Archivo de la categoría ‘Varios’
“Cruz sin amor” de Heinrich Böll
No niego que Heinrich Böll sea uno de mis autores favorito. Lo conocí con esta obra, del año 1947, aunque no se editó hasta 2002, y en España hasta el 2004. Böll no permite que tras una tragedia de la tales dimensiones como fue el tercer reich y la segunda guerra mundial, nadie pretenda hacer borrón y cuenta nueva, como si apenas hubiera ocurrido nada, no permite la aparición de héroes que presuntamente escondieran judíos en sus cocinas. Ni que cuando se les pregunte por su relación durante la guerra con Adolf respondan con fingida sorpresa: Adolf, ¿qué Adolf? – este es un chiste de la película “uno, dos, tres” de Billy Wilder-. Lo hecho hecho está y ahi que asumirlo. En este sentido “opiniones de un payaso“, es impresionante.
Esta es una historia bélica, de retaguardia y de trinchera, de dos hermanos, uno religioso que pronto ve que dios se ha ido de vacaciones por un tiempo, el otro cree en el dios patria, la regente quién la regente, hasta que sufre en sus carnes menos misericordia aún. Ese dios nunca se va de vacaciones.
Böll era el pepito grillo de la alemania post nacionalsocialista.
Le dieron el premio nobel de literatura en 1972. Eran otros tiempos.
El libro está descatalogado, editorial Littera.

“Los ejércitos de la noche” Norman Mailer
La multitudinaria Marcha sobre el pentágono para protestar contra la guerra de Vietnam que tuvo lugar el 21 de Octubre de 1967, inspiró a Mailer, consciente que su trabajo debía evolucionar debidamente, este libro influido por el nuevo periodismo de la época.
La Marcha, que llegó a tener como objetivo original tomar el mismo Pentágono, se prolongó durante 32 horas y fue reprimida violentamente por las fuerzas del orden reforzadas por el propio ejército y fue objeto de la previsible, zafia manipulación, por parte de la prensa afín al poder representado por Johnson, que representaba los intereses de dicho poder y por tanto apoyaba la guerra. Acabó siendo reemplazado por Nixon.
En palabras del propio Mailer ” templo supremo de las sociedades anónimas, el pentágono era el exponente del hombre de la sociedad de masas y de su civilización; todo el edificio era anónimo, monótono, masificado, intercambiable”. El escritor siempre tuvo miedo que EEUU se convirtiera en una dictadura totalitaria, pues reunía, según él, todas las condiciones para ello ( políticos y empresarios corruptos, un ejército a su servicio, prensa manipuladora y una sociedad con una educación y una televisión alienantes ) y si bien nunca ha llegado a esos extremos – en palabras de Aldous Huxley un sistema así es simplemente ineficaz como forma de control- sí que es cierto que en muchos aspectos este libro, mezcla inusual de novela, autobiografía y crónica histórica, resulta visionario porque la falta de moral que denuncia Mailer de los que dominan su amada nación, ha ido a más desde aquel lejano día de 1967. La contrapartida, como dijo el cineasta Milos Forman, es que pese a todo, “EEUU es un país condenado a la libertad”. Eso lo dijo alguien que vió parte de su familia exterminada por los Nazis, que tuvo que salir de la antigua Checoslovaquia por culpa de los comunistas y que en los mismos Estados Unidos se vió censurado en más de una ocasión.
El propio creador de “Los desnudos y los muertos”, veterano de la II guerra mundial, no se olvide, participó en la marcha, fue detenido y encarcelado unas cuantas horas, puesto en libertad y calumniado por la prensa más reaccionaria.
Como buen “conservador de izquierda” como le gustaba autodefinirse, Mailer participó no del todo convencido. Era escéptico respecto a la naturaleza de muchos de los movimientos de protesta, de sus distintos objetivos, de su desunión, de la ceguera hippie de algunos de ellos, pero era mayor ( y se hizo más tras la Marcha ) su indignación por una cruel y estúpida guerra que no llevaba al país a ningún sitio.
Dividida en dos partes, una cercana a la novela, otra un rápido relato histórico, Mailer se pone en la primera como absoluto protagonista. Un hombre como él, con una fuerza, carisma e inteligencia tan descomunales como su ego, convierte los preámbulos de la acción en un ejercicio descarnado pero narcisista de autopsicoanálisis. La Marcha es una excusa. Mailer es el tema favorito de sí mismo. Bien o mal, poco importa. EL formato del nuevo periodismo que hace al escritor protagonista de la trama se ajusta a su infinita egolatría, pero con todo esto, “Los ejércitos de la noche” es sobre todo un trabajo espléndido. Lejos de ser redondo pero donde donde se hallan toneladas de verdad y talento. Con un inusitado rigor que no tenían algunos de sus detractores y con una mirada que explora hasta los últimos recovecos, Mailer radiografía tanto los acontecimientos de la famosa Marcha, como a los variados participantes que iban de grupos de izquierdas radicales a cuáqueros pasando por los típicos hippies pro marihuana de la época, y hasta sacerdotes que, por desgracia, no tienen nada que ver con los que dominan hoy día la iglesia-negocio.
De su profundo análisis se llevan la peor parte los que estaban a favor de la masacre, desde políticos a soldados alienados. Mailer reparte alabanzas y críticas, pero deja bien clara y bien fundamentada su postura. Era un hombre que no se casaba con nadie ( metafóricamente hablando, claro, pues en 1967 ya iba por su cuarto matrimonio ), alguien demasiado independiente com para seguir a ciegas movimiento alguno, pero su repugnancia por una guerra que costó la vida, inútilmente a más de 58.000 norteamericanos y a más de un millón de vietnamitas ( su país quedó devastado y aún hoy día ciertas zonas son peligrosas por la cantidad de bombas y minas sin estallar, más el efecto del nauseabundo agente naranja ) le obligó en conciencia a tomar partido.
Este trabajo, entre otros premios, ganó un Pulitzer. Que un libro gane o no premios no dice nada de su calidad o de su falta de ella, pero, tal vez por una vez, acertaron al dárselo a “Los ejércitos de la noche”, una obra que retrata muy bien las distintas psicologías típicamente norteamericanas.
Share“Mengele” Gerald L. Posner y John Ware
Josef Mengele pasará, tristemente, a la historia como el más famoso de los médicos del nazismo, “médicos” que traicionaron todos los más elementales principios de la medicina, en nombre de una supuesta y enfermiza ciencia y en favor de su ridícula creencia en la superioridad de la raza aria. Estos salvajes con bata blanca hicieron todo tipo de experimentos con gitanos, judíos o prisioneros de guerra ( sobre todo rusos ). Experimentos que fueron pura y llanamente torturas de lo más variopintas y terribles, como sumergir a una persona en agua helada para comprobar cuánto podía aguantar hasta morir o coser las cabezas de gemelos la una a la otra, entre otras muchísimas atrocidades.
En todas ellas, los verdugos trataron a las cobayas-víctimas con sadismo o indiferencia, y Mengele, como médico de Auschwitz, el peor campo de exterminio, ha quedado como el peor de todos, algo discutible, pues todos cometieron crímenes similares, como el del dr. Aribert Heim – conocido como el Dr. muerte -, del campo de trabajo de Mauthausen, donde se torturó y mató a miles de republicanos españoles.
Este libro es una biografía del hombre que se hizo famoso por su sobrenombre “ángel de la muerte”, que logró escapar de los aliados y que encontró la muerte en 1977, ahogado en una playa de Brasil.
Sobre Mengele han corrido todo tipo de rumores exagerados y leyendas fantasiosas entre las que no falta la que afirma, sin ningún fundamento de peso, que Mengele no era el muerto de esa playa, y que siguió vivo y coleando muchos años…como demasiados de sus cobardes colegas que tanto ayudaron a las dictaduras sudamericanas.
Las leyendas más numerosas presentan a presentan a Mengele como un supervillano, un James Bond en negativo, que burló y llegó a asesinar a los agentes del Mossad israelí que intentaban darle caza en unas tramas de lo más delirantes. El que escribe llegó a leer alguno de esos involuntarios folletines “pulp” que no tenían ningún rigor y poco o nada tenían que ver con la realidad,pero que lo cierto era qie, dentro de los malo que era, resultaba trepidante, imaginativo y hasta divertido.
Esas historias son desmentidas por Posner y Ware, que facturan un libro creible que cuenta, más o menos, lo que realmente ocurrió, pero lo hace de una manera harto sosa, aburrida, rutinaria, sin mucha chispa y con algún toque sionista de lo más discutible, y lo que es peor, pasa por encima de las cosas con cierta superficialidad.
Uno no llega a conocer a Mengele del todo. El episodio dedicado a la segunda guerra mundial y a Auschwitz es decepcionante por su brevedad y la obra se centra en los años que pasó escondido sin llegar a ser nunca atrapado.
Es un trabajo que contiene bastante información sobre todo en lo que concierne a los nazis de la pstguerra en sudamérica, pero nunca pasa de una mediana corrección y no destaca entre la avalancha de libros de la segunda guerra mundial que nos invade. Uno más
Share“El orgullo del tercer mundo” Faemino y Cansado
Esta es una crítica ignominiosa de un libro ignominioso hecha, ¡ por supuesto !, por alguien ignominioso que no ha leído a Kierkegaard ( de hecho creía que era un delantero sueco que jugaba en el Borussia de Dortmund o algo por el estilo ).
Faemino y Cansado son uno de los escasos cómicos “made in spain”, no como la mayoría, que hacen reir y todo, y cuando están inspirados, lo hacen muy pero que muy bien. Su mítico programa de televisión “El orgullo del tercer mundo”, fue un oasis de buen humor, ingenio e inteligencia en el desierto cómico español, programa que se sigue echando de menos y del que este libro aqui reseñado es un resumen.
El problema de este tipo de libros, como puede tenerlo el reciente de Buenafuente dedicado a sus monólogos televisivos, o el que recoge el último espectáculo del ácido y reivindicable Leo Bassi, o el “Siempre perdiendo” de los propios Faemino y Cansado, en el que se recopila sus actuaciones teatrales, es que este tipo de libros no pasan de ser un suplemento simpático y moderadamente divertidos sólo aptos para los muy fans de los artistas de turno.
Poner literalmente por escrito lo que está concebido para ser hablado, representado, vivido, en un teatro o en un estudio televisivo, hace que pierda buena parte de la indudable chispa y gracia original. No es lo mismo ver a Faemino y Cansado que leerlos, y más si se tiene en cuenta que se pierde todo el gran componente visional que crean sus sketches. Se echan de menos sus entonaciones, gestos…¿Cómo se pueden leer al gran “mimón“? ( esto parece un chiste suyo ). Es como leer dibujos animados.
Faemino y cansado sí que han hecho sus escarceos directos con la escritura ( sus surrealistas relatos para la extinta revista cinematográfica ” Fantastic magazine”, por ejemplo ), pero este no es el caso. No deja de ser un complemento de su serie televisiva, y su mayor aliciente cuando se puso a la venta era el vídeo que le acompañaba.
Ahora, con este handicap, y antes que mis admirados Faemino y Cansado en sus memorables personajes de Arroyito y Pozolón, cojan sus bates de beisbol con clavos oxidados e infectados y los descargen en mi cabezota, tengo que aclarar, como buen seguidor suyo y en menor medida del apolítico de derechas Rafa Corega, decir que más vale que exista este libro a que no. Se lee, si no a carcajadas, sí con una sonrisa, no deja de tener la brillantez propia de los humoristas. Hace pasar un buen rato, que es lo que realmente importa.
Aún así, poco tiene que hacer respecto a ver un episodio de la serie o verlos ( aunque sea por millonésima vez ) en vivo. Y como gran fan del grandioso “Gran mimón”, el mimón que acabará con todos los mimos de este mundo, no pongo nada más.
“MAL CONSENTIDO. LA COMPLICIDAD DEL ESPECTADOR INDIFERENTE” AURELIO ARTETA. Alianza Editorial
Por ARIODANTE
MAL CONSENTIDO. LA COMPLICIDAD DEL ESPECTADOR INDIFERENTE
AURELIO ARTETA. Alianza Editorial, Madrid, 2010, 319 páginas.
El primer juicio que merece ser señalado a propósito del último libro de Aurelio Arteta, Mal consentido, es el que tiene que ver con su valentía, sin paliativos ni excusas de ningún tipo. También con la franqueza de su discurso, sin evasivas ni huidas hacia delante o hacia atrás. Porque valeroso y esforzado supone, para empezar, haberse arriesgado a dar a conocer un ensayo de filosofía al público español, tan poco proclive a estos temas. Un estudio de investigación, para mayor audacia, que entra directamente en materia de moralidad (individual y pública), y que, para mayor abundamiento, no oculta un afán moralizador (más que moralista). Un texto, en fin, que no sólo hace pensar, sino que reprueba y denuncia las conductas acomodaticias y cobardes que afectan a una amplia sección de la población. Si no es esto valor, sigamos leyendo.
Aurelio Arteta, (Sangüesa, Navarra, 1945) curtido en la batalla de las ideas, no es la primera vez que acomete una empresa intelectual y un desafío moral de este fuste. Catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad del País Vasco, ha dedicado buena parte de su trabajo investigador y docente a la reflexión sobre la naturaleza y consecuencias del mal, sin desatender las raíces morales y políticas del problema ni tampoco las materias adyacentes o próximas al mismo. A este respecto es esencial recordar que entre sus obras publicadas destacan La compasión. Apología de una virtud bajo sospecha (1996) y La virtud en la mirada. Ensayo sobre la admiración moral (2002), dos notables trabajos de discernimiento racional y «educación sentimental» que están en la base del libro que ahora nos ocupa.
Preocupa a Aurelio Arteta identificar el mal cometido y el mal padecido, pero no menos que el mal consentido. Sin éste, aquéllos no prosperan. En la fenomenología del mal actúan un agente y un paciente. Pero en la escena del drama humano participa un tercer elemento, sin el cual, la trama tendría otro recorrido y destino. Nos referimos a la figura del espectador indiferente, quien, fundiéndose en la masa, conforma el público, en general (no siempre respetable público). Aquel que contempla el horror, el dolor ajeno, sin inmutarse, sin actuar, es, lo sepa o no, responsable también del mal. Por omisión. Desde un punto de vista moral, social y público, el espectador indiferente es cómplice del padecimiento ajeno en la medida en que llega a convertirse en un requisito necesario, y a menudo hasta suficiente, del daño causado: « ¿O es que sin el consentimiento de tantos iba a tener lugar tanto mal?» (pág. 14).
El mal consentido representa la antítesis de la compasión. La tolerancia abstracta, el relativismo y el «nihilismo ambiental» se han apoderado de las sociedades hasta el punto de ahogar el sentimiento compasivo en los individuos. Mientras tanto, crece el descrédito del heroísmo y el espíritu del sacrificio, valores hoy en desuso. La retirada individual ante la responsabilidad y la dimisión del papel de ciudadano son las necesarias e inmediatas consecuencias de esta situación.
Así pues, cuando la piedad y la admiración moral declinan, el mal encuentra el camino allanado para poder expandirse sin freno alguno. La insensibilidad pública posibilita la práctica impunidad del criminal, quien merece pareja consideración social y moral que una víctima (palabra maldita) o un ser virtuoso (otro término caducado). Aurelio Arteta tenía, pues, perfectamente labrado el terreno para llegar a la consumación del trabajo presente.
La distracción constituye, en rigor, la negación de la acción. La sociedad, narcotizada por el pan y circo, simplemente, no quiere problemas, quiere que le dejen en paz. Educada para comportarse como ciudadanía reclamante de derechos, es refractaria a los deberes. Resuelta en recibir ayudas, se muestra remisa en darlas a los demás. En este panorama, cuando ruge la marabunta, la gente suele mirar para otro lado y exclamar: «Yo no he hecho nada». Desde el momento en que es persuadida de que la paz y la libertad son gratuitas y negociables, la sociedad civil deja de serlo, para volverse masa, sencillamente asustadiza, consentidamente maleable.
Los prejuicios ordinarios y las excusas al uso —junto a la crisis de valores anteriormente mencionada— arman un prontuario de pretextos que funciona en las comunidades en retirada como un botiquín de emergencia. Con excusas, el espectador aspira a sobrevivir, sin más, protegiéndose al mismo tiempo de la mala conciencia: «Todos habrían hecho lo mismo»; «Si no lo hago (o lo consiento) yo, lo hará (o consentirá) otro»; «Todos lo hacen»; «La vida es corta»; «Mi contribución no sirve de nada»; «Me limito a mi trabajo y lo que es de mi competencia»; «Todo esto es muy complejo». Todo vale, en efecto, para no verse ni sentirse concernido con la «mala suerte» de las víctimas. Si el espectador impasible es señalado con el dedo, acusado de cobardía, la indiferencia, entonces, se torna ira e indignación: «¡y quién eres tú para juzgar a nadie!»
En la abierta y cruda exposición de este asunto tan escabroso, Aurelio Arteta tiene presente Auschwitz, el Gulag y los grandes horrores sufridos a lo largo de la historia. Ahora bien — según reconoce en las primeras páginas del volumen—, es la circunstancia de vivir y trabajar en el País Vasco el principal inspirador de su indagación. No hay en ese punto contradicción ni incompatibilidad, porque la cuestión planteada afecta a la condición humana, no a una comunidad en particular. Sucede que en el centro del huracán, siente uno más intensamente la violencia del viento.
El terrorismo representa hoy en el mundo contemporáneo la máxima expresión del mal, causa de muerte, dolor y horror para millones de personas. Un mal que en España sigue activo, condicionando la vida y la libertad de los ciudadanos, dividiendo a la sociedad y viciando la convivencia política. La rotunda condena del terror y su derrota no concitan unanimidad en la población ni en los poderes públicos. Sobre el particular todavía existen muchas reservas y múltiples matices que hacer. Mas, sólo desde un sectarismo social sin escrúpulos, un derrumbe moral sin remedio y una corrupción política de vocación ultra-schmittiana puede sostenerse que hay un terror «amigo» y un terror «enemigo», un terror «de izquierdas» y un terror «de derechas». Sólo desde una mentalidad cómplice puede justificarse lo injustificable, excusar lo inexcusable y consentir (determinado) mal.
Llegados a este punto, resulta muy oportuno referir la siguiente sentencia de Albert Camus, citada por Arteta, y que resume, con gran precisión, el admirable propósito que guía el último ensayo del filósofo español: «Pues usted acepta silenciar un terror para combatir mejor otro. Y algunos de nosotros no queremos silenciar nada.» (pág. 133).
Enero 2011
Share“El maestro y Margarita” Mijaíl Bulgakov
Permitidme que me presente, soy el diablo y he llegado esta noche a la ciudad para transformar vuestras miserables vidas.
Esta maravillosa obra maestra fue escrita entre 1929 y 1940. No fue publicada hasta 1966 y casi de inmediato se la consideró una de las grandes novelas de la historia. Y no es extraño. Bulgakov fue un escritor perseguido y censurado por el represor régimen stalinista de los años 30′, debido a sus sátiras críticas a la dictadura ( a este respecto es muy ilustrativo el prólogo de José María Guelbenzu). Este – maravillosa – es uno de los muchos términos que se le pueden poner a “El maestro y Margarita”, una obra de inmensa belleza, llena de magia y escrita con un estilo tan refinado que llega a hacerse delicado en algunos momentos en contraposición con otros de regocijante humor negro.
Más allá de los toques críticos más o menos obvios que hay en esta metáfora. Lo más contrario que hay a la barbarie stalinista es que a diferencia de ésta, las páginas de la novela están llenas de vida, imaginación y amor.
En el Moscú de 1930, Satán se presenta bajo forma humana con el nombre de Voland. Acompañado de varios de sus secuaces pondrá patas arriba la ciudad, con mala leche y mucho ingenio dejando en evidencia la burocracia y estupidez borreguil de los seres humanos que poco o nada tienen que ver con la pareja de enamorados del título.
Esta novela, como es sabido, inspiró la famosa canción “Simpathy for the devil” de “The rolling stones”, que tantas veces ha sido versioneada ( Jane’s addiction, Guns n’ roses…), y simpatía por el diablo es lo que parece sentir Bulgakov. Este diablo, astuto, hastiado, ambigüo, es todo lo contrario al arquetipo maniqueo que tanto predomina en la literatura. Pero sí resulta un villano memorable, lo cierto es que el auténtico rey de la función es su acólito Popota ( parece ser que Beguemoth o Fagotto en otras ediciones ): un elegante, divertidísimo y alto gato negro que habla, bebe alcohol y anda sobre dos patas. Poseedor de una lengua viperina y mordaz que hace palidecer a su propio jefe. Este personaje ya vale todo un libro.
Si la burocracia comunista representa la docilidad, la rutina, la crueldad más estúpida, el tedio y la mediocridad, Voland, Popota y los demás representan la vida, la independencia, el placer, el dolor que te hace sentir vivo, y lo demuestran no sólo haciendo el cabra con los que detestan, sino con la pareja protagonista a la que implican en una trama donde las apariencias engañan.
Puede que estos dos personajes no escapen a ciertas convenciones ( ¿ cómo podrían ? ), que la historia paralela de Poncio Pilatos sea interesante pero a la vez prescindible, o que si u no analiza quisquillosamente ese argumento argumento lleno de sorpresas, que más vale no destripar, se le encuentre algún pero. Todo eso importa un carajo. La fascinación, el poder de “El maestro y Margarita” son tan grandes que hacen saltar en mil pedazos sus posibles defectos.
Con una densa atsmósfera de cuento sobrenatural, llena de surrealismo y fantasía, ésta es además una obra romántica de verdad, con auténtica y exquisita poesía, con genuina belleza, sin cursilería.
Es un canto al hecho de vivir, al amor, a la fiesta ( Popota estaría de acuerdo ), a la belleza. Nos dice que aunque vayamos a estar cuatro cochinos días en este hostil y complicado mundo, y haya demasiado congénere empeñado en aguarnos la vida, nada ni nadie puede quitarnos el amor que sentimos, las copas de champán que nos tomamos o los besos que damos. ¿ Qué después de todo nada tiene sentido y cuando cerremos los ojos por última vez se acabó todo y no despertaremos en otro mundo? Da igual, porque lo que realmente cuenta son ese amor, ese champán y esos besos, son el sentido en sí, eso es lo que únicamente vale, los momentos que le quitamos a la eternidad. Ese amor puro y glorioso que sienten el maestro y Margarita es la auténtica victoria de sus vidas, incluso cuando están alejados a la fuerza uno del otro. Son sus rayos y naves ardiendo y lo más irónico es que esos cansados demonios cargados de melancolía y con su propia concepción del amor, parecen los más conscientes de esto.
“El maestro y Margarita” ha sido fuente de inspiración para artistas de todo tipo. H. R. Giger tituló una de sus descomunales obras de igual manera y posteriormente fue utilizada como portada del tercer trabajo de la banda “Danzig”, “How to gods kill”, y recientemente la prometedora banda instrumental española “Toundra” ha titulado una de sus piezas “Voland”, el nombre del diablo en el libro. Eso sin contar las adaptaciones que tuvo al cine, televisión, teatro o incluso ópera, y hay hasta marcas de ropa “alternativas” con el nombre dela novela.
Seguro que dentro de 100, 150, 200 años, seguirá habiendo gente que descubra maravillada esta delicia, que al parecer su creador dejó inacabada, cosa que no se nota.
METALLICA , DE MARK PUTTERFORD Y XAVIER RUSSELL
El Metal …es antisocial, estridente, distorsionado, oscuro y peligroso, la antítesis de las listas de éxitos…El metal es para una minoría. No le afecta las necesidades de ser conformista e ignora el reconocimiento de los medios de comunicación sigue su propio ritmo o ni siquiera eso. Se refugia entre los suyos. Devorador, sin importarle el gusto de la gente y menospreciando los dictámenes de la moda. Así se abre este libro. Unas afirmaciones contundentes y cargadas de verdad. Pero a las que habría que hacer unas matizaciones. Escritas en 1992 el Metal empezaba a salir del ghetto fundamentalista, ese en el que aún siguen instalados algunos y demostraba que podía tener éxito comercial sin traicionar su esencia.
Por entonces una banda tan grande como METALLICA, posiblemente la mejor de rock USA de los 80, giraba por todo el mundo tras los millones de copias vendidas del ‘Black Album’, donde se acercan a sonidos más comerciales y causaron división entre sus seguidores no precisamente muy abiertos de mente. Aún así muchos lo consideran un clásico y una necesaria apertura de miras, en una banda cada vez más progresiva desde el ‘And Justice For All’ y la inquina que desprenden Putterford y Russell en la parte final de este frío libro, se antoja irritante. La frase final “las posibilidades para la banda más heavy del pop son infinitas “ parecía especialmente desafortunada…por desgracia acertaron, en 1996 Metallica se vende del todo, casi ni parecen las mismas personas y publican ese aséptico y mediocre ‘Load’ que si por entonces sonaba mal en la actualidad todavía suena peor. A partir de ahí: ‘Reload’, el horroroso disco ¡doble! de versiones , el experimento con orquesta que les acerca al heavy más gárrulo, algo de lo que siempre habían estado muy lejos, etc. Hasta culminar en el ‘ St. Anger’ , y la película documental ‘Some Kind of Monster’, Metallica en plan gran hermano, un film de dos horas y media al que no me he acercado ni pienso.
Cuando volvieron por la puerta grande en el 2008 ¡gracias Rick Rubin! A más de uno le pilló desprevenido, a mí por ejemplo, y ‘Death Magnetic’, fue una sorpresa.
James Hatfield y Kirk Hammet (sobre todo este) volvían a ser los que eran, Robert Trujillo insufló aire fresco y la actitud de la que adolecían y que aún conservó durante cierto tiempo. Jason Newsted, hoy es Voivod . Y Lars Ulrich… sigue siendo el mismo: el líder que tan nefastamente ha llevado a la banda, el batería más egocéntrico de la historia. Russell y Putterford llegan a afirmar que no es un buen batería y hay que darles la razón. Abrió nuevos caminos de velocidad y agresividad pero ya dentro del thrash muchos le dan un baño de técnica ( Dave Lombardo, Dave McClain o Igor Calavera, por ejemplo) y es una ironía muy grande que Metallica facturasen discos tan gloriosos con ese hándicap, claro que se nota menos en estudio que en directo.
El libro sigue los buenos tiempo de la banda: su nacimiento, el breve y polémico paso de Dave ‘Megadeth’ Mustaine, la trágica muerte de Cliff Burton, las inevitables cruzadas cristianas hinchadas de saturronería, el imparable ascenso de la banda, etc. Lo mejor es la explicación de Ulrich de las letras del oscuro y crítico ‘And Justice For All’. Lo peor el tono gélido de sus autores, la falta de calor y de pasión y afirmaciones e insinuaciones como que Metallica tenían que haberse retirado en 1986 tras la muerte de Burton y que solo siguieron adelante por dinero…ataque injusto del que tampoco se salva su relevo J. Newsted. Dentro de la misma editorial hay, al parecer, un libro de Metallica más recomendable que este trabajo discutible. Hay que reconocer que los peores presentimientos de Russell y Putterford se hicieron realidad, que el archivo fotográfico es abundante (no así las letras aquí traducidas: solo cuatro)y que puede servir para informarse sobre la mejor época de la banda, cuando hacían esa música tan contundente equilibrada en su grandilocuencia y rica en melodías, un cruce majestuoso entre agresividad y belleza (sí, esta palabra sirve para descubrir canciones como ‘Fade to Black’, ‘The Unforgiven’, ‘Orion’, e incluso temas más brutales como ‘Wherever I May Roam’ o la misma ‘Master of Puppets’, esto no era ‘Carcass’ o’ Cannival Corpse ‘dicho sin ánimo peyorativo, recordemos que el gran compositor Ennio Morricone es una de sus máximas influencias, y se nota) llena de energía, excitación, dolor y un gran sentido gramático, trágico incluso. Es difícil volver a sentir hoy lo de esos años dorados incluso con un cd tan impecable como ‘Death Magnetic’….. pero , por fin Metallica vuelven a tener, artísticamente, un futuro por delante.
John Ryder, el autoestopista enemigo de la Sociedad general
“Cineclub” David gilmour
No hace mucho un amigo me contó una anécdota. Una conocida suya que trabaja con niños y adolescentes, le contó que en cierta ocasión, eran muchos en una habitación, niños y educadores. Algún educador dijo que “esto parece el camarote de los hermanos Marx“. Ningún niño entendió a qué se estaba refiriendo el adulto, claro, lo cual evidencia que todos los referentes de cine con los que nos criamos y educamos las generaciones que ahora pasamos de los 30, simplemente las más jóvenes los han perdido, y las han sustituido por otros referentes menos educativos en el mejor de los casos – parecen encontrar más contravalores que valores en si – o tal vez, por ninguno.
Esto viene a colación por la novela “Cineclub” del canadiense David Gilmour. Se trata de un libro que que relata la relación entre un padre y su hijo, adolescente algo rebelde, que va mal en los estudios y que no encuentra su sitio en la vida.
En un alarde pedagógico antisistema – que no se podría hacer en España tras el Tribunal Constitucional haber prohibido la educación fuera de la escuela – decide darle la opción de dejar el instituto ( un lugar de antieducación ) y a cambio sólo le exige ver con él tres películas a la semana. Así comienza su cineclub particular, donde el adolescente aprenderá solo viendo una peli, tranquilamente sentado en el sofá, valores que no siempre adquirirá en la escuela o en la calle.
La primera película, gran inicio, “Los cuatrocientos golpes” de Truffaut, peliculón que trata la vida precisamente de un chico que escapa de una especie de reformatorio para vivir, y buscarse la vida. Película que le viene como anillo al dedo al hijo de nuestro protagonista, a Jesse.
Así iremos degustando su paso por films como “Desayuno con diamantes”, “Vacaciones en Roma”, ambas con Audrey Hepburn, “Instinto básico”,“Ladrón de bicletas” – la película más triste de la historia, posiblemente -, “Tiburón” o films de Kurosawa, Woody allen, Clint Eastwood, Quentin tarantino, Hitchcock, el imprescindible Billy Wilder y su no menos imprescindible “Con faldas y a lo loco” – lástima que no cite mi peli favorita de Wilder: “Uno, dos, tres”, la de la coca-cola – así como la que consideran como la peor película de la historia: “Showgirls” peli que truncó la carrera de Elizabeth Berkeley, como añade la novela, antes de empezar.´
Son películas que sin querer dármelas de nada, creo que hay que haber visto.
Entre tanto vamos viendo los anhelos, sueños, miedos y esperanzas de padre e hijo en la vida en general, amor, qué futuro les espera…Adultos se verán reflejados con David, el padre, y los más jóvenes con Jesse, el hijo. Finalmente Jesse va aprendiendo, simplemente a encontrarse, a ser él mismo, ¿Qué mas se puede pedir?
La novela, repitiendo la frase final de la película “Amor a Quemarropa”, film que la novela
recomienda, que la había visto hacía unos 20 años y que justo después de leer el libro volví a ver,
repitiendo digo la frase final que le dice Patricia Arquette a Christian Slater, la novela es genial.
¡¡ eres genial, eres genial !!
“EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda. Absalon Ediciones
RESEÑA “EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda
Cuando uno se topa con obras como “El desafío del destino” no puede sino retrotraerse automáticamente en el tiempo para recordar aquellas épicas novelas de aventuras que nos evadían del mundo al tiempo que nos hacían soñar con tesoros perdidos, grandes batallas o personajes sorprendentes que se anclaban para siempre en nuestra mente. A eso huele este libro. Una excelente obra de aventura y acción histórica, sembrada de mil y un ingredientes, que harían las delicias de Robert Louis Stevenson o el mismo Emilio Salgari.
Basta toparse con la portada y abrir el libro para comprobar lo que digo. Con un precio contenido de 18,95 y 575 páginas, contiene 18 preciosas ilustraciones que encabezan cada uno de los capítulos. A la vieja usanza. Apuntando al lector una cierta guía para lo que le espera. Desde mi punto de vista, lo único que la penaliza es el tamaño de letra utilizada para la sinopsis, que podría haber sido un poco más grande y cómoda de cara al posible comprador. No obstante, los amantes del buen arte editorial, se toparán de bruces con una grata sorpresa más. Un pequeño detalle ilustrativo a pie de cada página que engalana la historia y, de paso, aporta al libro un sabor de aventura inigualable. Una pieza única en el actual mercado saturado cada vez más de obras descuidadas y a demanda. Por cierto, las ilustraciones corresponden a la artista Ana Salguero Palacín de la que se incluye una pequeña semblanza.
Introduciéndonos en el meollo de la historia, nos encontramos con un libro valiente y arriesgado. Javier Castro toma como punto de partida el traslado del mayor cargamento de oro y piedras preciosas desde la isla de La Española hasta la península allá por el verano de 1800. Todo parece perfecto hasta que dos partes más, al margen de las órdenes de Carlos IV, pretenden hacerse con el botín. Y en esas estamos hasta que los lectores se topan con Jaume Delafont. Uno de los principales y aviso que peculiares protagonistas de la obra, al que obligan a participar en los hechos. Tratante de telas barcelonés, Delafont reúne un cúmulo de defectos y cualidades que harán las delicias de los que le conozcan pero que sacará continuamente de quicio a sus dos acompañantes. Destaca su ironía, su desparpajo y su saber hacer. Salvando mucho las distancias, me recordó por momentos al mejor Eddy Murphy de “Detective en Hollywood”, “El chico de oro” o “El príncipe de Zamunda”. Ojo, todo en una época bien distinta, pero con una personalidad semejante.
Por si esto fuese poco, el guiso se adereza con ataques piratas, descriptivas batallas navales, escenas de alcoba, duelos, conspiraciones y un buen elenco de ingredientes más que no hacen sino ayudarnos a vivir una aventura increíble que, en su tercio final, tiene como telón de fondo el primer brote de fiebre amarilla que sacudió los cimientos de aquel Cádiz ilustrado de principios del XIX.
Aún así, a todo lo explicado, huelga decir que a los lectores les aguardará todavía una sorpresa final que les dejará un grato sabor de boca y muchísimas ganas de más.
RITMO Y EMOCIÓN A GRANDES DOSIS
Javier Castro sabe escribir y, sobre todo, aplicar el tempo adecuado a sus obras. Si bien es cierto que el capítulo inicial es algo más lento debido a que intenta adentrar al lector en los primeros entresijos de la historia, de pronto la trama cobra el ritmo vertiginoso de una obra que promete disfrutarse a conciencia. Cada página es como un pequeño sorbo del mejor Bourbon. Si ya de por sí en “Los diablos del mar. La odisea de la Burla Negra” (Absalon, 2008) Castro supo atrapar a sus acólitos con las desventuras de Benito de Soto, el considerado como “último pirata español”, en este nuevo trabajo, con un lenguaje aún más exquisito y una mayor experiencia en dotes narración, el autor gaditano parece conocer la fórmula necesaria para que el lector no se dedique simplemente a observar impasible la historia desde el otro lado del papel, sino que logre integrarse junto a los personajes hasta hacerle perder la noción de la realidad.
Escenas como las batallas en alta mar, la tempestad o las del mismo Cádiz asediado por la enfermedad sirven como muestra para explicar el sentimiento que se logra transmitir en cada escena. Y eso es otra. Cuidado con este libro en el que las sorpresas y los giros pueden aparecer casi a cada vuelta de esquina. Quizás para algunos, por el devenir de la trama, pueda resultar un tanto previsible pero, que nadie se lleve a engaño, porque el autor y sus protagonistas ya se las ingenian a gusto para ir arrancando esas ideas de cuajo. Y entre acto y acto, aviso, ahí estará Delafont, equilibrando la balanza entre la desgracia y la alegría con su ingente ironía y sus descabelladas ideas. Carcajadas aseguradas de vez en cuando.
POR FIN ALGO DIFERENTE
“El desafío del destino” huele a desmarque. A contrapunto. A nueva simiente. Con una clara idea de alejarse del resto, nada lo hace comparable con otras obras del mercado, merced al ritmo y forma de narrar de Javier Castro. Que nadie intente encontrar similitudes con los trabajos o el estilo de autores tan dispares como Matilde Asensi, Patrick Obrian o Arturo Pérez Reverte. Javier Castro es Javier Castro, un enérgico autor de evasión que hace sentir sus historias como pocos. Y a los hechos me remito cuando afirmo que con el respaldo de una editorial de mayor calibre, estaríamos hablando de un auténtico superventas. De hecho, cabría destacar que el año pasado, gracias a su tercera novela titulada “El ritual (Proyecto UR-21), el joven autor gaditano llegó a sacar los colores a autores internacionales y nacionales de prestigio permaneciendo durante seis semanas consecutivas entre los libros más vendidos del portal de Casa del Libro.
Ahora, Javier regresa con una novela histórica de las que gustan. De esas en las que se puede apreciar que no rige el “azote” editorial, sino lo que el autor realmente pretendía plasmar en cada instante. Es una obra escrita sin prisas y con corazón. A sabiendas de que el resultado debía agradar, primero al mismo autor, y luego a todos los demás. Con un principio, nudo y desenlace muy dignos, y una calidad interna y externa que no decepcionan.
En definitiva, “El desafío del destino” promete atrapar y no desentonar. Se atreve con todo y nos invita a pasar un rato literario a lo grande con ese tipo de aventuras que ya no existen. Señoras y señores. Queridos lectores y lectoras. Si se sienten amantes de la novela histórica, seguidores de grandes aventuras de siempre y carecen de prejuicios para descubrir valores literarios que empujan con fuerza a pesar de no contar con la fuerza de grandes editoriales, aquí tienen una novela que les costará muchísimo tiempo olvidar.
María D. Gabriel
Enlaces del libro:
Blog del autor: www.desdeelperiscopio.blogspot.com
Enlace venta directa editorial:
http://www.edicionesabsalon.com/el-desafio-del-destino.html
http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/860612/javier/castro/presenta/la/obra/desafio/destino.html
http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110106/sociedad/bazas-absalon-para-2011-20110106.html
http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20101221/sociedad/contagiaron-unos-gaditanos-20101221.html
Share“La librería” de Penelope Fitzgerald
Hay libros que por alguna razón te llaman la atención de una manera sutil, casi sin darte cuenta. Te van minando poco a poco hasta que en el momento más inesperado te es imposible desenfocar tu mirada sobre él y al final sucumbes a sus cantos de sirena.
“La librería” recuerda un poco, sobre todo al principio, a los libros de las hermanas Brönte o a la mismísima Austen, pero Fitzgerald, que parece que ella misma se da cuenta de este hecho, cambia de manera inesperada su narración y consigue que su novela adquiera un lenguaje propio, llena de giros inesperados que en el peor de casos, sorprende de manera agradable.
La novela relata la historia de una mujer que llega nueva a un pueblecito inglés con la intención de abrir un negocio: Una librería. En un principio, parece que todo le marcha bastante bien, incluso la invitan a reuniones de sociedad, pero poco a poco, se va dando cuenta que su vida como comerciante en Hardbourough no es tan fácil y todo indica que al ocupar una vieja construcción de la zona, The Old House, ha molestado a alguien…
Cabe destacar, entre otras cosas, la escena en la que habla de “Lolita“, la novela de Nabokov, donde Florence, la protagonista, decide hacer una exposición “a lo grande” como si fuera unos grandes almacenes. Como era de esperar, tiene un éxito arrollador, y el resto de los comerciantes empiezan ya tomarle “un poco de manía”.
Libro curioso, de verdad, es de esos que crees que no te va a gustar, que parece que huele demasiado a pastel de manzana y a ropa recién planchada, pero poco a poco consigue atraparte y dejarte con una sensación de estómago vacío cuando llegas a la última palabra.
Share






