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“La nave de los muertos” B. Traven

Al misterioso B. Traven muchos le conocen sólamente por ser el escritor de la novela que dió lugar a la famosa y oscarizada película de John Huston “El tesoro de Sierra Madre” con Humphrey Bogart. Autor de una no muy extensa ni muy conocida obra, uno de los trabajos más representativos, fue esta incendiaria “La nave de los muertos”, un manifiesto cercano al anarquismo que data de 1926 y que la editorial ACANTILADO - la gran editorial Acantilado, que tan buena labor de editar buena literatura está haciendo -, al igual que “El tesoro de Sierra Madre”, ha recuperado recientemente.

Novela mítica escrita originalmente en alemán, narra las desventuras del desafortunado marinero estadounidense Gerald Gales, que tras quedarse sin papeles y en tierra, sufrirá las trabas que le pone el estado moderno,primero cuando vagabundea por media Europa en condición de apátrida y choca con la burocracia automatizada y deshumanizada de la mayoría de los países por los que pasa, y segundo cuando trabaja en el barco del título, donde tendrá ocasión de comprobar hasta dónde puede llegar la esclavitud laboral y lo poco que vale la vida de un solo individuo.

Más que el estilo, directo y algo desmañado en mi opinión, incluso tosco, lo que realmente vale es el contenido. Esta es una novela escrita después de la I guerra mundial, la guerra que en nombre del progreso se suponía que iba a acabar con todas las guerras ( carcajadas que acaban en vómitos ), unido al  retrato de un mundo moral y físicamente devastado, hace que su pesimismo y deseperación tengan un nivel de lo más exacerbado.

El calificativo “Romántico” que aparece en la contraportada es inadecuado y engañoso ( claro que esto no invalida el gran trabajo de la editorial ) y detrás del sentido del humor cercano a lo absurdo y a la ironía que abundan a lo largo de toda la narración y de la que hace gala el bonachón de Gales, se esconde una visión negrísima del ser humano.

“El mundo de “La nave de los muertos”, como el nuestro, se rige por el eterno principio tanto tienes tanto vales, sólo que, por un avez, lo vemos desde el punto de vista de los desheredados, los parias, los sin papeles, los que cuando salen en los libros de historia, sólo es en forma de números y la mayoría de las veces de entre los muertos, heridos y desaparecidos.

Algunas de las brutalidades laborales de la novela, tal vez fueran propias de ciertos estratos sociales de aquellos tiempos, y, más o menos, han sido superadas con los años en el mundo occidental ( en el resto del planeta, que trabaja para que tengamos las zapatillas o los bolsos de última moda, obviamente no ha sido así ) pero en conjunto parece que B. Traven la redactó hace cuatro  días, tal es su modernidad y su rotundidad.

Su retrato de la burocracia es más kafkiano que el propio autor de “La metamorfosis” y su visión del ser humano, de su avaricia, su servilismo, su falta de escrúpulos y un largo etc., es de lo más infernal y menos forzado que se pueda leer. Y todo con un lenguaje coloquial que parece restar trascendencia a sus agudas observaciones ( ¿ o acusaciones ? ). Un libro que te puede hundir el día pero que hay que leer. Aqui va una muestra del talento de su aventurero creador: “sólo los pequeños, los humildes, están obligados a respetar la ley. El estado no tiene por qué hacerlo. Es todo poderoso. El hombre ha de tener una moral. El estado desconoce lo que significa. Asesina cuando le parece; roba cuando le parece; les quita los niños a sus madres cuando les parece; rompe los matrimonios cuando le parece. Hace lo que le viene en gana. Dios no existe para él, como tampoco existe el cielo, en el que obliga a creer a los hombres amenazándoles con todo tipo de castigos corporales y espirituales. Él no cumple los diez mandamientos que les inculca a los niños a estacazos. Tiene los suyos propios, porque es todopoderoso, omnisciente y omnipresente. Se inventa un nuevo decálogo y, si al cabo de una hora ya no le conviene, se lo salta tranquilamente…”

“La nave de los muertos” es rica en reflexiones de esta índole. Para Traven, con las monarquías desaparecidas o en decadencia en la Europa continental, el estado, fuese democrático o dictatorial, era el nuevo demonio represor y generador de males, y las revoluciones eran algo que, dada la situación nunca iban a desaparecer, aunque luego, en una suerte de ciclo repetitivo e infernal, todo quedase exactamente igual ( o incluso peor ) que cuando empezaron. Como diría el vapuleado Gales: “Yes sir”. Ya lo creo que sí.

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“Historias pequeñas” Héctor Gomis

( En MELIBRO, dentro de nuestra humilde labor de promocionar y dar a conocer autores que no llegan al gran público, y que necesitan sin duda un pequeño empujón por parte de todos, nos gustaría recomendaros  la lectura de “Historias pequeñas” del alicantino  Héctor Gomis, libro de relatos cortos. Esperamos os resulte interesante)

HISTORIAS PEQUEÑAS
Una colección de relatos de Héctor Gomis

Editorial Ven y te lo cuento

Una lechuza y un asesino, y un hombre con ataques de pánico, y un cornudo, y una hormiga con depresión, y una mujer que es un toro y su marido que es una vaca, y dos viejos boxeadores, y un anciano que va a ser feliz, y un hombre que acaba de encontrase a si mismo, y una mancha, y un loco, y un ratón, y una criatura del infierno, y una niña que quiere ser pulpo, y un mechero, y un jarrón verde con un feísimo dragón naranja…

La vida esta llena de historias extrañas.

Más información:
http://www.historiaspequeñas.es

http://venytelocuento.com/Libros-publicados/historias-pequenas/
Trailer:
http://www.youtube.com/watch?v=ixVmOo8SBOY

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“El sobrino de Wittgenstein” Thomas Bernhard

“El sobrino de Wittgenstein” es un canto a la amistad entre el autor, mi admirado Thomas Bernhard y el sobrino de Ludwig Wittgenstein, célebre por su tractatus, Paul, Paul Wittgenstein, perteneciente a la misma adinerada familia austriaca que Ludwig, Paul, igual de inteligente y loco, genialmente trastornados ambos, pero de manera distinta. Como bien apunta la contraportada de la edición de Compactos Anagrama, “Ludwig llevó su filosofía al papel y no su locura, mientras él reprimió su filosofía y no la publicó, exhibiendo sólo su locura”.

Paul, apasionado de la música en general, de la ópera en particular, auténtico fanático, auténtico entendido, el que más, que hubo un tiempo que era quien decidía que óperas tendrían éxito y cuáles no, por mor de su locura, de su peculiariedad, acabó pasando largas temporadas en un sanatorio, exactamente en el pabellón Ludwig de la Baumgartnerhöhe, el pabellón de los trastornos mentales, donde a no muchos pasos nuestro amado Bernhard pasaba otra no menos larga estancia en el mismo hospital, en el pabellón Hermann, para enfermos de pulmón.

La novela, es ciertamente deliciosa, suerte de autobiografía Bernhardiana y biografía de su gran amigo Paul, con el que no creamos que coincidía en mucho, pero que sí le aportaba vida, amena conversación, aunque fuera “pelando” a todo lo que les rodeaba, sin dejar títere con cabeza, atacando al mundillo del arte, a los que vivían de ello, gente sin criterio que no repite sino clichés.

Pero no nos adelantemos. Enfermos ambos pabellones del mismo hospital, uno del pulmón – “leer “El aliento” y “El frío” – otro mental, Thomas quiere visitar a Paul, pero no tiene aliento, fuerzas, para llegar hasta su pabellón. Mientras recobra esas fuerzas, ese aliento,  no pierde la oportunidad para volver a cargar contra los hospitales, como centro de muerte, y contra los médicos, a los que considera seres insensibles que deciden arbitrariamente el destino de un ser humano mandándolo al gulaj de la enfermedad, y más en casos de enfermedad mental, sin ningún tipo de contemplación y para colmo, en nombre de la ciencia. Una vez pasada la pataleta – pongámonos en su lugar – contra los hijos de Hipócrates, recuerda a Paul Wittgenstein, su amigo, personaje antológico, extravagante, que odiaba a su familia, la misma que se avergonzaba de él, la misma que lo mandaba al sanatorio después de su ataques, cuando ya no podían más con él. Unos recuerdos que se cruzan con los suyos propios, los de su relación con Paul, el sobrino de Wittgenstein, hablando de música, de arte, ” pelando” , de nuevo, al mundillo literario al que simplemente detestaba, sentados en el Café Sacher y no en el Bräunerhof, donde, en este último, ” reina durante todo el día una penumbra desesperante”, donde podía leer prensa en Inglés y Francés y no la prensa en alemán que tanto aborrecía. Grandiosa la anécdota acaecida cuando le dieron un premio, sentándose de incognito entre el público sin que nadie fuera capaz de reconocerle y dejándolos plantados sin que la ceremonia hubiera realmente finalizado. Para él, aceptar un premio era como aceptar ¡ que te defecaran en la cabeza ! – leer su libro “Mis premios” editorial Alianza -.

Bernhard hace un canto a la amistad, realmente conmovedor, lleno de sentimiento, reconociendo no haber estado a la altura en los últimos días de vida de Paul, su amigo, su gran amigo, posiblemente su único amigo. Verle era como ver la muerte, su muerte, no era capaz de dominarse, coger aliento, dominio de sí mismo, valor para hacerle  una simple visita. La muerte, la gran obsesión de Bernhard. Es increible la sinceridad de Bernhard,  lo que desnudaba  su alma cuando escribía sobre sí mismo, hasta hacerla cristalina ante nuestros ojos. Vemos sus entrañas. Por eso su escritura es genial.

Paul Wittgenstein, el sobrino de Wittgenstein. Este libro es el homenaje a un amigo, a alguien que despreciaba la sociedad de su época, justamente por considerar que negaba su historia y que por tanto, tampoco tenía futuro, alguien que despreciaba igual la  megalomanía del parlamento que la vanidad de los que consideraba “artistas reproductivos”, artistas en serie. Alguien cuyos pensamientos, con toda su excentricidad, son a tener muy pero que muy en cuenta. Lo mismito que los de Bernhard.

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MATILDE POMPAS, de Roberto Aliaga con ilustraciones de Cristina Hernández

MATILDE POMPAS,  de Roberto Aliaga con ilustraciones de Cristina Hernández

Quién no ha pensado desde su más tierna infancia que las pompas de jabón son la cosa más espectacular del mundo mundial y que sería genial que durasen eternamente.

Pues se acabaron las esperas, ha llegado Matilde Pompas, la única que ha conseguido,  con tiempo y mucho esfuerzo, claro,  nuestro sueño infantil.

Es una experta en arreglar desaguisados gordos por todo el planeta  y  fabrica pompas eternas para ello…pero ¡ay, pobre Matilde! en las cosas de a pie falla; intenta arreglar algo cuya solución no pasa por  cubrir con una burbuja, sobreproteger,…pero es que ella no controla las cosas sencillas como jugar, abrazar, así que es normal que vea el mundo desde su  particular ‘triunfo’ y,  sin darse cuenta, aplique métodos grandiosos a alguien pequeñín.

Es triste lo que ocurre después, nos parece que con su apaño ha quitado la oportunidad de mejorar a ese niño que encuentra en la calle,… o no, quién lo sabe; Matilde Pompas se ha equivocado, pero no la juzguemos mal, no todos tenemos la solución a cada problema, lo peor  es no hacer nada, y ella  al menos lo ha intentado.

Y así, leyendo, leyendo, ¡zas! se acaba el cuento…pero Rober te deja pensar mientras ves las pompas volar, pompas preciosas que surcan las páginas del libro.

Bellamente ilustrado por Cristina, otra amante del jabón,  eso se nota,… es para quedarse a vivir dentro del cuento o para leerlo millones de veces, qué digo millones, trillones…

Disfrutar con este bombón que no se deshace con el calor.

Matilde Pompas de nuestro amigo Roberto Aliaga, pone color Cristina Hernández y lo edita Narval

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“En los aledaños del infierno” Abelardo Martínez ( Editorial CULTIVALIBROS )

Abelardo Martínez es bien conocido como poeta. Destacan sus dos libros de poesía publicados, “En la cumbre del viento” y el más reciente, dentro de un precioso proyecto con los presos de la cárcel de Picassent , en Valencia, “Poemas desde la prisión”. Sin embargo, Abelardo nos sorprende aquí con una obra en prosa, con una novela de tintes policíacos ambientada en la ciudad de Badalona.

Toda narración tiene un protagonista. Aquí el autor cuenta una historia de tristes pasiones humanas, de la mano de, de un lado individuos comunes que no mediocres – un librero, un carnicero, un voluntario en un centro de enfermos de SIDA…- y de otro  – un sacerdote ávido de acumular riquezas y provocar miedo, un detective privado sin escrúpulos ni vergüenza, un cazador aficionado a los lupanares…- seres menos comunes, eso creen ellos,  totalmente desbocados en la búsqueda del verdadero protagonista de esta historia no tan alejada realmente de la ficción: el poder, con  sus  inseparables compañeros: traición, miedo, extorsión…, y su inevitable obsesión: el dinero.

“Los aledaños del infierno” gira alrededor del caso del  hermano del sacerdote de Badalona, que desaparece sin dejar rastro. El susodicho sacerdote, influyente, acaparador, mafioso…, contacta con la policía para que resuelvan el enigma. El desaparecido, personaje igualmente turbio, regentaba una inmobiliaria, debía dinero a bastante gente a lo que se suma sus desvaríos producto de su relación con una rubia ucraniana ex prostituta, mujer que le sacó lo que quiso hasta que se hartó de él,  dejándolo, según era bien sabido por todos, compuesto y sin dinero.

La investigación nos permite conocer el barrio, a sus gentes, con sus deseos mundanos, sus anhelos, sus miedos. Uno de ellos trabaja en la librería del colegio que depende del patronato de la  iglesia. Ahí  que vemos hasta qué punto está a merced del cura, del que depende su sustento. A partir de lo que éste sabe – la última vez que se vio al desaparecido iba con él-  se inicia la investigación que lleva a la policía hasta un taxidermista que algo parece ocultar.

De un lado, mientras la investigación avanza, es relatado paralelamente, la vivencia de uno de los personajes, voluntario en un hospital para enfermos de SIDA. Asistimos a unos dramas personales sin igual. Historias que seguro Abelardo habrá tomado de sus experiencias en la prisión de Picassent con los presos con los que colaboró para la confección de “Poemas desde la prisión”. Relatos muy duros sin duda, pero que no por no mirarlos van a dejar de estar ahí.

La trama trae nuevas sorpresas, giros que sin duda harán las delicias del aficionado a las novelas policíacas, que nos llevarán desde al drama de vivir en prisión, a los fríos parajes de Kiev, Ucrania, donde el relato toma cuerpo y es, sobriamente, resuelto.

Lógicamente no adelantaré nada a ese respecto. Faltaría más. Sí diré que tiene el acierto  de presentar la historia, sus personajes, y cuando crees que como en cualquier novela al uso, ésta va a recrearse en alargar la trama y darte pistas falsas para supuestamente sorprenderte, ¡Zas!, te da con la verdad, con toda su sordidez, en toda la cara. La novela de Abelardo tiene la primera virtud de retratarnos los mecanismos de poder de cualquier sociedad humana. Mostrar como unos individuos se alzan sobre otros sin misericordia ni escrúpulos, donde la violencia física no es siquiera necesaria, dando por sentado unos que deben dominar para no ser dominados, y otros que deben ser dominados. Una segunda virtud es contarnos como en segundo plano,  existe un mundo poblado por seres malogrados por el infortunio, por haber jugado mal sus cartas o simplemente arrollados por las adversas circunstancias que les ha tocado vivir. Un mundo que ocultamos desesperadamente, fingiendo que ni existe ni se ve, cosa que hace tan difícil salir al que cae en él. Sólo por esto el presente libro valdría la pena, pero es mucho más. Su tercera virtud es, ya en el plano novelesco, una vez mostrado el plano de no ficción, es como digo, ser ameno, directo, ágil, no “marear la perdiz” como se suele decir. Me ha gustado justamente porque la novelización parece más realidad que ficción. Las cosas por desgracia no son tan retorcidas como en las películas o novelas, ojalá. Y aquí eso es perfectamente descrito. Cuando el caso es resuelto, con una línea de investigación lineal aunque de avance arduo, debido a las trabas que los que juegan con cartas marcadas ponen a cada paso, todo es presentado tan claro, cristalino, tan…..¡tan real!. Debe de ser que para escribir una obra de ficción lo menos contaminada posible por ese mundo alejado de lo real, hay que tener justamente poco contacto con el mundo de ficción que nos ofrece el arte, y mucho con la cruda realidad. Haberla visto de frente.  Creo sinceramente que Abelardo en esta obra de ficción, nos regala unos jugosos bocados de realidad.

Pasen y lean

Félix Villanueva Barrero

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“La matanza de Texas. La sierra es la familia” Manuel Romo

Otro de los pequeños y apreciables libros que la editorial MIDONS, en su colección, “Cult Movies”, dedicó a clásicos del cine independiente o de terror ( o de las dos cosas ).

El cortometrajista gore, crítico, fanzinero y colaborador del gran programa “Cuatro Milenio”, Manuel Romo, habla en este trabajo, de uno de los grandes clásicos, no ya del cine de terror, sino del cine en general, una de las películas más inquietantes, desasosegantes y enfermizas ( dicho como elogio ) de los convulsos años 70′, toda una joya del horror que causó una pequeña revolución en el séptimo arte. Muchos se metieron en esa casa de pesadilla y para cuando salieron ya no eran los mismos. Algo así como le pasa a la protagonista, destinada a pasar el resto de su vida en un manicomio y a ver el mundo como un gigantesco coto de cazadores aberrantes con su propia y obscena moral.

“La matanza de texas” fue una de las primeras incursiones, serias y rigurosas que el cine hizo en el horror, y de hecho es uno de los pocos viajes al infierno que el terror ha realizado desde entonces, al menos a un infierno dotado de un intranquilizador realismo.

Romo habla de su problemático rodaje. Del “Shock” que le causó  su primera visión ( como a tantos otros ), del enorme impacto que provocó, las variopintas críticas que recibió. Toda la conmocción, escándalo que rodearon el estreno y que nunca se han ido del todo. De la posterior y errática carrera de su director, Tobe Hooper ( “Poltergeist”, “Lifeforce” etc…), que tras realizar la estupenda y controvertida secuela del film que le garantizó la inmortalidad, se vió metido en subproductos y su carrera se ha perdido en los abismos para siempre, si bien algunos trabajos para TV poseen ciertas cualidades y son respetables.

Uno de los secretos del inmenso poder, primigenio y visceral, de “La matanza de Texas” es que más que provocar miedo causa ( causaba ) espanto. Un profundo horror.

El que escribe recuerda cuando lo vió con 14 ó 15 años, en el primer pase televisivo que se hacía en este país. Sería 1989 ó 1990 ( un pase que escandalizó y aunque “La matanza…” forme parte de la cultura popular asimilada, es improbable que en estos tiempos de “libertad” nos la encontremos en iguales condiciones ) y uno tropezó, nunca mejor dicho, con la famosa, perturbadora escena en la que el grotesco “Leather face” captura a una de las excursionistas, la cuelga de un gancho delante del cadaver de su compañero, y pone en funcionamiento la sierra mecánica. Me sentí congelado, paralizado, y todo sin ver una sola gota de sangre.

Al contrario de lo que aparenta, el film de Tobe Hooper apenas contiene gore y su fuerza, que convertía su visionado en toda una apariencia histérica, en una montaña rusa sensitiva y de mal rollo, se debía a toda la locura y depravación que se veían en pantalla, a lo reconocible que resultaba todo, con su factura casi documental y una banda sonora no compuesta de música sino de sonidos chirriantes y enfermos. Un film con un “crescendo” terrorífico, medido y preciso.

Es cierto que en la época ya se hacían films similares, a la sombra de la pavorosa realidad ( Manson, Vietnam… ), como la torpe e irregular “La última casa a la izquierda”, el debut de Wes Craven, que luego imitó el film de Hooper con “Las colinas tienen ojos”, y claro, luego vinieron secuelas y remakes, algunos nada desdeñables, pero la sabiduría escénica, la visceralidad de Hooper las superó todas ( salvo la también escalofriante “Deliverance” de John “Excalibur” Boorman, producción de Hollywood con actores famosos – Jon Voight, Burt Reynolds…- con una secuencia que pone los pelos de punta, la violación de Ned Beatty. ¿ la primera violación homosexual de la historia del cine? ).

Creadora del fetiche del psicópata enmascarado, descubrió nuevas e interesantes modalidades para la sierra mecánica. Es cierto que el tiemoo la ha perjudicado algo. Tal vez quien la vea ahora por primera vez la vea como un film de terror tópica, con algunos toques de humor negro ( me pregunto cuantos hongos y hierbas tomaron durante el rodaje. NO ES BROMA. Parece que descubrieron una plantación de marihuana y para que no cayera en manos desprensivas se la fumaron hasta las raices ). Es  un film que está muy arraigado en la cultura popular. Ha trascendido su género y nacionalidad y cuenta con varias secuelas, remakes, miles de imitaciones, cómics, canciones ( desde The Ramones a Siniestro Total ), muñecos, etc, – lo cual hace que tal vez cuando ahora alguien se asome por primera vez a esa ventana, la vea como otra de terror más.

El mismo Hooper afirmaba que en la época, en la que salían los horrores reales en los telediarios, el efecto de “La matanza…” había menguado, pero su esencia seguía ahí. No en vano ocupa un lugar privilegiado en miles de libros dedicados al terror y al cine en general.

Basada lejanamente en el “Psycho” de Ed Gein y en otros casos macabros de Texas, esta pesadilla tan veraz y falsamente surrealista tuvo, como bien analiza Romo, sus secuelas. El propio Hooper realizó la segunda parte en 1986 con el ahora recientemente fallecido Dennis Hopper. Una película con un toque distinto. Más gore, más humor negro, más chaladura. Tuvo multiples problemas con la censura y en España fue directa al video. Es una película que se merece su propio libro. No así “La matanza de Texas III” de Jeff Burr, con guión de de David J. Schow, y con Viggo Mortensen en el papel de uno de los integrantes de la familia de matarifes. Mucho peor aún era la aqui titulada “La matanza de Texas: la nueva generación”, “dirigida” por el productor de la original. Producto oportunista para sacar la pasta.  ( contaba con Renee Zellweger  y Matthew Mcconaughey ) Llamar a eso cine es hacerle un favor exagerado. Tras una quinta parte aqui inédita y que también huele a subproducto, llegó el correcto y desangelado “remake” oficial del 2003 a cargo de Marcus Nispel. Este film forma parte del Pack “todo por  la pasta” con el que su productor, Michael Bay, está masacrando clásicos del terror de los 70′ y 80′ – el siguiente fue “Pesadilla en Elm Street”, film digno, pese a todo-.

Todo indica que el “simpático” Leather face no ha acabado aqui. Su feo careto seguirá asomando, además, en todo libro que hable del terror moderno USA y su estilizada silueta siempre será recordada.

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“LO QUE ESCONDE TU NOMBRE” CLARA SANCHEZ. Editorial Destino

POR ARIODANTE

LO QUE ESCONDE TU NOMBRE

CLARA SANCHEZ

Editorial Destino
Colección Áncora y Delfín nº 1176
Premio Nadal 2010
1ª Edición, febrero 2010
ISBN: 9788423342518
427 Páginas

Género: Intriga

La historia que Clara Sánchez, escritora que ya tiene unos cuantos títulos en su haber, nos presenta en esta ocasión, es una especie de thriller, una narración que pretende crear una intriga al estilo Hitchcock o Polanski. No en balde la autora es una gran aficionada al cine y pudimos escuchar sus comentarios en aquel programa televisivo que J-L.Garci presentaba, Qué grande es el cine.

El relato de los hechos se desarrolla en una doble versión, la que dan los dos personajes centrales: Sandra, una dubitativa joven embarazada soltera que no tiene claro ni su futuro ni siguiera su presente, y Julián, un viudo octogenario republicano español que sobrevivió tras estar prisionero en Mathausen y posteriormente dedicó su vida a la caza de nazis.

La acción se localiza en una zona muy limitada, una pequeña población de la costa alicantina, urbanizaciones de montaña donde tienen su escondite, convertidos en dulces ancianitos inofensivos, un grupo de antiguos nazis.

La trama nos evoca inmediatamente “La semilla del Diablo”, de Polanski. Incluso la propia autora cita el film, lo cual considero una redundancia, ya que el parecido es obvio. La ingenua chica se relaciona con los abuelitos noruegos, sin darse cuenta de nada, y traba con ellos una amistad, por otra parte incomprensible en una persona que huye de su familia y que lo que quiere es tranquilidad para pensar y decidir su futuro. También hay ecos de “Encadenados” de Hitchcock, sobre todo en la parte de la reclusión en la casa y su huida. Con lo que el clima en cierto modo, es semejante.

Lo más interesante para mí de esta novela es la doble estructura que permite analizar los mismos hechos desde las dos perspectivas, disímiles por completo. Pero la historia en sí me parece que no se sostiene. Es decir, no es que no sea verosímil que existan viejos nazis aún escondidos. Por supuesto, esto es real. Pero la actitud del viejo Julián, de búsqueda pero sin denuncia, sin intervenir ni a policía ni su Organización, nos hace preguntarnos constantemente qué es lo que busca este hombre, o si la edad ya le ha afectado hasta el punto que desbarra. Y la resolución me parece tan poco creíble que realmente, si las cosas fueran así, apaga y vámonos. No desvelo el final para no estropear la lectura a quien realmente lo desee hacer. Es decir, la idea es buena, la estructura también, pero la resolución del conflicto no satisface.

No sabemos tampoco qué busca Sandra. Es joven, está confusa, pero tiene un tiempo limitado: el embarazo. Después tendrá que tomar posición irremediablemente. Sandra se deja llevar. Mas o menos, compartamos o no esa postura, la comprendemos. Pero el personaje de Julián es absolutamente incomprensible. Y también es enigmática la actividad del grupo de nazis, al parecer, más preocupados por alcanzar la eterna juventud que por nada de tipo más político. El personaje de Alberto, la Anguila, además de un desafortunado mote, está desdibujadísimo para la importancia que tendría que tener.

El desarrollo de la novela, que tiene momentos verdaderamente de tensión, es irregular, ya que la tensión no va in crescendo hasta un punto, sino que tiene altibajos, alargándose demasiado cuando debería resolverse. Tampoco el lenguaje usado tiene nada sobresaliente. Se ha buscado un lenguaje muy cotidiano, muy al estilo del dirty realism, con lo que estilísticamente tampoco es especialmente llamativa. No es una novela redonda, desde luego, y a pesar de que le hayan concedido un premio, (el Nadal 2010) es en mi opinión, una novela fallida. Y si se quiere encontrar un cierto mensaje en ella, tampoco es un mensaje muy atractivo, ya que para qué perseguir al Mal si no es para acabar con él. La escena de la conversación entre Julián y Sebastian, El Ángel Negro, en el restaurante destroza toda la novela, dando a entender o al menos, creando la duda de si lo que se postula es una entente cordiale, más que un combate.

Lo que sí considero un acierto es la presentación del libro: un diseño de portada muy atractivo y logrado. Enhorabuena a la editorial.

Ariodante,

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“La guerra de las galaxias ( Star Wars ). Heredero del Imperio” Timothy Zahn

Hace muchos, muchos años, en esta misma galaxia, aunque las cosas han cambiado tanto que parece una muy lejana, existía una trilogía galáctica que era casi intocable para sus seguidores y que era la envidia de los “trekkies” de todo el mundo ( Trekkie. Persona que fue abducida y que ya no volvió a ser la misma. Se pasa el día diciendo cosas como “teletranspórtame Scottie”, cuando coincide en el ascensor con algún sufrido vecino, y frases similares. Lo mejor es no hacerles caso y cambiar de acera para no verlos, especialmente cuando les sale su lado más vulcaniano ).

Se veneraba al ¿ oportunista ? Georges Lucas de una manera casi religiosa y éste explotaba la gallina de los huevos de oro de una manera que, con la avalancha de merchandicing posterior, ahora casi parece inocente. Muchos queríamos una trilogía ( eramos jóvenes e inocentes ) que siguiera narrando las aventuras de Luke Skywalker, Han Solo y compañía, y el propio Lucas se cargó este sueño rodando una nueva trilogía que contaba lo que había ocurrido antes, poniendo de moda las precuelas. Una decisión absurda y facilona que hizo que muchos de sus antiguos seguidores le dieran la espalda, pues consideraron estos films, con tanta sobredosis de tecnología, tan inútiles como infantiles, sobre todo esa inicial y nefasta “La amenaza fantasma”, la mayor decepción cinematográfica de la vida de mucha gente. (  ¡ fusilad a Jar Jar Binks, colgadlo, achicharradlo en la silla eléctrica !  [es broma] )

Desde luego a Lucas eso le importó un comino pues atrajo a una nueva generación de espectadores y los beneficios, con productos derivados al filme, alcanzaon niveles estratosféricos.

A parte de los cómics y para los que echan de menos los viejos tiempos y lloran de rabia cuando tropiezan con el “nuevo” Yoda en algún pase por televisión, puede ser recomendable echarle un vistazo a este “Heredero del Imperio”. Por encargo de Lucas, ( por supuesto ) el premiado escritor de ciencia ficción con tintes bélicos Timothy Zahn, empezó en 1991 una nueva trilogía literaria, que seguía la historia pocos años después de “El retorno del Jedi” y que completó con “El resurgir de la fuerza oscura” y “La última orden”, que no llegué a leer ( por tanto si alguien quiere opinar sobre estos dos libros, será bienvenido ).

“Heredero del imperio” carecía casi por completo de la magia, de esa épica y lírica entrelazadas que caracterizaban a los viejos films, todo era demasiado serio, no había demasiadas sorpresas y el nuevo villano, el gran Almirante Thrawn, estaba bien, pero era poca cosa al lado de Darth Vader, casi parecía alumno suyo. Claro que, era mucho mejor que Darth Maul y marinetas similares, y Zahn, con todos sus peros, facturó una novela estimable con aportaciones de su propia cosecha que le daban un cierto toque personal. No es un clásico ni nada por el estilo y puede que salvo para los muy fans, haya caído en el olvido, pero era, es, un pequeño placer leer a C3PO, la Princesa Leia, R2D2 y demás. Mucho mejor que ver a Annakin Skywalker, Mace Windu, la princesa Amidala y demás monigotes.

Vale, “La venganza de los Sith” no estaba mal, pero seguro que hubiese sido mejor ver adaptados los libros de Zahn ( se rumoreó esta posibilidad ) que tener lo que finalmente hemos tenido

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“El cementerio de Praga” Umberto Eco

EL CEMENTERIO DE PRAGA

Por  Richi

Título: El Cementerio de Praga.

Autor: Umberto Eco.

Editorial: Lumen

Páginas: 587 + índice

PVP: 23,90 euros

Me decía un amigo que hay autores que viven de una sola obra maestra, lo mismo que en el ahora vilipendiado mundo del toro hay maestros que viven de unas cuantas faenas de autor. Umberto Eco podía compararse con un torero, pero mejor lo haremos con el inimitable Curro Romero el Faraón de Camas, torero de luces y sombras.

Umberto es un escritor eruditamente sublime, con una obra de verdadera esencia, donde combina la pureza del género policiaco con la oscuridad  del Medievo cristiano y la majestuosidad y riqueza de su prosa con el duende del misterio. El nombre de la rosa ganó merecidamente el premio Strega en 1981 y el premio Médicis extranjero de 1982, entrando en la lista de Editors Choice de 1983 del New York Times y, más tarde, se estrenaría en el cine con un éxito abrumador. Fue su primera novela y con El nombre de la rosa, el  gran Umberto Eco se consagró, salió a hombros como los grandes y lo hizo como si lo hubiera hecho, a la vez, por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla y por la Puerta Grande de la Ventas de Madrid y consiguió lo que tanto añora un torero: llenar las plazas de incondicionales, pero en este caso de lectores empedernidos que esperan otra obra maestra, otra obra sublime que les quite el sueño y hasta el recuerdo de lo cotidiano.

Sin embargo, con su última novela El cementerio de Praga han vuelto a sonar pitos y los incondicionales tendrán que esperar a otra gran tarde. De la misma manera que Curro Romero, henchido de superstición, paseaba el miedo a sus anchas por el coso, Umberto Eco, embriagado de erudición, nos regala una buena dosis de aburrimiento.

Pero analicemos el argumento de la novela. Sin duda, falla esta obra, en mi opinión, en una mala elección del tema. Un tema difícil donde los haya por la amplitud y la complejidad de personajes reales que intervienen, así como, por las situaciones poco atractivas y difíciles de casar con el personaje principal y ficticio, el capitán Simonini, personaje siniestro, racista y misógino que se desdobla en el abate Dalla Piccola para poder ser el responsable una de las mayores mentiras que ha visto la humanidad: Los protocolos de los sabios de Sión. Una mentira que se fraguó a mitad del siglo XIX y acabó con la aplicación de la solución final en el Holocausto Nazi.

Para la narración de la novela el autor utiliza un diario fragmentado y escrito en primera persona por el susodicho capitán Simonini y su doble el abate Dalla Piccola lleno de incoherencias y disputas entre los dos, donde incluso uno da muerte al otro para resucitar poco después. Pero cuando la lectura se hace insostenible e indescifrable, el autor utiliza la tercera persona y recurre a una extraño narrador que sobrevuela por encima del hombro del propio Simonini (como se echa de menos a Guillermo de Baskerville y Adso de Melk) y aclara cuestiones oscuras.

La novela transcurre en una eterna introducción donde se explican una serie de complots urdidos por Simonini para ganar dinero y saciar un hambre voraz y, sobre todo, su odio hacia los carbonarios, los masones y los judíos, odio legado por su abuelo Juan Bautista Simonini y alimentado por la necesidad de nutrir de maquinaciones a los servicios secretos de Italia, Francia, Alemania y Rusia. Se inventa el complot judío del cementerio de Praga, base del mencionado protocolo de los sabios de Sión que crea, amplia y vende a unos y otros. En esa eterna introducción se mueve toda la novela y se cruzan con el protagonista una serie de personajes reales que, de una manera u otra, influyeron en el famoso protocolo. Sin embargo, la novela carece de nudo y, por tanto, acaba sin desenlace, por no decir que no engancha ni lo más mínimo. Lo peor de todo es que durante la lectura no sientes nada, no te emocionas, no ríes y ni siquiera sientes pena, solo estás pensando en dejar de leer, en acabar el suplicio, incluso ahora, días después de acabarla, no me ha dejado ni siquiera un pequeño poso o el regusto de recordar alguna escena con la que deleitarme.

Es más, al final de la novela, el propio autor, consciente de las carencias de la misma y de la complejidad de la trama, cita textualmente unas inútiles aclaraciones eruditas con remisión a un cuadro donde se aclara capítulo, trama e historia.

En cuanto al personaje principal y su desdoblamiento podría calificarlos de cualquier manera, menos de plano, puesto que si otros personajes de otras novelas adolecen de rasgos terrenales, éste se halla en posesión de todos los más miserables que el ser humano puede albergar y, por ende, tan malo es lo uno como lo otro y, en este sentido, los convierte en una de esas personalidades antipáticas y poco creíbles.

En cuanto a la editorial, tan solo tengo que expresar un reproche, pues una cosa es publicar legítimamente a un autor de tirón incuestionable y, otra bien distinta, es publicitar que la presente obra es una novela incluso mejor que El nombre de la rosa, apelando a una obra sublime del autor como reclamo de esta otra que nada tiene que ver con aquella, intentando con ello confundir a los lectores.

En definitiva, en mi opinión, el autor ha novelado con una trama desafortunada lo que debiera ser un ensayo bien documentado. O lo que es lo mismo, El cementerio de Praga es una novela con un argumento difícil de digerir que, siguiendo un símil torero, es como si Umberto Eco se hubiera encerrado en una plaza de toros con seis vacas suizas y pretendiera hacer una faena antológica. Un maestro de la historia con mayúsculas, un maestro de la intriga y un profesor con una cultura inmensa no puede regalarnos semejante obra.

Richi

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Libros sobre la crisis de Egipto

Como ya sabemos, hay libros prácticamente para todo. El problema es encontrarlos y saber cuáles nos interesan.

Aquí os dejamos una pequeña selección que hemos hecho de libros que nos ayudarán a entender la crisis de Egipto:

“El Cairo nuevo” de Naguib Mahfuf

“Taxi” de Khaled al Khamissi

“Historia de El Cairo” de Max Rodenbeck

“El edificio yacobian” de Alaa al Aswany

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