Archivo de la categoría ‘Literatura en lengua no española’
“Criadas y señoras” Autora: Kathryn Stockett
Título: Criadas y señoras
Autora: Kathryn Stockett
Editorial: Maeva
Año de publicación: 2009
Por Xavi beltrán
Skeeter es una mujer inconformista. Con unos sueños literarios que parecen fuera de su alcance, la joven se da cuenta de la situación que viven las criadas negras que trabajan en casas de parejas ricas y, claro está, blancas. Dispuesta a hacer algo al respecto, Skeeter cuenta con la ayuda de dos sirvientas, Aibeleen y Minny, y urde un plan para dar a conocer y denunciar las vejaciones de que a menudo son objeto por su color de piel. Ni que decir tiene que no todos lo verán con buenos ojos; es entonces cuando empezará una lucha por los derechos en la que los habitantes de Jackson deberán tomar partido.Si hay algo que llama poderosamente la atención de Criadas y señorases el curioso elenco de personajes principales. Muy distintos entre sí, todos participarán, de una manera u otra, en el ambicioso proyecto de Skeeter, ya sea colaborando en él o procurando frenarlo. Mujeres adorables como Aibeleen, respondonas como Minny, odiosas como Miss Hilly o extravagantes como Miss Celia protagonizan momentos memorables que destacan por la naturalidad con que están narrados.El estilo de Stockett es ágil, enérgico y, a la vez, ingenioso. A la autora no le tiembla el pulso a la hora de relatar situaciones tristes y emotivas, pero de vez en cuando decora el argumento con diálogos divertidos e irónicos que hacen las veces de atenuantes con los que uno encara mejor la dureza de la obra. No hay que olvidar, sin embargo, que lo que sucede en estas páginas está basado en circunstancias reales y crueles de hace tan sólo cincuenta años, aunque Kathryn Stockett lo aborda con un respeto y una entereza dignos de alabanza.
“El duelo” de Aleksandr Kuprín. Nevsky prospects ( Libro incluido en la selección de libro del año 2011 por los lectores de MELIBRO )
La 15ª referencia de la editorial Nevsky Prospects, especializada en recuperar clásicos de la literatura rusa, edita la que está considerada la obra mayor de Kuprín, una espléndida novela que tiene un fuerte tono autobiográfico, y que retrata, de manera demoledora, al ejército zarista.
Publicada en 1905, leyéndola uno entiende mejor la revolución que tuvo lugar en 1917. Pero lo mejor de la novela es que trasciende toda coyuntura y permanece plenamente vigente porque los abusos que critica, son tan reconocibles y siguen imperando tanto, que salvo detalles históricos, podría estar escrita hace nada.
Enlaza perfectamente, por poner varios ejemplos, con el hiriente “La guerra más cruel”, el brutal libro de Arkadi Bábchenko sobre sus experiencias en la guerra de chechenia. Y cualquiera que retenga en su mente las salvajadas que se retrataban en la primera mitad del film “La chaqueta metálica” de Kubrick, verá que estamos hablando de un problema eterno, el de la sumisión y despersonalización del individuo en manos de un sistema encarnado por el ejército.
Leyéndola me he acordado de amigos que hicieron la “mili” obligatoriamente, lo pasaron mal, mientras tiraban un año de juventud obedeciendo a suboficiales semianalfabeto que tan bien son descritos en el conmovedor, sensible libro de Kuprín, incluido ése que está orgulloso de no haber leído un libro en su vida.
Con prólogo de James Womack, esta es una obra a favor del individuo y de su libertad, algo contrario tanto al zarismo como al posterior comunismo. No es sólo un libro contra ese brutal, degradante y enfermo ejército zarista, sino contra cualquier forma de control y abuso de las personas.
El protagonista, el subteniente Romashov, se debate entre unas fantasías románticas militaristas que chocan brutalmente con la realidad, y el rechazo al podrido ambiente que le rodea. En este mundo, hasta el amor es considerado como una violación de la individualidad, un amor restringido por los corsés de la época, los intereses y las apariencias, que no es amor ni es nada, un amor producto de toda la degeneración que le rodea en un sistema humano que aplaude la mediocridad, ataca toda chispa de vida y luce orgulloso su antisemitismo.
En este sentido, el personaje más admirable, con su extrema lucidez, es el desengañado oficial Nazanski, que aparece en el último tramo de una novela que se desarrolla con naturalidad, sencillez y realismo.

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Recomendación de “Yo, mi, me…contigo” de David Safier
Título: Yo, mi, me… contigo
Autor: David Safier
Editorial: Seix Barral
Año de publicación: 2011
Por Xavier Beltrán
“El intendente Sansho” Ogai Mori
La editorial Contraseña ha editado esta pequeña colección compuesta por seis relatos de uno de los padres de la literatura moderna japonesa, Ogai Mori, que sigue siendo un semidesconocido por estos lares.
Escritos entre 1910 y 1916 incluye el cuento que da nombre al libro, que dio lugar al film del mismo título del reputado cineasta Kenji Mizoguchi, y que es considerado una de sus obras mayores y hasta, por algunos críticos, una de las mejores películas de la historia del cine.
Englobados en el género histórico, Ogai Mori retrató a una sociedad que se debatía entre las tradiciones y la modernidad, donde las primeras acabarían absorbiendo a la segunda para configurar un imperio extremista que se derrumbó con la II guerra mundial, algo que el escritor no llegó a ver, quien en su epitafio dejó constancia de su animadversión por un país que ahogaba las libertades individuales.
El polifacético narrador, que tuvo una vida con dos guerras incluidas y sufrió el destierro, como bien cuenta Carlos Rubio en su largo e ilustrativo prólogo, hace gala de grandes dotes de observación social, pero su enfoque puede resultar para un lector medio del siglo XXI, algo ingenuo, una ingenuidad ( humanismo dirán otros ) que contrasta con los terribles hechos que narra en algunas piezas.
Mi favorita es “El barco del río Takase”, una reflexión madura y nada maniquea sobre la ambigüedad de las leyes y la justicia, relato que parece dejar la última palabra al lector. Por debajo de este cuento colocaría a “Sarazuki”, breve anécdota simpática o el inferior “La señora Yasui”. “El intendente Sansho”, no sólo el relato que da nombre al volumen, es un general un libro apreciable, de innegable valor histórico, con el que he conectado con la visión sobria y discreta, puede que excesivamente discreta, de Mori.
Cualquier aficionado de la literatura nipona o seguidor del film de Mizoguchi hará bien en leer estos cuentos, que junto al resto de la obra de Mori, se han convertido en un pilar básico de su cultura, algo innegable por la evolución que ha tenido ésta.

“La locura de Almayer” Joseph Conrad. Barataria
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Un autor que consigue plasmar el sinsentido que empapa la vida del que está en el lugar que no le corresponde, y que lo hace de una forma descorazonadora, es Conrad.
Cuesta creer que ‘La locura de Almayer’ sea su primera novela, y no digo esto sólo por su calidad, sino por ser la continuación de su otra obra publicada también por Barataria, ‘Un paria de las Islas’. En el mismo escenario en el que nos dejó el capitán Lingard, el poblado a orillas del Pantai, se desarrolla la historia protagonizada esta vez por el segundo del capitán, Kaspar Almayer, que ha de convivir como único hombre blanco entre malayos y árabes. Sin contar ya con el dominio del comercio de la zona, Almayer sobrevive gracias al apoyo que le proporciona su hija Nina y a los delirios de grandeza que alimenta el sueño del oro con el que Lingard le envenenó. Un próspero hombre de negocios venido a menos, en un espacio, lo salvaje, que lo desarticula. Su agonía se acrecienta al perder sus únicas referencias plasmando la caída en desgracia de un hombre fuera de su mundo, mostrándose como un “enorme muñeco roto”.
Tampoco en la reseña de ‘Un paria de las Islas’ me extendí demasiado en lo que sería un resumen, y tampoco considero que tenga sentido hacerlo aquí. Si he de ser sincero, creo que el mejor Conrad está por llegar en sus novelas más tardías, pero eso no quita para poder recomendar esta obra sin miedo a equivocarme.
Puede parecer un tópico imperdonable recurrir a una conclusión como esta, pero la capacidad de sondear y plasmar la profundidad del sentir de los protagonistas me deja perplejo. Siendo las reacciones de Almayer y de Nina ante la muerte, a mi modo de ver, uno de los puntos álgidos de la novela.
Y otra vez vemos que Conrad es un hombre de mar, y no lo digo porque al pasar las páginas nos llegue el olor a sal. Más bien el mar como punto de escape, de fuga, como sinónimo de liberación, luminosidad y de calma real frente a lo siniestro, a lo oscuro e insalubre, prisma desde el que nos muestra la jungla.
Esa inaccesibilidad al hábitat que no es propio es la misma barrera que limita al mundo occidental-colonial, del salvaje. La puerta de la locura.
Conrad la abre y te permite contemplar con vértigo.

“EL NIÑO PERDIDO” THOMAS WOLFE Ed. Periférica
THOMAS WOLFE
Ed. Periférica, 2011
No sabría si calificar de novela o de relato este texto que la Editorial Periférica ha tenido la magnífica idea de traducir y publicar. En realidad son cuatro relatos engarzados con un eje común: el hermano que el autor perdió por su temprana muerte, a los doce años, de un tifus fulminante. De hecho, Wolfe escribe sobre la muerte de su hermano en El ángel que nos mira, su primera y autobiográfica novela. Él tenía cuatro años y por tanto, sus recuerdos son difusos, pero al parecer la relación con Grover, su hermano, era muy tierna, y ciertamente, a pesar de su corta edad, sintió mucho esa pérdida.
El texto que se nos presenta, El niño perdido, fue publicado en 1937, un año antes de morir el autor, también prematuramente, por tuberculosis. Está estructurado en cuatro partes, presentándonos distintas versiones del recuerdo del hermano querido. La primera es quizá la más emotiva, ya que nos presenta a Grover, o a su espíritu, deambulando por la calle como solía, mirando escaparates, respirando el aire y los aromas del país, y finalmente entrando en una tienda y tratando de comprar unos dulces sin dinero, con unos sellos. Al sentirse insultado, recurre a su padre, que está en su taller de marmolista. Y su padre le apoya, reclamando y recuperando lo que es suyo. Todo vuelve a la normalidad. Ese texto es de una belleza inmensa, lleno de imágenes preciosas y evocadoras, con la alusión al caballo y a la tormenta, a la luz que va y viene, como fluctuaciones del tiempo y del recuerdo. «Grover se giró y pasó junto a la cara norte de la plaza. En ese momento fue testigo de la unión entre el ahora y el para siempre. (…) Y la luz se fue y vino de nuevo a la plaza, y Grover se quedó allí pensando tranquilamente: “Aquí está l aplaza y aquí está Grover, aquí está la tienda de mi padre y aquí estoy yo”».
La segunda parte es la versión de la madre: el recuerdo del viaje en tren que hicieron a St. Louis, con todos sus hijos, para ver la Exposición Universal. La observación del paisaje, que Grover seguía atentamente desde la ventanilla mientras sus hermanos organizaban una barahúnda por los pasillos del tren, y el doloroso recuerdo de su madre. El hijo más amado, es el que desaparece. El texto es nostálgico y entrañable.
En la tercera parte es la hermana Helen, que, dirigiéndose a Thomas a raíz de una vieja fotografía, le va desgranando recuerdos de Grover y de aquel viaje a la exposición, ligado para siempre en su memoria con la enfermedad de Grover y su triste final. El texto en este caso es muy emotivo, muy dramático, transmitiendo los sentimientos de Helen hacia su hermano y tratando de hacerle ver a su hermano más joven los momentos vividos con Grover.

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Reseña de “SIN NOVEDAD EN EL FRENTE” Erich Maria Remarque
SIN NOVEDAD EN EL FRENTE
Sin novedad en el frente (All quiet in the Western front), fue escrita por Erich Maria Remarque, pseudónimo de Erich Paul Remark (Osnabrück 1897 – Locarno 1970). El autor dice de su obra: «no pretende ser ni una acusación ni una confesión, solo intenta informar sobre una generación destruida por la guerra, totalmente destruida, aunque se salvase de las granadas». Publicada en Alemania en 1929, ya en ese mismo año se habían vendido un millón y medio de ejemplares, nada menos. También se había traducido a veintiséis idiomas. Hasta la fecha se han publicado ediciones en cincuenta idiomas y se llevan vendidos unos veinte millones de ejemplares. En 1931 publicó la que sería continuación de este best-seller, El regreso, en la que escribe sobre la vivencias de los protagonistas supervivientes de la primera novela durante la posguerra. En 1933 ambas novelas fueron pasto de las llamas durante las quemas de libros que tuvieron lugar en varias ciudades alemanas, junto con obras de otros autores y artistas como Heinrich, Thomas Mann y otros, acusados de atentar contra el llamado «espíritu alemán», por los nazis, bien por ser judíos o por sus ideas contrarias al régimen.
Dice la leyenda negra que circuló durante algún tiempo sobre este autor que su verdadero apellido era Kramer (Remark al revés), siendo esta un bulo nazi para asegurar que el escritor, censurado por Adolph Hitler, no constara que había estado en la guerra al mismo tiempo que lo tachaban de judío, hechos ambos falsos.
Se han filmado dos versiones de la novela de Remarque: una en 1930, dirigida por Lewis Milestone y otra en 1979, esta por Albert Mann. La primera de ellas es la más real de las dos y se ha ganado la vitola de ser considerada una de las mejores películas antibelicistas de todos los tiempos.
Paul Baümer nos relata en primera persona, y como parte activa de la misma, ya que no sabe lo que va a ir sucediendo a lo largo de los doce capítulos de que consta esta obra, sus vivencias en el Frente Oeste abierto por los alemanes a donde es enviado a luchar contra el enemigo. Son realmente niños pero se dan cuenta de cómo va cambiando su personalidad a lo largo de todo el relato pues pasan de ser lo que realmente son a convertirse en verdaderos hombres. Paul Baümer, podría decirse que es su alter ego, (el autor participó en la contienda y resultó herido) llegará a decir: «Juventud de hierro. ¿Juventud? Ninguno de nosotros tiene más de veinte años, pero no somos jóvenes. Nuestra juventud… Estas cosas son ya agua pasada… Somos viejos muy viejos».
El lenguaje de la novela es coloquial, el de los soldados, o sea, los incorporados a filas venidos de la vida civil, pues así con él puede expresar ideas claras además de los términos propios que se emplean habitualmente en el ejército. Esas ideas las expone mediante formas como el diálogo, la narración, descripción y hasta en algunas ocasiones el monólogo, usando también ciertas notas de ironía como cuando le preguntan los compañeros cómo está y como éste les responde.

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“El club de los parricidas” Ambrose Bierce. Ilustraciones de Pablo López Miñarro. Traspiés editorial
Definición de parricida extraída de “El diccionario del diablo” del propio Ambrose Bierce: “golpe de gracia filial por el que uno se ve liberado de los irritantes tormentos de la paternidad”.
Publicado por Traspiés en su colección de libros ilustrados Vagamundos, este es un pequeño clásico de Bierce, que tuvo una vida que parece extraída de una larga novela de aventuras.
Con una estupenda introducción de Jesús Aguado, rebosante de información, este libro de 90 páginas se lee en un santiamén. Y es un claro ejemplo de la ferocidad y el humor negro de un autor, Bierce, que sigue siendo transgresor. Cinco relatos en los que Bierce no sólo ajusta las cuentas con los padres o con el aborrecible, para él, estamento familiar, sino con las leyes, la mediocridad del ser humano y especialmente su afán de codicia.
Y si un cuento cómo “Un habitante de carcosa” que no llega a las cinco páginas ( y que no está incluido en esta edición ) valdría más la pena que ver “El sexto sentido” de Shymalan, por poner un ejemplo de una historia similar, lo cierto es que “Aceite de perro” es, por ejemplo, mil veces más recomendable que el film “Sweeney todd” de Tim Burton, que es como una versión domesticada del relato del mordaz Bierce.
Se podría decir que hay ciertas reiteraciones en los relatos, un hándicap que siempre le he visto a este escritor, pero “Un incendio imperfecto“, el desternillante “Mi asesinato preferido”, “Una tumba sin fondo” y en menor medida “El hipnotizador”, son pequeñas joyas retorcidas que dejan patente el talento humorístico de Bierce, su misantropía y sus grandes dotes para la crueldad.

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“CELL” de Stephen King. Stephen King y sus particulares zombies
Stephen King y sus particulares zombies
Los seguidores de Stephen King conocen bien su capacidad para generar nuevos personajes e historias. El escritor americano aparece con una nueva entrega con casi una media de libro por año, muchas de ellas convertidas ya en clásicos de la literatura moderna del siglo XX. Cell es una de sus obras más recientes (2006), y que se adelantó un poco a la explosión del universo zombie de nuestros días, con la exitosa serie The Walking Dead por bandera.
La serie de la FOX le debe mucho a Cell, al menos en sus primeras 150 páginas, que son de obligada lectura en una tacada. La tensión y angustia de unos supervivientes a un repentino holocausto zombie traspasa el papel. Es absolutamente imposible apartar la vista del libro durante este trepidante inicio. Únicamente se puede sobresaltar uno al oir sonar un teléfono móvil. Y se dudará en contestar. Pues así es como se propaga el virus de esta historia. El 1 de octubre, a las tres y tres minutos de la tarde, todo el que se encuentre hablando a través de celulares se convierten ipso facto en unas agresivas bestias dementes con sed de sangre. Humana, por supuesto. Al no tener preferencia por la carne de sanos o infectados, el mundo se convierte por una tarde en un campo de batalla cuerpo a cuerpo, dentellada a dentellada. Clayton Riddell, un dibujante que acaba de firmar el contrato de su vida, verá cómo su vida vuelve a torcerse tras el fatídico incidente, al que denominan El pulso, y comenzará una desesperada lucha por sobrevivir. Al frente de un pequeño grupo de supervivientes, Clay iniciará desde la ciudad de Boston un viaje en búsqueda de su hijo, del que desconoce si sigue con vida o forma parte del rebaño zombie. A partir del tercer capítulo, King deja volar su imaginación todavía más, y dota a sus maléficas criaturas telefónicas de una intrigante evolución al principio, pero que acaba pasándose de rosca. El interés que despierta el libro en su comienzo se pierde en gran medida en su segunda mitad. Pero ya se está tan dentro de la historia que es difícil tratar de abandonarla. Stephen King es un indiscutible genio de la narrativa de terror, y recursos tiene de sobra para mantener el suspense de la obra.
Tras superar la adicción inicial, se puede disfrutar de la obra, brillantemente escrita, más pausadamente, y recreándose en el desolador panorama que dejan tras de sí una nueva especie de zombies, que terminan por alejarse mucho de los ideados por George A. Romero (a quien está dedicado el libro) en la mítica La noche de los muertos vivientes, y demás películas del género (las más brillantes también cuentan con la firma de Romero). No es de lejos la mejor novela de King, pero su lectura resulta entretenida, y satisfacerá a los amantes del suspense y, por supuesto, el terror. Quizá no contesten al teléfono en unos días.
Texto: Tomás; Dibujo: Andrés
http://elladooscurodelaluna.com/

“REINA LUCÍA” E. F. BENSON. Impedimenta editorial
E. F. BENSON
Me he puesto una ropa muy scrubs, apropiada para la ocasión y cómo Tipsipoozi no sé por qué causa estuvo estos días de lo más relajado, pues habitualmente es un ser hiperactivo, me dejó terminar de leer la novela que tenía entre manos, se me ocurrió contarles de qué iba el asunto, pues realmente he disfrutado mucho con ella, dado su tono irónico y el humor típico britanico, provocándome en ocasiones risas que, menos mal que me encontraba yo solo y muy a gusto, no tenía de qué preocuparme por lo que pudieran decir los demás.
Reina Lucía es la primera la serie de seis novelas escritas por E. F Benson (Berkshire, 1867- Londres, 1940), que constituyen uno de los ejemplos más notables de comedia social inglesa de la primera parte del siglo XX. La serie está formada por Reina Lucía (1920), Miss Mapp (1922), Lucia in London (1927), Mapp and Lucia (1931), Lucia’s Progress (1935) y Trouble for Lucia (1939), además de dos historias cortas, «The Male Impersonator», que tradicionalmente aparece como apéndice a la novela Miss Mapp, y «Desirable Residences». Benson fue hijo del que más tarde sería Arzobispo de Canterbury, Edward White Benson, y de Mary Sidgwick Benson. Fue un excelente atleta y representó a Inglaterra en diversos campeonatos internacionales en la modalidad de patinaje artístico. Su primer libro fue Sketches from Marlborough. Su primera novela, la controvertida Dodo (1983), a la que siguieron varias sátiras y melodramas románticos. Es también muy conocido por sus historias de fantasmas las cuales aparecen frecuentemente en antologías del género. En ellas, evita, buscando ámbitos más cotidianos. A este género pertenecen obras como La confesión de Charles Linkworth, El terror nocturno, Un cuento sobre una casa vacía, etc., todos ellos publicados en castellano. El último libro de E. F. Benson fue una autobiografía titulada Final Edition.
Pero lo que más renombre le dará a Benson, pese a que él se considere un escritor de relatos de terror, será la famosísima serie de novelas protagonizada por sus dos heroínas de la burguesía rural, Mapp y Lucía, escritas ya a edad bastante avanzada y que constituyen uno de los ejemplos más notables de comedia social inglesa de la primera mitad del siglo XX. Sería adaptada a la Televisión por la BBC alcanzando un gran éxito de audiencia. Éxito comparable al obtenido por los Monty Python, famosos por sus escenas cómicas en las que parodiaban la idiosincrasia británica de los años sesenta y setenta o, más recientemente, Mr. Bean, personaje archiconocido por sus situaciones absurdas por un cinismo y humor que nos hace soltar la carcajada al momento, interpretado por Rowan Atkinson.
Impedimenta nos ofrece Reina Lucía (Queen Lucía) la primera de ellas, edición que salió al mercado en septiembre de 2011, con una traducción impecable de José C. Vales. Es de agradecer las notas que añade a lo largo del texto, realizando un excelente trabajo de documentación, con el que nos ayuda a comprender el argumento y poder disfrutar así mejor de la novela.

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