Archivo de la categoría ‘Poesía’

Reseña del poemario “Con el alma en el bolsillo” de Alejandro Herrera Parra

A MODO DE EPÍLOGO

 

“Y yo camino como siempre

sin sendero establecido,

sólo aquel que el azar

me prodiga a cada aliento”

Alejandro Herrera es un “flâneur”, un deambulador. Pocas cosas más poéticas que la errancia, el paseo distraído, sin rumbo fijo ni lugar de destino. La contemplación asistemática de lugares, gentes, circunstancias, dejando vagar el pensamiento es un ejercicio casi místico. El flujo constante de la realidad impresiona a nuestros sentidos y dicta un ritmo a nuestra consciencia, próximo al extravío lúcido y al arrobamiento.

La Sorbona, Notre-Dame, Montparnasse, las Tullerías, el Río Sena, Montmartre, la librería Shakespeare & Co.,  lugares míticos de un París no menos mítico son los que desfilan ante la mirada deseante de Alejandro, hasta provocarle algo próximo al conocido “Síndrome de Stendhal” (“tanta belleza e historia me abruman / un delicioso vértigo me acosa / a cada latido y parpadeo”).

París, la tan deseada, acaba enamorando al poeta (“tengo una nueva amada: / la llaman París”). Pero Alejandro no está en París para morir allí con aguacero, como hizo su admirado Vallejo. Debe regresar al lugar en que ha decidido forjar su “andamio de vida y muerte”. Regresa triste pero lleno con una obra que le sirve para fijar y preservar en la memoria todo lo que ha visto y vivido en su amada París. A partir de ahora la nostalgia teñida del ocre otoñal parisino será la parte más viva de su recuerdo y también la más profunda y personal (“la poesía es siempre individual / y siempre escurre hacia adentro”).

En cierta manera estos poemas me recuerdan a las crónicas que Dickens (gran viajero y paseante sin rumbo fijo) escribía en un semanario y que luego han sido recopiladas y tituladas “El viajero sin propósito”. Hay cosas que sólo se entienden caminando. En ese estado de ánimo que Robert Walser, ese gran caminante, llamaba “romántico-extravagante”. Ir a pie es algo sencillo, hermoso y antiguo. Según Thoureau, el caminante errante es una especie de cuarto poder al margen de la iglesia, el estado y el pueblo.

Creo que Alejandro pertenece a la estirpe de caminantes que hablan el lenguaje de los pasos perdidos, de los pasos que irremediablemente nos devuelven a casa, como a todos los peregrinos.

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“Con el alma en el bolsillo” Alejandro Herrera Parra. Editorial Tr3s Editores, México 2010

En este pequeño libro plasmo la inmensa emoción de volver a Europa después de varios años. Mi última visita a este sabio continente fue en 1994. Han pasado 16 años con un sin fin de experiencias variadas, las cuales han venido conformando, cada una a su manera y con su pertinaz dimensión, mi complejo y multicolor tapiz existencial día con día.

De igual forma -debo decirlo desde este momento- es la primera ocasión que visito Francia y sus incontables maravillas inmarcesibles.

El total azoro no deja de mostrarse a través de mi sangre, huesos y carne. A mis 52 años de edad, me regocijo completamente y como nunca antes, debido a que dichos años me han brindado una casa confortable, un oficio respetable, algunos proyectos culminados, muchos entrañables amigos, la certeza cotidiana del amor de mi querida familia y, ahora, contundente y plena, la presencia de estos países europeos que me revientan de júbilo y gozo por mis cuatro costados excitados.

La poesía -a la cual he descuidado por varios años por diversos motivos injustificables- me resulta sin lugar a dudas la mejor manera de “retratar” mis trayectos y visitas allende mis fronteras natales.
Ya antes lo hice en mis inolvidables trayectos que realizara por Inglaterra, Austria, Italia, Rusia, Checoslovaquia y España.

Siempre resulta semejante le dicha de poner en palabras todo aquello que surca mi cabeza y corazón alborotado.

Finalmente, espero y deseo con sinceridad honda, que estas páginas rindan homenaje a tanto esplendor, cultura, y belleza.
“París, siempre París; yo te canto”
El autor

Alejandro Eduardo Herrera Parra (México, D. F. 1957), cuenta con las carreras de Psicología Social, y Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Posee además estudios de postgrado en periodismo y publicidad en la “Putney School of Arts” de Londres, Inglaterra.

Fue corresponsal cultural basado en Londres, Inglaterra (1990-1994) para medios impresos y electrónicos tales como; Stereo Mil F M 87, Opus 94, XELA, FM; Revistas: Expansión, Cine Premiere, Nuevo Siglo, Entrepreneur, Obras, BBC (Sección Latinoamericana), Oficina de Turismo, entre otras.
A la fecha es Director General del sello editorial Tr3s Editores, fundado en el año 2004, con más de 50 títulos editados de varios autores nacionales e internacionales.

Ha publicado los libros de poesía; “La Multitud del silencio”, y “Perséfone” (Tr3s Editores 2008); la biografía de J. R. R, Tolkien, “El Señor de las palabras, (Grupo Patria), presentada exitosamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2003). Publicó también, “Mexicanos al grito de güeva”, “Cómo ser un ejecutivo a la mexicana” y “Viviendo con la muerte”, todos bajo el sello editorial Ediko. Y la obra de teatro “Los Días” (Tr3s Editores (2008). La novela, “Para cuando ella amanezca” (Tr3s Editores, 2009). “El Éxito Inteligente” (Edamex-Alfa Futuro, 2009). “Con el alma en el bolsillo” Poesía. (Tr3s Editores (2010).

Está por publicar una biografía sobre Johann Sebastián Bach (Un día con Bach), así como una Historia Universal de la Filosofía, bajo el sello Tr3s Editores.

Estuvo al frente de la producción y conducción de programas culturales de radio (Pentagrama, Entre Líneas y Notas, Adagissimo) durante ocho años, enviando sus despachos culturales y musicales desde las ciudades de Salzburgo, Viena, Innsbruck, Linz, Londres, Cambridge, Oxford, Elly, Milán, Roma, Venecia, Pessaro, Burgos, Madrid, Toledo, Filadelfia, entre otras.

Ha impartido la docencia en cátedras de Historia del Arte, Crítica Cinematográfica, Apreciación Musical, en la Universidad Intercontinental (México D. F.), Instituto Libre de Estudios Superiores de Occidente (Guadalajara, Jalisco), Universidad Femenina (Guadalajara, Jalisco).

Es guitarrista, pianista, baterista y compositor, y cuenta en su haber con obras sinfónicas: (Suite Orquestal “Cristo” 2004), (Suite Orquestal y Coral “Drácula” 2006 basada en el libro La Historiadora de Elizabeth Kostova y presentada en la FIL de Guadalajara ese mismo año), (Suite Coral y Orquestal “Los Templarios” 2007 presentada en la FIL de Guadalajara 2008); música de cámara y para guitarra sola (“Variaciones sobre un tema de Thomas Tallis”, 2002); (“Momentum”, 2003), música para piano solo (“15 pequeñas piezas para piano”, 2007); música incidental “Frodo el señor del anillo”, 2004); música sacra: (Misa “El Misterio de la Fe”, para soprano y orquesta dedicada a la memoria de su padre, 2008). Sinfonías: (Sinfonía No. 1 “Del Universo”, 2008), Sinfonía No. 2 El Sol Negro, 2009; Tríos, Sonatas, Interludios, Serenatas para cuerdas, entre otras obras musicales.

Ha musicalizado películas y documentales.

Idiomas: Español, inglés e italiano.

Pasatiempos: Lectura, frontenis, gimnasio.

Actualmente radica en el Distrito Federal con sus tres gatos.

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“Perra mentirosa” Marta Sanz

Reseña originalmente aparecida en:

http://erratadevideoteca.wordpress.com/2010/10/14/critica-perra-mentirosa-marta-sanz/

De nuevo una pausa ante la ingente cantidad de novedades. Pero esta vez es tan necesaria que olvida la necesidad de seguir el curso editorial del día a día para entrar en esencia en el blog. Todo empezó hace un par de días cuando las erratas, a las que, por otro lado, les comenté que detuvieran la búsqueda de libros pues acabarían con nuestra economía, me hicieron caso omiso y encontraron el título que hoy nos ocupa.
Me comentan que han encontrado una cosa sumamente importante. Como siempre, la palabra la tiene la errata cuerda (a la que empiezo a pensar en llamarla de alguna forma), pero noto como mira a la desviada mientras me habla.
-Os pedí una pausa…¿cómo es que habéis vuelto a salir?
-Eso no importa ahora.
-Sí que importa.
Entonces me hacen callar sacando la portada del libro encontrado. Lo consiguen. Me quedo mirando la portada. En ella, un fotograma congelado de “Rebecca” nos muestra las caras de sorpresa de Joan Fontaine y Judith Anderson. Encima de ellas en tinta roja, el título reza “Perra mentirosa”

Me asombro…miró a la errata loca. Ella me mira sonriendo y dice: “Anoche soñé que volvía a Manderley”.
Lo han conseguido. Han destrozado cualquier objeción a su traición económica (¡otro libro más!). Suspiro…y digo: déjame ver.

“Perra mentirosa” es un libro de poesía escrito por Marta Sanz. Hasta el momento no conocía a la autora aunque más tarde descubriera que había escrito alguna novela y reconociera algún título como “Black, black, black”. Debo ser sincero y decir que no estoy acostumbrado a tratar con la poesía, menos a criticarla, pero me atreveré dado que se trata de algo especial.

“Perra mentirosa” es un volúmen que contiene un total de 35 poesías. Se ha publicado conjuntamente con “Hardcore”, de la misma autora y que se inicia al otro lado del libro. En esta reseña nos ceñiremos por completo a “Perra mentirosa”, sin más razón que la de haber comprobado que se trata de una obra completamente cerrada, de temática clara y concreta.

Marta Sanz consigue pasear al lector por paisajes muy internos y personales a través de una voz dura, fría y llena de autocrítica. A través de estos paisajes el carácter fuerte, descarado e incisivo de Marta Sanz nos introduce en temas que abarcan todo tipo de feminidad.
Sin acercarse al feminismo puro y duro más que en contadas ocasiones (tal vez las veces más explícitas son las referencias a artículos de limpieza), Sanz opta por dirigir sus miradas hacia la degeneración del cuerpo, sea la vejez, sea la enfermedad. Ésta juega un papel importante a lo largo del conjunto de la obra, siendo el caso más claro el del poema “En los sueños”, en el que la autora se refiere a un tumor del que es incapaz de reconocer como propio a pesar de esa calva que me ocupa la mitad del cráneo.
Y es que Sanz se enfrenta al tema de la enfermedad con cierto punto de frialdad, acercándose a un humor negro que nos lleva a la culpabilidad y a la angustia. Expone el cuerpo como algo principal, tal vez una forma de crítica a la sociedad del culto al cuerpo. Pero se introduce en el tema con cierto compromiso, alejándose de la crítica típica y tópica, para hablar del cuerpo como el “yo” más directo que se comunica con los demás.
De esta forma, abogando por la necesidad del cuerpo, se realza lo más intrínseco del ser humano, a saber, el miedo a la imperfección. Y al fin y al cabo, tan unidos van la carne y la imperfección.
Escogiendo flesh como la palabra perfecta para describir a la carne porque es blanda y es sensual y salpica al ser pronunciada (en el poema Flesh), Sanz nos enseña la dualidad inseparable y necesaria que comparten la carne con la imperfección. La carne, ya presentada como iniciadora del pecado en los arquetipos cristianos, es la vía a la enfermedad, la forma externa de la vejez y en definitiva, la más clara forma de vida (y, por lo tanto, degeneración).

Así pues, Sanz opta por abrazar lo imperfecto pues con la fealdad también se pueden tejer volutas metafóricas (del poema “No me importan”). Y pone de manifiesto dicho verso en su obra a través de poemas como “Y al final todo”, en que describe la presencia inseparable en la vida de lo más inferior en la escala de valores de la belleza:
la orina que perfuma el amarillo de tu pelo tan rubio/y del orificio que, imprevisiblemente,/ a la hora de la siesta,/ se pone a latir,/ se ensancha/ y deslizándose/ busca,/ arriba y abajo,/ desde el pelo del pubis al agujero del culo,/ su tierno pistilo.
En definitiva, la autora no deja de sacar a relucir sin la menor intención de causar polémica (lo cual sería craso error), todo aquello más desagradable y deleznable que, sin embargo, forma parte de nosotros. Y lo hace en pos de escribir poesía, convirtiendo la fealdad en belleza.

Y es aquí donde llegamos al quit del libro. Pues en definitiva, Sanz no hace más que hablar de la concepción literaria desde su punto de vista personal. Tanto es así como que aquello que nos inquieta, nos pone en situaciónes de ética dudosa, nos angustia…en definitiva nos atrae. Y es de eso de lo que habla cualquier autor. A través de la degeneración del cuerpo, Sanz intenta hablar de la capacidad (o incapacidad ) de convertir en arte la fealdad. Y es en este momento en que saca a relucir los términos de perra mentirosa en contraposición a la gata doméstica y amigable pero ser de naturaleza animal.
En esta nueva dualidad reside la metáfora que habla de la voz artística (la perra mentirosa) frente a la voz de la razón (la gata doméstica). La perra no hace más que dictar a la autora las mentiras bellas en las que residen las verdades felinas.
Así pues, la figura del gato, gran representante de la feminidad, se presenta aquí como el humano-lobo, animal que se contradice, jugando a ser el animal doméstico descubriéndose a la vez su faceta innata de animal salvaje.
La perra, insulto ampliamente adquirido en la actualidad y usado contra el género femenino, es el animal de mirada humana, capaz de adueñarse de los instintos más oscuros para metamorfosearlos en poesía. Y yo no escribiría ni una línea/si no fuera por la perra que me lame la mano, dice Sanz en “Y yo no escribiría” transformando en musa a la perra.

Y es desde esta perspectiva que entenderemos el poema con el que se inicia el volúmen, “Anoche soñé”, en el cual la voz de Sanz acoge las frases iniciales citadas en voz en off enla película de Hitchcock/ la obra de Du Maurier. A esta voz en off de la dobladora de Joane Fontain la llama “Perra mentirosa”, pues no deja de mostrar de forma perfecta la esencia de la ficción, de la palabra como belleza. Una frase anclada en la mitología del mundo del cine que se hace eco de la narrativa y que casi surge de la poesía. Pues nadie hablaría con la voz, tan cursi y comprensiva, del doblaje de Joan Fontaine que soñaba sueños extraños.

En la frase que la errata loca no deja de repetir alternándola con “Sí estuviste el año pasado en Marienbad”, Marta Sanz encuentra la esencia de la voz poética, la capacidad de convertir en sublime las experiencias más temibles y las inquietudes inherentes de la condición humana.
No hace falta decir que la errata loca tal vez sea la errata lúcida.

http://erratadevideoteca.wordpress.com/

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“Apoptosis” de José Diego Mils

Apoptosis es la segunda obra poética de este genial poeta hispano-venezolano.
Publicada en Abril de este año 2010 dentro de la colección El gato errante de poesía de Versos &Reversos, Apoptosis vuelve a ser un nuevo ejercicio de exhibicionismo y desnudez poética de José Diego Mils. Para ello, vuelve a servirse, a lo largo de los 49 poemas que conforman el libro, de su particular lenguaje mordaz y desgarrador, cargado de ironía y de escepticismo, donde toman un relieve destacable disertaciones acerca de la soledad, del vacío existencial, del desencanto respecto de la realidad social que le ha tocado vivir, del sexo y del amor. A lo largo del libro pueden encontrarse referencias literarias diversas. Salta a la vista, por su estilo crudo a la par que profundo, así como por algunas pinceladas poéticas algo más explícitas, la influencia de autores, por un lado, cercanos a la generación Beat como Charles Bukowski y Allen Gisberg y, por otro lado, autores latinoaméricanos como Girondo, Galeano y Caicedo.
La nota del editor en las primeras páginas es fielmente reveladora sobre lo que vamos a poder encontrar posteriormente en el libro. Reproduzco literalmente las palabras de Daniel Ramos: «Leer la poesía de José Diego Mils supone aventurarse a realizar un ejercicio de desgarro y de conciencia. Uno regresa, cómplice al epicentro, al útero de sus propios paisajes interiores, a su propio dolor, a su propio abismo, a su propio laberinto dérmico, a su propia trinchera emocional. Sus versos, veneno y aguijón, perfume y alcantarilla introspectiva, son utilizados exquisitamente como sofisticados artilugios de autoconocimiento, de autoindagación, como intrépidos exploradores de nuestras humanas geometrías imperfectas, fraguados a las puertas del templo de la contradicción, de la ambivalencia, del quiste emocional. »
En definitiva, un poemario formado por 49 excelentes poemas sin desperdicio alguno.

Ficha:

Título: Apoptosis
Autor: José Diego Mils
Edita: Versos & Reversos
Colección: El gato errante
Género: Poesía
ISBN: 978-84-614-0477-3
Formato: 21x15cm, Rústica, 48 páginas
Precio: 5,95 €

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“Las flores del mal” de Charles Baudelaire

las_flores_del_malUno de los libros de poemas más famosos de la historia, se publicó, y se censuró, en 1857. Cuatro años después salió la versión integra que hoy día podemos disfrutar y que se considera la cumbre de su autor, al que siempre le ha rodeado la controversia y cuya notoria influencia sigue notándose en todo tipo de disciplinas artísticas y casi se podría añadir que, por descontado, se seguirá notando mientras exista la raza humana.

Si bien se ha relacionado al poeta- muerto cuando sólo contaba con 46 años de edad- con todo tipo de paraísos artificiales en forma de alcohol -véase sobre todo los poemas agrupados bajo el título “El vino”-, drogas – cuya presencia aqui es mucho menor -, si hay un motivo de hedonismo principal en el libro, con sus contínuas y sabias, muy personales por su modo de utilización, referencias a todo tipo de mitos, especialmente a los griegos – que demuestran su amplia cultura-, podría decirse que ese motivo es el amor.

El amor encontrado en una mujer que le saca de sus tormentos y sufrimientos. Con un lenguaje rico, voluptuoso, barroco, a veces extático, muchos de sus poemas son un canto a la vida, a los viajes, a los placeres por pequeños que sean, a las pasiones, a todo tipo de sentimientos arrebatados que no excluyenla crueldad y la decadencia, y que a uno le hacen sentir vivo.

Se podría decir que es la crónica de una degradación: el poeta va experimentando todo tipo de sensaciones y placeres, se recrea en ellos como si le fuera la vida en ello, desafiando orgulloso a Dios y en menor medida a Satán- aunque también le rinde admiración-  trascendiando la educación cristiana que ha tenido, buscando incansablemente la belleza en las mujeres de las que hace exhuberantes descripciones tanto físicas como psicológicas,  en los amigos, en el arte, en el fondo de una botellan en un jardín, en los gatos – hay distintos poemas dedicados a estos animales-, en las puestas de sol,  en las estrellas, y un largo etcétera, una sed de sentimientos  y de experiencias que se enganchan hasta el  infinito, lejos de prejuicios supuestamente morales, con sensibilidad e inteligencia, combatiendo con deseperación contra el inexorable paso del tiempo que todo lo destruye, -empezando por la carne, una carne que va degenerando hasta acabar en los huesos y en una ¿acogedora? sepultura-, hasta que el autor ahíto de excesos y de vida, comprendiendo que aún con toda la belleza que le rodea, el ser humano está condenado – un ser humano cuyo mayor enemigo, a parte de si mismo, no es la muerte sino el tedio o la muerte en vida- que la especie humana está podrida de arrogancia y violencia – mírese el implacable “El viaje”- donde da rienda suelta a su amargura y a su cinismo.

La única solución entonces es la muerte. Una muerte a veces temida pero muchas veces deseada, pues los placeres que se antojaban inagotables tienen sus límites y el poeta acaba prisionero de ellos, le pasan factura continuamente, todo escrito con una imagineria gótica que no excluye lo que hoy llamamos “gore”, de gran crudeza pero llena de una belleza muchas veces excelsa, otras de una belleza más fúnebre y oscura pero con la voluptuosidad tan presente como ese dolor, ese tormento sincero que subyace permanentemente, con una honestidad a años luz de todos esos alumnos actuales que lo han convertido en una mera y despreciable pose.

Con apariciones de todo tipo de criaturas sobrenaturales, se podría decir que “el mensaje”, si lo hubiere, se resumiría en algo así como: disfrutar con todo, con los besos cálidos, con las fragancias de los perfumes, con la bruma producida por un buen vino, con una mujer en la cama, en el suelo o donde sea, con la luz de la luna, con un soneto, con un paisaje por siniestro que sea, etc etc hasta hartarte y entonces desear la muerte que colme una vida que ya sólo puede ser aburrida o ir hacia abajo.

Baudelaire murió joven, pero probablemente disfrutó de la vida más que la mayoría, aún con todos sus demonios. Entre tantos poemas algunos no calan tanto como otros, pero el nivel es homogeneamente alto y aunque sea un topicazo también es cierto afirmar que ya no se escriben libros así. Copias seguro pero originales no.

VALENTINA Y CHATTERER EN EL VATICANO

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“Las tablas curvas” de Yves Bonnefoy

tablas curvasAntoine de Compagnon en su estupendo libro “¿Para qué sirve la literatura?” – por cierto, comentado por mi compañero Montag en esta misma web – dice: “Yves Bonnefoy fundamenta su obra sobre el rechazo del lenguaje conceptual: antiplatonismo que aspira a desbaratar cualquier sistema filosófico para consagrar la poesía a la búsqueda de la presencia auténtica”. Creo que Compagnon da en el clavo y en “Las tablas curvas” más que en ningún otro libro de Bonnefoy esto es evidente. Frente a un cierto pesimismo lingüístico-filosófico devenido al constatar las limitaciones del lenguaje y la insuficiencia de la filosofía se puede optar entonces por el silencio contemplativo o por la poesía. Menos mal que Bonnefoy optó por lo segundo, consiguiendo reunir en sus poemas todo lo que habitualmente separan las palabras. Dice Yves que el poeta va “más allá casi de las palabras / con un poco de luz sólo” certificando que “las palabras se callan / su sonido es ya sólo un ruido / y el ruido cesa”. Puede parecer paradójico usar las palabras para expresar algo que está más allá de ellas, pero esta es la grandeza de la poesía, que permite pasar a la otra orilla, aunque allí nos deja solos pero ya no importa porque estamos en casa. Adiós.
Casanova.

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“El Jardín” de César Simón

imagesSegún Nabokov no leemos con el corazón, ni siquiera con el cerebro, leemos con la columna vertebral. Es allí donde sentimos el hormigueo de la alta literatura. Es allí donde yo noto un erizamiento cuando leo poemas de César Simón. Es allí donde se reúnen mis nervios convocados por la voz de este hombre asomado constantemente al misterio y a lo sagrado anterior a dios. Simón es un ingeniero de la conciencia abismado en su propio crepúsculo, practicante de un zen mediterráneo de mecedora, grillos y habitación vacía está siempre a la espera de que – parafraseando a Sebald – “algo centellee por entre un tejido ajado”. César adelgaza los versos hasta casi convertirlos en el silencio, ese silencio que es la auténtica música de la nada, esa nada que somos, esa nada de la que venimos, esa nada a la que vamos. César habita en la estrecha franja de conexión entre el mundo escrito y el no escrito y su consejo para los que quieran visitarle es: “no busquéis nombre alguno, mirad lejos, callad, bebed el agua de la fuente en silencio y nada más”. Adiós.

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“Poemas de la última noche de la tierra” de Charles Bukowski

bukowskiBukowski es más conocido en Europa por sus novelas y relatos, cuando en realidad fue mucho más prolífico como poeta, y este libro, su última recopilación, reune todas sus ya conocidas características, a las que se añade una mayor presencia de la muerte, que intuía cerca y que lo convierte en el libro más crepuscular de su obra.

Sus libros casi siempre han trascendido la trilogía “mujeres-alcohol-juego” en la que sus detractores lo han encasillado- bueno, y también algunos de sus seguidores- y éste último tampoco es una excepción, si bien el estilo es casi idéntico al de “la senda del perdedor”, “factotum” o “música de cañerías”, es decir, sencillo, directo, depurado en su simplicidad narrativa, sus poemas no son como los poemas al uso. Complejo en ocasiones y alguna vez incluso surrealista, la variedad temática es de lo más amplia. Con la muerte próxima y ya escritor reconocido y famoso, Bukowski sigue haciendo gala de una honestidad brutal y de un individualismo acorazado.

El alcohol es igual que su amor por la música clásica o su devoción por ciertos escritores entre otras aficiones: un refugio y un arma que le sirven para buscar la luz, para sobrevivir, para autoafirmarse frente a una sociedad gris, mediocre, vacía, sórdida, violenta, conformista, inconscientemente absurda y compuesta por rebaños de gente cuya sola presencia le molesta y hasta le duele.

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“Lámpara de fiebre” de Jorge Castillo Fan

castillo-fan2“La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Proverbios 18:21

Hay cegueras escrupulosas -bienaventuradas mareas- que permiten, solapadamente o no, increible y pesadillescamente, el acceso a territorios de contraluces extremos donde emerge la Poiésis. Es una zona de llegada, pero también de principios. René Char, que la conoció bebiendo feroz de su manantial, la llamó lo imposible fascinante: vale decir, el más alto grado de lo comprehensible.

Desde Platón con su caverna mítica y Plotino con su asediante Ojo interior, tan cercano a las indagaciones de Hermes Trimegistos, hasta Shakespeare con la mirada con que miran los ciegos o -más acá en el tiempo- las sumersiones posesas de un Rimbaud o de un Apollinaire, el intento provoca una escición de fuego en mitad del desierto. ¿No fue acaso Nietzsche, a su vez, el que recomendaba pararse en mitad del desierto y celebrar una gran fiesta?

Jorge Castillo Fan, declarador de vértigos, anunciador de crueles seàraciones en la descripción de un mundo en duelo, provoca con su Lámpara de Fiebre que esta diáspora sea un medio de llegar a descubrir-revelar zonas vedadas a plena luz del día:

La dimensión de esta herida es dos distancias:

derrumbe de los cuerpos almas que se apagan /Un llanto clandestino como en los eclipses.

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“Antología personal” de José Hierro

antologia-personalPor alguna razón que hoy se escapa de mi recuerdo, mantenía yo las distancias con este autor. Pero una amiga que conoce mi gusto por la poesía me regaló este libro. Viene acompañado de un CD con los poemas recitados por el propio José Hierro. Recomiendo sin embargo su lectura primero, sin escuchar el CD.

Recopila en esta antología poemas de “Tierra sin nosotros”, “Quinta del 42”, “Cuanto sé de mí”, “Libro de las alucinaciones”, “Agenda”, y “Cuaderno de Nueva York”. Son poemas diversos, tanto en épocas como en temática y estilo. Desde el clásico soneto al verso libre.
Desde la añoranza del mar a la crítica social, pasando por la cárcel y el amor. De las cosas sencillas, convertidas en el centro del sentimiento, a las grandes, dichas como el que no quiere la cosa.

Uno pasa por estos poemas como si estuviera conversando con el autor en un caminar tranquilo por un parque. Esa fue al menos mi sensación, la de estar participando de una conversación natural, sin artificios, donde los pensamientos, sencillamente, se dicen.
Si recomiendo leerlo primero y sólo después de haberlo leído escuchar el CD es por tener la oportunidad de percibir esa sensación antes de escuchar la voz de José Hierro. Escuchándole, la sensación es aún mayor.

No se pierdan la experiencia.

Gades.

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