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“Con el alma en el bolsillo” Alejandro Herrera Parra. Editorial Tr3s Editores, México 2010

En este pequeño libro plasmo la inmensa emoción de volver a Europa después de varios años. Mi última visita a este sabio continente fue en 1994. Han pasado 16 años con un sin fin de experiencias variadas, las cuales han venido conformando, cada una a su manera y con su pertinaz dimensión, mi complejo y multicolor tapiz existencial día con día.

De igual forma -debo decirlo desde este momento- es la primera ocasión que visito Francia y sus incontables maravillas inmarcesibles.

El total azoro no deja de mostrarse a través de mi sangre, huesos y carne. A mis 52 años de edad, me regocijo completamente y como nunca antes, debido a que dichos años me han brindado una casa confortable, un oficio respetable, algunos proyectos culminados, muchos entrañables amigos, la certeza cotidiana del amor de mi querida familia y, ahora, contundente y plena, la presencia de estos países europeos que me revientan de júbilo y gozo por mis cuatro costados excitados.

La poesía -a la cual he descuidado por varios años por diversos motivos injustificables- me resulta sin lugar a dudas la mejor manera de “retratar” mis trayectos y visitas allende mis fronteras natales.
Ya antes lo hice en mis inolvidables trayectos que realizara por Inglaterra, Austria, Italia, Rusia, Checoslovaquia y España.

Siempre resulta semejante le dicha de poner en palabras todo aquello que surca mi cabeza y corazón alborotado.

Finalmente, espero y deseo con sinceridad honda, que estas páginas rindan homenaje a tanto esplendor, cultura, y belleza.
“París, siempre París; yo te canto”
El autor

Alejandro Eduardo Herrera Parra (México, D. F. 1957), cuenta con las carreras de Psicología Social, y Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Posee además estudios de postgrado en periodismo y publicidad en la “Putney School of Arts” de Londres, Inglaterra.

Fue corresponsal cultural basado en Londres, Inglaterra (1990-1994) para medios impresos y electrónicos tales como; Stereo Mil F M 87, Opus 94, XELA, FM; Revistas: Expansión, Cine Premiere, Nuevo Siglo, Entrepreneur, Obras, BBC (Sección Latinoamericana), Oficina de Turismo, entre otras.
A la fecha es Director General del sello editorial Tr3s Editores, fundado en el año 2004, con más de 50 títulos editados de varios autores nacionales e internacionales.

Ha publicado los libros de poesía; “La Multitud del silencio”, y “Perséfone” (Tr3s Editores 2008); la biografía de J. R. R, Tolkien, “El Señor de las palabras, (Grupo Patria), presentada exitosamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2003). Publicó también, “Mexicanos al grito de güeva”, “Cómo ser un ejecutivo a la mexicana” y “Viviendo con la muerte”, todos bajo el sello editorial Ediko. Y la obra de teatro “Los Días” (Tr3s Editores (2008). La novela, “Para cuando ella amanezca” (Tr3s Editores, 2009). “El Éxito Inteligente” (Edamex-Alfa Futuro, 2009). “Con el alma en el bolsillo” Poesía. (Tr3s Editores (2010).

Está por publicar una biografía sobre Johann Sebastián Bach (Un día con Bach), así como una Historia Universal de la Filosofía, bajo el sello Tr3s Editores.

Estuvo al frente de la producción y conducción de programas culturales de radio (Pentagrama, Entre Líneas y Notas, Adagissimo) durante ocho años, enviando sus despachos culturales y musicales desde las ciudades de Salzburgo, Viena, Innsbruck, Linz, Londres, Cambridge, Oxford, Elly, Milán, Roma, Venecia, Pessaro, Burgos, Madrid, Toledo, Filadelfia, entre otras.

Ha impartido la docencia en cátedras de Historia del Arte, Crítica Cinematográfica, Apreciación Musical, en la Universidad Intercontinental (México D. F.), Instituto Libre de Estudios Superiores de Occidente (Guadalajara, Jalisco), Universidad Femenina (Guadalajara, Jalisco).

Es guitarrista, pianista, baterista y compositor, y cuenta en su haber con obras sinfónicas: (Suite Orquestal “Cristo” 2004), (Suite Orquestal y Coral “Drácula” 2006 basada en el libro La Historiadora de Elizabeth Kostova y presentada en la FIL de Guadalajara ese mismo año), (Suite Coral y Orquestal “Los Templarios” 2007 presentada en la FIL de Guadalajara 2008); música de cámara y para guitarra sola (“Variaciones sobre un tema de Thomas Tallis”, 2002); (“Momentum”, 2003), música para piano solo (“15 pequeñas piezas para piano”, 2007); música incidental “Frodo el señor del anillo”, 2004); música sacra: (Misa “El Misterio de la Fe”, para soprano y orquesta dedicada a la memoria de su padre, 2008). Sinfonías: (Sinfonía No. 1 “Del Universo”, 2008), Sinfonía No. 2 El Sol Negro, 2009; Tríos, Sonatas, Interludios, Serenatas para cuerdas, entre otras obras musicales.

Ha musicalizado películas y documentales.

Idiomas: Español, inglés e italiano.

Pasatiempos: Lectura, frontenis, gimnasio.

Actualmente radica en el Distrito Federal con sus tres gatos.

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“Moby Dick” Herman Melville

Cuando uno  va a leer alguna novela que se considera una obra maestra de la literatura universal, lo hace con cierto recelo. Parece que estos libros tienen que gustarte por narices ¡ ay, si opinas lo contrario !. En ese caso más vale que cierres la boca por mucho que expongas bien tus razones porque, si no, te pitarán lo soídos.

Y esto viene a colación porque “Moby Dick”, la memorable historia de venganza del capitán Ahab contra la ballena blanca que le arrancó una pierna, me ha gustado, pero le he encontrado, a mi humilde entender, algunos peros, y no la acabo de considerar tan majestuosa como la mayoría la encuentra. Claro que eso da igual. Es un clásico del que se hablará cientos de años mientras yo llevaré todo ese tiempo criando malvas de igual manera que hoy hablamos de este libro que data de 1851.

Escrita por el antiguo marinero Melville e inspirada en hechos reales, “Moby Dick”, un novelón de más de 800 páginas, fue un fracaso en su época. Pasó inadvertida como buena parte de la obra dle autor que murió olvidado en 1891 y sólo alcanzó su actual status de reconocimiento en el siglo XX.

¿De qué peros hablaba? Hay excesivas referencias y alegorías religiosas, algunas referencias a la historia de Jonás un tanto estúpidas, hay errores científicos ( biológicos ) que otros ya se han encargado de reseñar con detalle ( aunque yo lo veo una minucia. Tal vez en su época no se sabía tanto como hoy de las ballenas y por lo tanto es perfectamente comprensible ) y las explicaciones exhaustivas tanto de la anatomía de la ballena como de la vida en un ballenero pueden llegar a ser, con su enfoque documental, cargantes y aburridas. Otro pero, podría ser su visión antropocéntrica del hombre y del mundo. Es una ironía que la ballena blanca represente el mal ( junto a la locura ciega de Ahab ) cuando durante buena parte de la narración, los balleneros esterminan a todo bicho viviente con el que se cruzan. Unas matanzas que convierte al oceano en un baño de sangre – nunca mejor dicho – y en un infierno para las ballenas, hasta llegado el punto que uno, que es puñetero, casi se pone del lado de Moby Dick cuando empieza a hacer de las suyas para salvar su vida.

Esos son mis peros, y con todo, tengo que reconocer que es una gran novela sorprendente y hasta imprevisible, llena de pequeñas historias que la enriquecen hasta llegar al formidable clímax final.

Una gran novela de aventuras, vigorosa, dinámica y trepidante que es, también, un estudio psicológico de la singular figura de Ahab y un retrato de la vida en un ballenero. También es un estudio tanto de las ballenas como del conocimiento que el ser humano ha ido teniendo de ellas. Sorprende la amplitud de miras de su narrador, Ismael, que admira a los grandes cetáceos, tiene un gran respeto por otras culturas y hasta hay no pocos toques corrosivos contra la sociedad y sus estamentos ( ejércitos y demás ). Huelga decir que es algo así como el alter ego del propio Melville.

Todo esto y mucho más en una de las historias más apocalípticas que puedan leerse y con un final que no por sabido deja de impactar y descolocar al lector, tan radical, contundente y repentino resulta. Como se dice vulgarmente, ¡¡ a mi me ha dejado flipado!!.

También habría que reseñar que la famosa historia de Ahab no arranca hasta bien entrada la novela y cuando lo hace hay no pocos episodios en los que casi parece ser una trama secundaria que subyace en la narración de los tripulantes del Pequod con tantos momentos para el recuerdo ( el gran calamar, los encuentros con otros barcos, por mencionar algunos ).

La adaptación más famosa al cine de Moby Dick la realizó el muy apropiado John Huston en los años 50′ con guión del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury ( Fahrenheit 451, con el inolvidable Montag, y  un largo etcétera ), con el gran Gregory Peck en el papel de Ahab. Un film considerado también como un clásico. Lo que es extraño  es que Hollywood, en plena fiebre de nuevas versiones y películas de aventuras con muchos efectos especiales, no haya vuelto a fijarse en ella. En las manos adecuadas podría estar muy bien.

Claro que si fuera un éxito y signo de los tiempos, ya me veo una saga cinematográfica con títulos como “Moby Dick: la venganza del fantasma de Ahab”, “Moby Dick, la ballena mutante”, “Moby Dick ataca Nueva York”  o “Moby Dick XXXII: Resurección ( again )” y a Melville retorciéndose en su tumba.

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“Doolittle” Ben Sisario

The Pixies,  emblemática banda de música, legendaria diría yo, venía del college rock, del rock universitario de Boston. Creada por Charles Thompson ( Black Francis ) y Joey Santiago – ambos tuvieron su paso por la universidad – incorporó posteriormente a Kim Deal y al bateria David Lovering. Sus inicios nos llevan a mediados de los 80′, y aunque en la pasada década se reunieron de nuevo para hacer conciertos, y en palabras del propio Thompson, para hacer por primera vez, un buen dinero, el grupo se había desintegrado en 1993, concretamente en 1 de Enero – para que luego U2 diga que “Nothing changes on new years day“, y de una manera muy singular, mediante un fax que envió su líder al resto de integrantes de la banda.

Ben Sisario, en este libro publicado por Libros Crudos, entrevistó a Thompson en 2005 en Oregon, donde vive actualmente, una estrella del rock, a la que califica de ” la estrella del rock más amigable y hospitalaria”, ahora padre, con esa figura que no recuerda precisamente al prototipo de cantante de rock -’. Lo narrado en este libro es una mezcla de recuerdos de el líder de The Pixies con una crónica de su paso por el mundo del rock.

A Thompson le preguntaron muchas veces qué significaban sus canciones. Él dice que sencillamente nada. Esas letras de mutilaciones, asfixias y demás no significaban nada. Sólo encajan bien. Estaba fuertemente influenciado por la biblia, sobre todo en las letras de “come on Pilgrim”, por el surrealismo de Buñuel - lo de mutilar ojos viene por la escena del perro andaluz, “Chien andalusia” en “Debaser“, y el ojo seccionado -. Sus caras B eran de lo más “friki” donde OVNIS y demás excentricidades campaban por doquier. Es increible los berridos que pegaba, y lo melódicos que resultaban. Siempre chocó con Deal, lo que hizo que el grupo se acabara desintegrando. De esto casi no digo nada y os animo a que lo leáis.

The Pixies eran conocidos en Gran Bretaña, pero apenas en EEUU. Ni con Surfer Rosa ni con el gran Doolittle, aunque con éste alcanzaran mayores cotas de popularidad, llegando a ser teloneros de U2. Pero nada de masas. Curioso que justo después de desintegrarse comenzaran a vender más copias de sus discos – fantásticos ni que decir tiene -. Que Cobain afirmara que Surfer Rosa fuera una de sus principales influencias les hizo logicamente  ser cada vez más conocidos, pero curioso, una vez disueltos. Ahora son casi un mito pero hubo un tiempo en el que ni ellos ni el rock ¿alternativo? tenían apenas voz en ninguna parte. Seguro que tuvieron bastante que ver en que eso parezca algo de la prehistoria.

El libro, este buen libro, acaba desmenuzando todas las canciones del maravilloso Doolittle, una a una. Sí, lo reconozco, mi favorita es “Here comes your man”, tal vez la más pop de todas, la que les hacia sentir incómodo a la banda justamente por eso. Decidnos vuestra canción favorita.

Ojala yo los hubiera conocido antes, a finales de los 80′  o a principios de los 90′. ¡ Qué va ! Los conocí en 1998, nada menos, gracias a un par de grandísimos amigos. Más vale tarde que nunca.

Os dejo un vídeo de mi canción favorita de The Pixies, que no es de Doolittle sino de Surfer Rosa: “Where is my mind”. Eso quisiera yo saber

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“La batalla del atlántico” Andrew Williams

La batalla del atlántico de la II Guerra Mundial tuvo lugar, como su predecesora de la primera, desde los primeros días de dicha guerra ( 1939 ) hasta los últimos días del conflicto en Europa ( Mayo 1945 ), si bien se iba resolviendo a favor de los aliados, a partir de Mayo-Junio 1943, merced a la inmensa superioridad aliada numérica y tecnológica.

La inmensa y desproporcionada batalla que emprendieron los submarinos alemanes, los famosos y temibles “U-boat” para desbaratar las rutas de aprovisionamiento marítimas que iban de EEUU y Canadá al Reino Unido, fue uno de los momentos clave de la contienda y la definitiva victoria anglosajona fue, junto a la de Stalingrado en el frente oriental y la de El Alamein en Egipto, la que hizo que la iniciativa pasase de alemanes a aliados y determinase el rumbo de los acontecimientos.

Una guerra que en alta mar fue también favorable a los nazis durante largo tiempo. Sin ir más lejos, es impresionante el número de mercantes que hundieron en otoño  del 42 y en los primeros momentos de la primavera del 43, algo que retrata más que bien este notable libro.

Entre los abundantes trabajos sobre el tema, el libro de Williams destaca gracias a su sabia mezcla de crónica de sucesos históricos y testimonios de veteranos de ambos bandos. Desde la famosa hazaña del “U-47″ en Scapa Flow hasta los últimos y delirantes días de la guerra. Mientras los rusos ocupaban Berlín, varios sumergibles alemanes seguían librando una absurda y surrealista lucha en los oceanos.

Siendo rigurosos, la mal llamada Batalla del atlántico, trascendió esta barrera geográfica para extenderse a otros lugares del globo ( el índico, el Mar de Barents…incluso en el atlántico sur, lejos de los principales escenarios del norte ) y eso es lo que se echa en falta en este potente pero no completo libro. Historias de dichos lugares. Esto, y que a partir de la primavera del 43 ya da poca información sobre los últimos años de la batalla, cuando dejó de ser relevante, algo con lo que coincide con no pocos libros dedicados al mismo tema, como en la autobiografía “10 años y 20 días” de Dönitz.

El jefe de los submarinos alemanes que durante varios días, tras el suicidio de Hitler, ejerció de sucesor de éste, apenas habla de esos desastrosos años. No es extraño, Dönitz, fanático donde los haya, mandó a sus hombres al fondo marino, inutilmente en continuas misiones suicidas. Desperdició  estupidamente a sus hombres y a sus máquinas en un empeño ciego ajeno a la realidad.

El notable libro de Williams, productor de la BBC, cuenta con impactantes fotografías, su estilo es tan ameno como riguroso, hay no pocos episodios memorables ( los “U-boat” haciendo una escabechina frente a las costas norteamericanas durante los primeros meses de 1942 ), no carga las tintas con innecesarios toques épicos o patrioteros y ofrece mucha información, útil para cualquiera interesado en este machacón pero absorbente tema.

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“Sergio Leone” Carlos Aguilar

El gran Leone inventó, como muy bien dijo hace poco un comentarista, “el western de otro planeta” y se convirtió en uno de los cineastas más influyentes del mundo. Ahí van dos ejemplos recientes escogidos, sin exagerar, entre varios cientos de films que rinden homenaje, roban o amplian su obra, como es ese libre remake que es la surcoreana “El bueno, el feo y el raro” de Kim Jee-won de la obra maestra del cineasta italiana, y por otro lado, que uno de los villanos de “El libro de Eli” de los hermanos Hugues, tararee la melodía central de Ennio Morricone de “Érase una vez en América”, son prueba más que suficiente de que Leone es inmortal.

Su nombre va ligado, en mi memoria, a la felicidad. Momentos como el de Tuco/Eli Wallach corriendo enloquecido por el cementerio, al son de la orgasmástica música de Morricone ( siempre él ) y el consiguiente enfrentamiento a tres bandas de “El bueno, el feo y el malo”, una película que es una gozada de principio a fin, la primera aparición de Henry Fonda en “Hasta que llegó su hora” o el lapidario sentido del humor de Clint Eastwood en los tres films de la llamada “trilogía del dólar“, son para mí de lo más grande que he visto. Leone me conmueve más que algunos de esos cineastas clásicos tan amados por él y a veces tan sobrevalorados.

Entre los numerosos cineastas maltratados y más tarde reivindicados por la crítica ( Takeshi Kitano, el propio Clint Eastwood, hasta algunos films de Hitchcock, etc…) pocos han puesto en duda la supuesta competencia la supuesta competencia de dichos plumillas, como el caso del cineasta italiano, que fue calumniado, insultado y desprestigiado de todas las peores maneras posibles. Menos mal que el público supo reconocer la valía de Leone y  convirtió casi instantáneamente sus films en clásicos. En este país fue un alivio que a finales de los 80′ y principios de los 90′ gente como Jesús Palacios, el hoy director Daniel Monzón, Jordi Costa o Pedro Calleja inyectaran sangre fresca y desprejuiciada a una profesión autocomplaciente y esclerotizada como pocas.

Uno de los primeros libros que Cátedra en su longeva colección signo e Imagen/Cineastas puso en la calle, fue este potente libro realizado poco tiempo después del fallecimiento de Leone, en 1989 ( por esas fechas también se fue el maravilloso Lee Van Cleef ). Es un libro al que personalmente le tengo cariño porque fue el primero que me leí de este estilo. Aguilar, conocido por su “Guía del video-cine” y también novelista de serie negra y fantástica ( “La interferencia” ) es un crítico tirando a clasicote que, con los años y merced a libros tan involuntariamente delirantes y cómicos como el sensacionalista y en el fondo divertidísimo “El libro de Satán” escrito junto a Frank. G. Rubio, uno trata de evitar. ( no hace mucho publicó uno sobre el gran Clint Eastwood, del que, como director ya no ponía muy bien en el dedicado a Leone. Lo he ojeado y me ha dado miedo lo que decía sobre los films de Iwo-Jima, aunque no llegará a las carroñerías que ha escrito no hace mucho cierto innombrable anglosajón ).

Este colaborador de la revista de cine fantástico “Quatermass” ( donde, y lo han dicho muchos aficionados y hasta algún crítico, a veces casi parece odiar este tipo de cine y masacra buena parte de la películas, hace en “Sergio Leone” un peyorativo repaso por el Spaguetti Western, pero hay que reconocer que no es el típico libro de cine.

Su estructura es insólita, recoge jugosas y emocionantes declaraciones y su estudio del cineasta es, en general, convincente y hasta enriquecedor por momentos. Su elogio de ” 1997, rescate en Nueva York”, de John Carpenter es conmovedor. Llama la atención que declarándose fan del italiano y repartiendo sana justicia vengadora contra sus detractores, deje para el arrastre de las escasas siete películas que por desgracia sólo llegó a dirigir.

Sea como sea, es un buen y hasta entrañable libro dedicado a uno de los directores más influyentes del cine moderno, aunque Leone aún se merece libros mejores que este, y por supuesto, críticas mejores que esta.

EL CAZADOR DE ” LA GACELA DE BOMBAY”

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“Un encuentro” de Milan Kundera

un-encuentroEn “Un encuentro”(Tusquets) Kundera reflexiona sobre el arte de la novela, sobre la novela en si misma, dándole su justa ubicación en el mundo del arte.

Si los románticos gustaban de una novela donde todo era teatralizado alejándose de la realidad, el siglo XX trae un mayor realismo, un intento de contar las cosas tal y como son, a más cruentas mejor. Esto lo rompe rápido el surrealismo, que considera a la novela como una disciplina menor. Consideran que el mundo ya no puede ser descrito mediante la novela.

Tras la segunda guerra mundial esto va desapareciendo y la novela vuelve a su justo lugar dentro de las artes.

Kundera nos habla de varias obras que apoyan su tesis. De un lado considera a Rabelais como el padre de la novela moderna, capaz de mostrar la aparentemente anodina  cotidianiedad. Le interesan las novelas que describen tiempos convulsos, por ejemplo la revolución francesa(1789), tiempos de guerra donde son descritos por contraste lapsos de tiempo donde no pasa nada grandioso, sino la simple cotidianiedad-¡nos parece poco!-, en contraste con la salvaje realidad(“Los dioses tienen sed” de Anatole France). O “La piel” de Curzio Malaparte, novela bélica sobre la segunda guerra mundial, con contínuos contrastes drama de la guerra-cotidianiedad deseperada.

Esto lo mezcla con novelas-capítulo dos del libro:Novelas, sondas existenciales- que transcurriendo en tiempos de paz, llevan dentro una letal dosis de violencia jumana. Como si fuera inevitable contrarestar la temperatura que hace fuera.

Kundera hace una apasionada defensa de la novela, de la novela que muestra la realidad deseando generar sensaciones, no sentimientos que nos hagan prejuzgar. Los dos elementos básicos que estas deben llevar son el HUMOR y la IRONÍA. Estos son los elementos de la novela moderna. Sin humor todo es un panfleto lastimero creado para obligar a los demás a que te den la razón(Judo moral, leer “La lentitud“).

YO me pregunto sobre la novela hoy día. El humor y la ironía eran las armas del novelista del S. XX. Pero, ¿ y las de hoy día? De un lado notar que el 90% de las novelas a las que Kundera hace referencia están descatalogadas. Lo que los designios de Estados totalitarios no acabaron de conseguir, la ley del mercado lo hace de un plumazo y sin traumas. Montag(Fahrenheit 451) ya no quema libros(no literalmente)¿Cómo se puede afrontar nuestro mundo desde una novela?

Creo que sólo mediante el cinismo. En un mundo de constantes quejas pueriles con el cliché como martilleante dogma, y en el que dos más dos no son cuatro, sino lo que más nos conviene en cada momento, sólo mediante el cinismo se puede atrever el novelista a aspirar a mostrar la realidad. Por eso Houellebecq es el autor que mejor retrata las cosas, lo recomiendo absolutamente(como a Kundera, mis dos favoritos), y por ello el que más rechazo provoca: no nos gusta ver en lo que nos hemos convertido.

Libro fantástico que Kundera, que pone a nuestra querida Novela en el lugar que se merece, en el que se habla de libros, cine (al que considera idiotizador universal), música y pintura. El libro lo inicia con unas entrevistas a Francis Bacon - logicamente el pintor - muy sugerentes, llenas de reflexiones sobre lo que se ha convertido el arte.

Lo dicho, un diez.

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“Commentaries on the laws of England” Sir William Blackstone ( “Glamour from the ground up” Ed Fox )

Pues vaya con el derecho. Ya sé porque tanta gente estudia esta carrera. Me disponía a analizar este tocho con la gravedad y solemnidad que requería la ocasión, con libreta y pluma para tomar apuntes y el oblitario monóculo en el ojo derecho, cuando abrí el libro y, rápidamente, sustituí el monóculo por una lupa de tamaño extra grande, dispuesto a no perderme el menor detalle.

No sabía yo que la reina del “burlesque”, Dita Von teese o actrices del cine alegre con tanto desparpajo como Belladonna, se dedicasen a esto del código penal. En mi vida he ido a un juicio, e ignoraba, tonto de mi, que una condición indispensable para estar en uno, era dejarte toda la ropa en la entrada. Más aún si eres una mujer de buen ver que desafía las leyes de la física como las tímidas señoritas, pudorosas y recatadas que aqui salen.

La editorial TASCHEN ha publicado con motivo de su 25 aniversario ( queremos más libros como este con motivo de su 26, 27, 28 aniversario ) este “Ed Fox. Glamour from the ground up” dedicado al trabajo fotográfico de este especialista del pie femenino, que, de paso, nos enseña algo más. Fotografías que van más allá de la típica estética “light” del “Playboy” y compañía y a la que adjunta un educativo DVD. Ver a una de esas damiselas con las plantas sucias no es lo que más me pone a mí, pero fetichismos hay tantos como personas en el mundo, y desde luego, esta recopilación de su trabajo para la revista “Leg Show” está por encima de la media de trabajos de este tipo y no se limita al fetichismo del pie femenino ( que artistas del cómic como Franco Saudelli elevaron a gran altura, mezclándolos con el más voluptuoso y a la vez inocente Bondage, con su emblemático personaje de “La bionda” ), sino que juguetea con otros tipos de erotismo.

Como vivimos en unos tiempos de corrección política y la censura asoma cada vez más por el horizonte, habría que aclarar a todos los que este tipo de libros les parecen machistas, que a las estupendas mujeres ( con mayúsculas ) que aqui salen así de agraciadas no son víctimas ni nada por el estilo. En algunos casos son hasta empresarias de gran iniciativa en la industria del sexo como la misma Von Teese, de la que algunos no parecen recordar su paso por el cine porno, y que tiene un libro dedicado al “burlesque”, al parecer majestuoso, y que aqui no ha sido publicado. ¿Esto es inmoral? Inmoral es censurar o vetar.

¡ Si hasta tiene una introducción de Dian Hanson para leer ! De todos modos no dejaré que mi ejemplar caiga en manos de mentes inocentes, indefensas y facilmente corrompibles y lo miraré, aferrado a sus malvadas páginas con uñas y dientes ¡¡ una y otra vez  y,  una y otra vez !!, por interés social y puramente intelectual, claro. Muy buena su falsa portada – portada reversible- que evidencia un gran sentido del humor. Puedes ir en el metro gozando de las mencionadas fotografías, mientras los de enfrente – el problema son los de al lado – ven que estás leyendo un libro de derecho, con tapas rojas, titulado “Commentaries on the laws of England”, ¡además en inglés!. Parecerás el más culto e instruido del vagón.

Parafraseando el film de Wes Anderson basado en un libro de Roald Dahl, sólo me queda decir:

“¡¡” Fantástico Mr. Fox” !!

Fdo: Un mogwai empapado en alcohol

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“MARILYN MANSON. LA BESTIA ENTRE NOSOTROS” JOTA MARTÍNEZ GALIANA

MARILYN MANSON. LA BESTIA ENTRE NOSOTROS, DE JOTA MARTÍNEZ GALIANA

J.M.Galiana, es autor del magnífico libro “Satanismo y brujería en el rock” además de otros trabajos dedicados exclusivamente a U2 (etapa Pop). Aparte de a los estimables y a la vez sobrevaloradísimos, radicales de pacotilla y demagogos facilones que son los multimillonarios “Rage against the machine” (etapa evil empire, antes de empezar su laaarga e irreversible decadencia al igual que el grupo aquí tratado) o a “The Verve”, firmó un muy notable libro dedicado a los primeros “Marilyn Manson” poco antes de la publicación del desastroso “Mechanical animals”(el peor cd que oí en el 98 y oí demasiados), es decir, a los Manson que durante unos pocos años fueron relevantes y con cierta auténtica grandeza antes de convertirse en un proyecto rutinario y del montón al servicio de su egocéntrico cantante que desde entonces se dedica más a hacer de famosete sección bizarra que a ser un artista de verdad, gracias al potente Portrait of an american family y al extraordinario Antichrist Superstar. Los Manson se hicieron un nombre en el panorama rock y este libro es ideal para los que vivimos, disfrutamos de esa etapa perdida ya para siempre.

Es cierto que todos sus cd’s tienen canciones dignas pero en el mejor de los casos no pasan de ser trabajos medianos y aferrados a una fórmula machacona, estéril y anodina donde el ejemplo más claro son sus singles, una versión banal de The beautiful people (la espantosa Mobscene, la repetitiva Disposable teens, la light Rock is dead, etc.)

J.M.Galiana habla de los mejores Manson, los que unían el nombre de una mujer famosa con el apellido de un asesino en serie USA, los Manson que tenían sentido del humor, a los que relacionaban con Nietzsche, Roald Dahl y Anton Lavey ( y no los influidos por Huxley), en los que Ginger Fish era un gran batería que jugueteaba con sonoridades industriales, el superfreak teclista Madonna Wayne Gacy tocaba además el saxofón y era el cerebro detrás de joyas inusuales como Cryptorchid (ni por asomo han vuelto a hacer algo parecido), en los que Twiggy Ramírez era un compositor de peso y el propio Manson era un cantante destacable en una banda destacable, antes de que todos se conviritiesen en simples y no muy honrados mercenarios. Los Manson y aquí, probablemente, está el quid de la cuestión, fueron descubiertos , apoyados, lanzados y producidos por Trent Reznor. Sin él no son nada y el que dude que mire los créditos de Antichrist. Esto más la llegada masiva del dólar y la fama los convirtieron, justamente, en lo que más detestaban.

El libro adolece de un archivo fotográfico repetitivo (vale, muchas las hizo el propio Galiana en conciertos y al menos no son las típicas de esa época) pero esto es una narración fascinante de esos años divertidos y tumultuosos a la vez y al mismo tiempo un estudio inteligente de una banda que se convirtió en un pequeño fenómeno social y no sólo en los USA (tuvieron censuras en el Reino Unido y en Austria también).

Llama la atención el inquietante episodio de las censuras y persecuciones que “sufrieron” por parte de la América cristiana a la que calificativos como monstruosa, pacata e ignorante le vienen como anillo al dedo y que tanto hicieron, involuntariamente, por hacer famosa a la banda.

Y todo esto antes de la conocida matanza de Columbine en la que M.Manson ( y en mucha menor medida Rammstein y KMFDM) fueron el chivo expiatorio de turno. Una de las cosas más extraordinarias, logradas, del célebre documental de Michael Moore Bowling for Columbine es que el cineasta escuchó , dejó defenderse a Manson, cosa que sus fanáticos detractores, y en España también los hay de esa índole, no hicieron. Claro que Manson se defiende muy bien solo. Su autobiografía Long hard road out of hell co escrita junto a Neil Strauss. Leí fragmentos sueltos en diversas revistas y me llamó la atención su estilo carroñero. No la compré porque no despertó mi interés, como casi todo lo que han hecho desde entonces.

Angelina Harvey Glathan


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“Relatos de los mares del sur” Jack London

Este libro reúne ocho relatos ambientados a principios del siglo XX en el pacífico sur, en plena colonización violenta de las numerosas islas de la zona.

London hace gala, una vez más, de una impresionante brutalidad, más convincente por la naturalidad con la que la cuenta. Sus cuentos parecen contagiarse de la fuerza visceral que emana desde sus primigenios personajes, y sólo el hermoso “En las estera de makaloa” que recuerda a las tragedias de Charles Dickens, resulta ser una excepción por su melancolía, su romanticismo y su punto de vista femenino.

En estas historias, donde impera el caos y el azar, poco tienen que hacer la religión o la ética del ser humano, ya sea del colonizador blanco occidental, la de los indígenas de la zona o la de los esclavos procedientes de oriente. Todas sus creencias son barridas por la realidad representada en la violencia de los hombres, la burocracia, ( véase “El chinago” ) de los que mandan y que resulta también absurda, o las fuerzas de la naturaleza indiferentes al sufrimiento que causan, y en una fuerza de la naturaleza, libre e indomable, es a lo que aspira a convertirse el héroe o el superhéroe londoniano, en ser, como dice el ahora famoso poema de Henley, “el dueño de su propio destino”.

El escritor se muestra, una vez más, ambivalente en este sentido. Parece dar por supuesta la superioridad del hombre blanco, al menos en ciertas circunstancias, y admira sus rituales y su increible valor, pero a la vez no parece sentir desprescio por otras razas y es consciente que tal superioridad se debe a su tecnología, a su falta de empatía, a sus obsesiones de conquista y especialmente, a su tremenda estupidez e ignorancia respecto a todo lo que le rodea, con las culturas aborígenes a la cabeza, lo que le lleva a hacer el mal con sus leyes y su violencia con la convicción de que están haciendo el bien. Gracias a esto someten a los demás, a sus caprichosos designios.

Alguno de estos relatos está recorrido por un suave sentido del humor y cierto tono crítico, y tiene su base en las propias experiencias y viajes que realizó el aventurero London por la zona en su rol de periodista. Otros están protagonizados por esclavos o gente de otras razas que son perseguidos y marginados por el hombre blanco y London los trata con simpatía, deferencia y hasta admiración. No sólo oculta su “lado oscuro” ( el canibalismo campa a sus anchas por buena parte del libro ) pero parece afirmar que el término ” superhombre“, tan querido por él, es compatible con todo tipo de culturas.

El autor de “La llamada de la naturaleza” trata sus habituales temas con su brillante, vigoroso y penetrante estilo. El ser humano, perdido en la inmensidad del cosmos, lucha contra las adversidades que tarde o temprano acabarán por superarle. Los héroes ( o antihéroes ) de London no son más que minúsculas motas de polvo ante un universo monstruoso y hostil, bello y brutal al mismo tiempo, pero tienen un gran instinto de supervivencia y una gran voluntad para salir adelante casi siempre ( a veces el suicidio ronda por sus cansadas mentes, como le pasó al propio London, pero en este libro no hay ejemplos de ello ) y ser, ante todo, ellos mismos.

La brutalidad salvaje, sin piedad, de algunos de estos potentes cuentos queda bien reflejado en los iniciales “Koolau el leproso” o “El inevitable hombre blanco” o el impactante arranque y final de “El diente de la ballena”. Violencia cruda representada sin ningún tipo de artificios, efectismos o concesiones.

En algún relato se echa en falta algo más de desarrollo ( en “El diente…” sin ir más lejos ) pero es otra buena muestra del gran talento de su autor que demuestra sus grandes dotes para narrar historias de hombres desesperados enfrentados a situaciones límite que les sobrepasan.

Con todas sus imperfecciones London era, es y seguirá siendo un autor fascinante

RED SONJA

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“El imitador de voces” de Thomas Bernhard

Thomas Bernhard, 1931-1989,  es un escritor peculiar, o al menos lo es este libro tan curioso, “El imitador de voces”. Una narración que está a caballo entre el libro de relatos y la sección de sucesos de un periódico centroeuropeo.

Bernhard, que parece tan obsesionado con la muerte como con las oraciones largas no es fácil de leer, en ocasiones resulta un poco deprimente, pero a pesar de todo eso, hay algo en él que te atrapa, que te obliga a leer y leer y que no te deja abandonarlo. Ya sea por el recorrido que hace por ciudades de medio mundo o bien por un excelente relato de la sociedad de su época, “el imitador de voces” se convierte en un libro recomendable 100%, eso si, con cuidadito.

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