“El asesino dentro de mi” de Jim Thompson
por J.J. Holden
Para empezar un par de topicazos: cuando murió Jim Thompson, uno de los reyes de la serie negra, en 1977, su obra, según el prólogo de Juan Sasturain, no se encontraba en las librerías de su país y no gozaba de status alguno, algo sorprendente si se tiene en cuenta que la adaptación que Sam Peckinpah realizó de “La huida” había sido un gran éxito. Tuvieron que ser los franceses, que en esto siempre han ido mil pasos por delante de Yankies y españoles, los que reivindicaron su obra e impidieron que cayera en el ostracismo. La lista de artistas USA de diversos campos artísticos y de gran valía que han visto su obra justamente revalorizada gracias a nuestros más cultos vecinos, es interminable.
“El asesino dentro de mi” es una de sus novelas más importantes de entre las 29 publicadas. Admirada por Barry Gifford, Stanley Kubrick o Stephen King, esta durísima, espléndida obra, ya tuvo una adaptación al cine en 1975 a cargo de un simpático artesano menor, Burt Kennedy, con Stacey Keach en el papel del perverso Lou Ford. Michael Winterbottom (“Camino a Guantánamo”, “Código 46″, “Wonderland”…), ha realizado recientemente otra película con base a este libro de 1952. Su trabajo ha provocado deserciones masivas en el festival de Venecia y críticas de misógena. Si su film, protagonizado por un en alza Casey Affleck y Jessica Alba ( ya sólo por esta mujer vale la pena verlo en pantalla grande ) es fiel al espíritu de Thompson, entonces tales críticas son tan predecibles como superficiales, típicas de la corrección política, al margen de la calidad de la película.
El libro de Thompson está narrado, como suele ser habitual en él, en primera persona por el asesino, en apariencia el típico Redneck sureño simplón y bondadoso bajo cuya fachada apacible se esconde una mente privilegiada, criminal, retorcida y con rasgos de esquizofrenia, a la vez que uno entiende perfectamente sus motivaciones. El escritor muestra sus terribles actos, de una chocante violencia primigenia, pero eso no quiere decir que los apruebe. También Lou ford tiene ramalazos racistas y a nadie en su sano juicio se le ocurriría tachar a esta robusta obra de racista. Tildarla de misógena es, en mi opinión, algo superficial. Cierto es que las mujeres de sus novelas son tratadas a patadas o algo peor, pero la sociedad tejana de los años 50′, no era precisamente un modelo de progresía y en definitiva, sus “psychos”, que entablan un incómodo y lúcido diálogo con el lector, en el fondo trataban mal a todo el mundo. Lo inquietante es comprobar su ingenio, sus toques filántropos, su amabilidad. Esto lo hace mucho más verosimil y en el caso de “El asesino dentro de mi“, su “villano”, Lou Ford, es toda una joya como personaje.
Thompson ofrece un ácido retrato de la cerril sociedad sureña y una visión negra de la existencia. Va directo al grano con una prosa vigorosa, contundente y no muy elegante ( algo apropiado teniendo en cuenta quien narra la historia ) y lo remata con un final memorable. Es mucho más, con sus ligeros defectos, que una simple e ingeniosa trama criminal. Es el viaje a la mente de un asesino en serie al que es fácil comprender y sentir empatía por él. No es tan famosa como su estupenda “1280 almas”, pero le puede mirar cara a cara.
A thompson se lo llevó el alcohol al otro mundo, fue perseguido por el monstruo de McCarthy, desempeñó todo tipo de oficios y apenas pudo vivir de la literatura. Fue también actor (“Adiós, muñeca“, de Dick Richards ). A “La huida” de Peckinpah” con guión de Walter Hill habría que añadir el desafortunado remake de los 90′ dirigido por Roger Donaldson, las adaptaciones francesas de su obra con “1275 almas de Tavernier y trasladada a las costa africanas ( al parecer le quitaron 5 almas, ignoro el motivo ), la sobrevalorada “Los timadores” de Stephen Frears.
Más conocida aún fue su colaboración como guionista al lado del mismo Kubrick, irónicamente sobre material ajeno. “Atraco perfecto” tenía su base en una novela de otro escritor de serie negra, Lionel White, y la inmortal “Senderos de gloria” ( “los senderos de gloria no conducen más que a la tumba…” ), su trabajo más comprometido y que fue prohibida en España, Bélgica y Francia ( este país también tiene su lado oscuro y lo demostraban los hechos reales que inspiraron film y novela), partía del único libro del canadiense Humphrey Cobb.
¿Se puede dudar de que Thompson tenía una mente abierta y crítica? ¿Que era la antítesis de sus cerrados y también desgraciados personajes? Y sobre todo, ¿se puede dudar de que fue uno de los grandes?
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