Archivo de la categoría ‘Música’

“La Morsa Era Ringo, 101 Falsos Mitos Sobre Los Beatles” de Alan Clayson y Spencer Leigh

Pese a no ser un gran fan de los Beatles, debo reconocer que no pude resistirme ante la posibilidad de comprobar de primera mano si muchas de las historias que han rodeado siempre a la banda de Liverpool eran ciertas o no. Algo que sinceramente nunca me había llegado a plantear hasta toparme con este magnifico libro, lo cual no está de más reconocer.

Porque si bien es verdad que en muy pocas ocasiones damos las cosas por sentando, y más si uno es algo desconfiado, hay muchas otras veces que, guiados equivocadamente por la fuerte imagen que un grupo como los Beatles han tenido y tienen todavía, aceptamos muchas cosas como verídicas sin más, sin ni siquiera hacer un pequeño ejercicio de investigación o información.

Es precisamente por ello por lo que Alan Clayson y Spencer Leigh han pretendido, con este La Morsa Era Ringo, 101 Falsos Mitos Sobre Los Beatles (Lenoir Ediciones, 2005), desenmascarar de una vez por todas algunos de los muchos falsos mitos que han rodeado y acompañado la trayectoria de los Fab Four.

¿Actuaron los Beatles en todos los lugares del mundo?. ¿Fue a John Lennon al que se le ocurrió el nombre de los Beatles?. ¿Paul McCartney y Yoko Ono nunca se llevaron bien?. ¿Era Brian Epstein un mal manager?. ¿Realmente John Lennon era un pacifista?. ¿Eran los Beatles vegetarianos?.

Así, desmitificando una a una todas esas falsas historias, malas interpretaciones y algunas mentiras consentidas, los autores de este libro nos componen una fugaz imagen de los Beatles, ofreciendo un amplio abánico de matices y detalles que en cierto modo no sólo persiguen sacar a la luz la verdad, sino terminar de componer la propia historia de la banda.

Teniendo en mente esta perspectiva, La Morsa Era Ringo, 101 Falsos Mitos Sobre Los Beatles (Lenoir Ediciones, 2005) resulta un libro indispensable tanto para los incondicionales del cuarteto de Liverpool, como para aquellas mentes inquietas, ávidas de información y que se atreven a ir más allá, lejos de lo cotidiano, de las biografías prefabricadas y muchas veces consensuadas, huyendo sobre todo de las historias sensacionalistas de algunos críticos musicales.

Altamente recomendable.

La Morsa Era Ringo, 101 Falsos Mitos Sobre Los Beatles
(Lenoir Ediciones, 2005)

JAVIER BELMONTE

RESEÑA CEDIDA POR:

http://www.todaslasnovedades.es/


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“John Bonham. El rugido del oso” de Chris Welch y Geoff Nicholls

El 30º aniversario de la desaparición de John Henry ‘Bonzo’ Bonham se cumple en éste año que arrancamos, un año en el que nos vemos casi obligados a profundizar en los datos relacionados a su vida y muerte, reflexionar acerca de los inmejorables atributos musicales que el batería de los Zeppelin poseía o estudiar su técnica si manejamos las baquetas en alguna banda. Todo ello lo encontramos comprimido en el libro publicado por la editorial musical Lenoir, titulado John Bonham, El Rugido Del Oso (a la venta en librerías especializadas)

La edición cuenta con infinidades de sorpresas, entre ellas el prólogo, que cuenta con la opinión del desaparecido batería Alberto Madrid (Sôber, Savia) y una gran selección de fotografías que convierte éste tomo en uno de los ineludibles dentro del género biográfico de la música moderna. Y si, todo el mérito lo tiene llamarse John Bonham y haber tocado en una de las bandas legendarias del Rock, pero no debemos olvidar el gran trabajo de los autores (Chris Welch y Geoff Nicholls) y de una maquetación impecable por parte de la editorial Lenoir.
Chris Welch que mamó directamente en los ’70 de bandas como Rolling Stones, Jimmi Hendrix o Cream realizó críticas musicales por esos años, iniciando así su carrera como periodista musical alcanzando además la posición de editor de la prestigiosa revista Metal Hammer, se ha encargado de la parte biográfica, hablándonos de la primera etapa de su vida, desde su nacimiento “Cuando por fin salió, después de 26 horas de parto, los latidos de su corazón se habían detenido”.
Descubrimos también como el virtuoso de las baquetas comienza su aprendizaje con botes de café y cacerolas golpeadas con cubiertos, con tan solo cinco años, y como su madre adquirió ese instrumento tan deseado por John, una batería algo oxidada pero con la que pudo continuar su instrucción. También vemos como Joe Morello fue el primero al que vio tocando con las manos, (técnica que más tarde sorprendería a medio mundo) y un sin fin de anécdotas personales que vivió junto a la banda con la que conoció el éxito, Led Zeppelin.
Geoff Nichols sin embargo, músico, periodista y conferenciante, que ha dedicado su vida al mundo de las baterías, publicando incluso el aclamado Drum Book (Backbeat Books), el único libro que existe que cuenta la historia de la batería como instrumento musical, desmenuza a la perfección la técnica autodidacta de Bonzo, analizando su figura como músico. Asimismo su extremada fuerza a la hora de golpear el instrumento, el sonido que le hizo único, ser uno de los baterías más influyentes del siglo XX siguiendo a Buddy Rich, además de sus múltiples tipos de kits desde 1969 hasta 1980, y las 40 canciones en las que realmente Bonham destaca y se luce junto a sus compañeros de Led Zeppelin, son temas también incluidos en éste tomo.

De lectura rápida y cómoda para los más desconocedores en el ámbito músical a pesar de los tecnicismos utilizados (términos debidamente aclarados) que convierte John Bonham, El Rugido Del Oso en una de las guías básicas que ayudan a aclarar los secretos del músico. A tener en nuestras bibliotecas personales y en nuestras retinas.
VANESA

Lenoir Ediciones


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“Slipknot. El carnaval de las fieras” de Carlos Álvarez

“Slipknot. El carnaval de las fieras”. Si quieres comprar los discos pincha en el siguiente banner

Que sirvan estas palabras como un modesto homenaje al recientemente fallecido bajista Paul Grey. Slipknot” fueron la banda que partiendo del “numetal” dinamitaron este estilo que hizo furor en la segunda mitad de la decada de los 90′. Y lo hicieron desde dentro, llevándolo al extremo.

Su visceral, salvaje y extraordinario “Iowa” fue una rotunda patada en el culo a una escena mediocre, conformista, reiterativa y espantosamente rígida, y significó para esta movida, si bien en menor medida, lo mismo que significó el “Nevermind” para las bandas de Hardrock de Los Angeles y los grupos de “Hair metal”.

“Slipknot” ayudó a cavar la tumba de uno de los movimientos menos creativos de la historia del metal. EL grupo de Des Moines ya había sacudido la escena musical con su anterior obra, el homónimo “Slipknot”, y es sintomático que hasta en España se les dedicase el presente libro. Después nada volvió a ser lo mismo y la banda de los enmascarados ofreció otros dos CD’S y un directo irregulares. La simpatía que siento por “Volumen 3: The subliminal verses” se torna en cierto desinterés en el excesivamente convencional “All hope is gone”. Pero estaba claro, al menos para muchos, que sus mejores y más cafres tiempos habían quedado atrás.

Por eso, este estupendo y breve libro es de lo más adecuado para conocer esos años y todo el caos que generaron, haciendo honor a su discurso ( o antidiscurso ) de odio extremo, rechazo a la sociedad, misantropía y nihilismo ( recuérdese “People=Shit”).

Hay que reconocer que Carlos Álvarez era el hombre idóneo para este trabajo, y su obra posee tanta pasión como sano escepticismo, tanto sentido del humor y de la ironía como inteligencia y mala leche – memorable su: “claro que son(Slipknot) violentos“. La polémica sobre las consecuencias morales de ello tiene una respuesta, sin embargo, abierta a interpretaciones. Que es esta: ¿ y qué?. Cualquiera que entienda de esto y de la banda sabe a qué se refiere -.

Hay muchas anécdotas estupendas y es un perfecto complemento para los seguidores de una banda cuyo futuro está por desgracia en el aire. Todos sus fans sabíamos de la importancia de Grey en el entramado del grupo. Junto al excepcional batería Joey Jordison, el bajista, conocido como “Balls” era el cerebro musical por encima de Corey Taylor o del otro fundador, Shawn Crahan. A parte de la perdida humana, su ausencia se va a notar mucho en este sentido.

Hace poco también falleció Ronnie James “Dio” (“Black Sabbath”, “Rainbow”…). Como bien afirma un amigo mío en un sms: “Primero “Dio”, ahora el bass de “Slipknot”. Dios quiere formar una banda de Rock”. No cabe duda que, lamentablemente, ha elegido al bajista adecuado

9 ( 28-05-2010 )

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“Nirvana” de Jordi Bianciotto

En 2011 hará 20 años desde que el enérgico “Nevermind” fue un bombazo comercial, una de las mayores patadas en el culo que el Rock ha dado a un sistema autocomplaciente y dormido, el mismo de hoy día.

Eran otros tiempos y el éxito de Nirvana puso el nombre de Seattle en las mentes de las masas sin criterio, cuando la escena musical de la ciudad ya había llamado la atención de los aficinados a este tipo de sonidos, música que ya había dado incluso otros “hits” comerciales, sin llegar a las cifras de ventas del trío liderado por el añorado Kurt Cobain.

A una serie de bandas que tenían en común hacer una música violenta e inconformista, lejos de las corrientes mayoritarias del momento, y por proceder de la misma zona, se las etiquetó como “grunge”, (otra manera de encasillar y compartimentar) cuando cada una de ellas era un mundo y no tenían mucho que ver entre si.

La crítica, tan oportunista, – y “auténtica” – adoptó casi en exclusiva a algunas de estas bandas en detrimento de otras. Leer hoy día los insultos y descalificaciones que recibieron “Pearl Jam”, “Alice in chains” o “Soundgarden“, causan una mezcla de risa y vergüenza ajena, y asco al mismo tiempo( hasta se hicieron ese tipo de comentarios despectivos hacia seguidores de esos grupos). Por ejemplo, es muy muy fuerte que “Alice in chains” fueran tachados de machistas por hacer solos de guitarra, solos nada exhibicionistas y al servicio de la canción, caso de la fabulosa “Grind”, a cargo de Jerry Cantrell. Esto lo leí hace poco y me descoloca tanta estupidez.

Muchos de estos críticos, creadores de opinión con complejos de minigurús, siguen dando la lata actualmente y tras su apariencia de alternativos se suelen esconder unos tipos aburguesados que viven mucho mejor que algunos de los que se burlan desde sus patéticas atalayas. He tenido la mala suerte de conocer a alguno de estos fieras que perdonan la vida a los aficionados medios y uno piensa que el desprecio que sentía Cobain por el periodismo sensacionalista que violaba su privacidad también lo sentía por este tipo de críticos. Testimonios hay al respecto.

Ya en vida Cobain y su grupo fueron objeto de varios libros, al igual que su mujer, la popular trepa vampira, repugnante famoseta Courtney Love, la líder del grupo “Hole”. Varios de esos libros se centraban en la atormentada pareja como el de Lucía Etxebarría o el de Poppy Z. Brite ( éste inédito en España, of course)

Este libro está escrito con la defunción de Cobain reciente. 1995. Oportunismo y sinceridad entremezclados. No es un gran libro y no profundiza en exceso en la carismtática, contradictoria y compleja personalidad del cantante. Viniendo de quien viene, sería harto complicado, casi imposible, esperar lo contrario.

Nirvana, al ser influidos y estar bajo el mecenazgo de los estupendos “Melvins”, “Sonic Youth” o “The Pixies“- el grupo más sobrevalorado del planeta-, tuvieron el reconocimiento de la crítica que aquí si supo ver que, sin crear estrictamente nada nuevo, los de Seattle desarrollaron su propia personalidad y su propio discurso, además de una corta carrera casi ejemplar.

Ideal para el seguidor que nunca ha leído nada sobre “Nirvana”. La vida de Cobain es tan jugosa, que si se descarta el amarillismo que tanto le acosó en vida, es difícil hacer un mal libro sobre su persona y su grupo. Aqui además se incluyen las letras traducidas de sus 3 LP’s: “Bleach”,”Nevermind” y el incendiario “In utero”.

Pertenecieran o no a un movimiento, las bandas de Seattle, junto a otros grupos de otras ciudades, como “Primus”, “Smashing Pumpkins” o “Jane’s addiction“, revolucionaron el Rock, la última “revolución”.

En esta música, aparte de las que acontecen en el underground y como toda música libre y al margen del sistema que aún da beneficios y que acabó siendo domesticada y banalizada por los medios, Cobain se convirtió en carne de consumo, y su suicidio acentuó este hecho: no deberían haber visto la luz esas cajas de maquetas o esas camisetas conmemorativas que lo tratan de martir o ángel caído. Su grupo, como no, dió lugar a imitaciones tan baratas como los británicos “Bush ( ¡ todo lo que lleva ese nombre es espantoso!). A “Pearl Jam”, que desde el principio eran admirados por gente como Neil Young, les fue peor: “Seven Mary Three”, “Cold” o “Creed”, bandas que imitaban sobre todo la voz de Eddie Vedder. Incluso el grupo paralelo de Corey Taylor, el “Frontman” de “Slipknot”. Esta perdida de papeles de Taylor está afectando incluso a la metalera banda de los 9 enmascarados.

El mito de Kurt Cobain ha dado pie a interesantes e irregulares documentales, como “Kurt Cobain”, “About a son” de D. J. Schnack, o “Kurt & Courtney” de Nick Broomfield, que aqui alguien con pocas neuronas tituló “¿Quién mató a Kurt Cobain?”, asi como films de ficción como el desigual, a veces fascinante, a veces plomizo “Last Days” de Gus Van Sant, con un clavado Michael Pitt en el rol de Blake, claro alter ego del líder de Nirvana. Lástima que Van Sant no llegase a las últimas consecuencias y se agarrase a asideros tan convencionales como los invitados que tiene en casa Blake/Cobain. Así su aproximación a la soledad, la locura y la ira no fue tan radical como prometía y dio lugar a una película gélida punteada de grandes escenas (la canción que canta Pitt es 100% Nirvana)

Domesticar. Fagocitar. ¿Hubiese caído el rubio cantante  y guitarrista en esto? Lo dudo. Pero nunca lo sabremos. Kris Novoselic y Dave Grohl sí que no parecen esos jóvenes músicos enérgicos y llenos de mala leche de antaño. Al bajista me costó reconocerlo en un documental televisivo sobre “Nevermind” y el grupo, tan famoso como prestigioso, que tiene Grohl, “Foo fighters” me parecen tan convencionales como inofensivos. Respetables, vale, pero ya no es lo mismo. Yo creo que Grohl ha dado lo mejor de si tras la batería y sólo vuelve a ser el que era cuando toca ese instrumento. Sus esplendidos trabajos en el “Songs for the deaf” de “Queens os the stone age” ( no en vano el mejor trabajo de los de Joshua Homme, alguien que siempre ha seguido el camino correcto), “White teeth” de Nin o en el debút de “Them crooked vultures” así lo atestiguan.

Recientemente ha colaborado en el CD de Slash. Leyendo el libro de Bianciotto uno comprueba la cantidad de ataques, la mayoría bien justificados, que los de Seattle dedicaron a “Guns n’ roses”, y si bien uno defiende al combo de Axl Rose, con todos los defectos que tenían y siguen teniendo, esta colaboración puede verse como un cese de hostilidades tardío, lo cual también me parece algo triste.

Claro que fue peor lo de Jason Everman,( guitarrista de la época de “Bleach“( por aquellos años “Nirvana” eran 4) Dejó este grupo y posteriormente dejó “Soundgarden” (que vuelven). ¿Para cuándo “Screaming trees”?Aunque casi todo lo hace Mark Lanegan, amigo de Cobain y de Staley) que ¡ se alistó en el ejercito !. Punkis ayer, multimillonarios aburridos hoy. O algo peor

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Ian Curtis y Joy Division

Vida de Ian Curtis y Joy División” -”Touching from the distance“-  es la biografía del mítico líder de la banda de música “Joy division“, biografía escrita por Deborah Curtis, esposa de Ian, y editado por la editorial METROPOLITAN.

Ian vivía en Macclesfield, una ciudad no muy alejada de Manchester, una urbe gris, que detestaba profundamente hasta la depresión. Se ganaba la vida en una oficina de empleo, pero estaba claro que no era lo que más feliz le hacía. La musica sí.
Tras algún que otro nombre para la banda, en 1977 toman el de “Warsaw”. En 1978 lo  cambian por el definitivo “Joy division“, en relación a la división de mujeres judías utilizadas como esclavas sexuales en los campos de concentración nazis.
Este libro narra la historia de Ian Curtis, su caminar en el mundo de la música, sus éxitos, sus conciertos, sus giras, su entrada en el sello Factory de la mano del mítico Tony Wilson – ver el film “24 hour party people-, que como dato apuntar que firmó el contrato con su sangre. Todo un momentazo. Un relato de felicidad musical pero de desgarro emocional, un retrato de un genio que no acababa de sentirse bien. sus problemas de epilepsia, agravados por el alcohol y por el ritmo de los conciertos que le exigían gran esfuerzo. La depresión que le producía Macclesfield. El querer abandonarlo todo y no saber por donde empezar.
El doble desgarro viene por la voz que lo cuenta todo, Debbie, Deborah Curtis, la mujer de Ian. Mujer que se vió triplemente abandonada, por la música, por su marido que se fue con otra mujer y finalmente  cuando el matrimonio se marchitaba irremediablemente, por el suicidio de Ian, dejándola sola al cuidado  de la hija de ambos, Natalie.
Tras su muerte nace logicamente el mito. El resto de los componentes de “Joy División” formaron otra banda mítica, “New Order”.

Este libro fue llevado al cine bajo el título de “Control“, en 2007, film dirigido por Anton Corbijn.
Tanto el libro como la película son muy entretenidas e interesantes, – e instructivas, pues es una oportunidad para ver como la vida en la inglaterra de finales de los 70′- desde público entendido “hasta para alguien poco ducho” como yo, más versado en libros que en música, que ciertamente te dejan de ganar de escuchar canciones de la época y de toda aquella movida, de saber algo más.

Al final del libro hay un listado con los todos los conciertos de la banda, asi como las letras de todas las canciones y lo mismo con las canciones inéditas

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“Metal XXI” de Luis A. Abad y Carlos Álvarez

Mito e industria cultural, otro libro de Luis Ángel AbadEl panorama Rock en España, especialmente el de las vertientes más duras, es desolador en los medios de comunicación generales. Comparado con el resto de occidente, y salvo Barcelona, esto es el cuarto mundo-  y Valencia el quinto o el sexto-

¿Cómo puede ser que nunca haya habido un buen programa de Rock en nuestras patéticas televisiones?¿Qué editorialmente, y salvo algunas excepciones, apenas haya libros dignos sobre este mundillo?¿Cómo demonios, por fin un periodista español publica por primera vez un libro sobre Black Sabbath? ¡Black Sabbath!¡Qué debutaron en 1969!¡La banda clave del metal moderno – más por Iommi que por Ozzy- que tanto ha influido a miles- y esto no es una exageración- y miles de bandas!. Claro que si uno ve el nivel medio de la crítica musical española- arrogante y con un ridículo afán de superioridad- o las tonterías eternas que se dicen sobre este tipo de música, uno lo entiende mejor. Al menos, por muchas bajadas de pantalones, el rock no termina de perder su genuino valor contracultural, aunque para eso haya que irse a las movidas más underground.

Buscando algo decente que reseñar sobre el tema y llenar esta web de “bichos raros”, me he ido a este libro, un buen repaso por el metal de los 90′, con prólogo del gran Dino CazaresFear Factory, Divine Heresy, Asesino, Brujería- ¡publicado en el 2000!.

Carlos Álvarez, más conocido como Charly Glamour, y autor posteriormente de un pequeño y potente libro sobre “Slipknot“, afirmaba por entonces y muy inteligentemente ( superadas ya las guerras tribales, tipo Punks contra Heavy’s, tan propias de los 80′, guerras civilizadas que solían acabar a hostia limpia) que se había producido una división entre Heavy’s – los más clasicotes y reaccionarios- y metaleros – más abiertos, más aperturistas, más dados a escuchar otro tipo de música, pero también más radicales-. Puede que en el 2010, las fronteras sean cada vez más difusas y, obviamente pueden gustar – o no- las dos cosas, pero esta distinción existe – apunte egocéntrico- y yo mismo soy un ejemplo de ello.

Este es un libro no sólo para los que escuchamos a “Slayer” o “Motorhead“, sino sobre todo para los que flipamos con “Nine inch nails”, “Ministry”, “Melvins”, “White Zombie”, “Napalm Death” o “Tool”, que con el heavy típico ¿desfasado? de “Iron Maiden”, “Manowar” o “Primal Fear“. Los que vomitamos sobre Bon Jovi, vamos.

Claro, el libro está ya superado y más en este mundillo donde todo va tan deprisa. Para hacerse una idea, “Pantera” aún seguían en pie, “Tool” no habían publicado el gran y polémico “Lateralus“, y  “Perfect Circle” se disponían a debutar, por poner tres ejemplos, y se echan en falta nombres- ¿no merecen estar “Kyuss“?- y sobran algunos y hay cierta pedantería – los artículos de Luis A. Abad( la imagen de la portada es de otro libro de él: “Mito e industria cultural) eran tan recomendables como agotadores- pero es un buen libro que ofrece una visión casi intelectual, inteligente y muy rica en sus diferentes vertientes de este mundo, un mundo que es como una bestia insobornable que muta de miles de maneras distintas y que nunca muere, pese a sucumbir al vil dinero o que ayer muchos de sus seguidores fumaran porros escuchando esta música y hoy renieguen de todo ello y voten conservador.

Como bien dicen al final sus autores, “debajo de donde tantos creyeron ver sólo depravación, ruido, violencia y estupidez, se escondía una postura elemental de sinceridad moral, diálogo límite y enriquecimiento práctico”. Esto es también una actitud, una actitud insobornable ante la vida y el mediocre sistema en el que nos ha tocado vivir, y que por muchos idiotas lo nieguen, es perfectamente compatible con leer a Nietzsche, a Yourcenar, a Baudelaire, a Bulgakov y a todos los grandes escritores del mundo.

Hoy el paisaje metalero, pese a la creciente sensación de “deja vu”, sigue siendo fertil y la década ha sido buena gracias a combos como “Neurosis”, “Mastodon”, “Dillinger scape plan” – ¡qué banda tan grande!-, “Queens of the Stone Age”, “Isis”, “Gojira” o “The mars volta”( claro que algunas de estas bandas no son estrictamente “Metal”, pero se engloban perfectamente en la mirada abierta del libro) y Metallica, ¡Por fin!, hicieron un gran trabajo en 2008 tras 157 años sin hacerlo; y hace poco volvieron “Alice in Chains”, una de las mejores bandas de los 90′. ¿Qué pintan aqui? Lo menciono sólo para chinchar a sus detractores que entendieron “Dirt” o “Jar of flies” al revés.

El mejor elogio que le puedo hacer al libro es que gracias a él descubrí música que ni siquiera sabía que existía- “Botch“, “Fantomas” y su segundo LP, o “Today is the day”, de lo más enfermizo que he oído en mi vida. Por cierto, ¿Qué ha sido de Steve Austin?-. Hay dos ausencias significativas: No hay Black -¿por qué?- y ni una banda de aqui, algo totalmente normal. Diez años después, la cosa sólo se ha animado un poco

Un triste apunte final. La editorial, Avantpress, tenía anunciado unlibro sobre Korn, los reyes del Nu Metal, y Álvarez iba a publicar otro sobre el polifacético, genial, demasiado prolífico, excepcional y a veces mediocre, ultraviolento y en ocasiones sensible, Mike Patton, uno de los escasos cantantes del mundo capaz de gritar “death” o colaborar con Mark Lanegan y hacerlo bien, de una manera muy personal, una de las voces más influyentes de los últimos tiempos y a la vez parte importante de este libro. ¿Qué pasó? No se publicaron, que yo sepa. El soplo de aire fresco que prometían no llegó y aqui sigue habiendo un importante vacío editorial sobre el tema

MASSIMO DUOMO

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“Bird, el triunfo de Charlie Parker” de Gary Giddins

Hay una época en el siglo XX que marcó un hito en él. Los años 20. Se podría decir (y se dice) que el siglo XX empezó en ellos. Una auténtica explosión de ideas, pensamientos y genios surgieron de esta época y uno de esos fue Charlie Parker, y a partir de él, el jazz tuvo su punto de inflexión.

Gary Giddins ha sabido mostrar este sentimiento jazzístico de la época con este gran intérprete, con una publicación tan válida para músicos como para aficionados a esta música que no han visto nunca una partitura. Sencillamente genial.

Charlie Parker, un genio entre genios que vivió torturado por las drogas y que a pesar de ello supo extraer de su interior lo mejor de sí mismo, canalizarlo a través de un saxofón ( ya sea Selmer, King, o de plástico) y hacer las mejores interpretaciones de la época. Pese a todas sus penurias, se interesó por la música y la composición, un hombre con inquietudes y con un sentido del humor que hasta el más famoso de los cómicos envidiaría.

Genios de la talla de Gillespie o Davies tuvieron la suerte de tocar con él y compartir su vida musical con él. El futuro les consagró como grandes intérpretes y referentes en el mundo del Jazz. Charlie tuvo algo que ver.

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