aporta abundantes datos biográficos de lo más interesantes y necesarios, pero su tono hagiográfico resulta hasta risible. ¿Va en serio el sugerir que los mitos de Lovecraft se basan en hechos reales?¿O que Bowie podría ser una especie de profeta? Tampoco sorprende si se tiene en cuenta que fue coautor junto a Carlos Aguilar de “El libro de Satán”, un ensayo curioso pero comercialoide divertido por su presunto “rigor”  y donde ya hablaba de manera muy superficial de Aleister Crowley, del que se pueden encontrar un par de discutidas- no podría ser de otro modo- biografías, de John Symmonds y Colin Wilson, traducidas al castellano.

POGO, EL PAYASO FELIZ

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