Archivo de la categoría ‘Varios’

“Bartleby el escribiente” de Herman Melville

Bartleby es un tipejo que entra a trabajar en una oficina como administrativo. En un principio todo el mundo está muy contento con él. No molesta, es trabajador, no habla con los compañeros, no se entretiene con nada… En fin, el trabajador que todo jefe desearía tener.

Todo bien, hasta que en un momento determinado le encargan un trabajo determinado:

“PREFERIRÍA NO HACERLO”

-Contesta Bartleby.

Ante esta negativa tan cortés… ¿Quién puede reprocharle nada?. Bartleby es capaz de convertirse en una anguila laboral que se escapa de las manos de cualquier jefe. Preferiría no hacerlo. No se niega nunca, simplemente preferiría que lo hiciese otro.

Bartleby puede ser perfectamente, y lo es, una manera de expresar la idea de la desobediencia civil, el poder del individuo de negarse a acatar unas órdenes que impone un poder establecido al que no se puede ni discutir.

Pero haciendo una lectura tal vez más simplista pero ajustada a nuestros tiempos, que nada tiene que ver evidentemente con las intenciones que tenía Melville cuando escribió esta pequeña joyita, es inevitable pensar en esos seres que nos acompañan en la vida en general que dicen no postrarse ante el poder establecido,  cuando en realidad son un poco caraduras:

“Es que no me he traído las gafas”, “Es que no llego”, “no se hacerlo”, “es que para estas cosas yo no valgo”, “hazlo tú , que tienes más gracia”… Hay millones de Bartleby’s entre nosotros que nos hacen la vida imposible, que nos hacen llevar pequeñas cargas día a día y que hacen que las vértebras de nuestra columna estén, cada vez, más cerca unas de las otras. Como Bartleby, no se niegan nunca a trabajar, pero se las apañan para que al final sea otro el que doble el lomo.

Una conversación me dio una idea genial para comentar este libro. “Bartleby el escribiente”, en realidad no es un gran libro, la historia es… normalita, pero tal vez tenga el mejor personaje en la historia de la literatura.

… Y por tanto no arderá cuando me vuelva loco y queme la librería más cercana a mi casa

Por cierto, hace unos meses, y por pura casualidad descubrimos una edición en Alfaguara de “Pierre o las ambigüedades”, totalmente disponible en librerías y a unos cuatro o cinco euros. Si alguien sabe algo que comente hasta que salga en Melibro.

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“Corazón congelado” de Janet Evanovich

corazonEn España no son excesivamente conocidas las aventuras del Stephanie Plum, o al menos no tienen excesivo éxito. Si tuvieran más resonancia seguro tendría más seguidores.  Esta heroina, algo torpe, protagoniza novelas policíacas donde el caso en si es lo de menos, donde lo importante es lo desternillante de las situaciones en las que la plum se encuentra.

Corazón congelado es un caso que requería poco esfuerzo. Ir a la casa de un viejete y arrebatarle del congelador un corazón humano. Ni más ni menos. Pero semejante tarea no llega en el mejor momento.  Problemas con su novio, el abuelete que es un tipo escurridizo, pese a ir en taca-tá, y que a Stephanie le ayuda un tipo llamado ” el porreta“- que se puede esperar de alguien apodado asi-, llevan al traste la operación. ¿Qué más le puede ocurrir?

Libro divertidísimo que lleva algunos años descatalogado. Uniliber

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“Un mundo feliz” de Aldous Huxley

mundoA principios de los años 60, Huxley decidió revisar la que fue su gran obra de juventud, “un mundo feliz“. En el prólogo ya nos dice que decidió no tocarla, si bien nos regaló un lúcido  prefacio. Acto seguido escribió “Retorno a un mundo feliz“-  yo lo leí de una edición descatalogada que había en la bibloteca de Meliana, Valencia, luego la reeditó espasa, y ahora vuelve a estar fuera de combate-. En este retorno ensaya sobre los mismos temas que novelizó en la primera obra. Muy interesante.

Un mundo feliz presenta un mundo perfecto, feliz. Algo puede no ser perfecto pero parecerlo, o que tu cerebro te diga que lo es. Aqui Dios es Henry Ford, el de los coches, si ese. En un mundo donde la tecnología es la biblia, es un pecado imperdonable que los estados no controlen a sus subditos. El pecado es la ineficacia a ese respecto. Las dictaduras lo son, pues la sensación de no ser libre es algo evidente. La eficacia llega cuando se le hace creer que son libres. El crimen perfecto es aquel que nadie se ha dado cuenta que ha sido cometido. Libertad como emblema publicitario.

Desconozco que pensaba Huxley en su época sobre la felicidad, sobre ese mundo feliz,  se le ve escéptico, y si sus posteriores experiencias con alucinógenos- “las puertas de la percepción“, edhasa,- le ayudaron  a cambiar esa visión.

Creo que en nuestro siglo XXI la felicidad radica en ser infeliz, forzar ser amonestado y recriminado- discriminado-, para poder ejercer una placentera e interminable queja. Ahí llegamos a un mundo feliz postmoderno.

Buceando por la red he visto que Ridley Scott piensa en hacer una versión cinematográfica. Ya veremos si eso es verdad

feliz

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“La hija del capitán” de Alexander Pushkin

En la literatura rusa siempre se aprecia una doble vertiente. Los partidarios de que Rusia se abriera a occidente, y los aislacionistas, que no querían saber nada de Europa. Yo pondría a Pushkin entre los primeros.

En la hija del capitán(1836), un joven soldado es mandado a la frontera del imperio ruso, donde cosacos, mongoles y demás “Bárbaros” amenzaban la estabilidad del imperio. Este, a falta de otras ocupaciones, se enamora de la hija del capitán de la guarnición. Pero el enemigo ataca y las zonas de fronteras son extremadamente débiles. Ahí él se da cuenta de como su querida patria trata a los suyos y a los que no lo son. Junto a la hija del capitán cae por sorpresa en una emboscaba de bandoleros apátridas, y son rescatados por los mismos que el zar considera enemigos. Se verá ahora en un brete: ayudar a escapar a estos enemigos so pena de ser acusado de traición, o ahora que sabe quienes son y donde están, apresarlos, a aquellos que salvaron a su amada

capitan

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“El misterio de la cripta embrujada” de Eduardo Mendoza

Mendoza abre con “el misterio de la cripta embrujada” una de las trilogías más divertidas que conozco.  La segunda parte es “el laberinto de las aceitunas” y la tercera “la aventura del tocador de señoras”.

Esta primera parte tiene mucho encanto. El protagonista de la historia es un loco que sale y entra del manicomio como pedro por su casa, que es un acérrimo seguidor de la pepsi cola y que tiene una hermana en el barrio chino de Barcelona. Las anécdotas y avatares que rodean al personaje son hilarantes,  y retrata a una Barcelona de finales de los 70, principios de los 80, desde la burguesía más ripipi a los barrios marginales.

Muy muy divertido. Con cierto ojo crítico.

Existe una película de principio de los 80, con José Sacristán. Recuerdo que no estaba demasiado lograda. Pero te echabas unas risas

mendoza

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“Nieve” de Maxence Fermine

nieve

Nieve es una obra breve en tamaño pero grande en contenido. Es la historia de un joven poeta japonés que un día partió en busca del poeta Soseki, el mayor maestro nipón en el arte del haiku. Su recorrido hasta él es una poesía en movimiento, con una constante: la blanca nieve.

Fermine nos regala una preciosa historia y algunos haikus- lo prefiero mil veces a “seda” de Baricco, la verdad, sin que tampoco sea ésta una mala novela-. Yo siempre recomiendo nieve; contiene ciertas imágenes líquidas imposibles de olvidar

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“El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, de Oliver Sacks

Con la descripción y el análisis de numerosos casos con los que se ha encontrado a lo largo de su carrera, cada cual más enigmático y descorazonador, Sacks pretende proporcionar las pautas de lo que considera una necesaria renovación de la neurología, y ya desde la primera página nos brinda la clave para entender su método: “me siento a la vez médico y naturalista; y me interesa en el mismo grado las enfermedades y las personas“. En su labor de médico, detectivesca y rastreadora, nunca analizará la enfermedad como algo aislado e independiente del paciente; y alejándose de la medicina tradicional, en la que el concepto de historial clínico deja a un lado al propio individuo que convive con la enfermedad, critica abiertamente esa carencia de la que adolece, con la intención de llevar a cabo un giro copernicano que sitúe al individuo, al sujeto, en el centro de la investigación. Rescatarlo del aislamiento que conlleva una medicina aséptica e impersonal y así recuperar valores médicos que la frialdad del siglo XX ha desechado como improcedentes, como algo de escasa relevancia para la nueva era de la pulcritud estadística.

Con esta premisa, narrará los casos de pacientes, casi todos con lesiones en el hemisferio derecho del cerebro, el más ‘primitivo’, con trastornos de todo tipo. Perder la noción de “izquierda”, dejar de tener certeza  de tu propio cuerpo, ser incapaz de recordar, etc., son sólo unos ejemplos, pero aquellos que los padecen se ven en la necesidad de construir una visión del mundo tan particular como aterradora.

En cada una de las historias que expone, no deja de asombrar el grado de implicación y complicidad que demuestra, posicionándose siempre con una actitud realista en la que no regala falsas esperanzas, pero haciendo gala en la misma medida de un envidiable optimismo en la consecución de mejoras palpables.

Creo que es un libro que realmente merece la pena, accesible para cualquier lector, que nos acerca a situaciones que van más allá de lo que, al menos,  mi imaginación puede alcanzar.

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“Historias del señor Keuner” de Bertolt Brecht

Bertolt Bretch debe su fama a sus piezas de teatro. Agunas de ellas son muy interesantes – terror y miseria en el tercer Reich- otras pues algo menos. Su teatro es un teatro que pretendía enseñar algo al espectador. En este volumen no se trata de ninguna pieza teatral. Brecht a partir de su personaje, el señor Keuner, o el señor K. nos intentar ilustrar a partir de aforismos o breves anécdotas de como es el ser humano y de las posibles soluciones de nuestras faltas.

Ateo, comunista, pesismista acerca de nuestra condición, obsesionado con la falta de justicia, interesado en la educación de las personas para evitar ciertos desmanes…; de todo ellos filosofa el señor Keuner, o K., como prefiráis.

La que más me gustó, hay muchas, es esta: el necio espera mucho de las cosas. El sabio habla poco.

Una vez el señor K. defendió a alguien que lo había calumniado. En su defensa, dijo el señor K., decir que nunca me calumnió a la cara.

Improvisaré una al estilo del libro.

- ¿Cuál es la mejor entrada posible para escribir en esta página web de reseñas y recomendaciones de libros?- preguntáronme

-Aquella que haga olvidar  la inmediatamente anterior

¡¡Ay si los tiburones fueran hombres!!

brecht

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“El código Da vinci” de Dan Brown

Hace cinco años, 2004,  salió un libro que amenazaba con destruir los cimientos de la iglesia católica. “El código da Vinci”. Con tal despliegue publicitario consiguió ser el libro más vendido durante al menos dos años. Hoy día no se vende ni un ejemplar en las librerías, pero ni uno – exagero-, y a quién le preguntas lo pone a caer de un burro, pero se lo leyó, creyendo leer una revelación divina.

El final, las últimas 200 páginas, no tiene mucho sentido. Lo curioso es que “Ángeles y demonios”, se publicó después pero parece tener más sentido si lo lees  antes.  La temática estuvo muy pero que muy de moda hace un tiempo, pero, ¿ qué nos cuesta leer algo más interesante, aunque sea novelado? “Qumran” de Eliette Abecassis recuerdo me gustó mucho, novela que habla de los famosos manuscritos del mar muerto, donde se hallan los secretos que Robert Langdon – el prota del código…- debía revelarnos y jamás hizo. Me temo que no hay tales secretos y que por eso no había nada  que contar.

Cuando la gente ya se despertaba del hechizo del fenónemo Dan Brown salió la película. No tuvo excesiva buena acogida. Pero ahora vuelven a la carga con “Ángeles y demonios“. Lo más reseñable es la aparición como protagonista femenina de Audrey Tautou. La prefiero en Amelie.

amelie

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“Desgracia” de J. M. Coetzee

desgraciaCoetzee, premio nobel de literatura en 2003, en “desgracia” escribe un libro que es como una muñeca rusa: tras una desgracia inicial, sale otra, y luego otra. Parece querer decir que el mundo, al menos el suyo, sudáfrica, es una pura desgracia.

El profesor universitario David Lurie, ya metido en la cincuentena, flirtea y acaba teniendo un affaire con una alumna suya. El hecho, relativamente común- discípulo y alumna-, lo conduce a la desgracia. Lo que todos hacen, o al menos quieren hacer, no es algo que esté en si mal. Lo malo es que salga a la luz, que la sociedad se presente como fiscal acusador- la sociedad se ve reflejada y proyecta su verguenza acusando a quién no fue prudente, simplemente es eso-.

Expulsado de ese mundo elitista y privilegiado irá a parar al campo con su hija, en un mundo pre civilizado por el que ya han pasado todas las violencias imaginables. La desgracia de este mundo, y suyo en particular no tiene  límite.

Es una novela que abre muchos frentes, deja al lector casi la responsabilidad de darles forma e interpretarlos. Es fácil de leer, pero coetzee se limita a describir un mundo moribundo, tu debes delimitar en que grado, y sobre todo, quién tiene las de perder y quién puede quejarse y quién no tiene ni esa posibilidad. La conclusión también  forma parte de nuestra responsabilidad.

Ya Houllebecq en “la posibilidad de una isla” cita a “desgracia” como una novela que refleja el culto desmedido a la juventud, donde ser viejo es una tara insalvable. Como dice el propio coetzee, lo cual me recordó a otro libro, sólo por el título, -Cormac McCarthy-, este no es país para viejos.

Recientemente ha sido llevada al cine, con John Malkovich.

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