Archivo de la categoría ‘Reseña invitada de la semana’

Cómic. “Juez Dredd. El día del juicio” Guión: Garth Ennis. Dibujo: Peter Doherty, Carlos Ezquerra, Dean Ormston, Chris Hall y Anthony Williams

Sin haber sido, por desgracia, un lector habitual del juez Dredd, siempre me ha parecido un gran personaje. Representa la cima, surrealista, del arquetípico policía justiciero de raices facistoides y a la vez su perfecta parodia. Un cómic de ciencia ficción lleno de mala leche, sentido crítico y mucha y necesaria incorección política. Siempre he pensado que los británicos eran los reyes del humor negro y gamberro, y esta invención suya, inevitablemente adoptada por los yankies, es otra constatación de esta opinión.

“Comedia de acción salvaje” mucho antes que nuestro Álex de la Iglesia acuñara el término.

Esta continuación de “Juez Dredd. Necrópolis” se puede disfrutar sin haber leído habitualmente a este carismático personaje hasta homenajeado por “Anthrax”.

El guión es de, nada menos, el salvaje Garth Ennis, el loco creador de “Predicador” y entre los diversos y brillantes dibujantes, se puede encontrar a Carlos Ezquerra, el creador original, junto a John Wagner, del cómic.

Probablemente no es de los mejor del juez Dredd y se ha alejado algo de las raices originales. Los diálogos, salvo excepciones, no tienen el ingenio lapidario de otras veces y el guión, con su potente premisa inicial y unas cuantas buenas ideas, es endeble, con detalles sobrenaturales absurdos. Da la sensación de que esto ha sido un encargo para Ennis y como tantos trabajo de esta índole se ha limitado a cumplirlo con profesionalidad y corrección, dándole un buen ritmo a esta historia de zombies futurista ultramacarra. ¿Que aquí nos cargamos a 30 millones de personas? ¡Adelante!. Al juez Dredd no le temblará el pulso. ¿Sesenta millones de Zombies? Al personaje y a su aparente némesis, Johnny Alpha, eso les importa un carajo. Hay un tono exagerado y hasta humorístico que lo alejan de los típicos bodrios cinematográficos de Chuck Norris ( el hombre que contó dos veces infinito ) o Steven Seagal.

Todas las lagunas de la historia son más o menos tapadas por el excelente y variopinto dibujo, que lo acercan a una historia de horror,  la acción y el Gore desmelenado. Así, “Juez Dredd, el día del juicio” no es, ni de lejos, un gran trabajo, pero aguanta suficientemente el tipo para proporcionar un buen rato.

Incluye tambié una breve historieta, pseudosecuela directa de “El día del juicio”, titulada “El hombre más o menos muerto”, que no pasa de anécdota.

El juez Dredd” tuvo una adaptación americanizada al cine que disgustó a sus seguidores. Dirigida por Danny Cannon con Stallone en el papel principal y un reparto estelar ( Diane Lane, Armand Assante, etc ). Lo cierto es que su primera hora, pese al típico gracioso de Hollywood empeñado en destrozar la película ( Paul Schneider, grrrrr ), captaba bien el espíritu salvaje del cómic y era lo mejor que había hecho ese representante de la derecha más rancia “made in USA “, junto a la también primera hora de la libertina e irónica “Demolition man“, de Marco Brambilla. Dos historia futuristas con toques críticos que se venían abajo en un tramo final típico y sospechosamente similar. Claro, que a “Juez Dredd” la destrozaron los producotres, le quitaron metraje importante e impusieron todos los tópicos finales, más Stallone y menos propios del cómic. Estaría bien ver algún día ese montaje del director que fue prometido por un espacio breve de tiempo. En el film colaboró Chris Hall, uno de los dibujantes de esta obra. Pero tal vez lo mejor es que hicieran una adaptación como es debido: con un cineasta gamberro e iconoclasta tras las cámaras

ESCRITO ENTRE EDDIE HITLER Y STANLEY EL TERRIBLE

CON LA AYUDA DEL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE

“BARCELONA” CREUTZFELD QUE A SU VEZ CONSULTÓ

LA ENORME BIBLIOTECA DE LELA DEVIN EN COLABORACIÓN

CON EL JEFE DE LA CÁRCEL DE LOS PAYASOS BEODOS Y

EXHIBICIONISTAS

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“Tremendo delirio. Conversaciones con Julián Hernández y Biografía de Siniestro total” Kike Turrón y Kike Babas

Vaya por delante que, al que esto escribe, la plana mayor de rock y del pop español, en especial los sobrevalorados de los 80′, le infunden un hondo pavor. Ante la música de éstos, mitad caigo en un profundo sopor lindante con el coma, mitad dentro de mí resuenan las alarmas y a mi cabeza acude aquel sabio consejo que dice Bender, el robot de Futurama: ante cualquier circunstancia difícil, HUYAMOS.

Este consejo también lo recomiendan y practican los protagonistas de este libro, los gallegos “Siniestro total”, una de las escasas excepciones a la norma de aburrimiento que ha imperado en este país. Muchos los ven desfasados y no son santo de devoción de los Modernos ( ¡ Menos mal ! ) pero el grupo capitaneado por ese gran showman y músico, humorista surrealista/etílico que es Julián Hernández, siempre ha sido una “rara avis”, ajenos al panorama patrio, tan lejos de la música comercial como del Metal más comercial, del tópico rock urbano reivindicativo o del “indie pop”. Y vaya por delante que el que esto escribe no es un fanático completista de “Siniestro” y hay algunos discos suyos que no le interesan ( el de versiones en directo “Cultura popular” o “La historia del Blues” ), aquellos trabajos en los que no se ve su personalidad, esa forjada en himnos borrachuzos unidos a toques subversivos y una perenne, socarrona ironía que no se casa con nadie y que esconde una visión del mundo misántropa y oscura pero no dramática y sí divertida ( pueblos del mundo extinguíos, dejad que continúe la evolución, esterilizad a vuestros hijos”, etc ).

Escrito por dos periodistas y músicos versados en este mundillo, Hernández, más comedido que en sus conciertos-fiestas, y único miembro original de esa banda por la que han pasado 217 miembros, va desgranando su historia: desde el tortazo con el coche de donde cogieron el nombre hasta el año 2002. Por medio sus principios Punks, el paso de personajes añorados y carismáticos como Germán Coppini, Miguel Costas o Segundo Grandío. La incorporación de gente tan decisiva como “el abuelo” Soto, Ángel González o el conspirador satánico Jorge Beltrán. La evolución que les llevó a hacer discos más elaborados como los más que convincentes “Made in Japan” o “Policlínico Miserable”, hasta acabar con el redondo “Sesión Vermú”, mi favorito, y que incluye una canción, “Joder, Cristina“, que fue vetada en emisoras de radio por bromear con la realeza. Vemos sus proyectos paralelos, anécdotas de todo tipo ( especialmente memorables las que tienen que ver con Jorge Martínez, de “Los ilegales”, otro cafre inteligente ), el mecenazgo de Julián con “Def con dos”, sus viajes a EEUU, sus colaboraciones con el mítico productor de “ZZ top”, Joe Hardy, y un bonito y largo etc.

Incluye un prólogo del actor Manuel Manquiña ( el profesional ) y leyéndolo uno se da cuenta de lo alejados que siempre han estado “Siniestro” de la españa de la pandereta. Han sabido jugar con todo tipo de referencias para crear algo propio. Pocos grupos han sabido hacer suyas canciones de supuestos intocables como “AC / DC”, “Lynard Skynard”, “obús“. De tener una cultura cinematográfica tan desprejuiciada: de “Mad Max” al “Cotton Club” de Coppola, pasando por contínuas citas a David Lynch, Clint Eastwood ( “Alégrame el día, torero” o Monty Python ( “Of course” ), “La naranja mecánica” etc. Vamos, lo mismito que los de “O. T.“.

El mismo Julián Hernández ha trabajado en unas pocas ocasiones como actor y aqui se repasan las colaboraciones de la banda con Álex de la Iglesia: “El séptimo arte“, donde se tira a matar al cine español, se hizo para “Acción mutante“, que a su vez inspiró, con sus mineros locos, la ejemplar y magistral gamberrada que es “Cuenca minera“. Más tarde vendrían las canciones para “El día de la bestia” y “800 balas“.

Y todas esas referencias musicales / cinematográficas las unen con sus experiencias personales, el triste mundo que nos ha tocado vivir y otras influencias tanto  literarias ( Nietzsche, Noam Chomsky, Manuel Rivas …) como del cómic ( Grant Morrison o Frank Miller. A Mr. Hernández se le veía con un ejemplar de “Hard boiled” cuando a la mayoría nos sonaba a chino ) y hasta esotéricos ( ¡ la famosa camiseta de Aleister Crowley ! ) para dar vida  a ese ente tan personal que son estos gallegos.

Es muy interesantes ver como Hernández desprecia las separaciones y etiquetas que separan la “alta cultura” a la “baja cultura”. Para él esto son prejuicios y chorradas ( o como decían uno de sus cd’s: ¡ a la mierda la deutsche gramophon ! ). Hay que recordar que fue autor de un libro, “¿Hay vida inteligente en el rock and roll“? – que no he tenido el placer de leer – y que “Siniestro”, esos hombres que salen al escenario al son de “Corrupción en Miami“, y que antes vestían como los “Reservoir Dogs“, ya han sido objeto de otras biografías, como una, muy aplaudida, a cargo del reputado periodista musical Jesús Ordovás.

¿Otra demostración de que “Siniestro” siempre han sido unos freakies en este país? En su grupo paralelo de versiones en directo, de principios de los 90′,”Los subxenios“, a parte de versionear los clásicos del rock de toda la vida, junto a los del blues, recreaban canciones de los “Faith no more” de Mike Patton, “Primus” o los “Body Count” de Ice-T, y Hernández estaba siempre reivindicando a “Public enemy” y otros monstruos del rap más combativo o gamberro.

Está claro que ya no es lo mismo, pero han recuperado algo de mala leche y cierta fuerza con “Country & Western”, un disco que, al menos, es de “Siniestro” de verdad, y siempre es un placer verlos en vivo, donde parecen a veces un grupo Punk y montan una buena en el escenario y entre el público.

El libro pertenece a la colección Zona de Obras de la SGAE, tiene un gran material fotográfico y es muy recomendable para cualquier fan de estos seguidores del Celta de Vigo al que han dedicado canciones muy alejadas de los tópicos futboleros. Los demás abstenerse, como yo me abstengo de leer otros libros de esta colección.

“Siniestro total” son el grupo ideal para tener un feliz fin del mundo

 

MI NOMBRE ES LEGIÓN ( ES QUE SOMOS UN MONTÓN )

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“Juego de tronos” George R. R. Martin ( Canción de hielo y fuego 1 )

Hay una cosa que suele pasar con los libros que se hacen famosos de forma mediática, y es que se ganan un numeroso grupo, bien dividido, de seguidores y detractores. Los libros que no son conocidos de forma mediática, tienen gente que los recomienda, gente que no le gustan y gente que pasa de ellos, pero sin presentar opiniones demasiado exaltadas. Suelen ser opiniones objetivas.

Intentaré hacer lo mismo con el libro del que hablaré en esta reseña, y es que me temo que en breve, debido al inminente estreno de la serie de tv, comiencen a salir comparaciones entre esta y el libro, entre otros libros, y toda la saga estará en boca de muchos, y una persona que quiera comenzar a leerlo, puede que no se haga una idea de lo que le espera, teniendo tantas opiniones diferentes.

 

Juego de tronos es el primer libro de una saga compuesta de siete. Y menuda saga, ya que los cuatro libros que de momento hay escritos, sospecho que han acabado con algún bosque de tamaño medio, dejando a las ardillas sin hogar. Y es que en tamaño se acercan peligrosamente a Los pilares de la tierra o La Caída de los gigantes, pero además multiplicados por cuatro.

De los tres restantes aún no se sabe mucho, ya que el autor está escribiéndolos. Antes de nada decir que el libro está muy bien ambientado, y aunque se trate de fantasía, salvo alguna excepción, no hay mucho sitio en él para criaturas tipo ogros, trolls, etc. Es un mundo medieval muy bien documentado y coherente.

La historia arranca en el reino de Invernalia, donde se nos introducen algunos de los personajes principales, o que más protagonismo tienen. Y es que el libro está estructurado de tal forma que cada capítulo trata de un personaje, y como sus vidas y destinos se entretejen a medida que avanza la historia. Hay muchos personajes, y algunas veces puede llegar a ser difícil seguirlos a todos si no se presta mucha atención. En mi caso particular, que no tengo mucha memoria para los nombres, me costaba en algunas ocasiones ubicar a personajes secundarios que no aparecen mucho.

Tal como indica el nombre, el libro trata sobre quién se sentará finalmente en el trono de Los siete reinos. Como se puede esperar, hay traiciones, alianzas y sorpresas. Los personajes están muy bien construidos, sin ser la mayoría de veces ni estereotipos, ni gente buena o mala a secas. Todos tienen matices, razones para ser como son. La historia fluye de una forma muy amena y apetecible de leer, sin detenerse innecesariamente en descripciones muy largas. Aunque alguna hay.

El autor también usa en prácticamente todos los finales de capítulo un recurso que hace que sigas leyendo, que es dejarte en vilo con algún suceso importante o amenaza inmediata al personaje protagonista del capítulo. Algo así como los finales de capítulo de Perdidos, con esa tensión y música estridente ascendente. Pero en libro.

No me gusta contar muchos detalles de la trama o los escenarios, ya que lo bonito del libro es ir descubriendo paisajes, personajes y sorpresas por uno mismo. Que para eso es fantasía, ubicaba en un mundo imaginario donde no sabes que puede pasar o que te puedes encontrar. Contaré un poco de mis partes favoritas.

Lo más emblemático y fácil de recordar seguramente es el Muro. Un muro de hielo enorme que  protege al resto del reino de… no voy a decir qué. Tampoco el autor lo deja muy claro, pero te imaginas que no es algo bueno, y que seguramente aquí entrará en acción la fantasía. El Muro lo guarda La guardia de la noche. Una hermandad que se ocupa de vigilar que nada traspase el muro de hielo. Como durante bastante tiempo no ha pasado nada fuera de lo normal, salvo bandidos y salvajes habituales, el trabajo de la hermandad ha ido perdiendo protagonismo y peso a los ojos de los habitantes de los Siete reinos, y sobre todo de sus reyes y señores importantes. Eso sí, una vez te unes a la Guardia de la noche, no puedes irte. Bajo pena de muerte, claro. No iban a ser unos azotes y para casa.

Otra parte del libro que me gusta mucho es la de los Dothraki (no sé si está bien escrito, no soy tan freaky tampoco). Una suerte de mongoles pero en versión fantasía. Matan, saquen, se mueven constantemente, copulan al aire libre delante de todos. Como dato anecdótico, si en una boda dothraki no hay al menos tres muertes, no se considera una boda buena. Como en la vida real vamos.

Con el líder de los dothraki, Khal Drogo, se supone que debe casarse Daenarys (tampoco sé si lo escribo bien, pero me niego a buscarlo en Google…si el autor se lo puede inventar, yo no voy a ser menos), por orden de su hermano Vyseris. Son los últimos de un clan, linaje o dinastía, como lo queráis llamar, unido a los últimos dragones.  Tampoco quedan ya dragones. Y ya no cuento mas.

Si os apetece sumergiros en un mundo de fantasía con guerras por el trono, envidias, incesto (¡Si! ¡Incesto!), enanos, lobos Huargo, muros de hielo de la altura de Empire State, batallas sangrientas, sexo salvaje, etc, entonces no lo dudéis. Si por el contrario no os apetece, leeros Sinuhé el egipcio. Es históricamente fiel, hay aventuras y no hay nada de los anteriormente mencionado. Y es grandecito también. Y con esto y un bizcocho… espero que os guste el libro si finalmente os decidís a leerlo. Creo que si tras lo que habéis leído os intriga, no os defraudará.

JIRI

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“El retrato de Dorian Gray” Oscar Wilde

Algunos que hoy alaban a Wilde son los que, en su momento, lo hubieran linchado, pero su talento y su poder subversivo siguen intactos y como de este libro ya se ha hablado, y merecidamente se seguirá hablando mucho, y esto no deja de ser el comentario de un aficionado, voy a contar una anécdota personal que ilustra esta afirmación mía.

Hace unos cuantos años conocía a alguien que había viajado mucho por el mundo. Decía ser budista y haber conocido al Dalai Lama – cosa que no dudo -. Alardeaba de lo bien que trataba a las personas que vivían en países del tercer mundo que visitaba y parecía tener una extensa cultura. Conforme lo fui conociendo vi que era una persona cargada de prejuicios y llegó a ufanarse que en su juventud había agredido varias veces- en grupo claro – a los que no pensaban como él. A los “nativos” los trataba con condescendencia colonialista. Pensaba que los blancos eran superiores y los miraba por encima del hombro. ¿Le habían hecho esos viajes más abierto, más generoso? No. Nunca escuchaba a los demás, era más inculto de lo que uno podía sospechar y tiraba libros que no le gustaban a la basura, literalmente.

Cuando aún no sabía que tipo de personaje se trataba, un día me invitó a su casa ( hablaba más que nada de budismo y de sus viajes ) vi en un cubo de basura que estaba a la vista una película “Wilde” de Brian Gilbert con un gran Stephen Fry en el papel del inmortal escritor y con Jude  Law en el que sigue siendo uno de sus mejores trabajos – también aparecía Orlando Bloom -. Cuando le pregunté por qué habia tirado eso a la basura me miró como si estuviera loco o fuera un degenerado. Me dijo al go así como “¿Es qué no sabes quién fue Oscar Wilde?” y lanzó una perorata de insultos homófobos contra el escritor que ya llevaba un siglo muerto, congratulándose que acabara como acabó. Por entonces no había visto el film ni había leído aún a Wilde. El insigne escritor me hizo un favor al mostrarme el tipo de chusma que estaba tratando. Tras eso la amistad se desintegró, como tenía que ser y años después vi el film, y al ver la caza de brujas que le costó la cárcel y la salud, fui más consciente aún de cómo era el presunto budista.

La figura del autor de “La importancia de llamarse Ernesto” es extraordinaria y poderosamente vigente. Parece que en su lecho de muerte se convirtió al catolicismo, pero eso no lo ha hecho cómodo para cierta y cerrada gente. Descomunal en su talento e ingenio, demolió todas las convenciones sociales y su homosexualidad ( o bisexualidad ) certificó su condición de transgresor.

“El retrato de Dorian Gray” fue la única novela de alguien inclinado a trabajar el teatro, el relato o el ensayo, y este es uno de esos clasicazos de toda la vida. Un libro con magníficos diálogos, en especial los de Lord Henry Wotton, alter ego del propio Wilde, quien destapó la caja de pandora de los placeres y sensaciones al joven Gray. Unos diálogos que ya forman parte de los libros o páginas webs dedicadas a citas famosas.

Este hombre que dijo “el patriotismo es la virtud de los depravados”, trató en este libro el sueño de la eterna juventud y lo que uno estaría dispuesto a pagar por ella. Reflexiona sobre la culpabilidad y la redención, pero está completamente fascinado por el hedonismo y por lo que, por entonces, se consideraba “pecado” o “prohibido“. Una novela típica de su época que sugiere más que muestra, pero cuyo ingenio y corrosividad arrasan todas las convenciones sociales con una prosa tan rica, refinada y exquisita en la forma, como corrosiva, libertina y sanamente “malvada” en su contenido.

Este texto inmortal se lee de un tirón. Ha tenido varias adaptaciones al cine, y las que tendrá. Dorian Gray forma parte del imaginario popular. El film que goza de mayor prestigio es el de 1945, y el más reciente ha sido dirigido hace poco por Oliver Parker, que ya adaptó dos veces a Wilde ( y también a Shakespeare ). Es una película que no ha tenido una buena acogida en general. Más inofensiva que el libro, se saca de la manga una tópica historia de amor, carece de esos diálogos geniales y el personaje grandioso de Henry Wotton, aún carismático y más que bien interpretado por Colin Firth, parece blando al lado del original. Con todo, a mi me gustó. Su atmósfera es 100% Wilderiana, sus toques sobrenaturales son agradables y el que sea más explícita en algunos momentos es perfectamente coherente pues eso es lo que sugería el escritor y no hubiese podido desarrollarlo por el clima represivo de la época, ese que de todos modos acabó llevándolo a la cárcel. Una adaptación estimable pese a todos sus defectos. Y es que es muy difícil hacer un mal trabajo con una historia como esta y que sigue siendo de una rotunda modernidad.

De hecho, la actriz porno Sasha Grey, esa mujer “destroyer”, independiente, orgullosa de haber revolucionado la indistria X y de haber sacudido los cimientos de la América más puritana como los de las feministas políticamente correctas, se apellida artísticamente así, Grey, en homenaje a Wilde.

Wilde, ese autor que tanto a influido a Clive Barker,Hellraiser“, film/novela incluidos, y a tantos otros artistas que, aparentemente, no tienen nada que ver con él.

EL GUY FAWKES ATEO

 

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“Stanley Kubrick” Esteve Riambau

Si hay algún director de cine cuya obra tiene que ser comentada en una web dedicada a libros, ese es Stanley Kubrick.

No sólo porque creó algunas de las mejores películas de la historia sino porque casi toda su obra fueron adaptaciones de novelas. Así, creadores tan dispares como Lionel White, Humphrey Cobb, Howard Fast, Vladimir Nabokov, Peter George, Arthur C. Clarke, Anthony Burguess. William Makepeace Thackeray, Stephen King, Gustav Hasford y Arthur Schnitzler fueron llevados a la gran pantalla por este lúcido misántropo que, ante todo, los utilizó para configurar un universo propio, tremendamente personal. Y lo hizo con la ayuda en los guiones de otros escritores importantes como Jim Thompson, Terry Southern, Dalton Trumbo, Diane Johnson y Michael Herr, o en el caso de “2001: una odisea en el espacio” del propio Arthur C. Clarke.  Basadas ambas en su breve y potente relato “El centinela”, película y novela fueron creadas al mismo tiempo y en el caso de la última, esta fue el inicio de una saga literaria que sólo tuvo otra adaptación al cine, la demasiado despreciada “2010. Odisea dos” de Peter Hyams.

Otros proyectos suyos como la adaptación de “El perfume” de Patrick Süskind no pudieron ser llevados a cabo pese a su larga preparación. Muchos años después fue el alemán Tom Tykwer quien lo consiguió con unos resultados estimable.

El hondo pesismismo del autor de “Barry Lyndon” era realzado por su famoso perfeccionismo formal rayano la gelidez. Muchos han hecho notar que parecía un extraterrestre observando, diseccionando a la raza humana y no lo afirmaban en tono peyorativo, pues su cine no excluía la emoción ni l a belleza, y “2001” una de las piezas clave de la ciencia ficción, es el mejor ejemplo de ello.

Todo ello está recogido en este libro por el veterano crítico Esteve Rimbau, que analizó su obra, recogió declaraciones del cineasta, de sus colaboradores y allegados, y claro, de algunos de los escritores adaptados. Famoso fue el berrinche que tuvo Stephen King, que arremetió contra su adaptación de “El resplandor”, una de las mejores películas de horror de la época ( gracias Jack Nicholson ) y de la que se cumplen treinta años de su estreno. Si no me equivoco en USA se estrenó con un metraje media hora más largo y es posible que, sea en reestreno o en DVD, por fín llegue esta versión a España.

La reprobable actitud de King fue debidamente contestada lo que no ha impedido que el escritor de Maine la vilipendiase a la mínima oportunidad durante décadas, y que auspiciase otra adaptación, esta vez en formato de miniserie televisiva, que fue llevada por su amiguete, el discutible director Mick Garris, que ya lo hizo acertadamente con su “The stand” o “La danza de la muerte”. De su carrera como cineasta mejor no hablar. Más generosa, abierta y humilde fue la postura de Nabokov, y contradictoria la de Anthony Burguess, que pasó de alabar “La naranja mecánica” a atacarla.

Este libro, repito, es un apreciable estudio. Escrito con Kubrick vivo. Falta, obviamente, su obra póstuma, “Eyes wide shut”. No es el mejor libro que se puede encontrar sobre este genio, especialmente en lo que concierne a su biografía.

Ver la obra de Kubrick bajo el prisma de la frase de Jean Renoir “un director emplea toda su vida haciendo una y otra vez la misma película” es algo exagerado y yo diría que inadecuado pero aqui están las claves principales de su filmografía y para el que no quiera leer un tocho sobre ésta y quiere huir, además, de la pedantería de ciertos críticos, este es un libro bastante útil.

En el momento de morir Kubrick, preparaba la adaptación de un relato de ciencia ficciónde Brian Aldiss que finalmente llevó Spielberg bajo el título “Inteligencia artificial”. Del  universo de “2001″ al de “E. T. ” o lo que es peor “Hook, el capitán garfio”. ¿Hubiese sido mejor la de Kubrick? Yo lo tengo muy claro, y eso que nunca me ha gustado “Atraco perfecto” y que “Minority report” es más que una buena adaptación de Philip K. Dick

UN HABITANTE DE VINNLAND

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“Golfo de Leyte. Una armada en el pacífico” Donald Macintyre

Resulta un tanto curioso que la batalla del golfo de Leyte frente a Filipinas en Octubre de 1944, no tenga tanta fama como otras del pacífico.

Si en el frente ruso abundan muchos más los libros sobre Moscú, Leningrado o Stalingrado que sobre Kursk, de la contienda entre japoneses y norteamericanos hay muchos más trabajos ( al menos publicados en España ) sobre Pearl Harbour, Guadalcanal, Midway ( destaca un libro muy recomendable de A. J. Barker ), Iwo Jima u Okinawa ( lo mismo, en este caso con uno de B. H. Frank ) que sobre la mayor batalla aeronaval de la historia en la que unos cientos miles de seres humanos se fueron al fondo del mar en pocos días.

Y eso que al igual que Kursk, Leyte fue, posiblemente, una batalla decisiva. Posiblemente, porque al igual que la mayor batalla de tanques de la historia ( una masacre que alcanzó cotas de  surrealismo sangriento ) también es posible que todo estuviera ya decidido y que el resultado de estas monstruosas confrontaciones, que incluso escapan a la imaginación del más megalómano director de cine, fuese inevitable.

En este caso, incluso habiendo salido bien los planes japoneses, la batalla acabó con el poder de su flota que fue casi aniquilado y no volvió a ser relevante en lo que quedaba de guerra ( perder 26 buques de guerra era algo que no tenía precedentes. Los yankies “sólo” perdieron 6).

Este es uno de los mejores libros que la desaparecida editorial San Martín publicó en su colección “Historia del siglo de la violencia”, casi por entero dedicada a la II guerra mundial.

Macintyre, autor de otros libros sobre esta puñetera guerra, realizó un trabajo implecable que, al contrario que otras obras de la mencionada colección, apenas tenía los típicos y obscenos comentarios belicistas patrioteros. Se “limitaba” a narrar, con sumo rigor y una prosa vigorosa y precisa, lo que pasó. Y lo hizo con detalle, llevando los sucesos al minuto, unos sucesos tan terribles como apasionantes y que, como macabra guinda a la carnicería que se estaba librando en el mar, en el contexto de la liberación de Filipinas vió aparecer por primera vez de manera tan organizada las unidades Kamikaze, que tanto daño hicieron a sus oponentes.

Con un archivo fotográfico sobresaliente, mapas detallados y un adecuado prólogo de Basil Liddel Hart, este libro, probablemente descatalogado, es de lo mejor que me he leído sobre ese frente. Rico en información y carente de esa retórica épica innecesaria a estas alturas en la que el mundo ha cambiado ( ¿ evolucionado ? ) tanto.

Decir que existe otro libro sobre la batalla de Leyte, publicado por Inédita, “La batalla de Leyte” de Jean Jacques Antier.

EL ESPONTÁNEO

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“La alianza del arco iris” Arnau de la Torre

http://alianzaarcoiris.blogspot.com/

Un hombre agoniza completamente solo en un hospital de terminales. En el trance de la muerte rememora toda su existencia. Ha sido una vida dura pero él no ha sido ningún inocente.
La novela está escrita como un rompecabezas que engancha al lector para tratar de resolver las incógnitas que los hechos van presentando. La intriga hace de hilo conductor y de excusa para entrar de lleno en muchos aspectos del alma humana: el amor, el sexo, el sentimiento de culpa, las relaciones familiares, la religión, el afán de poder…
Este libro tiene varios niveles de lectura: el superficial de quien se queda en la mera anécdota, el nivel medio de quien analiza la personalidad del protagonista, y el superior de quién aparte de fijarse en todo lo anterior se plantea preguntas teológicas y morales.
Que el lector no se llame a engaño. El personaje es de ficción pero, en la realidad, existen personas como él y todos hemos de estar alerta para evitar sus acciones y proteger a sus víctimas.
Esta obra está llamada a ser la Regenta del siglo XXI. El autor ha realizado una profunda investigación buceando en las entrañas de una de las instituciones históricas y universales más poderosas y, a la vez, de las más desprestigiadas de nuestro tiempo, y ha tejido una trama imaginaria pero posible en la que retrata fielmente el ambiente real de una parte de la misma.
Los desafortunados hechos se narran para sacudir conciencias y lo peor que podría suceder es que a Vd., lector, le dejaran indiferente.
La maestría narrativa del autor combina su conocimiento exhaustivo de los entresijos eclesiásticos y del mundo gay para ofrecernos el retrato de una persona que podría vivir a nuestro lado.
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“Huevo del dragón” Robert L. Forward

Antes de nada debo decir que hace mucho tiempo que no escribo. Por ello puede que esta reseña me salga algo oxidada en lo que a descripciones se refiere. De todas formas haré lo posible para que sea amena de leer.

Cuando me invitaron a escribir sobre un libro,  me dijeron que la crítica podía ser tanto positiva como negativa. Me parece que para empezar siempre viene mejor recomendar y describir algo que te ha gustado. Ya habrá tiempo de destripar libros.

Por lo que me han contado, en esta web no se ha escrito mucho sobre la ciencia ficción. Siendo de mis géneros favoritos, os recomendaré el libro que más me ha gustado en los últimos años.  La recomendación tiene varios problemas. Para empezar, el libro está descatalogado en todas partes desde hace años. Únicamente se puede encontrar de segunda mano, y a precios algo abusivos en muchas ocasiones. Otro problema para muchos lectores puede ser el hecho de que el libro sea de ciencia ficción “hard“. Es narrativa, pero con mucha información científica compleja. Una vez aclarado este punto, vamos con lo que importa;

Huevo del dragón no trata sobre los testículos de un dinosaurio volador que escupe fuego.

No, el libro se centra en una estrella de neutrones. Este tipo de cuerpos celestes tiene la peculiaridad de tener una velocidad de rotación y gravedad descomunales, y por azares del destino, es en estas condiciones donde nace la vida que nos presenta el libros. Son los cheela. Os los podéis imaginar como unas manchas móviles, ya que la gravedad les impide ser seres altos. A lo largo del libro les veréis evolucionar, llegando a sentir incluso simpatía por ellos.

Y por supuesto no falta el componente humano, para poder revisar los acontecimientos desde el punto de vista humano. Y es que otra cosa interesante de los cheela es que sus vidas y su mundo se desarrollan a una velocidad muy elevada. La existencia de los cheela se desarrolla un millón de veces más rápido que la de los humanos. Mientras que desde el punto de vista de los cheela los humanos son prácticamente seres estáticos, desde la nave que se aproxima a la estrella todo parece ir a velocidad de vértigo.

El ritmo del libro es muy bueno, aparte de no ser muy largo. Como ya he dicho, hay pasajes que se pueden hacer algo difíciles por las explicaciones de física espacial, pero el autor las dosifica de manera bastante adecuada. A parte en el libro hay anotaciones y explicaciones adicionales que podemos consultar si tenemos problemas imaginando o entiendo alguna parte. Y es que en muchas ocasiones, al menos a mí, se me hacía algo complicado imaginar el escenario que describe el autor. Los polos magnéticos de la estrella obligan a los cheela a moverse solamente en una dirección. Cambiar de sentido o moverse en otra dirección les presenta un serio problema y requiere de todas sus fuerzas.

Aunque el componente humano tiene bastante protagonismo en la novela, lo que uno recuerda son los cheela peleando con la gravedad, y evolucionando viendo a los humanos acercarse lentamente a su planeta, durante generaciones de sus vidas. Lo que sí me ha gustado mucho son los problemas con la gravedad que tienen los  humanos. La estrella de neutrones presenta campos gravitacionales irregulares, y los humanos usan un generador de gravedad propio, pero aún así sienten tirones gravitacionales en diferentes partes del cuerpo. Sin su generador de gravedad, acabarían despedazados en milisegundos.

Seguramente no es el libro recomendado para iniciar a alguien en el mundo de la ciencia ficción, pero si ya has leído algunos decentes anteriormente este no te defraudará.  Tanto la originalidad y la calidad de la historia están por encima de lo normal, y aparte, el rigor científico.

JIRI

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“Historias pequeñas” Héctor Gomis

( En MELIBRO, dentro de nuestra humilde labor de promocionar y dar a conocer autores que no llegan al gran público, y que necesitan sin duda un pequeño empujón por parte de todos, nos gustaría recomendaros  la lectura de “Historias pequeñas” del alicantino  Héctor Gomis, libro de relatos cortos. Esperamos os resulte interesante)

HISTORIAS PEQUEÑAS
Una colección de relatos de Héctor Gomis

Editorial Ven y te lo cuento

Una lechuza y un asesino, y un hombre con ataques de pánico, y un cornudo, y una hormiga con depresión, y una mujer que es un toro y su marido que es una vaca, y dos viejos boxeadores, y un anciano que va a ser feliz, y un hombre que acaba de encontrase a si mismo, y una mancha, y un loco, y un ratón, y una criatura del infierno, y una niña que quiere ser pulpo, y un mechero, y un jarrón verde con un feísimo dragón naranja…

La vida esta llena de historias extrañas.

Más información:
http://www.historiaspequeñas.es

http://venytelocuento.com/Libros-publicados/historias-pequenas/
Trailer:
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“El cementerio de Praga” Umberto Eco

EL CEMENTERIO DE PRAGA

Por  Richi

Título: El Cementerio de Praga.

Autor: Umberto Eco.

Editorial: Lumen

Páginas: 587 + índice

PVP: 23,90 euros

Me decía un amigo que hay autores que viven de una sola obra maestra, lo mismo que en el ahora vilipendiado mundo del toro hay maestros que viven de unas cuantas faenas de autor. Umberto Eco podía compararse con un torero, pero mejor lo haremos con el inimitable Curro Romero el Faraón de Camas, torero de luces y sombras.

Umberto es un escritor eruditamente sublime, con una obra de verdadera esencia, donde combina la pureza del género policiaco con la oscuridad  del Medievo cristiano y la majestuosidad y riqueza de su prosa con el duende del misterio. El nombre de la rosa ganó merecidamente el premio Strega en 1981 y el premio Médicis extranjero de 1982, entrando en la lista de Editors Choice de 1983 del New York Times y, más tarde, se estrenaría en el cine con un éxito abrumador. Fue su primera novela y con El nombre de la rosa, el  gran Umberto Eco se consagró, salió a hombros como los grandes y lo hizo como si lo hubiera hecho, a la vez, por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla y por la Puerta Grande de la Ventas de Madrid y consiguió lo que tanto añora un torero: llenar las plazas de incondicionales, pero en este caso de lectores empedernidos que esperan otra obra maestra, otra obra sublime que les quite el sueño y hasta el recuerdo de lo cotidiano.

Sin embargo, con su última novela El cementerio de Praga han vuelto a sonar pitos y los incondicionales tendrán que esperar a otra gran tarde. De la misma manera que Curro Romero, henchido de superstición, paseaba el miedo a sus anchas por el coso, Umberto Eco, embriagado de erudición, nos regala una buena dosis de aburrimiento.

Pero analicemos el argumento de la novela. Sin duda, falla esta obra, en mi opinión, en una mala elección del tema. Un tema difícil donde los haya por la amplitud y la complejidad de personajes reales que intervienen, así como, por las situaciones poco atractivas y difíciles de casar con el personaje principal y ficticio, el capitán Simonini, personaje siniestro, racista y misógino que se desdobla en el abate Dalla Piccola para poder ser el responsable una de las mayores mentiras que ha visto la humanidad: Los protocolos de los sabios de Sión. Una mentira que se fraguó a mitad del siglo XIX y acabó con la aplicación de la solución final en el Holocausto Nazi.

Para la narración de la novela el autor utiliza un diario fragmentado y escrito en primera persona por el susodicho capitán Simonini y su doble el abate Dalla Piccola lleno de incoherencias y disputas entre los dos, donde incluso uno da muerte al otro para resucitar poco después. Pero cuando la lectura se hace insostenible e indescifrable, el autor utiliza la tercera persona y recurre a una extraño narrador que sobrevuela por encima del hombro del propio Simonini (como se echa de menos a Guillermo de Baskerville y Adso de Melk) y aclara cuestiones oscuras.

La novela transcurre en una eterna introducción donde se explican una serie de complots urdidos por Simonini para ganar dinero y saciar un hambre voraz y, sobre todo, su odio hacia los carbonarios, los masones y los judíos, odio legado por su abuelo Juan Bautista Simonini y alimentado por la necesidad de nutrir de maquinaciones a los servicios secretos de Italia, Francia, Alemania y Rusia. Se inventa el complot judío del cementerio de Praga, base del mencionado protocolo de los sabios de Sión que crea, amplia y vende a unos y otros. En esa eterna introducción se mueve toda la novela y se cruzan con el protagonista una serie de personajes reales que, de una manera u otra, influyeron en el famoso protocolo. Sin embargo, la novela carece de nudo y, por tanto, acaba sin desenlace, por no decir que no engancha ni lo más mínimo. Lo peor de todo es que durante la lectura no sientes nada, no te emocionas, no ríes y ni siquiera sientes pena, solo estás pensando en dejar de leer, en acabar el suplicio, incluso ahora, días después de acabarla, no me ha dejado ni siquiera un pequeño poso o el regusto de recordar alguna escena con la que deleitarme.

Es más, al final de la novela, el propio autor, consciente de las carencias de la misma y de la complejidad de la trama, cita textualmente unas inútiles aclaraciones eruditas con remisión a un cuadro donde se aclara capítulo, trama e historia.

En cuanto al personaje principal y su desdoblamiento podría calificarlos de cualquier manera, menos de plano, puesto que si otros personajes de otras novelas adolecen de rasgos terrenales, éste se halla en posesión de todos los más miserables que el ser humano puede albergar y, por ende, tan malo es lo uno como lo otro y, en este sentido, los convierte en una de esas personalidades antipáticas y poco creíbles.

En cuanto a la editorial, tan solo tengo que expresar un reproche, pues una cosa es publicar legítimamente a un autor de tirón incuestionable y, otra bien distinta, es publicitar que la presente obra es una novela incluso mejor que El nombre de la rosa, apelando a una obra sublime del autor como reclamo de esta otra que nada tiene que ver con aquella, intentando con ello confundir a los lectores.

En definitiva, en mi opinión, el autor ha novelado con una trama desafortunada lo que debiera ser un ensayo bien documentado. O lo que es lo mismo, El cementerio de Praga es una novela con un argumento difícil de digerir que, siguiendo un símil torero, es como si Umberto Eco se hubiera encerrado en una plaza de toros con seis vacas suizas y pretendiera hacer una faena antológica. Un maestro de la historia con mayúsculas, un maestro de la intriga y un profesor con una cultura inmensa no puede regalarnos semejante obra.

Richi

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