“Cuentos completos I” de Philip K. Dick

Minotauro está realizando una labor impecable, no sólo reeditando la dilatada obra del visionario, irregular e hiperinfluyente Philip K. Dick, sino por estar reuniéndola cronologicamente en unos volúmenes no precisamente escuetos, que van ya por la quinta entrega, todos los cuentos que escribió, muchos de los cuales estaban inéditos en el país, y otros descatalogados desde hacía mucho tiempo.

El primer volumen, con introducción de Roger Zelazny, con el que coescribió “Deus irae”, una típica novela suya propia de los años 70′ con grandes ideas y un cargante mesianismo religioso, que Zelazny frenaba parcialmente, reúne 25 cuentos de un primerísimo Dick, el de inicios de los 50′ ( “Estabilidad” data incluso de antes), relatos escritos para las revistas de ciencia ficción que hacían furor en los USA y realizados cuando el infatigable escritor malvivía de otros empleos, muy alejado de la fama y el prestigio que tendría años después cuando ya pudo dedicarse a esto a tiempo completo, y mucho más alejado del status que recibió tras su prematura muerte en 1982- una historia triste que se repite mil veces-.

Por supuesto, esta recopilación no es lo mejor del prolífico autor. Su estilo y sus temáticas no estaban todavía suficientemente desarrolladas y algunas de sus premisas básicas siquiera hecho su aparición más allá de un mero apunte. Hay cuentos que, siendo correctos, no pasan de la mera anécdota, y otros, con la perspectiva que dan los años, resultan impropios de su mundo, como el insólito “El rey de los elfos”.

Aún así, y sin que el nivel sea muy alto, hay muchos cuentos que son puro Dick. Un par de ellos sirvieron de base a novelas posteriores, como el inquietante “El gran C” que dio lugar a la citada “Deus irae” y otros como “La paga” fue llevada al cine danfo lugar al film “Paycheck” de John Woo con la improbable pareja Ben Affleck-UmaThurman, una puesta al día del relato que no pasará a la historia del séptimo arte pero que resultaba eficaz y divertida con el habitual virtuosismo técnico de su autor( en el segundo volumen un par de cuentos dieron lugar a la infravalorada “Asesinos cibernéticos” y a la endeleble “El infiltrado” ).

La paranoia, la manipulación, los abusos del poder, la existencia de mundos paralelos y ocultos, el avance de la tecnología, las guerras futuras y apocalípticas que han acabado con la sociedad tal y como la conocemos, los viajes en el tiempo, la alienación del individuo…Muchas de las características de Philip K. Dick ya hacen su aparición aqui, y llama la atención el fuerte contraste que tiene con la ciencia del momento, más “Pulp”, centrada en invasiones extraterrestres, héroes, aventuras y demás.

El mundo de Dick es más sucio, más sordido, un mundo opresivo no exento de un ligero sentido del humor o de una ironía sarcástica que resulta completamente vigente y actual. Cuesta creer que estos cuentos tengan ya casi 60 años, pues resultan de una modernidad indiscutible ( al menos muchos de ellos), una modernidad que ha llevado las ideas del escritor a ser una influencia báscia del género después de su desaparición, y es que Dick, con todos sus defectos, creó un universo propio – un universo pesimista y oscuro-, algo que resulta lejano para muchos que se dedican a este género.

Como apunte final, añadir que se incluyen algunos comentarios ilustrativos de Dick sobre alguno de los relatos.

LEE WOO-JIN

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