“Drácula” de Bram Stoker
Ahora que están tan de moda las historias vampíricas, con Stephanie Meyer, Charlaine Harris o incluso Anne Rice-este ya un poco menos-, se hace necesario acudir a las fuentes originales de toda esta leyenda. Este libro, por supuesto es Drácula, de Bram Stoker.
La historia es conocida. No obstante, con la cantidad de lectores atraidos por los vampiros, creo que muchos no han leído este libro. El conde Drácula, surgido de la lejana transilvania, descendiente directo del célebre y sanguinario Vlad el empalador, personifica el mal absoluto. Digamos que lo lleva dentro. Por el film de Francis Ford Coppola podría pensarse que guarda cierto resquicio en su corazón para amar a Mina, pero en el libro yo no lo acabo de ver tan claro. Diría que no.
Despertar a Drácula de su letargo, fue algo asi como abrir la caja de Pandora.
Libro fantástico que toca temas universales, como la lucha entre el bien y el mal, como distinguir ambos, el anhelo humano de ser inmortal, y sobre todo, sobre todo, el miedo a lo desconocido, terror a lo que viene de fuera. Tal vez Drácula no de miedo por él mismo, sino que el pavor viene por parte de quienes lo ven llegar.
Por supuesto llevado al cine, se me vienen un dos títulos a la mente- hay muchos más, claro- “Drácula de Bram Stoker”, dirigida por Ford Coppola, y “Drácula” de Todd Browning, tambien director de “Freaks, la parada de los monstruos”. Pensar en Drácula es ver a Bela Lugosi, en blanco y negro, con la mirada puesta en el más allá.







