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“Metal extremo. 30 años de oscuridad ( 1981-1011 )” Salva Rubio
A estas alturas está claro que, pese a que sus fronteras no estén definidas, el Heavy Metal y el Metal son algo distinto, y dentro de éste, para algunos, o como algo completamente diferente, para otros, pese a que sus fronteras vuelven a estar diluidas, existe el Metal Extremo, el conjunto de varios subestilos que como dice el autor de este libro se caracterizan por “la destrucción consciente de cualquier frontera musical, incluso las que el propio Metal Extremo pudiese levantar”.
Se trata no sólo de la música más “violenta” que existe sino también una de las más ricas y desprejuiciadas y cabría decir que incomprendidas, algo que que al Metal extremo no podría importarle menos. Una música sobre la que se tienen muchos prejuicios ignorantes, que está, generalmente, mal vista y que hasta ha sufrido las persecuciones y censuras de rigor, lo que no ha impedido que se propagase por todo el mundo como un virus indestructible y siempre dispuesto a mutar de las maneras más insospechadas.
Estamos hablando de música de verdad tocada por músicos de verdad a los que, salvo algunas excepciones y generalmente cuando abandonan el extremismo, las ventas y las radiofórmulas no podrían importarles menos. Una música además rechazada porque es la que más incita a pensar por uno mismo, algo que este mundo tan homogeneizado y conservador no tolera.
Que este tremendo y riguroso libro haya sido publicado en un país como España roza lo paranormal. Ignoro si su autor es un superhéroe oscuro o algo por el estilo, pero si hay un país de occidente donde, al contrario de Estados Unidos, Alemania, Escandinavia o Reino Unido, no sólo el Metal Extremo sino el Rock en general, con todas las excepciones que las hay, es rechazado más de lo normal, es éste, no en vano uno de los más incultos del primer mundo. En cuestiones de Rock y Metal España es cuarto mundistas y en la ciudad donde vivo sexto mundista, por lo menos.
Lo que empezó como una tesis doctoral en la Universidad se ha convertido en este ambicioso, hermosamente desmesurado libro de cerca de 600 páginas, donde salen más de 1000 bandas de más de 50 países distintos, incluidas algunas de lugares tan exóticos como Malasia, Malta, Corea del Sur, Sudáfrica o Islas Feroe.
No es un libro de anécdotas, ni un libro de críticas, ni una enciclopedia exhaustiva del metal extremo, aunque tiene un poco de los dos primeros y bastante del tercero. Es una historia del metal extremo desde sus pioneros hasta la gloriosa época actual, repasando el auge, caída y resurección de sus diversos y muy diferente estilos.
Un trabajo apasinado y apasionante, aunque escrito con sobriedad y hasta con sutileza, culto, inteligente, que demuestra las varias disciplinas por las que se mueve el autor ( a parte de guionista y miembro de una banda ha hecho alguna exposición de retratos si he leído bien en Internet ), que desmonta no pocos tópicos y hace una inmensa reivindicación de una música como pocas:
-Los pioneros ( “Celtic frost”, “Hellhammer”, “Bathory”, etc…)
- El Trash ( “Slayer”, “Pantera”, “Anthrax”, “Forbidden”, etc…)
- El Death ( “Morbid Angel”, “Dark Angel”, “Deicide”, “Suffocation”, etc…)
- El Black ( “Mayhem”, “Dark throne”, “Inmortal”, “Emperor”,…)
- El Metal Industrial ( “Fear Factory”, “Godflesh”, “Red Harvest”, etc…)
- El Grindcore ( “Napalm Death” – por supuesto -, “Brutal Truth”, “Brujería”, “Nasum”, etc…)
- El Goregrind ( “Carcass”, “Xysma”, “Haemorraghe”, etc…)
- El Doom – capítulo que en el mundillo va acrear polémica – ( “My Dying Bride”, “Anathema” 0 “Cathedral”, pero no “Melvins” o “Saint Vitus” a los que Rubio define como Rock Pesado Stoner, lo que rompe muchos dogmas. El autor se inclina a considerar Metal Extremo a los que tienen componente góticos )
- El Folk Metal ( “Isengard”, “Storm”, “Kampfar”..)

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“Trapos sucios. La autobiografía de Mötley Crüe”
Mötley Crüe lava sus “trapos sucios” en público
Hace 10 años se publicó la autobiografía de Mötley Crüe, un libro que supuso un punto de inflexión en el género. La banda más salvaje del rock & roll dio el pistoletazo de salida a la avalancha de memorias de los chicos malos que ha dado el rock, como Keith Richards (Rolling Stones), Slash (Guns N’ Roses, Velvet Revolver) u Ozzy Osbourne (Black Sabbath, Ozzy), por citar sólo los que han sido traducidos a nuestro idioma. Y, como suele ocurrir, ninguno supera al original. Al menos en lo que a excesos se refiere, en este caso. Ninguna banda ha personificado tan fielmente el lema Sexo, drogas y rock & roll como el cuarteto de Los Ángeles, lo que sorprenderá al lector no amante del rock que los cuatro aún siguienran vivos y sanos para escribir, con la ayuda del periodista de The New York Times Neil Strauss, Los trapos sucios (The Dirt, Regan Books, 2001. En España, publicado por Es Pop Ediciones en 2008).
Giras mundiales, actrices porno, discos de oro y platino, cantidades industriales de alcohol, amistad, peleas, estancias en la cárcel, modelos, accidentes mortales, ocultismo, motos y jets privados, sobredosis repetidas, idas y vueltas de miembros, cuero, laca, maquillaje y rock & roll. Todo esto y más encontramos en Los trapos sucios, la historia de cuatro ratas de alcantarilla que soñaban con tener una banda famosa, y casi mueren en el intento. Cada miembro escribe sus propios capítulos, desde su punto de vista y ordenados cronológicamente, por los que repasan todas las etapa de Mötley Crüe: sus duros comienzos, en los que tenían que robar comida en los supermercados para sobrevivir (el alcohol, no era “una cuestión de orgullo”), y vivían en una casa sin muebles, con sólo un horno que había que encender mucho antes para aniquilar las cucarachas que vivían dentro; su ascenso a la fama, cuando empezaron a llenar varias noches seguidas el Whisky Go Go, la sala de conciertos más importante de L.A. en aquella época, su contrato discográfico que, como toda banda de rock que se precie, no pudieron grabar en condiciones porque se liquidaron el adelanto en dos días; su vida en el estrellato tras la publicación de sus primeros álbumes. Los capítulos más jugosos van desde antes de publicar su primer disco, Too Fast for love (1982), a 1989, con la rehabilitación de los cuatro músicos y la posterior publicación de Dr. Feelgood (1989), su último gran disco, y que fue nº1 en EEUU. Durante esta época, los angelinos vendieron 40 millones de discos, y giraron por medio mundo. Hay historias tronchantes, como la que vivieron con Ozzy Osbourne en un restaurante, hormiguero y billete para esnifar de por medio. También resultan de interés las del proceso creativo de la música, pero sin duda son las relacionadas con sus excesos las más llamativas, como la de la doble sobredosis por heroína de Nikki Sixx en casa de Slash, en la que el corazón del bajista estuvo dos minutos sin latir, y milagrosamente volvió a la vida… para regresar al hospital al día siguiente por el mismo motivo. Lo del bajista y líder del grupo es caso aparte. Su vida da para, más que un libro, una trilogía. En el libro se incluyen hasta las cartas que Tommy Lee, el más simpático y el que se muestra más abierto, mandaba a su entonces esposa Pamela Anderson desde prisión, donde pasó 6 meses por maltratarla (aún no había colgado en internet el vídeo de su noche de bodas). Además del callado guitarrista Mick Mars, que siempre, incluido en este libro, parece fuera de lugar, y Vince Neil, que parece a la defensiva durante las 480 páginas, también participan John Corabi, sustituto del rubio vocalista entre 1992 y 1997, y los representantes en su época dorada Doug Thaler y Doc McGhee.

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“La música clásica:101 preguntas fundamentales” de Annete Kreutziger-Herr y Winfired Bönig
Hay momentos en la vida de un músico en los que te tienes que enfrentar a la parte “no-música” de la humanidad. La vida de un mundo es extraña. En primer lugar, el resto de los mortales te trata con un mezcla de admiración-noadmiración sólo detectable por aquellos que saben distinguir una corchea de una fusa, y por otra parte, a veces te resulta difícil entender que hay personas en el mundo que no entienden de lo que les estás hablando. Y la culpa es nuestra (de los músicos) hemos vivido toda la vida con palabras como scherzando, ritardando, spicatto, stacatto, allegro, andante, semitono, cuartas aumentadas, tonalidad, modalidad, dinámica, compás, tempo, bombardino, saxofón soprano, requinto, marimba, fliscorno, da capo, coda… y un montón de chistes y juegos de palabras solo aptos para iniciados en la materia. Claro, es un lenguaje que se ha adquirido tan profundamente que cuando un no-músico nos escucha, o bien nos admira, o bien nos detesta (yo haría lo segundo, la verdad).
Esta reflexión,
Se ve que allá por el 2009, los autores también se la hicieron y decidieron traducir el complejo y distinto lenguaje que rodea a la música a un lenguaje más asequible y tuvieron un resultado excelente. Pero por dos razones, no por una.
Me explico. A menudo, hay gente que se interesa por tu labor y que tiene inquietudes sobre tu trabajo y te preguntan por cosas relacionadas con la música. Evidentemente, hay muchas que un músico de a pie (como es el caso) sabe responder pero hay otras muchas que somos incapaces de dar una respuesta clara, es decir, sabemos el cómo pero no el por qué y viceversa. Entonces la frustración es bilateral. Uno se queda sin recibir la respuesta y el otro sin saber darla.
Esa es la segunda razón por la que este libro es genial. Es tan apto para músicos como para no-músicos. Los no-músicos podrán saber más sobre música clásica (por fin sabrán por que es necesario un director de orquesta y el por qué de la disposición de los instrumentos en ella) y los músicos además de aprender siempre algo más sobre su oficio, aprenderán a explicarlo.
¡Bien ejecutado!
Share“Sepultura” Francesc Xavier Cervantes
Aparte de los clásicos “Metallica”, es imposible encontrar, hoy en día en este país, un libro dedicado a un sólo grupo de Metal extremo o similares. Una de las escasas excepciones fue este trabajo, editado por La Maáscara, firmado por un hombre de la revista “Rock de lux” ( y se nota, para bien o para mal ), que habla de los brasileños “Sepultura“.
Está escrito en 1994, cuando la aún joven banda ya llevaba cinco discos y con la publicación aún reciente, de su excelente “Chaos A. D. ” en el que dieron un coherente giro a su sonido. “Sepultura” eran una banda grandiosa que estaba renovando el Metal sin perder la radicalidad, mostrando una sana apertura, al contrario que los de James Hetfield, y su leyenda se vió reforzada posteriormente con el revolucionario “Roots”, que puso este mundo, y el del Rock en general, patas arriba. En él hasta colaboraba Carlinhos Brown.
Todos auguraban una carrera imparable, pero por desgracia, poco después, su líder, Max Cavalera, abandonó la formación y todo quedó en nada. A parte de tragedias como las de Pete Steele de los infravalorados “Type O negative”, compañeros de sello de Sepultura por entonces ( cuando “Roadrunner” era algo grande y nada parecía señalar que acabaran realizando todo lo que han acabado haciendo ) esto es lo peor que le ha pasado al Metal o a la música violenta. Porque “Sepultura” se convirtió en una banda simplona y los mediocres “Soul Fly” de Max, muchos lo ven como uno de los pilares del detestado “Nu-metal”, otros como una banda de Metal tribal y muchos lo ven como algo mucho peor. Pero no todo es negativo, claro. El último de Sepultura, “A-lex”, basado en la famosa novela de Anthony Burguess, “La naranja mecánica“, tiene momentos interesantes y Soul Fly, han vuelto a los orígenes y parecen haber recuperado lo que perdieron, pero nada se puede comparar a “Arise” o “Beneath the remains“, que es en lo que se centra Cervantes en este potente librito.
Uno de los mejores grupos de Trash/ Death que supo romper con estas etiquetas y expandirlas sin dejar de ser una genuina máquina ultraviolenta. Cervantes narra su historia, sus influencias, sus inicios en el brasil ochentero y su imparable ascenso, y lo hace a la vez que retrata el mundillo meyálico de los primeros 90′ cuando muchas bandas armaban sus pequeñas revoluciones sonoras como las del sello inglés “Earache“, hoy en profunda decadencia. Algunas de esas bandas, como “Fear Factory” o especialmente los insobornables “Napalm Death” ( su último disco es extraordinario ) siguen en buena forma.
Cervantes retrata este mundillo con agilidad, soltura e incluso amor, y factura un libro excelente, ideal para todo seguidor de los “Sepultura” clásicos. El único pero serio es su insistencia en que la influencia básica de “Chaos A. D. ” fueron los salvajes “Ministry” industriales del gamberro de Al Jourgensen. Muchos otros críticos han señalado a “Helmet” como los que realmente marcaron a Cavalera y cía. Escúchese “Refuse/Resist” o “Territory” junto a cualquiera de los temas representativos de los autores de “Betty” o “Aftertaste” y se saldrá de dudas: el mismo sonido directo y conciso, las guitarras contundentes, depuradas, más ásperas, lejos del anterior barroquismo descriptivo de los de Belo Horizonte. “Ministry” puede que estén ahí pero de una manera solapada. Con infliencias claras o no, “Sepultura” eran algo muy personal.
En la misma colección, Cervantes, realizó un recomendable libro sobre “Red Hot Chilli Peppers”, cuando éstos eran los Peppers de verdad.
“Slash. Autobiografía” Slash y Anthony Bozza
Últimamente se han puesto de moda las autobiografías de estrellas del rock, y por fín van llegando con cierto retraso a nuestro país. ¿Qué credibilidad tienen ? Teniendo en cuenta que la mayoría se han pasado buena parte de su vida en estado “alternativo” gracias a todo tipo de alegres sustancias, habrá de todo. Pero la de Slash, el guitarrista de los legendarios “Guns ‘n Roses “, hoy en “Velvet Revolver” y triunfando con un CD en s olitario que ha grabado con diversos cantantes, es muy convincente.
Hay unos pocos comentarios inexactos como cuando afirma que que tuvieron un encontronazo con sus teloneros “Faith no more” y que éstos se separaron al poco tiempo. Lo primero ocurrió en 1992 y los de San Francisco no se separaron hasta 1998 ó 99, y Duff McKagan, el bajista de “Guns…” y “Velvet….” decía hace poco en una entrevista, riéndose, que él recordaba muchas cosas de manera muy diferente, pero que todo era cuestión de perpectivas. Sea como sea, este libro es un libro potente, casi redondo y fácilmente disfrutable.
A los “Guns…” algunos les metieron, erróneamente, en la escena del “Hair metal” de Los Angeles que hacían furor en los 80′ ( ya puestos, ¿qué tenían de metal estos grupos ? ), una escena que el grupo de Axl odiaba con toda su alma, y aqui hay constancia de ello. Lo suyo, al menos en principio, era un hardrock con tintes punks y metálicos y su irrupción en la escena musical con su mítico “Appetite for destruction” fue devastadora, volviendo a poner este tipo de música en primera plana.
Este libro es, entre otras cosas, la crónica de cómo “la banda más peligrosa del mundo” se fue convirtiendo progresivamente, de la mano del megalómano Axl y contra el parecer del resto de la banda, en un gigantesco producto comercial casi apto para todos los públicos. Lo controlaba todo, desde el sonido de la banda, a su estrafalaria formación en directo con coristas incluidas, y a esos ridículos y grandilocuentes videoclips ( “Estranged” o el de la gran “November rain”, con el que la cursilería alcanzó cotas inexploradas hasta entonces. Cuenta Slash que el de la versión de ” Since I don’t have you “ iba por el mismo camino, pero no fue así porque se metió por medio el actor Gary Oldman ), pasando por los constantes cambios de miembros, o la falta de respeto de Axl tanto con el grupo, no siempre llegaba a tiempo a los ensayos, como al público, como en la gira de “Use your illusion”. Todo llevó a que se fueran todos los miembros originales hasta acabar el grupo convertido en el proyecto personal de un Axl que llevó a la banda a ser la más odiada y ridiculizada del planeta.

Slash describe al psicótico cantante como una persona hipersensible e inteligente que posee una personalidad casi bipolar en la que se fue imponiendo su lado más “hyde“.
Slash juega limpio y nunca descalifica a nadie gratuitamente. Siempre expone los hechos y explica más que claramente el por qué tuvo roces con éste o aquél personaje. En el caso de Axl reconoce que parte de su personalidad y de su vida sigue siendo un misterio para él, y sorprende la sumisión o el pasotismo que tuvieron ante sus caprichos. Hay que recordar que por muy salvajes que fueron los Guns eran gente con una fuerte personalidad aunque Slash dice que cualquier otro comportamiento con los caprichos del cantante, como el enfrentamiento cara a cara, hubiese tenido consecuencias mucho peores. Que se lo digan a Steven Adler , que fué expulsado de la banda. Inevitablemente todos acabaron en la misma situación, ya sea abandonando voluntariamante o siendo expulsados. La excepción es el teclista Dizzy Reed que lleva más de 20 años con AXL. Choca muchísimo que Slash lo mencione pocas veces y cuando lo hace, se refiera a él más como un músico contratado que como un miembro del grupo. Aunque diga que es “majo”.
Si el libro es una crónica de la autodestrucción de una gran banda, que se convirtió en lo que más detestaba, es tambiénla crónica de la autodestrucción hedonista del propio Slash. Estamos hablando de ” Gun’ Roses” una banda que vivió con el lema ” sexo, drogas y rock and roll” de una manera tan salvaje , que sorprende que todos sigan vivos.
Reconozco que me lo he pasado pipa con las anécdotas bestias que cuenta. ¿Mis favoritas? Por elegir sólo tres, diria aquella en la que tiene un ataque alucinógeno y acaba corriendo desnudo por un campo de golf y el vestíbulo de un hotel, creyendo que le perseguía ¡ Un ejército entero de “mini depredadores” !. O esa otra , antes de la fama, en la que no le dejan entrar en un club , comprueba que a las chicas si les dejan y, borracho decide travestirse e intentarlo. ¡ Y lo consigue!. Sólo para que una vez dentro se dé cuenta de lo absurdo de la situación y salga pitando. O aquella en la que Slash conduce con el copiloto que por aquel entonces tenía de inquilino en su casa y ¡AXL se tira del coche en marcha, se levanta y sale corriendo, dejando al guitarrista mulato con la boca abierta!.
El libro rezuma sinceridad y también hace un repaso por todas esas colaboraciones que le han valido un aluvión de críticas.
También se le echan en falta otras anécdotas, hubiera estado bien que contara el cameo de la banda en el film de Clint Eastwood ” La lista negra”. Tampoco narra con detalle los encontronazos con otra bandas como NIRVANA. Ni habla de la polémica de un fragmento de la letra “One in a milion”, ni de cuando tuvieron que versionar un tema de Charles Manson.
Lo grande del libro es que todo resulta interesante. Desde su infancia a “Velvet revolver”. El guitarrista de origen británico desprende ilusión por ese grupo que lo volvió a reunir con Duff y con Matt Sorum. Pero hay que tener en cuenta que el libro se publicó en el 2.007 . Desde entonces las cosas han cambiado. Al parecer han encontrado otro cantante tras la ida de Brott welland ( tampoco en el 2007 había Axl vuelto con su nueva versión de Los Guns con “Chinese Demorcracy” y Michael Jackson estaba aún vivo y coleando. De éste cuenta una anécdota acaecida en el 11-S que np lo deja muy bien ).
Lo que está claro es que Slash ha evolucionado como persona, al igual que Duff o Izzy Stradlin.
Me imagino que este tipo de libros acabarán convirtiéndose en una plaga. Dentro de los “Guns” estaría bien que los carismáticos Izzy y Duff escribieran los suyos.
Al grupo de Los Ángeles le han dedicado docenas de libros, en todo el mundo. Incluida España, como aquel que firmó el periodista musical. Francisco J. Satué. Teniendo en cuenta que muchos han disfrutado” La autobiografía de Motley Crue”. ” Los trapos sucios”, por la cantidad de historias cafres que cuentan. Este libro firmado a medias con el periodista Anthony Bozza, un veterano en estas lides, és también un joya apetecible para los que gustan de sensaciones fuertes.
J.J. Holden.
ShareMETALLICA , DE MARK PUTTERFORD Y XAVIER RUSSELL
El Metal …es antisocial, estridente, distorsionado, oscuro y peligroso, la antítesis de las listas de éxitos…El metal es para una minoría. No le afecta las necesidades de ser conformista e ignora el reconocimiento de los medios de comunicación sigue su propio ritmo o ni siquiera eso. Se refugia entre los suyos. Devorador, sin importarle el gusto de la gente y menospreciando los dictámenes de la moda. Así se abre este libro. Unas afirmaciones contundentes y cargadas de verdad. Pero a las que habría que hacer unas matizaciones. Escritas en 1992 el Metal empezaba a salir del ghetto fundamentalista, ese en el que aún siguen instalados algunos y demostraba que podía tener éxito comercial sin traicionar su esencia.
Por entonces una banda tan grande como METALLICA, posiblemente la mejor de rock USA de los 80, giraba por todo el mundo tras los millones de copias vendidas del ‘Black Album’, donde se acercan a sonidos más comerciales y causaron división entre sus seguidores no precisamente muy abiertos de mente. Aún así muchos lo consideran un clásico y una necesaria apertura de miras, en una banda cada vez más progresiva desde el ‘And Justice For All’ y la inquina que desprenden Putterford y Russell en la parte final de este frío libro, se antoja irritante. La frase final “las posibilidades para la banda más heavy del pop son infinitas “ parecía especialmente desafortunada…por desgracia acertaron, en 1996 Metallica se vende del todo, casi ni parecen las mismas personas y publican ese aséptico y mediocre ‘Load’ que si por entonces sonaba mal en la actualidad todavía suena peor. A partir de ahí: ‘Reload’, el horroroso disco ¡doble! de versiones , el experimento con orquesta que les acerca al heavy más gárrulo, algo de lo que siempre habían estado muy lejos, etc. Hasta culminar en el ‘ St. Anger’ , y la película documental ‘Some Kind of Monster’, Metallica en plan gran hermano, un film de dos horas y media al que no me he acercado ni pienso.
Cuando volvieron por la puerta grande en el 2008 ¡gracias Rick Rubin! A más de uno le pilló desprevenido, a mí por ejemplo, y ‘Death Magnetic’, fue una sorpresa.
James Hatfield y Kirk Hammet (sobre todo este) volvían a ser los que eran, Robert Trujillo insufló aire fresco y la actitud de la que adolecían y que aún conservó durante cierto tiempo. Jason Newsted, hoy es Voivod . Y Lars Ulrich… sigue siendo el mismo: el líder que tan nefastamente ha llevado a la banda, el batería más egocéntrico de la historia. Russell y Putterford llegan a afirmar que no es un buen batería y hay que darles la razón. Abrió nuevos caminos de velocidad y agresividad pero ya dentro del thrash muchos le dan un baño de técnica ( Dave Lombardo, Dave McClain o Igor Calavera, por ejemplo) y es una ironía muy grande que Metallica facturasen discos tan gloriosos con ese hándicap, claro que se nota menos en estudio que en directo.
El libro sigue los buenos tiempo de la banda: su nacimiento, el breve y polémico paso de Dave ‘Megadeth’ Mustaine, la trágica muerte de Cliff Burton, las inevitables cruzadas cristianas hinchadas de saturronería, el imparable ascenso de la banda, etc. Lo mejor es la explicación de Ulrich de las letras del oscuro y crítico ‘And Justice For All’. Lo peor el tono gélido de sus autores, la falta de calor y de pasión y afirmaciones e insinuaciones como que Metallica tenían que haberse retirado en 1986 tras la muerte de Burton y que solo siguieron adelante por dinero…ataque injusto del que tampoco se salva su relevo J. Newsted. Dentro de la misma editorial hay, al parecer, un libro de Metallica más recomendable que este trabajo discutible. Hay que reconocer que los peores presentimientos de Russell y Putterford se hicieron realidad, que el archivo fotográfico es abundante (no así las letras aquí traducidas: solo cuatro)y que puede servir para informarse sobre la mejor época de la banda, cuando hacían esa música tan contundente equilibrada en su grandilocuencia y rica en melodías, un cruce majestuoso entre agresividad y belleza (sí, esta palabra sirve para descubrir canciones como ‘Fade to Black’, ‘The Unforgiven’, ‘Orion’, e incluso temas más brutales como ‘Wherever I May Roam’ o la misma ‘Master of Puppets’, esto no era ‘Carcass’ o’ Cannival Corpse ‘dicho sin ánimo peyorativo, recordemos que el gran compositor Ennio Morricone es una de sus máximas influencias, y se nota) llena de energía, excitación, dolor y un gran sentido gramático, trágico incluso. Es difícil volver a sentir hoy lo de esos años dorados incluso con un cd tan impecable como ‘Death Magnetic’….. pero , por fin Metallica vuelven a tener, artísticamente, un futuro por delante.
John Ryder, el autoestopista enemigo de la Sociedad general
“Doolittle” Ben Sisario
The Pixies, emblemática banda de música, legendaria diría yo, venía del college rock, del rock universitario de Boston. Creada por Charles Thompson ( Black Francis ) y Joey Santiago – ambos tuvieron su paso por la universidad – incorporó posteriormente a Kim Deal y al bateria David Lovering. Sus inicios nos llevan a mediados de los 80′, y aunque en la pasada década se reunieron de nuevo para hacer conciertos, y en palabras del propio Thompson, para hacer por primera vez, un buen dinero, el grupo se había desintegrado en 1993, concretamente en 1 de Enero – para que luego U2 diga que “Nothing changes on new years day“, y de una manera muy singular, mediante un fax que envió su líder al resto de integrantes de la banda.
Ben Sisario, en este libro publicado por Libros Crudos, entrevistó a Thompson en 2005 en Oregon, donde vive actualmente, una estrella del rock, a la que califica de ” la estrella del rock más amigable y hospitalaria”, ahora padre, con esa figura que no recuerda precisamente al prototipo de cantante de rock -’. Lo narrado en este libro es una mezcla de recuerdos de el líder de The Pixies con una crónica de su paso por el mundo del rock.
A Thompson le preguntaron muchas veces qué significaban sus canciones. Él dice que sencillamente nada. Esas letras de mutilaciones, asfixias y demás no significaban nada. Sólo encajan bien. Estaba fuertemente influenciado por la biblia, sobre todo en las letras de “come on Pilgrim”, por el surrealismo de Buñuel - lo de mutilar ojos viene por la escena del perro andaluz, “Chien andalusia” en “Debaser“, y el ojo seccionado -. Sus caras B eran de lo más “friki” donde OVNIS y demás excentricidades campaban por doquier. Es increible los berridos que pegaba, y lo melódicos que resultaban. Siempre chocó con Deal, lo que hizo que el grupo se acabara desintegrando. De esto casi no digo nada y os animo a que lo leáis.
The Pixies eran conocidos en Gran Bretaña, pero apenas en EEUU. Ni con Surfer Rosa ni con el gran Doolittle, aunque con éste alcanzaran mayores cotas de popularidad, llegando a ser teloneros de U2. Pero nada de masas. Curioso que justo después de desintegrarse comenzaran a vender más copias de sus discos – fantásticos ni que decir tiene -. Que Cobain afirmara que Surfer Rosa fuera una de sus principales influencias les hizo logicamente ser cada vez más conocidos, pero curioso, una vez disueltos. Ahora son casi un mito pero hubo un tiempo en el que ni ellos ni el rock ¿alternativo? tenían apenas voz en ninguna parte. Seguro que tuvieron bastante que ver en que eso parezca algo de la prehistoria.
El libro, este buen libro, acaba desmenuzando todas las canciones del maravilloso Doolittle, una a una. Sí, lo reconozco, mi favorita es “Here comes your man”, tal vez la más pop de todas, la que les hacia sentir incómodo a la banda justamente por eso. Decidnos vuestra canción favorita.
Ojala yo los hubiera conocido antes, a finales de los 80′ o a principios de los 90′. ¡ Qué va ! Los conocí en 1998, nada menos, gracias a un par de grandísimos amigos. Más vale tarde que nunca.
Os dejo un vídeo de mi canción favorita de The Pixies, que no es de Doolittle sino de Surfer Rosa: “Where is my mind”. Eso quisiera yo saber
“MARILYN MANSON. LA BESTIA ENTRE NOSOTROS” JOTA MARTÍNEZ GALIANA
MARILYN MANSON. LA BESTIA ENTRE NOSOTROS, DE JOTA MARTÍNEZ GALIANA
J.M.Galiana, es autor del magnífico libro “Satanismo y brujería en el rock” además de otros trabajos dedicados exclusivamente a U2 (etapa Pop). Aparte de a los estimables y a la vez sobrevaloradísimos, radicales de pacotilla y demagogos facilones que son los multimillonarios “Rage against the machine” (etapa evil empire, antes de empezar su laaarga e irreversible decadencia al igual que el grupo aquí tratado) o a “The Verve”, firmó un muy notable libro dedicado a los primeros “Marilyn Manson” poco antes de la publicación del desastroso “Mechanical animals”(el peor cd que oí en el 98 y oí demasiados), es decir, a los Manson que durante unos pocos años fueron relevantes y con cierta auténtica grandeza antes de convertirse en un proyecto rutinario y del montón al servicio de su egocéntrico cantante que desde entonces se dedica más a hacer de famosete sección bizarra que a ser un artista de verdad, gracias al potente Portrait of an american family y al extraordinario Antichrist Superstar. Los Manson se hicieron un nombre en el panorama rock y este libro es ideal para los que vivimos, disfrutamos de esa etapa perdida ya para siempre.
Es cierto que todos sus cd’s tienen canciones dignas pero en el mejor de los casos no pasan de ser trabajos medianos y aferrados a una fórmula machacona, estéril y anodina donde el ejemplo más claro son sus singles, una versión banal de The beautiful people (la espantosa Mobscene, la repetitiva Disposable teens, la light Rock is dead, etc.)
J.M.Galiana habla de los mejores Manson, los que unían el nombre de una mujer famosa con el apellido de un asesino en serie USA, los Manson que tenían sentido del humor, a los que relacionaban con Nietzsche, Roald Dahl y Anton Lavey ( y no los influidos por Huxley), en los que Ginger Fish era un gran batería que jugueteaba con sonoridades industriales, el superfreak teclista Madonna Wayne Gacy tocaba además el saxofón y era el cerebro detrás de joyas inusuales como Cryptorchid (ni por asomo han vuelto a hacer algo parecido), en los que Twiggy Ramírez era un compositor de peso y el propio Manson era un cantante destacable en una banda destacable, antes de que todos se conviritiesen en simples y no muy honrados mercenarios. Los Manson y aquí, probablemente, está el quid de la cuestión, fueron descubiertos , apoyados, lanzados y producidos por Trent Reznor. Sin él no son nada y el que dude que mire los créditos de Antichrist. Esto más la llegada masiva del dólar y la fama los convirtieron, justamente, en lo que más detestaban.
El libro adolece de un archivo fotográfico repetitivo (vale, muchas las hizo el propio Galiana en conciertos y al menos no son las típicas de esa época) pero esto es una narración fascinante de esos años divertidos y tumultuosos a la vez y al mismo tiempo un estudio inteligente de una banda que se convirtió en un pequeño fenómeno social y no sólo en los USA (tuvieron censuras en el Reino Unido y en Austria también).
Llama la atención el inquietante episodio de las censuras y persecuciones que “sufrieron” por parte de la América cristiana a la que calificativos como monstruosa, pacata e ignorante le vienen como anillo al dedo y que tanto hicieron, involuntariamente, por hacer famosa a la banda.
Y todo esto antes de la conocida matanza de Columbine en la que M.Manson ( y en mucha menor medida Rammstein y KMFDM) fueron el chivo expiatorio de turno. Una de las cosas más extraordinarias, logradas, del célebre documental de Michael Moore Bowling for Columbine es que el cineasta escuchó , dejó defenderse a Manson, cosa que sus fanáticos detractores, y en España también los hay de esa índole, no hicieron. Claro que Manson se defiende muy bien solo. Su autobiografía Long hard road out of hell co escrita junto a Neil Strauss. Leí fragmentos sueltos en diversas revistas y me llamó la atención su estilo carroñero. No la compré porque no despertó mi interés, como casi todo lo que han hecho desde entonces.
Angelina Harvey Glathan
Share“White Zombie. Bailando al ritmo del diablo” David Muñoz
Al grano. ¿Por qué en este país no hay un solo libro sobre “Tool“, “Faith no more”, “Nin”, “Anthrax“, “Type O Negative”, “Machine Head”, “Emtombed“, “Afghan Whigs”, “Cathedral”, “Melvins”, “Converge” y miles de nombres más? ¿Por qué no hay un libro sobre el rock escandinavo que surgió en la segunda mitad de los 90′ con bandas como “Turbo negro”, “Hellacopters” o “Gluecifer“?¿Por qué no hay libros sobre personajes como Greg Dulli, Henry Rollins o Al Jourgensen?¿Por qué no está publicado en España “Lord of Chaos”, el importante libro de Michael Moynihan y Didrik Soderlind sobre el Black metal?¿Por qué no hay estudios sobre el Mathcore, el Death o el Trash, una corriente musical que ya tiene unos 30 años? El que lea esto puede añadir cientos de nombres más según sus gustos. En definitiva, ¿ por qué España NO y otros paises SÍ?¿Por qué hay una mayor cultura rockera en Noruega o en Suecia si son paises con mucha menos población y donde en el primero ha habido persecuciones puritanas que ríete tú de las censuras vergonzantes que aqui han tenido algunas bandas más hacia el norte…Las respuestas son obvias en algunos casos e incluyen exabruptos y rechazos a nuestra alegre condición latina, por eso sorprende que la editorial La máscara en su extinta colección “Imágenes del rock”, dedicase junto a los “U2“, “Depeche mode”, “Aerosmith” o “Madonna” de rigor, libros a “Sepultura” en la época de “Chaos A. D.” antes de “Roots”, “Sonic Youth”, o estos ya separados “White Zombie“.
Claro que esto fue una excepción propiciada por el tsunami post “Nevermind” que hizo que todo tipo de sonoridades violentas trascendiesen de lo independiente en los 90‘, algo que salvo excepciones no se ha vuelto a dar y menos aqui.
Con La Sexorcisto y el excelente, atronador, infernal “Astro creep 2000″, White Zombie tuvieron unos pocos años de gloria y se esfumaron. Y aqui la reunión sí que parece imposible. Que la estrellona de Rob Zombie lleve más de una década sin hablarse con la sexy Sean Yseult ni con J. Yuenger no es el menor problema. Más de una banda ha vuelto por la pasta a pesar del odio que se tienen entre sí. Pero resulta que Rob Zombie está teniendo más éxito con sus entretenidos e intrascendentes, previsibles CD’s en solitario ( una versión descafeinada de su anterior banda ) y su principal interés es su carrera como director de cine de Terror, muy apreciado en ese mundillo. A mí me divirtió horrores “La casa de los 1000 cadáveres” pero me decepcionó con su secuela, la sobrevalorada, caduca “Los renegados del diablo” y el discreto remake de “Halloween” un film mortecino, mustio, del que han rodado una continuación que llegará pronto ( por cierto también ha hecho su incursión por los cómics)
David Muñoz, es autor también de un potente libro sobre “Soundgarden“, que escribió por la misma época y con la fatal coincidencia de que ambas bandas se separaran poco después, si bien los de Chris Cornell vuelven. Por cierto, ¿ es el mismo David Muñoz guionista de, entre otras, “El espinazo del diablo” de Guillermo del Toro?.
David Muñoz factura un libro ágil, con abundante información en tan corto espacio, dinámico, la antítesis de otros libros más pesados de la misma colección, con abundantes referencias al mundo cinematográfico en el que los Zombie se movían como pez en el agua, sobre todo en la serie B más Freak ( de Russ Meyer a John Carpenter, su última canción, de hecho, fue para la banda sonora de “2013, rescate en L.A“). Si tuviera que hacer un listado de películas en las que suenan temas o remezclas de White Zombie, llenaría un par de folios ( desde Matrix a la saga Daredevil )
Un libro ideal para todo fan de la alucinógena banda en el que se echan de menos las psicodélicas letras traducidas que Rob hacía por entonces. Letras muy personales y superiores a las tópicas y facilonas que hace en la actualidad.
De la formación básica de la banda, Sean Yseult tras un fugaz paso por la banda de surf femenina “Famous Monsters“, toca el bajo – y el piano – en una banda más clásica como son “Rock city morgue”; del aplastante guitarrista J. Yuenger, salvo producir algunos cd’s de los propios “Morgue” o de “Fu manchu“, poco se ha sabido. Todo un talento desaprovechado ( como Kim Thayil y tantos otros ). Y el último sería John Tempesta, el típico y efectivo mercenario que toca en mil bandas sin ser miembro fijo en ninguna y que procedía de los “Testament”, tras un fugaz paso por “Prong“, la infravalorada, crucial banda de Tommy Victor, de la que, dicen, muchos han chupado sin rubor, incluido el propio Rob, acabó grabando el “Size matters” de los “Helmet” de Page Hamilton ( otro tipo áspero y contundente, aparentemente monótono, como Victor y de una influencia enorme ) y ahora es el actual batería de “The Cult”. A ver cuanto dura junto a Astbury y Duffy…
Lo más triste es que “White Zombie” nunca llegaron a tocar en España. Parece que Sean Yseult está escribiendo un libro sobre sus años en la banda. ¿Se llegará a publicar en España?
“U2″ de Jean Marie-Leduc
Esta hagiografía de la famosa banda irlandesa data de 1988, en la cúspide de su éxito con “The Joshua Tree” y cuando estaban a punto de salir a la calle el criticado “Rattle and Hum”, en el que se sumergían a mi juicio con general acierto, en los sonidos más típicos americanos, y la película documental del mismo título dirigida por Phil Joanou.
Mucho ha llovido desde entonces y libros mejores sobre U2 que éste hay unos cuantos, como el que escribió poco después Eamon Dunphy, “U2, fuego inolvidable” o el que salió hace unos pocos años “U2 por U2″. El seguidor de U2 no perderá el tiempo si localiza este dinámico, conciso librito, en algún puesto de segunda mano, ya que es ideal para todo aquel que quiera saber exclusivamente sobre los inicios y los años 80′ de la banda.
Leduc es el típico crítico al que un riff de “Motorhead”, “AC/DC” 0 “Black Sabbath”, debía sonarle a algo indecente, de los que loaban a bandas tan cargantes, desfasadas y coyunturales como “Simple minds” ( el tiempo no los ha tratado bien ) y que ensalzaba continuamente la figura de Bono, el líder del grupo, por entonces más inocente que la endiosada star de hoy día. Alguien que siempre ha parecido tener complejo de gurú, y que igual se va a África a ayudar a las ONG’S ( y de paso que le hagan algunas fotos ) y que luego se vuelve a alguna de sus mansiones o castillos, como que se deja ver con Bush Jr. en plena invasión de Irak.
Yo he seguido a U2 casi toda mi vida, y aveces se me hace difícil el personaje. Los de “Muchachada Nui” acertaron de pleno en su parodia. En este libro hay constancia de su charlatanería, pero también de su gran carisma y de su pasión.
Pasión que también demuestra Leduc, si bien, a veces, de manera harto discutible: -página 8:¿U2, “un grupo peligroso, sulfuroso, inquietante”? ¿al margen de los ejecutivos de las discográficas”?- pero de otro lado, en el positivo, da más que suficiente información sobre la mítica banda y hay momentos divertidos:- ¡¡Adam Clayton corriendo desnudo por el instituto!!-. Por aquel entonces U2 cultivaban una imagen mesiánica que Leduc alaba sin ningún tipo de pudor.
En 1991 U2 publicó su mejor y más descreído Lp, la obra maestra “Achtung baby”, y si bien he disfrutado con todos sus trabajos, incluido el que considero único tropezón de su longeva carrera, el tedioso y muy conformista “How to dismantle an atomic bomb”, uno echa de menos esos años en que eran una banda más arriesgada y menos comodona. Ese fuego del que habla Leduc sigue brillando pero no tanto. “No line on the horizon” fue una recuperación parcial, un buen CD merced sobre todo l trabajo de Brian Eno y Daniel Lanois, que colaboraron activamente en las mejores canciones. A muchos nos hubiera encantado que hubieran trabajado, como parecía previsto, con el mago Rick Rubin ( el responsable del resurgir de “Metallika”, alguien que es capaz de producir tanto a “Slayer”, “System of a down”, como a “Red hot chilly peppers”, “Jay hawks” o Johhny Cash). Pero no fue así y todo indica que U2 ya no va a salirse nunca de los productores actuales ni a llevar mucho más allá su sonido.
A finales de 2010 está prevista la salida de “Songs for ascension” ( ¿no podrían almenos dejar de trabajar con Steve Lillywhite, que tanto sale en el libro de Leduc, y dejar de hacer canciones tan tópicas como “Breathe” o singles facilones como “Get on your boots”?. Si hagan lo que hagan va a ser un megaéxito comercial ¿por qué no se arriesgan más?¿De qué les sirve ser tan ricos si n son libres del todo con su música? Y esto no me lo invento, que más de una vez se han echado atrás cuando parecía que iban a abrir nuevos caminos a su discurso musical. En fin, veremos qué hacen.
MEPHISTO CAIMÁN
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