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“América” de James Ellroy
Este es el despiadado inicio de la trilogía “underworld” que continúa con “Seis de los grandes” y que Ellroy acaba de cerrar con “Sangre vagabunda”.
Tras el cuarteto de Los Angeles, el escritor, enplena madurez, da un salto hacia delante trascendiendo tanto los límites geográficos como con el género negro en el que se enmarcan sus novelas, realizando un recorrido vigoroso y sumamente inquietante por la trastienda ( las cloacas, más bien) de la política USA de finales de los 50′, principios de los 60′, que culmina con el asesinato de Kennedy.
La revolución cubana, la fracasada invasión de Bahia Cochinos. La mafia de Sam Giancana, Jimmy Hoffa y su podrido sindicato. El enloquecido megalómano Howard Hugues. La i mplacable ascensión al poder de los Kennedy…
Ellroy ya avisa desde el principio: América, al contrario de lo que las muchas miradas revisionistas sostienen de forma ingenua, nunca fue inocente, y el mito del arribista JFK una auténtica patraña. Este es un libro feroz, apabullante viaje por los entresijos de los historia, donde se confunden personajes ficticios con los reales y donde a veces es difícil saber que fue real, y que no. Un viaje donde la crueldad, la violencia y la avaricia son norma común. Una historia de hombres muy pero que muy malvados, con la corrupción como estandarte. Es un gran retrato de las peores paranoias del país que domina el mundo: el anticomunismo, el racismo, la adoración al dinero…
Casi todos se alían con casi todos. Casi todos se enemistan encarnizadamente con casi todos. Depende del momento, de las circunstancias. Lealtades perdurables apenas hay y el amor y la redención propios de Ellroy, tienen aqui una menor presencia

Si Don Winslow zarandea al lector con “El poder del perro”, Ellroy le da directamente una paliza y lo deja conmocionado. Esta es una narración negrísima, rica en cadáveres y atrocidades, en horrores y maldades, en conspiraciones y planes que chocan entre sí.
Ellroy ha creado una novela descomunal, donde las ambiciones casan perfectamente con los resultados, donde nunca se lo pone fácil al lector. Su trama es tan compleja que éste tiene que estar muy atento y crearse sus propios esquemas mentales para no perderse dentro de sus ramificaciones y vericuetos, los mismos que le dan una enorme riqueza y hacen de “América” una obra tan barroca como sólida y coherente.
El maestro vuelve a lucirse en la creación de personajes inolvidables. Personalmente hay tres que me fascinan, especialmente el monstruoso Pete Bondurant, implacable matón, asesino a sueldo que acabó con su propio hermano e incitó el suicidio a sus padres. Una mole física que deja una montaña de cadáveres tras de sí. Por poner una referencia famosa sería como el gran Russell Crowe de “L. A. Confidential” elevado al cubo, más turbio y corrupto, el típico psicópata de Ellroy con sus propios y particularísimos principios y mucho más ambiguo de lo que al principio parece – sí, a pesar de sus cientos de asesinatos -. El segundo personaje es el encantador “aristócrata” y manipulador Kemper Boyd, lo que podría llamarse un agente doble, triple y hasta cuádruple ( trabaja para la mafia, para el FBI de Hoover, para su enemigo – del anterior – Robert Kennedy, para la CIA…), si no fuera porque todo lo hace para sus propios intereses. Alguien que hace continuos malabarismos en el peligroso juego de influencias en el que se ha metido. Y el tercero, el mencionado J. Edgar Hoover, director del FBI, uno de los hombres más tétricos de la historia de EE.UU, cuya inteligencia sólo rivaliza con su crueldad. No hace mucho pudimos verlo en el cine en la gran “Enemigos públicos” de Michael Mann, encarnado por Billy Crudup.
Esta inmensa novela puede contarse entre lo mejor de su autor. Ellroy no es infalible. Él fue el responsable del sobado y previsible, casi autoparódico de la mediocre “Dueños de la calle”, de David Ayer, con Keanu Reeves ( aunque también fue el guionista de la preciable e infravalorada “Dark Blue” del reivindicable Ron Shelton, una historia 100% Ellroy ambientada en los disturbios raciales de Los Angeles de 1992). Pero pocos escritores tienen su poder de penetración, su profundidad, su capacidad para explorar en los secretos más escabrosos de la historia de su país y del ser humano en general e intentar sacar algo de genuina luz de todo ello.
Parece como si sus ojos y su cerebro estuviesen dotados de rayos X. Lo que no entiendo es cómo puede dormir tranquilo siendo tan malévolamente lúcido como es. Claro que si hasta Pete Bondurant se enamora, es que no todo está perdido.
Y esto es “América“: más de 800 páginas nada pesadas de locura y muerte donde queda un mínimo resquicio de esperanza…para los que sobrevivan a tanto salvajismo
Share“Seis de los grandes” de James Ellroy
La segunda y aún más devastadora parte de la trilogía “Underworld USA” arranca con el asesinato de JFK en noviembre de 1963 y culmina con los de su hermano Robert y Martin Luther King en 1968.
Aqui Ellroy varía su lenguaje respecto a “América”. A su habitual transcripción de informes, conversaciones telefónicas registradas y secretas, y titulares de periódicos, se une un estilo más simple, minimalista, depurado, basado en abundantes frases cortas, sencillas, lapidarias, que se asemejan a un telegrama. Un recurso chocante que bombardea al lector con continua información y que, en principio, se hace confuso, turbador e incluso un poco superficial, pero cuyo automatismo va calando progresivamente y acaba, por su visceralidad, ya no por convencer al lector, sino por aplastarlo, machacarlo, pese a ciertos toques reiterativos.
Ellroy sigue siendo un monstruo indomable, y “Seis de los grandes” es uno de sus trabajos más vehementes, puro exceso, con sus obsesiones multiplicadas y disparadas al i nfinito. Un libro rico en información. La ametralladora Ellroy en su punto más ágido. Aquí sus habituales dosis de ultraviolencia llegan a alcanzar cotas surrealistas y sus incursiones en Cuba y Vietnam son especialmente alucinógenas.
El escritor parece superarse en ambiciones y en el grado de maldad de sus personajes. Aquí están otra vez el chalado de Pete Bondurant, el manipulador con conciencia Ward Littell, el cerdo racista de J. Edgar Hoover( Ellroy afirma que en la realidad no era, ni por asomo, tan macabro) y presencias nuevas como Wayne Tedrow, alguien que inicia su particular descenso al infierno y a la degradación con la ayuda de su maquiavélico padre. Hay tanta maldad, tal densidad de corrupción, bajeza y mezquindad, que parece casi inimaginable que haya gente así. Gente con cargos oficiales cuyo deber es velar por los demás.
El retrato que Ellroy ofrece de la ultraderecha USA, tan avariciosa, tan implacable, tan arraigadamente racista y llena de prejuicios es tan exagerado como verosímil. Por contraste, los personajes femeninos son un respiro, un alivio. Sin estar exentos de su lado oscuro, resultan ser mucho más que el simple “reposo del guerrero“, si bien, a su pesar, suelen estar a merced de los hombres poderosos. Hay que recordar que Ellroy es un escritor antimachista – ¿hace falta volver a recordar su vida?-aunque superficialmente puede parecer lo contrario, pero tanto por carácter como por principios, las mujeres de sus libros resultan ser lo más parecido a un oasis en el desierto, en un mundo lleno de conspiraciones, dobles juegos y corrupción desmedida.
El fácil perderse en un trabajo tan enrevesado y con capas de tramas y subtramas, pero pese a su no muy prometedor arranque y a alguna laguna impropia del escritor ( en mi opinión no queda suficientemente claro por qué Wendell Durfee vuelve a Las Vegas y comete ese crimen, por muy asesino que sea), Ellroy ha vuelto a hacer otra gran novela, una visión alucinógena, regada en alcohol y drogas, de toda la porquería que resulta ser la historia oculta de USA. La historia de verdad, un auténtico puñetazo al cacareado, podrido sueño americano.
No llega a ser una obra tan grande como “América” pero es otra muestra, gran muestra, del desbordante y salvaje talento de uno de los escritores más personales de la actualidad
Share“Asesinato en el comité central” de Manuel Vázquez Montalbán
Recuerdo una entrevista que concedió Vázquez montalbán en televisión, donde contaba algo así como que en cierta ocasión, varias personalidades, entre ellos el propio Montalbán y Santiago Carrillo, el que fuera secretario general, y dirigente histórico del Partido Comunista de España, se reunieron y allá donde estaban, de repente se fue la luz y quedaron a oscuras, de la misma manera que en la novela que nos ocupa. El ambiente logicamente el ambiente se tensó al equipararse la realidad peligrosamente a la ficción. Montalbán contaba que fue Carrillo el que quitó tensión al ambiente diciendo con voz firme pero con cierto aire jocoso:
- esto es cosa de Manolo
“Asesinato en el comité central”, novela de 1981 que luego dio pie a un film dirigido por Vicente aranda, con Patxi Andión haciendo de Carvalho, gira justamente alrededor de esto, lo ya conocido por todos. Reunido el comité central del PCE, la luz se apaga y el secretario general del Partido aparece muerto. A partir de ahí, Carvalho, que deja Barcelona para viajar hasta Madrid, inicia una investigación paralela a la oficial, mostrando todo lo que rodea al caso: la España de la época, el Madrid de la época, los entresijos del Partido, un mundo hermético con reglas propias. Gracias a Carvalho, detective total, gourmet de apetito insaciable, hombre todo terreno que igual te lleva a comer que a algo más peligroso con gente más peligrosa aún, somos partícipes del universo que le rodea. La novela negra suele apoyarse en un caso de asesinato para mostrar lo que hay más allá. Montalbán no elige un caso cualquiera. El asesinato del líder del PCE no es cualquier cosa.
Muchos halagos ha recibido Montalbán. Y aún son pocos. Pensador lúcido, afilado, librepensador, un buen contrapunto, capaz de tocar temas incómodos que se pretende que sean olvidados - léase “Roldán, ni vivo ni muerto” por ejemplo- la voz necesaria a un mundo gris. Con su marcha perdimos todos. Pero lo que más aprecio, es su sentido del humor. En situaciones delicadas, cuando todo parece oler mal, sin remedio, es entonces cuando te hace soltar, casi sin esperártelo, una carcajada, en medio como digo del más desesperante de los grises.
Cosas de Manolo
Share“Cerebro” de Robin Cook
Los libros de Robin Cook ya no están tan de moda como hace unos años, que eran auténticos best-sellers. No obstante siguen poblando las estanterías de novela de suspense de las librerías. Estos libros giran todos alrededor del mundo médico, visto desde una óptica conspiranoica – que seguramente se acerque a la realidad, lo que da, dicho sea de paso, mucho juego a la hora de contar un thriller – donde detrás de altruistas compañías farmaceúticas o investigaciones médicas, se esconden multinacionales sin otra motivación que ganar dinero a costa de quien se le ponga por delante. Casi siempre es un médico idealista o un médico con algun familiar enfermo, el que desenmascara, o lo intenta, a estas poderosas corporaciones que como cualquier empresa buscan la ganancia económica por encima de las personas.
Robin Cook – que fue médico antes que novelista – es autor de muchas novelas, muchas de ellas con gran éxito de público. Son libros entretenidos, que mantienen en vilo al lector hasta el final, unos libros mejor que otros, pero en general valen la pena.
En “Fiebre“ se trata el tema de las investigaciones sobre el cáncer, y como tras esta filantropía se esconden intereses económicos desenmascarados por un doctor con una hija que padece esta grave enfermedad.
“Como si fuera dios” tiene un argumento bastante conspiranoide, y no se si pese a eso o gracias a eso, me gustó. Es la historia de dos jóvenes médicos idealistas. Uno de ellos tiene mucho éxito en su carrera y alcanza notables cotas de poder y dinero, pero su actitud es agresiva con todo lo que le rodea por considerar que todo contribuye a frenar su infinito y enfermizo ascenso en el escalafón médico. Su amigo será el que sospeche, investigue y acabe descubriendo un complot de las industrias farmaceúticas que “invitan” a los médicos a un crucero donde drogan a los médicos para “dirigir” y manipular sus mentes para que éstos receten medicamentos que antes de ser drogados consideraban como dañinos y jamás “en su sano juicio” habrían recetado.
“Coma” es también una buena novela, entretenida y trepidante, llevada al cine en una buena película interpretada por Michael Douglas, dirección de Michael Crichton. La historia de dos internos del Boston Memorial Hospital, que desenmascaran una serie de casos en que los pacientes entran en quirófano y sin presentar excesiva complicación su caso, entran todos en coma, complot del cual altos cargos del hospital son responsables. Detrás de todo se oculta un mercado negro internacional de órganos.
Hay otras novelas, como “ADN”, “Estado crítico” , “Cuerpo extraño”, “Toxina, “Invasión”, “Los archivos de Salem” “Ceguera asesina” o “La manipulación de las mentes”
La que más me gustó a mi, leída hace años fue “Cerebro“. Una novela con altas dosis de suspense, que en su acostumbrado universo médico, Robin Cook nos presenta el peliagudo tema de la experimentación con seres humanos. Demasiadas mujeres fallecen en un gran hospital norteamericano por una extraña variedad de la esclerosis multiple. Esto es lo que investiga el doctor Martin Philips junto con una colaboradora, y lo que descubren no puede ser mas descorazonador. Lo que Cook quiere mostrarnos son las violaciones de la ética con sacrificios humanos, y el hecho que detrás no esté un científico loco, sino organizaciones gubernamentales de los Estados Unidos, convierten a este libro en una notoria denuncia a algunos procederes de la investigación, donde sin escrúpulos, hacen un poco lo que quieren sin que nada parece que pueda pararles.
Espero que todo sea ficción
Share“Violetas de Marzo” de Philip Kerr
Violetas de Marzo supone la primera parte de la serie “Berlín Noir”, protagonizadas por el detective, y ex policia, Bernie Gunther. En un principio se trataba de tres partes- 1.- Violetas de Marzo; 2.- Pálido criminal; 3.- Requiem alemán-, novelas escritas en el lapso de tiempo que va de 1989 a 1991. A partir de 2006 añadió tres obras más con Gunther como protagonista- 4.- Unos por otros; 5.- Una llama misteriosa; 6.- Si los muertos no resucitan.- Un recorrido por los años 30′, 40′ – y 50′-.
Las novelas son muy interesantes pues se meten de lleno en la Alemania nazi. Relata – curioso que Philip Kerr sea escocés y no alemán- unos años por los que sentimos una curiosidad infinita. Las peripecias de Bernie Gunther – que se inician en 1936 con “Violetas de Marzo”, aunque posteriormente escrita, en “Si los muertos nos resucitan”, vemos a Gunther antes en el tiempo 1934- coinciden con los años de Hitler y los Nazis en el poder, con todo lo que eso conlleva. Un Bernie Gunther, detective cansado, que cree que ya nada le puede sorprender ni afectar, pero que acaba siendo sorprendido y afectado por el tsunami que se le viene encima – a él y a todo el país-. Así vamos viendo el día a día de un país que ya deportaba seres humanos a campos de concentración, que denunciaba a conocidos y vecinos so pretexto de ser de “los otros” y se dejaba llevar por la locura e histeria colectiva. Los casos en los que se ve envuelto nuestro protagonista, incansable observador y rastreador, nos llevan a lo más sordido de la ya de por sí sordida sociedad que viniendo del desastre posterior a la primera guerra mundial acabó degenerando hasta el límite. Nos llevan a la trastienda del nazismo, con casos que implican a personajes importantes del partido y sus brazos armados, implicados en “vulgaridades” como asesinatos relacionados con lo de siempre: dinero y poder. Una época brutal y despiadada que seguía objetivos comunes a todas las épocas.
Violetas de Marzo, el primer volumen de la serie, transcurre como ya se ha anunciado, en 1936, coincidiendo con las Olimpiadas de Berlín, las olimpiadas de Jesse Owens, retrocediendo hasta los últimos años de Weimar para mostrarnos la alemania previa al 36, para explicar como se llegó hasta ahí - imprescindible “Una princesa en Berlín” de Arthur Solmssen- coger carrerrilla, y aire, para contar lo que se avecinaba. Siendo parte de un contexto tan fascinante, y de la mano del brillante Gunther, personaje al que se puede sin duda relacionar con los protagonistas principales de escritores norteamericanos de los años 30′, 40′ y 50′ – como Hammet o Chandler, palabras mayores- el caso es lo de menos. Un buen entramado de suspense debe de empezar por no estar por encima de contexto y personajes, para que cuando encuentren al asesino, que tiende a ser encontrado en las novelas policíacas, el lector sienta que había mucho más detrás de el caso y la novela pase de ser de entretenimiento, a algo más. En el presente, Gunther debe investigar para un empresario del acero el asesinato de su yerno e hija y encontrar unos diamantes robados en el día de autos. Será durante la investigación cuando veamos todo lo que rodea a las pesquisas, con sus claroscuros- más de lo segundo-.
En definitiva una novela recomendable, de un autor que conocí con una novela diametralmente alejada de la saga “Berlín Noir”, “Una investigación filosófica“, novela que sin ser una maravilla, destaca por su originalidad y sobre todo por su desarrollo, más que por su final.
Share“El factor Hades” de Robert Ludlum
Robert Ludlum, es famoso por las novelas de Bourne, “El caso Bourne“,”El mito de Bourne“, “El ultimátum de Bourne” y “El legado de Bourne“, las aventuras del Agente Bourne, personaje que padece una amnesia absoluta, sin saber ni su nombre ni su nacionalidad. Tan sólo dispone de la información que encuentra en un microchip insertado bajo su piel, que le conduce a una cuenta de un banco en Zurich. Personaje memorable fantásticamente llevado al cine con Matt Damon, unas películas francamente trepidantes y entretenidas.
“El factor hades” es un título ya descatalogado, escrito al alimón junto con Gayle Lynds, igual de trepidante aunque con unos personajes sin el carisma de Bourne, que integra los ingredientes arquetípicos de este tipo de novelas: conspiraciones gubernamentales, aliadas con malévolas industrias, en este caso farmaceúticas- como “En el blanco” de Ken Follet, o en muchas de las novelas de Robin Cook-. Por suerte hay siempre alguien honrado que no puede permitir todo este tinglado.
Un inquietante grupo formado por científicos, militares y miembros del gobierno USA, provoca una devastadora epidemia que causa miles de muertes. El negocio estriba en que guardan sibilinamente el antídoto al virus, a la espera de poder vendérselo al mundo.
Jon Smith, militar y médico, el heroe de esta novela, intentará salvar al mundo del desastre y desenmascarar a quienes están detrás de todo esto. Gente demasiado poderosa.
La novela es muy entretenida, te mantiene en vilo. La trama conspiranoica parece restarle credibilidad, las conspiraciones a alto nivel siempre parecen hacerlo, aunque quien sabe si la realidad no supera, como de costumbre, a la ficción. Para conseguirla habrá que recurrir a UNILIBER, en segunda mano, pues en las librerías ya no está disponible.
Existe una versión cinematográfica, de 2006, con Stephen Dorff y Mira Sorvino, film muy por debajo de su versión en papel.
Ludlum no deja de señalar lo que seguramente esté ocurriendo y nos es imposible ver. O lo vemos pero no nos afecta…de momento.
“Ese dulce mal” de Patricia Highsmith
Patricia Highsmith( 1921-1995) sabía muy bien entrar en los personajes. Creaba psicologías muy bien moldeadas, personajes a los que acabamos conociendo nosotros como lectores más que ellos mismos.
Higsmith es un referente a la hora de hablar de novela policíaca. Si pensamos en escritores de mediados del siglo pasado pensamos en Hammet, Chandler o Simenon. Si pensamos en escritoras, Agatha Christie y Patricia Highsmith. Todos estos escritores y escritoras son los que han moldeado un género que ahora se centra más en la trama en sí que en los personajes. Highsmith es bien conocida por las novelas de Tom Ripley-hace unos meses editadas todas juntas en Anagrama, en la colección, Otra vuelta de tuerca-, llevadas al cine. Hay una versión com Matt Damon: El talento de Mister Ripley. Es también recordado el film de Hitckcock “Extraños en un tren” basado en una novela de Highsmith con el mismo nombre.
“Ese dulce mal” es una novela que sin ser la que más me ha gustado de ella – mi preferida es “Crímenes imaginarios- es una novela que representa a su autora: personalidades bien definidas, en contextos cada vez menos convencionales.
Es la historia de un hombre, David Kelsey, químico de profesión, hombre de éxito social que padece de cierto trastorno mental que oculta habilmente. Sufre de una oscura e inquietante obsesión, una mujer casada a la que acosa sin límites. El elemento más brillante de la novela es el desapasionamiento con que es presentada, casi como si narrara algo cotidiano, casi anodino, cuando en realidad es una historia de trastorno, celos y muerte. Y como siempre en estos casos desde lejos, como si le pasara a otro, alejado de nosotros. Intentando describir una cotidianiedad enferma decidida a esconderse tras el “savoir faire”.
La atmósfera es de lo más inquietante, justamente porque nadie la percibe. Eso pasa todos lo días
Share“Plegarias en la noche” de Dennis Lehane
Lehane, famoso escritor de serie negra, debe buena parte de su reconocimiento al cine. El maestro Clint Eastwood creó con “Mystic River” uno de los clásicos indiscutibvles de la primera década del siglo y una de las películas más oscuras y pesimistas de su dilatada filmografía, lo que ya es decir. Posteriormente el mediocre, muchas veces espantoso, actor Ben Affleck ( aunque en los últimos años está mejorando) sorprendió dirigiendo la adaptación de “Desapareció una noche”, aqui titulada “Adiós, pequeña, adiós”. Una película impecable, casi redonda, llena de ambigüedad moral, al igual que el magnífico film de Eastwood, que descolocó por su madurez, y más tratándose del debut como director de alguien con un currículum tan discutible como el suyo.
Justo ambigüedad moral es lo que le falta a la endeble “Plegarias en la noche“, otra de las entregas de la serie protagonizada por los detectives Patrick kenzie y Angela Gennaro, antiguos amante demasiado bien avenidos. Relación, que a parte de poco creible, es autocomplaciente y rematada por diálogos supuestamente corrosivos que delatan gran falta de ingenio y que revelan lo acartonados, ridículos y maniqueos que resultan estos dos personajes, como todos los de esta facilona novela. De hecho, el único defecto importante del mencionado film de Ben Affleck era el horroroso y retrógado personaje de Gennaro, interpretada de manera no menos horrenda por la sexy y habitualmente mejor Michelle Monaghan.
Ambientada en el Boston de buena parte de sus libros, con el trasfondo católico de la puritana ciudad, sorprende la reputación y la cantidad de buenas críticas que ha recibido este trabajo, a mi humilde juicio, desganado, muy muy facilón, que parece más el típico bestseller de consumo coyuntural, que una novela sólida y rigurosa con la que uno esperaba encontrarse. Es bien fácil saber de antemano de Kenzie/Gennaro van a salir de rositas de todas las situaciones en las que se hallan, si bien Lehane es lo suficientemente astuto -¿tramposillo?- para dejar un final abierto a posibles secuelas.
El escritor demuestra cierta habilidad narrativa que salva la nada sólida trama, una trama que hace aguas, mal construida, con enormes errores de detalle y que llega a su cénit en un climax torpe e increible.
Hay ideas de gran inventiva, como el psicópata inteligente que hace que sus victimas se suiciden, idea por lo demás poco desarrollada y muy desaprovechada.
“Plegarias en la noche” no es una novela mala del todo,pero sus esporádicos aciertos resultan muy triviales y no impiden la honda decepción.
Martin Scorsese ha dirigido “Shutter Island” otra adaptación de Lehane, con Leonardo di Caprio. Hay más proyectos para llevarlo a la gran pantalla pues s eha convertido en un autor sinónimo de éxito/negocio seguro. Si algún día adaptan “Plegarias en la noche” que lo hagan volviendo a la trama más robusta y dotando de carisma y misterio a unos personajes que aqui adolecen.
Es muy posible que sea una obra menor, o un simple tropiezo en la carrera de un escritor tan admirado, pero creo que no seguiré leyéndolo. Me quedo con sus adaptaciones al cine.
Share“Filosofía a mano armada” de Tibor Fisher
“Filosofía a mano armada“, editado por Tusquets, es un hilarante homenaje a los amantes de la filosofía, la cual, de la mano de Tibor Fisher- autor de la novela recientemente publicada “Quién fuera dios“-, toma una nueva dimensión. El título confunde, y no es difícil encontrar esta novela policíaca en las estanterias de filosofía en algunas librerías.
Es una novela que combina momentos memorables con otros menos logrados, pero consigue sacarnos unas carcajadas y alguna reflexión, lo cual ya es de por si loable.
Eddie Feretro(Eddie Coffin en el original. Coffin significa ataúd, féretro) es un lamentable individuo, filósofo fracasado, con más vicios que axiomas, sin futuro en la profesión docente, reconvertido a patético atracador de bancos, con unos métodos poco “académicos”, que inexplicablemente, consigue notable éxito, a base de razonamientos filosófico canallescos.
Muy divertida novela, donde se nos muestra que la filosofía es algo más que pura teoría, y que puede servir para los fines más insospechados.
¡Por el Zeitgeist de tu madre, entréganos la pasta!
Share“La Dalia negra” de James Ellroy
El asesinato sin resolver de una aspirante a actriz, Elizabeth Short, apodada “La dalia negra”, en Los Ángeles en 1947, es uno de los casos más macabros y retorcidamente fascinantes de una ciudad demasiado propicia a ellos, un caso que ha dado pie a todo tipo de libros e interés de diversos cineastas por plasmarlo, a su manera, a la pantalla, desde David Lynch – El asesinato de Laura Palmer tiene ciertos nexos con el de La Dalia- a David Fincher, que sonó como director de la adaptación del clásico de Ellroy, film que acabó realizando un fallido, decadente y desfasado Brian de Palma, que convirtió el poderoso libro del actual rey de la serie negra, en uno de sus típicos pyshothrillers efectistas y predominantemente visuales, algo que le salía muy bien en los años 70 y en los 80, pero que en el siglo XXI resultan repetitivos, excesivamente artificiales y caducos, agravado en esta película con que el magistral material de partida que tiene como base es una mera excusa para sus juegos con la cámara.
EL sexto libro de Mr. Ellroy, el primero de su deslumbrante “Cuarteto de L.A”- junto con “El gran desierto”, “L.A. Confidential” y “Jazz blanco”- narra la historia de dos policias tirando a corruptos que ven como el famoso asesinato trastoca todos sus planes y todos sus principios, llevándolos al borde del precipicio conforme la trama se enreda progresivamente.
La primera parte de las cuatro que componen esta desasosegada novela, resulta, salvo algunos fragmentos, topicamente estadounidense, casi de cartón, tanto en la historia como en sus personajes estereotipados y que puede desagradar al lector no iniciado ávido de más profundidad. Pero sólo es una presentación. La trama, pues, su apariencia superficial, va a volar hecha pedazos en las siguientes páginas.
A partir del asesinato de Elizabeth, del que Ellroy no ahorra detalles, las convenciones del género y de sus unidireccionales protagonistas se ven atacadas por la poderosa mente del escritor. La acción se vuelve más oscura, provocando más terror del que muchos de los escritores de ese género son capaces de producir. La historia es más turbulenta, llenas de matices, sorpresas, giros inesperados, recovecos insólitos, definitivamente fascinante, tremendamente sólida, potente, rigurosa, con todos los cabos bien atados. Los personajes evolucionan considerablemente, se hacen más ricos y revelan ambigüedad. Los problemas psicológicos que esconden, así como su vulnerabilidad y su ternura, rompen con la imagen típica de heroe americano.
Hay que recordar que la madre de Ellroy fue asesinada en parecidas circunstancias pocos años después, y de hecho, se especuló con que había sido victima del mismo asesino, o asesinos, de La Dalia, algo finalmente descartado. No es extraño por tanto que el escritor sintiera una poderosa atracción por este caso ya desde niño, atracción que se convirtió en auténtica obsesión. Es una novela que siempre quiso escribir pero no lo hizo hasta tener sobrada experiencia, hasta estar seguro de que su talento estaba acorde con sus ambiciones y con la historia, una historia que él aleja de la realidad y la lleva a su personalísimo terreno y si bien este es un libro oscuro, de pavorosa y retorcida violencia, también es -típico de Ellroy- una historia de amistad truncada, y sobre todo una doble historia de amor: la que siente el protagonista por la muerta que nunca conoció y a la que se empeña, él solo, en hacer justicia con una lealtad conmovedora, y a la vez, por el amor que siente por una mujer, que como buen personaje femenino de Ellroy, es de una personalidad fuerte que evidencia la violencia machista de los hombres que la rodean, un amor que servirá para que el corrupto policia se redima, de ahí su emotivo ¿esperanzador? final.
Tomando esto y mucho más – las descripciones sumamente logradas tanto de Los Ángeles, Hollywood o Tijuana- ¿cómo pudo De Palma realizar un film tan banal?¿cómo pudo poner a Josh Hartnett de protagonista? Rejuvenecer a muchos personajes fue una metedura de pata e incluso Scarlett Johansson es un error de casting. Aaron Eckhart lo borda, pero tampoco era el actor adecuado para el papel. Hasta Hillary Swank y la maravillosa Mia Kirshner están desaprovechadas. La complejidad de la novela apenas se nota.
Bueno, al menos está “L.A Confidential”, que esa sí que es una magnífica película y una modélica adaptación de Ellroy.
EL MORADOR DEL PALACIO-BUNKER DE LAS FLORES
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