Archivo de la categoría ‘Literatura en lengua no española’
Recomendación de Los pilares de la tierra. Ken Follett
Los Pilares de la tierra – Ken Follet
Leer este libro fue todo un descubrimiento. La narración simple y directa me llevo a través de cada página a viajar al pasado. Lo tiene todo, intriga, aventura y por supuesto amor. En un tiempo histórico, donde además del Rey, había caballeros feudales que hacían valer su poder y fuerza.
Me sorprendió la violencia de algunos hechos. Sobre todo un pasaje al comienzo de la historia, donde un padre abandona a su bebe recién nacido, en salvaguarda de los otros. Y lo extraño es que cuando uno se detiene a pensar, se da cuenta que no hemos cambiado mucho al respeto. Y de alguna manera hasta puedo comprender esos tiempos donde el valor del hombre sin ninguna riqueza, era nada. Tratados como esclavos al servicio de los poderosos.
Toda la historia gira entorno de la edificación de una catedral, y aquí queda demostrado el poder absoluto de la iglesia en esos tiempos. El esfuerzo que conlleva erigir semejante construcción, sin las tecnologías conocidas. Cada paso es detallado por el autor y es sorprendente lo que el hombre pudo lograr sin tal conocimiento. Semejantes edificaciones han llegado a nuestros días para nuestro propio disfrute.
Los personajes giran entre mezclándose y creando historias en la historia misma.
Mi intención es volver a leerlo, porque a releer un libro es reencontrarse con un viejo amigo. Recomiendo su lectura.

Lilix
Share“El koala asesino” Kenneth Cook. Sajalín editores
El Koala asesino. Relatos humorísticos de la Australia profunda
Kenneth Cook
Sajalín editores
Colección Al margen
Traducción de Federico Corriente
Ilustraciones de Güido Sender
Kenneth Cook ( 1929-1987 ) fue un periodista australiano, director de cine, escritor de guiones para televisión y, por supuesto, escritor, destacando en esta faceta su obra “Wake in fright” y la trilogía de humor del Koala asesino, que aqui nos ocupa.
Australia es, con total seguridad, el continente donde residen las especies animales más mortíferas del planeta. Allí puedes toparte con taipanes, cocodrilos y koalas. Del primero y segundo quizá puedas salir airoso pero puede que no tengas la misma suerte si te cruzas en el camino de un koala.
Kenneth Cook, el autor de este simpático libro, ha sobrevivido a todas esas especies. Se considera un tipo afortunado porque en más de una ocasión ha arriesgado su vida (todavía más) poniéndola en manos de personajes con el coeficiente intelectual a ras de suelo.
Este conjunto de relatos te hará reir por todas esas situaciones esperpénticas con las que Cook ha tenido que lidiar. Juntas hacen que parezca imposible que todo eso pueda haberle sucedido a una misma persona. Leedlo y manteneos alejados de los koalas.

Los crímenes de la calle Morgue y otras historias de misterio. Edgar Allan Poe.Valdemar
“Los crímenes de la calle morgue y otras historias de misterio”, editado por Valdemar, incluye varias historias escritas por Edgar Allan Poe, que bien describen su época, el siglo XIX. Una época oscura con parajes lúgubres , donde la mentalidad humana estaba llena supersticiones , de leyendas, misterios difíciles de resolver….. Curiosamente más o menos la misma época de las historias de Charles Dickens, pero mientras Dickens muestra el misterio envolviendo la acción con elementos sobrenaturales, fantasmas y fuerzas extrañas que trata con su toque ironía y humor. Las historias Allan Poe presentan casos de investigación que tienen una explicación racional, siendo precursoras del género detectivesco en el que el narrador ( que nos cuenta la historia en primera persona) tiene amistad con un personaje cuya mente sagaz permitirá resolverlos aplicando el razonamiento hipotético deductivo. Uno de estos talentos es Auguste Dupin, precursor literario de Sherlock Holmes, protagonista de “El misterio de Marie Rogêt “, “La carta robada “y “Los crímenes de la calle Morgue”.

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Sexo en Nueva York, de Candance Bushnell.
Sexo en Nueva York no es lo mismo que Sexo en Nueva York
Por Carlos Mayo
Sexo en Nueva York, de Candance Bushnell.
Autor: Candance Bushnell.
Traducción: Matuca Fernández de Villavicencio.
Editorial: RBA.
Páginas: 260.
Año: 1996.
Hace algo así como cuatro años, encendí la tele y me encontré con mi primer capítulo de la serie Sexo en Nueva York. No sé de qué temporada era (en el canal Cosmopolitan la repiten constantemente) pero me pareció una serie ácida e irónica sobre un tema del que creo que nadie antes había hablado: el sexo de las mujeres. Me interesé por la serie y la vi, hasta que me enteré que estaba basada en un libro. Como yo soy más de libros que de series, apagué la tele y me fui a la librería.
A partir de ahí, mi romance con la franquicia empezó a decaer. Recuerdo la primera frase del primer capítulo de la serie. Carrie Bradshaw (la protagonista, una chica que oscila entre el pijerio absoluto y la pseudofilosofia intrascendental) decía algo así como: “Bienvenida a la era de la pérdida de la inocencia, nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables… Más bien desayunamos a las 7 de la mañana y tenemos líos que procuramos olvidar cuanto antes”. En su momento esa frase me gustó. Era franca. E inocente de mí, me pensé que el libro sería igual. Pues no. Señores y señoras, por mucho que nos cueste reconocerlo a los partidarios de los libros, Sexo en Nueva York es uno de esos casos en que la adaptación a la pantalla es cien veces mejor que el escrito. Qué digo cien, mil veces mejor.
Les cuento. Resulta que el libro es un compendio de artículos de Candance Bushnell, una señora que allá por la época del pantalón de campana empezó a publicar sus reflexiones sobre el amor, el sexo, la moda y la vida en la ciudad. Hasta ahí bien. Lo malo fue que en algún delirio editorial, a alguien se le ocurrió ofrecer a esta señora la posibilidad de compilar sus artículos y publicarlos juntos. Unos años después, se decidió adaptar la novela a la televisión y digo adaptar porque entre uno y otro, A PENAS hay nada en común.
Con esto quiero decirles que si ustedes, como yo, conocieron la franquicia a través de sus televisores y les gustó, lo peor que pueden hacer es acercarse a la versión impresa. Ya les digo, yo recuerdo la serie como una especie de bocaditos de media hora, ácidos y desternillantes sobre temas tan poco tratados como el sexo anal, los vibradores o la masturbación femenina, muy al estilo de los cómics de Mujeres Alteradas de Maitena. Por alguna extraña convicción esperaba que el libro fuese igual de atrevido e irónico y tal vez por eso mismo, por hacerme tantas expectativas, me encontré con que mi Sexo en Nueva York no era lo mismo que el Sexo en Nueva York de Candance Bushnell. El libro que leí no tenía nada que ver con la serie que yo había visto.

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“Los excluidos” Elfriede Jelinek
“La profundidad no va hacia abajo sino hacia adentro. Dice que no le importan ni sus padres ni Dios, porque los odia, si, también odia a Dios, y por eso soy más libre que vosotros dos” ( pág 188 )
No hace mucho un veterano profesor de Instituto, entre otras cosas, me comentó que acudió a la plaza del ayuntamiento de Valencia donde el movimiento del 15-M, los llamados Indignados, tuvo su base algunos días. Éste se interesó por ellos, por sus ideas, habló con algunos de ellos, y a su vez éstos le preguntaron sobre si había analogías entre el movimiento del 15-M y el del Mayo francés del 68. En su humilde opinión, en ambos casos los jóvenes no se manifestaban contra el sistema, sino que eran jóvenes que sencillamente se sentían excluidos del mismo, y conforme sintieran que dejaban de estarlo, conforme fueran teniendo éxito, su protesta se iría diluyendo. Excluidos, justo el término central de esta novela.
Elfriede Jelinek, austríaca, 1946, autora de obras como “Las amantes”, la que nos ocupa, “Los excluidos”, “La pianista” – llevada al cine por Michael Haneke, con Isabelle Huppert, film no exento de polémica- o “Deseo”. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 2004, que no fue a recoger al padecer “fobia social”. No se puede decir que tenga a su país en muy buena estima – coincide con Thomas Bernhard – al que acusa de no haber superado su pasado nazi, de seguir anclado en él.
“Los excluidos” retrata la sociedad austríaca posterior a la segunda guerra mundial, una sociedad que deseaba olvidar su pasado más inmediato, de olvidar/ignorar los crímenes del nacionalsocialismo. Si “El tercer hombre” de Graham Greene, es una visión de la Viena de los años 40′ recién terminada la guerra, y pensar en esa historia es inevitable hacerlo en blanco y negro, debido a la influencia que ejerce la película con el mismo título de Carol Reed con el gran Orson Welles, en “Los excluidos”, Jelinek da luz y color a la década posterior, la de los años 50′ en la misma viena. Pero es una luz y color más engañosos que reales, una puesta en escena que oculta cosas menos agradables, que es justamente lo que la autora quiere reflejar.

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El Guardián entre el Centeno, de J. D. Salinger.
Por Carlos Mayo
El Guardián entre el Centeno, de J. D. Salinger.
Título original: The Catcher in the Rye.
Autor: J. D. Salinger.
Traductor: Carmen Criado.
Editorial: Alianza Editorial.
Páginas: 279
Año: 1945.
Yo soy una persona de patatas fritas, no de sushi. Sé que suena a estupidez, pero lo que acabo de decir no es ni más ni menos que una declaración de gustos. Lo que quiero decir cuando digo que soy de patatas fritas, no de sushi, es que a mí no me van los rollos complicados y alternativos que se supone que son innovadores y que la élite trata de imponer, sea en cocina, sea en literatura. Sin ir más lejos, El Código Da Vinci, de Dan Brown, me pareció un gran libro (llévense las manos a la cabeza), por mucho que la gente, en teoría culta, lo despreciase por aspirar a demasiado.
Tal vez esa sea la razón por la cual, cuando me puse a leer El Guardián entre el Centeno, cogí el libro con tanta apatía. Les explico: había oído mil veces hablar de él, decir a gente que lo había leído (generalmente pedantes) que era uno de los mejores libros y que bla-bla-blá, que Holden Caulfield era un genio, que bla-bla-blá y que el libro era un reflejo crudo de la adolescencia. Ya saben, los típicos análisis que a uno le enseñan en la E.S.O. y esas cosas.
Con ese prejuicio en mente de El Guardián entre el Centeno, tengo que decir que, una vez terminado el libro, mi opinión ha cambiado completamente. El libro es bueno de narices, y digo narices como sustituto de otra parte de mi cuerpo. Les cuento. La historia va de un tipo que se llama Holden Caulfield al que expulsan de su escuela por millonésima vez. El tío, que tiene pasta y se puede permitir hacer el niñato por ahí, en lugar de volver a su casa con sus padres, decide pasar como una semana a su aire, vagando de un lado a otro. Sé que suena tremendamente simple, pero lo cierto es que es así. No hay más argumento ni medias tintas que ir viendo como Holden va pasando de un tren a un hostal y luego a un bar y etc. Y aún así, el libro es genial, enserio.

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“Los hombres dichosos” ( Historias escocesas ) Robert Louis Stevenson
He recientemente leído un cuento de Robert Louis Stevenson, “Los hombres dichosos”, que fue editado en una colección de cuentos que editaba el periódico El País, relato que sin embargo no he localizado en ninguna de las recopilaciones de cuentos del autor de “La isla del Tesoro”, ni en la de Mondadori ni en la de Debolsillo, que por fín localicé en una edición de Valdemar, El Club Diógenes, bajo el título “Historias escocesas”, junto con otros relatos como “El ladrón de cadáveres”, “Janet la torcida”, “El pabellón de los links” o “El sótano de la plaga”.
El relato me ha gustado enormemente y me parece muy conveniente recomendarlo para quienes conozcan sólo otras narraciones más célebres, como “Doctor Jekyll y Mr. Hyde”, la citada “La isla del tesoro”, El diablo en la botella” o “La flecha negra”. Yo al menos no la conocía. Citar, antes de ir al meollo de la cuestión que en Melibro ya comentamos un breve e ingenioso ensayo de Stevenson, “En defensa de los ociosos”.
La acción de “Los hombres dichosos” – título que hace referencia al murmullo enloquecido del mar cuando se enbravece – transcurre en la isla de Mull, concretamente en Aros, Escocia, donde el protagonista, Charlie, un muchacho joven, cabal, ilustrado, que podría ser un alter ego del propio Stevenson, visita la isla en la que vive su tío y su prima Mary. Acude atraido por ciertas leyendas de haber un barco español hundido lleno de tesoros y por el amor que siente hacia su prima que debe confesarle a su tío.

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Para leer al anochecer.Historias de fantamas. Charles Dickens. Impedimenta.
Charles Dickens es famoso por sus novelas, auténticas obras de realismo social que reflejan majestuosamente la sociedad londinense del diecinueve, con sus caricaturas, denunciando crudas realidades, con personajes muy bien dibujados que nos muestran su personalidad, pasiones y sentimientos. Idealizados siempre para connmovernos con su crítica social. Destando obras como : Grandes esperanzas, David Copperfield, Oliver Twist, Historia de dos ciudades, Nicholas Nickleby, Los papeles póstumos del club Pickwick.
Tras el accidente sufrido por Dickens el 9 de junio de 1865, el famoso choque ferroviario de Staplehurst, Dickens quedó marcado profundamente. Dos magníficas obras nos ayudan a entender sus últimos años. “La soledad de Dickens” de Dan Simmons. y “El último Dickens” de Matthew pearl. Esta última narra la historia de la novela inacabada de Charles Dickens “El misterio de Edwin Drood”, la cual quedó sin terminar por la prematura muerte del autor sin conocerse que hubiera dejado ningún borrador que pudiera dar pistas para continuar esta novela. De la que había completado 6 de las doce entregas . Un editor de Boston, se lanza a la aventura junto a su secretaria, marchando los dos a Londres para buscar alguna señal que les permita conocer si se llegó a escribir un final, dónde podría estar o cómo habría pensado Dickens en terminar la novela. Exponiendose a una serie de peligros, la trama es un verdadero Thriller.
Dickens tras el accidente se volvió un hombre obsesionado por fuerzas ocultas que no alcanzaba a comprender y ello se ve en sus trabajos como ” Para leer al atardecer : Historias de fantasmas” Siguiendo la tradición victoriana de ocupar la nochevieja contando historias de terror creando una atmósfera con apariciones y hechos paranormales que es puro talento gótico, donde la realidad se mezcla con lo fantástico, la trama nos envuelve de intriga y confusión siendo dificil no contagiarse y cruzar la linea que conduce la mente del a del raciocinio a la locura retratando con genialidad la mente criminal aderezándonos la trama con ironía y su particular humor.
El libro de Impedimenta ( resaltar el trabajo de traducción a cargo de Marian Womack y Enrique Gil-Delgado ), al igual que la edición de Valdemar, recopila 13 historias ( Un número no casual sugerente de supersticiones). En la edición de Impedimenta se ha prescindido de 6 de las historias incluidas por Valdemar ( El manuscrito de un loco, La historia del viajante de comercio, La historia de los duendes que secuestraron a un enterrrador, La historia del tío del viajante. El varón de Grogzwig y Una confesión encontrada en una prisión de la época de carlos II ) y se han añadido otras 6 historias ( El fantasma en la habitación de la desposada. El capitán asesino y el pacto con el diablo. El letrado y el fantasma, Cuatro historias de fantasmas. Pálpitos confirmados. La historia del retratista. El niño que soñó con una estrella).

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Share“El guardavías y otras historias de Fantasmas” Charles Dickens. Valdemar
Me quedé de piedra cuando me enteré que “El guardavias” una de las historias del libro que me acababa de leer es fruto de una fatalidad real , un trágico accidente ocurrido El 9 de junio de 1865, el famoso choque ferroviario de Staplehurst, al sur de Inglaterra, en el cual los siete primeros vagones del tren cayeron de un puente. El octavo vagón, el único de primera clase, que no cayó fue aquel donde se encontraba Charles Dickens. Con él estaban su amante, Ellen Ternan y la madre de ésta. El novelista incluso a tendió a heridos y moribundos. Antes de partir se acordó del inconcluso manuscrito de “Nuestro amigo mutuo” regresando al vagón únicamente a recuperarlo.
Todos los biógrafos coinciden en que, Dickens, tras este accidente, no volvió a ser el mismo. Dan Simmons, en su novela ” La soledad de Charles Dickens” se adentra en los últimos años de Dickens, a través de la voz de Wilkie Collins, escritor y amigo de Dickens a quién confesó que en la escena de la terrible catástrofe ferroviaria, conoció a un ser espectral, dotado de grandes poderes hipnóticos, señor de un submundo que se extiende bajo las alcantarillas de Londres. Una mezcla de Drácula con Moriarty – el enemigo de Sherlock Holmes – y Jack El Destripador, que se le presenta como Drood y será el germen de la última e inconclusa novela de Dickens. Dan Simmons reconstruye su historia a partir de diversas fuentes: cartas, documentos, biografías de Dickens y Collins , noticias y crónicas periodísticas, las propias obras de ambos novelistas, documentos de la época…

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“Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible” Constance de Salm
¡ El amor…! ¿Qué es el amor…? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que sólo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba…Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada…! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época…Pero, ¿qué estoy diciendo? ¡ Es una desgracia! Una crisis…una crisis terrible…que se pasa, y eso es todo. ( carta XXXVIII )
Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible
Constance de Salm
Editorial Funambulista. Colección Intempestivos
Traducción de Isabel Lacruz. Postfacio de Laura Freixas
Empecemos por el final, por el postfacio a cargo de Laura Freixas – autora de entre otras “Amor o lo que sea“, publicada por Destino, 2005 -. En éste, la escritora y periodista hace un breve e interesante análisis sobre la figura de Constance de Salm, su obra, sus intenciones y su época.
Constance Marie de Thais, nació en 1767, hija de un alto funcionario. Fruto de su segundo matrimonio, con Joseph Maria Franz Anton Hubert Ignaz, Príncipe de Salm, adquiriría el título de Princesa de Salm. Coetánea de Madame de Staël, y con bastantes puntos de unión con ésta: ” ambas hacen de la defensa de los derechos de las mujeres uno de los leitmotivs de su obra; especialmente, el derecho a la creación intelectual y artística.” ( pág 146 ). “Para ella, el acceso a la cultura es un derecho, cuyo ejercicio no necesita una especial dispensa en el caso de las mujeres” (pág 149 ). Tan recomendable es la obra que nos ocupa como su postfacio.

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