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“El secreto de la noche” de Jezz Burning

Secreto_De_La_Noche_El-042008“El secreto de la noche” consolida a Jezz Burning como una de las autoras más sólidas de la nueva narrativa romántica española.

Cuando un autor o autora publica su primera obra se le abren las puertas del mundo editorial, deja de ser novel y cruza la barrera personal del “al fin” (igual de importante esta última o más). Con la segunda obra la cosa es más complicada pues ya se han generado unas expectativas que hay que cumplir. En su segundo trabajo los autores pueden llegar a jugarse la reputación como escritores, y no es difícil encontrar a algunos (aunque sí de mal gusto enumerarlos) que tras una primera obra interesante, se diluyen entre otras menores que no llegan a ninguna parte y, sobre todo, decepcionan a sus lectores que es al fin y al cabo para quienes escriben. Por eso la segunda obra de cualquier escritor o escritora es la obra de la continuidad y de la consolidación y hay que mimarla aún más que la primera. Como ya sabéis, “El secreto de la noche” pertenece a este supuesto y es obra de la “cordobobarcelonesa” Jezz Burning.

Jezz ya nos sorprendió gratamente cuando fue proclamada ganadora del Primer Premio de Novela Romántica Terciopelo en 2006 por su obra “Al llegar la noche” (una iniciativa la de los premios a aplaudir, a la que se ha sumado Talismán, después de que Harlequin comenzara con ellos hace años dejándolos en la primera edición ¿Qué pasaría entonces? ¿Era demasiado pronto para que la novela romántica admitiera a autoras españolas? Creo que Harlequin debería retomarlos), con la que se convirtió en la primera autora de romántica en España con cierto reconocimiento mediático (evidentemente queda fuera Bonelli, que editó “Bodas de odio”, en 2003 y, aunque hubo escritoras que publicaron romántica con anterioridad a Burning, sin ir más lejos en nuestra editorial, no lograron la repercusión de Jezz. No incluyo a Corin Tellado porque pertenece a otra generación y posiblemente a otro género).

Con estas dos novelas, Jezz Burning nos acerca al mundo de los héroes y antihéroes oscuros (en este caso licántropos, “Saga Lycos”), que todos y todas hemos disfrutado de la mano de autoras como Sherrilyn Kenyon. Quizá aquí la autora consigue imprimirle un punto de vista personal que ya se avecinaba en la primera entrega. ¿Es indiscreto decir que pasa por la mente de Jezz Burning publicar seis títulos de la saga? Seguramente sí, pero las críticas deben tener una mezcla de análisis y de información confidencial, al menos así lo veo yo.

¿Qué sucede en “El secreto de la noche”? El que en el título anterior fuera antagonista de Lycaón, Atrox, se convierte ahora en el personaje principal masculino para arrastrarnos tras los pasos de Corliss, una periodista que intenta demostrar lo que vale en una redacción decididamente machista y a la que ponen como prueba, o más bien como trampa, la tarea de esclarecer un antiguo caso de desapariciones de difícil solución. Inciso; me ha encantado el alegato de igualdad que hace en cierto momento. Lejos de lo que esperaba, Corliss se cruza en ese mismo instante en la vida de Arom/Atrox, un hombre que no lo es, y en medio de una guerra que a priori no es la suya. Como ya viene siendo señal de fábrica de Burning, toda la historia está bien aderezada por una buena cantidad de secundarios de lujo como Amarok, Thor, Wild o Varulf (éste último quizá el más interesante de los surgidos hasta ahora de la imaginación de la autora) muy al estilo de Susan Elizabeth Phillips.

Pero, ¿Qué ha pasado (literariamente hablando) desde que Jezz Burning publicara su primera novela? En el mundo de la novela romántica muchas cosas; nuevos sellos editoriales, nuevas oportunidades a autoras españolas (pero aún pocas debido a tres factores: 1. Las líneas editoriales. 2. La falta de conocimiento técnico de muchas autoras. 3. El sistema de selección de manuscritos que se está imponiendo en este sector. Tres factores que darán para futuros debates), y nuevos portales de difusión a través de internet.

En la obra de Jezz también hay una evolución; para empezar ha logrado conseguir que la intensidad de la historia de amor no se diluya en un entorno de acción intenso y vertiginoso como el que componen sus obras, y ha consolidado la mayoría de sus cualidades, que paso a enumerar: estructura de la obra sólida, control de los personajes, magnífico ritmo narrativo, y limpieza en el estilo. Además, ha dado repuesta a una cuestión que desde mi punto de vista era la única de la que podíamos llegar a dudar los que la seguimos de cerca; los cabos sueltos. Cuando leemos “El secreto de la noche” comprendemos al fin que todos los interrogantes que nos quedaron abiertos en la anterior entrega van siendo respondidos según avanzamos en la saga. Eso me parece magnífico, porque ha conseguido convertir lo que pudimos presuponer (los dichosos prejuicios) como una debilidad en una fortaleza.

Por estas razones me atrevo a decir que Jezz Burning se consagra como una de las autora hasta el momento más sólidas de la nueva narrativa romántica española (hay varios lanzamientos inminentes de autoras ya editadas que espero como agua de mayo), y la reina indiscutible del romántico paranormal en nuestro país. Porque “El secreto de la noche” es una obra de acción paranormal que sigue el esquema del “Western” y crea adicción desde el principio. Para que esto suceda, como decía Virginia Woolf, Jezz ha necesitado encontrar “Una habitación propia”, o lo que es lo mismo, la seguridad que le ha dado tener una buena primera obra en la calle, más tiempo libre para dedicarse a escribir y autocrítica (tan necesaria esta última).

¿Qué retos tiene Jezz Burning en el futuro? Pues veo varios. Para empezar debe seguir sorprendiéndonos con su siguiente trabajo, “Noche de ofrendas” (el tercer título de la saga que protagonizará Amarok). Deberá también definir aún más su voz propia (aunque es cierto que suena clara, debe sonar alto). Y sería interesante, aunque no imprescindible, verla desenvolverse fuera de esta saga.

En definitiva, y siempre según mi punto de vista, nos encontramos ante una autora que termina de consagrase con “El secreto de la noche”, pero a la que aún no veo al 100% de su capacidad literaria. Estoy seguro de que Jezz Burning nos seguirá sorprendiendo en el futuro; un futuro que en ella se perfila como el de una autora de referencia en la literatura romántica internacional en el momento que traspase lenguas y fronteras, momento en el que todos y todas nosotros la acompañaremos. Esta es una predicción que a la que solo me podrá dar la razón el tiempo.

José de la Rosa editor de La Máquina China

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“Al llegar la noche” de Jezz Burning

Al_llegar_La_Noche-TERBOL-042009-1Estamos ante la primera entrega de lo que promete ser una saga muy interesante –los Licos–, una novela en la que se introduce al lector en una historia llena de aventuras, peligrosos enemigos, luchas encarnizadas por el poder, antiguas venganzas y, por supuesto, en una historia de amor que consigue engancharte desde la primera a la última página. Lo devoré en pocas horas e incluso llegó a molestarme el tener que interrumpir su lectura, pero ya sabéis que no sólo de novela romántica vive el hombre y hay que atender nuestros quehaceres diarios.

Los personajes principales están perfectamente desarrollados. Manon es una mujer de carácter fuerte, que sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo. Lucan es un alfa, líder de la zona, acostumbrado a llevar a sus espaldas toda la responsabilidad que supone proteger a los de su especie. Las chispas saltan entre ellos desde su primer encuentro, se palpa la tensión sexual como si realmente estuvieras allí con ellos, observándolos, y la autora nos ofrece una historia de amor con escenas “de cama” bastante eróticas en las que, en ningún momento, se cae en la “ñoñería” o cursilería.

Los personajes secundarios son clave fundamental de la novela y algunos de ellos están pidiendo a gritos su propia historia: Atrox, Varulf, Amarok, Anpu, Koram, Gea… Todos ellos, independientemente de su aparición, más o menos extensa, dentro de la trama, están perfilados de una manera atrayente deseando saber más de ellos.

En cuanto al argumento no le sobra… ni le falta, ni una sola página (todo está perfectamente atado y se nota la labor de documentación que la autora ha realizado). De lectura ágil con algunos toques de humor (y algún que otro guiño a las personas que hayan leído sus anteriores relatos), encuadra perfectamente en lo que se considera una novela romántica. PERO, y esto es algo que considero bastante importante, estoy convencida que también conseguiría enganchar a lectores de otros géneros.

Es cierto que, como he comentado al principio, se trata de un libro que está sentando las bases de futuros argumentos, pero que tiene una historia propia, llena de personajes y situaciones interesantes, y que consigue que cuando llegues a la última página y lo cierres sólo puedas decir: ¡¡¡QUIERO MÁS!!!.

Como puntos negativos, por decir algo, es que puede haber un cierto apresuramiento en el desenlace, pero es una sensación liviana que no desmerece en nada a la historia.

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“Dama de tréboles” de Olivia Ardey

damadetrebolesLa primera obra publicada de Olivia Ardey es una novela. Romántica. Histórica. Un western, para más señas. Y hasta ahí llegan los criterios de clasificación. Porque la primera obra publicada de Olivia Ardey no es sólo una novela romántica histórica ambientada en el Oeste americano, sino que, como bien decía Aristóteles, el todo es más que la suma de sus partes.
Dama de Tréboles es una historia de amor en la que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. La realidad está construida a partir de una amplia gama de tonalidades de gris, y el espejo en el que se refleja no es el de las chicas que bailan cancán en el salón ni el de los hombres cabezotas y primitivos ni, por supuesto, el de las bolas de hierba seca rodando por caminos cubiertos de polvo.
En primer lugar, porque la pareja protagonista es un tanto atípica. Ambos tienen una fuerte personalidad, lo bastante desarrollada como para atrapar al lector y no atiborrarle de modosidades y ñoñerías. Sin embargo, ni Ethan lleva a Linette de los pelos ni Linette, dentro de su discreción y dedicación, dejaría que lo hiciera. Ambos llevan el peso de dos tradiciones ancestrales tan opuestas como semejantes a su espalda, pero eso, en vez de subyugarlos, los enriquece.
Si bien la trama arranca con el trillado detonante del matrimonio de conveniencia, tema ya tratado en la literatura y en el cine con relativa frecuencia, los matices que le aporta su autora, así como la cercanía de los personajes y la ternura de los sentimientos en general, dotan a la relación de unas características únicas y especiales. En un momento determinado, un giro del destino hace que la mujer como objeto de deseo desaparezca, o más bien se difumine, dejando paso de manera arrolladora a la mujer como amiga, como compañera; como familia. Y todo de una forma tan bien hilada que, aun pretendiéndolo, el lector no es consciente de ello. Por otro lado, cabe destacar de Ethan la perspectiva próxima y realista con que lo pincela su creadora, lejos de los aspavientos histriónicos que se le suelen atribuir a todo héroe romántico que se precie. Las aficiones compartidas y los caracteres tan distintos harán que la pareja protagonista se complemente a la perfección. Pero no será la única.
Además de la historia de Ethan y Linette, el lector tiene, en Dama de Tréboles, una oportunidad de viajar en el tiempo, hacia adelante y hacia atrás, y contemplar una privilegiada panorámica del amor a lo largo de las distintas etapas de la vida. Frente a los complicados inicios en el matrimonio de los Gallagher, tenemos la impetuosidad de ese primer amor de juventud, encarnado en Elisabeth y John, y también la rutina y el agotamiento de la pareja que, tras años e hijos en común, lo único que necesita es un breve respiro que la ayude a resituarse. Emma y Matt tendrán igualmente la oportunidad de dar rienda suelta a sus sentimientos.
Si a esta apetitosa combinación le añadimos el aderezo de unas labores de documentación y una ambientación impecables, donde incluso tendrá cabida la construcción de un arcaico rascacielos en plena ciudad de Denver, nos encontramos ante la primera gran obra de una pionera de la escritura western en España a la que, además, se le nota en la tinta el ser una amante del género. Pionera que, sin duda, abrirá muchos caminos en el complicado mercado editorial. Y puede estar orgullosa de ello.

ERIKA GAEL, autora de novela romántica

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