“El canon occidental” de Harold Bloom
En cada ocasión que hablamos, o escribimos en un blog, sobre los libros que más nos han influido en nuestra vida, sobre las novelas que más nos han marcado, que más nos han hecho disfrutar, lo que hacemos es dar nuestro “canon“, nuestra selección personal de obras imprescindibles, o que asi subjetivamente consideramos. Nuestra idea de libros imprescindibles, aunque no objetiva y particular, no deja de ser un reflejo de los gustos generales de nuestra época, y en cada tiempo han habido unos gustos, y luego otros, que han ido marcando los nuestros actuales. Y que marcarán los siguientes.
Harold Bloom en el “Canon occidental” nos hace una receta, “un catálogo de libros preceptivos“, con los libros y autores que él considera imprescindibles:Por supuesto Shakespeare, Dante y su “Divina comedia”, Chaucer, “Cuentos de Canterbury”, Cervantes, Montaigne, Moliere, Milton – “Los paraisos perdidos”-, Samuel Johnson, Goethe y “Fausto”. Jane Austen, Walt Whitman, Emily Dickinson, Dickens, George Eliot, Tolstoi, Ibsen, Freud, Proust, Henry James, Virginia Wolf, Kafka, Borges, Neruda, Pessoa, Beckett, James Joyce, etc. En fín, para no ahondar más me limito a dar cuenta del índice.
Personalmente mi canon es otro, y para ti, querido lector, será otro. Tal vez menos “clásico”. Aunque es indudable
que este elenco de autores y obras es el que nos ha marcado como amantes de la lectura, los hayamos leído- la mayoría no habremos leído más de un tercio- o hayamos leído sobre ellos- cosa más corriente-, y ha marcado, o al menos debería, a los autores que con más deleite leemos, y por tanto los gustos de nuestro tiempo y por ende, los nuestros.
Un libro, para aprender sobre literatura, sobre la época en que fue concebida, y como no, para dejarse
recomendar buenas lecturas. Un ensayo que lucha a brazo partido contra la ideologización en la literatura. Como decía Wilde, no hay libros inmorales, hay libros buenos o malos, pero no morales o inmorales. La buena literatura debe huir de la gangrena que supone lo “politicamente correcto“. Se me viene a la cabeza Cèline .
Una lectura que no debe ser tomada como “la biblia”, pero que sí es un buen punto de partida, una guía de
referencia, ante la que podemos gravitar intelectualmente. Impulsarnos con ella, y saltar todo lo
lejos que podamos






