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“El húsar” de Arturo Pérez-Reverte
Desde esta inicial “El húsar” hasta la reciente “El asedio”, pasando por “La sombra del águila”, “Cabo trafalgar” o “Un día de cólera”, las guerras napoleónicas y en especial La guerra de la Independencia española ( 1808-1814 ), han sido una continua fuente de inspiración en la obra de Pérez-Reverte.
El escritor nacido en Cartagena, suele mostrar más preferencia y respeto por los ilustrados franceses que por los ignorantes, beatos españoles. En sus novelas, como en esta, todo el mundo tiene sus razones, y el maniqueismo brilla por su ausencia, pero hay un razonado rechazo a la iglesia espñaola, que con la ayuda de una monarquia cobarde y obsoleta, destrozaron los sueños de progreso y libertad que hubieran podido sacar adelante a España.
Si Napoleón – que, aunque con sus atrocidades y represalias, quería ilustrar a sangre y fuego a una España bárbara, oscuramente católica, sumisa y obediente, ciega de odio donde se linchaba a todo aquel que pensara diferente – o la moderna constitución de 1812 hubiese seguido vigente, la historia de este triste país podría haber sido muy distinta. Al menos habría tenido esperanzas de un futuro mejor, esperanzas que cortaron de raiz los de siempre: la iglesia, los nobles retrógrados y uno de los peores reyes de todos los tiempos, con la ayuda y el sucio servilismo de las masas ya mencionadas.
Escrita en 1983, cuando Pérez Reverte era corresponsal del guerra, esta estupenda primera novela, seca y demoledora, tiene ecos de la apreciable “La roja insignia del valor”- de Stephen Crane, llevada al cine por John Huston – y sobre todo de Joseph Conrad ( incluso de Ridley Scott, no en vano su adaptación de “Los duelistas” conradianos que dió lugar a su primera película, es uno de los films favoritos del veterano escritor ), pero es ante todo, una obra muy personal, por encima de todo tipo de influencias, madura, impropia de un principiante en esto de la literatura, y que traza perfectamente tanto el estilo como las temáticas que van a caracterizar su extensa obra posterior. Sus puntos de contactos con la ambiciosa “El asedio”, son más que evidentes.
Un bisoño húsar del ejército francés en la invasión de España, vive de la noche a la mañana una radical transformación en sus ideas de gloria, heroismo y honor, al entrar por primera vez en combate. Lo que hay detrás de toda fanfarria patriotera y belicista, es locura, horror, estupidez, miedo…nada positivo, un cúmulo de tormentos que desembocan en una sabia, cruel y escéptica indiferencia, fruto del desengaño y la traumática experiencia, una indiferencia tras la que se esconde la nada, el vacío más absoluto.
Libro con un sutil “in crescendo” narrativo, en el que no hay balbuceos propios de un escritor inexperto, y que deja, con su nihilismo, una sensación de desazón en el lector.
Una obra contundente, medida, si no es redonda es por algún ligero desliz o por su engañosa humildad. Se lee en un santiamén. Es un libro implacable e impecable al mostrar toda la suciedad, toda la porquería que resulta ser una guerra. En este país, pocos tienen más experiencia en esto último que el escritor, el padre de Alatriste
Share“La fragata Andorinha” Luis Delgado Bañón ( ed. Noray )
Por ARIODANTE
La fragata Andorinha
Luis Delgado Bañón
Ed. Noray
Luis Delgado Bañón (Murcia, 1946) es capitán de navío y escritor. En anteriores reseñas se ha hablado de su trayectoria. Dedicado desde hace años al ambicioso proyecto narrativo sobre la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, en la serie de novelas que componen la Saga Marinera Española, el autor intenta mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Para ello se ha documentado exhaustivamente y cotejado en archivos y bibliotecas toda la información que utiliza para sus narraciones. Incluso ha rescatado del olvido numerosos lances vividos por la Marina que permanecían desconocidos al público.
Decimoquinta entrega de la serie, y protagonizada por el recién ascendido a brigadier Santiago Leñanza, La fragata Andorinha es una magnífica novela de aventuras, en la que el aspecto histórico de la guerra franco española queda en segundo plano y desarrolla ampliamente la parte aventurera y la ficción con una narración bajo los cánones clásicos de la novela decimonónica, Stevenson, Salgari, Verne, Sabatini…navegamos por los mares del Sur, entre Mozambique y la isla Reunión, y nos las tenemos que ver con piratas, negreros, raptos, venganzas, asaltos, naufragios, etc., un barco que gobernar y un tesoro que recuperar. Todos los ingredientes que, bien combinados, hacen que una novela eche chispas en nuestras manos y la leamos en un continuo arrebato.
Mientras su cuñado Beto, compañero de otras aventuras y misiones en la mar realiza una misión en la Plata, por tierras indianas (que podemos leer en El queche Hiena) Santiago Leñanza retorna a Cádiz, donde tiene lugar una desgracia familiar que le deja moralmente hundido. El general Valdés, su superior y sin embargo amigo, consigue una misión para él, a bordo de su fragata, la Proserpina. Una misión que se sale de las rutas habituales para los barcos españoles de la época: el Índico. Zona de portugueses, holandeses y británicos, con la inevitable presencia francesa en disputa de territorios por la guerra, no es conocida por Leñanza, que ha de investigar con cartas marinas y mapas, las posibilidades de movimiento.
Una fragata portuguesa, la Andorinha, ha cargado una inmensa cantidad de caudales procedentes del virrey de Nueva España, que, atemorizado por los movimientos independentistas prefirió embarcarlos a pesar de que la tal fragata, comandada por un dudoso capitán Silveira, tenía una derrota larguísima antes de su prevista arribada a tierra española. Aun así, el tiempo calculado para esa llegada pasa y pasa y de la fragata no se sabe nada. La misión de Leñanza es averiguar su paradero y por supuesto, el de los caudales destinados a la corona española. Averiguarlo y recuperarlos, a ser posible. Corre el año 1813.
El trayecto hacia el sur, bordeando la costa africana, se ve “amenizado” por diversos incidentes, uno de ellos el naufragio de un barco cargado de viajeros, al que se ven imposibilitados de socorrer y que se hunde ante sus ojos. Otra de las diversiones es el encuentro con un buque negrero.
Cuando finalmente llegan a Mozambique, a bahía de Delagoa, ven el asunto casi solucionado. Pero las cosas se tuercen y el atildado capitán Silveira es un mal bicho que se les escapa entre sus manos, por lo que han de emprender una persecución implacable a través de aguas orientales para conseguir tras grandes esfuerzos, hacerse dueños de la situación. Primero hacia Sofala, luego hacia la isla La Reunión, con vientos contrarios y mar gruesa, avanzan valientemente. La intervención del joven Marco, hijo de Silveira, es de una ayuda fundamental, así como la de su fiel Aldo Neves, al mando de la goleta Capital. Aunque el joven requiere una condición que han de cumplir y que cumplen gustosos; y las cosas van volviendo a su cauce luego de muchas inquietudes y acciones valerosas, no exentas de sorpresas al final.
Más personajes, como el segundo oficial de la Proserpina, Romarate, el fiel criado Okumé, conocido como la sombra de Santiago, y famoso por sus guisos y adobos, el caballero Mascari, el teniente de fragata Orcajo, y otros, cumplen su papel airosamente, siendo interlocutores necesarios de Leñanza, y representando un gran apoyo en momentos críticos. Los personajes femeninos, que en esta obra hay varios, con sus luces y sus sombras, incluso alguno de terrorífica visión, ponen el contrapunto adecuado.
En suma, una novela muy equilibrada en su ritmo de acción, ambientes exóticos y personajes atractivos, narrada con el lenguaje habitual del autor, muy directo y llano, sin exagerar la jerga marinera, y que se puede leer sin necesidad de haber leído antes ninguna otra novela de la serie. A la edición se le echa en falta algún mapa, carencia que viene siendo, desgraciadamente, muy usual, aunque en posteriores entregas de la serie empieza a verse solventada.
Agosto 2010
Share“EL NAVÍO ASIA” LUIS DELGADO BAÑON Ed. Noray, 2010
Por ARIODANTE
Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es capitán de navío. A los dieciséis años ingresó en el Cuerpo General de la Armada y desde entonces ha estado vinculado al mar, siendo capitán de navío durante más de cuarenta años. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Es delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y actual director del Museo Naval de Cartagena.
Autor de Una saga marinera española, compite con completa seguridad en el espacio ocupado por los grandes narradores navales británicos como Kent, Forester, O’Brien… Está considerado como uno de los mejores -y de los pocos- narradores históricos de tema naval español.
El navío Asia, decimoséptima entrega de la Saga, Santiago Leñanza nos narra de nuevo sus aventuras, tras el paréntesis de las peripecias de su cuñado Beto en La Plata, a cargo del queche Hiena, que ocupó la anterior entrega. En esta novela tenemos bastante equilibrados los distintos temas: uno, la historia española y de Indias del momento, coincidente con la proclamación de la Constitución y las Cortes de Cádiz y también con el retorno del deseado Fernando y vuelta a las “caenas”: el absolutismo y el comienzo de la separación en dos bandos de la sociedad y la política española, paralelo al desmembramiento del sistema colonial español. Dos, la historia personal, la parte más novelesca del libro, que en esta entrega adquiere tonos dramáticos y muy emotivos. Y tres: la propia aventura marinera del brigadier Leñanza al mando del navío Asia: su recorrido hasta La Habana y Veracruz, su lucha contra los elementos y su lucha contra enemigos con nocturnidad y alevosía en la mar.
Santiago Leñanza, ya brigadier, retorna a Cádiz y deja, cumplida su misión, la fragata Proserpina y la presa Andorinha, con lo que vuelve, por el momento, a la vida de tierra. Su familia: su madre y sus dos hijos le esperan ansiosos, como su hermana y sobrinos y su prima Cristina. En unos primeros capítulos el autor nos trae a la memoria algunos sucesos de la anterior vida de Santiago y sus turbulencias, así como nos pinta un fresco de la España del momento, a la vez que Santiago es informado de las novedades: son los años de las Cortes de Cádiz, la nueva Constitución, la regencia y los últimos coletazos de la guerra contra los franceses. Los asuntos de casa, pasados los primeros días gozosos presentan sus complicaciones y Santiago, como todo hombre de mar lo que desea es partir, hacerse a la mar, que es lo suyo, y poner distancia entre él y los problemas que le van surgiendo, algunos harto conflictivos. Moviendo los hilos consigue una misión: comandar el navío Asia, rumbo a La Habana, y de allí a Veracruz, con posibilidades de continuar hasta el Perú, derrota que le atrae muchísimo.
En el viaje de ida a la capital cubana echamos de menos algo más de detalle sobre la maravillosa ciudad, de la que apenas nos cuenta sino sus actividades oficiales y marineras, y las órdenes para sus siguientes misiones. En el trayecto hacia Veracruz sufrimos, con el protagonista, una terrible tempestad que deja maltrecho al navío y algo derrengados a los tripulantes, lo que llevará más tiempo en el dique mexicano para la reparación del barco y la reposición de víveres, tropas y otras necesidades previas. En la ciudad mexicana Leñanza tiene algunos desagradables enfrentamientos con el Cabildo, con lo que conocemos los conflictos internos de las poblaciones de ultramar, sus intrigas y tensiones entre los distintos cargos políticos, así como los problemas de las dotaciones del ejército y de la marina, cada vez más abandonada en cuanto a suministros y personal.
A la vez Santiago es presentado al mariscal de campo Venegas…y a su sobrina Beatriz, que causa honda impresión al brigadier, cuya reciente viudedad, en su apenas treintena, le trae algo desasosegado. Finalmente, tras algunas breves acciones de armas en la Laguna de Términos y una misión en Campeche, Yucatán, Santiago consigue pertrechar y acondicionar su buque e iniciar el retorno a Cuba, con la esperanza de que de allí le envíen a su ansiado viaje al Perú. Poco antes de arribar a la costa cubana se ven envueltos en una imprevista lucha en la mar. Llegados a La Habana han de reparar nuevamente el barco, y mientras dura el arreglo, Santiago recibe un doble golpe brutal: pierde la misión deseada, a la vez que recibe noticias gravísimas de Cádiz, respecto a tema familiar, que le causan honda preocupación y finalmente ha de dirigirse a tierra gaditana para hacerse cargo de sus asuntos. La situación política en España ha empeorado con el retorno del Deseado Fernando VII y sus medidas reaccionarias, que salpican a Santiago. Todo le lleva a dirigir su mirada a las Indias, tratando de encauzar nuevamente su vida.
La mezcla de historia, aventuras, dramas personales y lances amorosos, salpicado de agua de mar y vientos huracanados, todo ello contado con un lenguaje marinero muy clásico y personal, da un clima muy atractivo a esta nueva entrega de la saga que Luis Delgado viene ofreciéndonos poco a poco, para nuestro deleite.
Julio 2010
Share“No te supe perder” de Salvador Navarro
“Andrea no está loca” fue la primera novela que leí de Salvador Navarro. No recuerdo exactamente que esperaba encontrarme. El caso es que me gustó mucho, muy por encima de mis expectativas, la historia de Fran y su prima Andrea en Nueva York con Sevilla de fondo. “No te supe perder“, su siguiente novela, cambia completamente de temática, pero mantiene ese gusto por el detalle en cuanto a los personajes se refiere. Son analizados a conciencia, escaneados hasta ser comprendidas sus motivaciones, nos gusten o no. Comprensión, que no tiene por qué implicar aprobación. ¿No es eso lo que buscamos en una novela? Yo al menos sí.
Lucía tiene una hija, Marga, lesbiana, que es amiga de Yann. Éste y Lucía son amantes, pese a la diferencia de edad. Marga no sabe nada de esto, y no es lo único que desconoce. Así vamos conociendo a este trío y a todos lo que les rodean. Como a Roberto, ex marido de Lucía y padre de Marga. El matrimonio se rompió y Roberto cree que hizo todo lo posible para mantenerlo a flote. Considera que no se puede decir lo mismo de Lucía.
De otro lado otro triangulo: Jordi el pirata, catalán afincando en Sevilla. Gloria, gordita, sensible, hiperinteligente.
Lola, mujer hermosa, con la cabeza sobre los hombros, peluquera en Canal Sur, quiere ser actriz. Lola tiene, tenía, una relación problemática con Yann. No olvidemos a Roco. Pobre Roco.
¿Qué pasa con Yann? Gaditano aunque nacido en Francia. Su padre siempre maltrató a su madre. Él lo fue viendo todo, le fue marcando, hasta convertirlo en un monstruo. Se marchó de casa para huir del infierno doméstico del día a día, pero era tarde…para todos. El brutal asesinato de la madre y hermana de Yann por parte de su padre es la chispa que despertó a la bestia. No avanzo más.
La acción entrecruza seres deseosos de amar y ser amados, con otros incapaces de mostrar afecto sano ni la más mínima empatía por nadie, sólo por ellos mismos. Son una minoría, pero hacen más ruido que nadie.
La novela disecciona bien a unos personajes que llegan hondo. Logicamente no puedes como lector identificarte con todos, pero siempre habrá para cualquier tipo de lector uno o dos que te haga decir: este se me parece y bastante. Eso es lo que hace que una novela sea buena, que los personajes estén trabajados. En este caso el final nunca te decepcionará.
Como colofón un buen par de detalles. A parte de mostrarnos la ciudad de Sevilla, cada capítulo viene encabezado con el nombre de un personaje con lo que es fácil situarte en la historia; otras cosa interesante es que podemos encontrarnos diálogos hasta en cinco idiomas diferentes ( castellano, catalán, portugués, inglés y francés ); y lo que más me gustó, que hay una historia dentro de la historia en forma de obra de teatro, “Craneoterapias“, donde el protagonista, Simao, hacía cualquier cosa por el amor de Rosinha – interpretada por Lola -, tanto como engordar y doblar su peso, y todo por que ella, para probar hasta donde llegaba su amor, le dijo que le gustaban los hombres con sobrepeso.
¡Qué cosas hacemos por amor!.
Lo dicho, una novela más que recomendable.
“El tiempo entre costuras” Maria Dueñas
POR ARIODANTE
Tenemos en nuestras manos una opera prima, que sin embargo parece escrita desde la experiencia y el buen hacer de un autor consagrado. De excelente factura y presentación, a través de una prosa ágil, elegante, bien documentada y creadora de ambientes por completo diversos, la novela ha tenido una excelente acogida. María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964), doctora en Filología inglesa, ha impartido clases en varias universidades norteamericanas y actualmente es profesora titular en la Universidad de Murcia.
Una feliz portada y un título muy bien elegido nos anticipan y resumen la novela, dividida en cuatro partes, coincidiendo con los cambios de rumbo de la vida de la protagonista, y a la vez los cambios políticos del país; la novela traza un círculo, desplazándose en tiempo y espacio de Madrid a Tetuán, y de vuelta a Madrid. Un breve pero intensísimo interludio portugués, pone el broche de tensión y de sorpresa.
A la vez histórica, negra, de espionaje o policíaca, esta novela nos muestra la trayectoria de una mujer, pero a la vez de una época. Confluyen en ella lo costumbrista, el thriller, lo psicológico y lo documental. Pero sobre todo, su tema central es la lucha por la vida y por la identidad de una mujer, algo muy en la línea de aquella deliciosa película de Manolo Gutiérrez Aragón, “La mitad del cielo”, en la que Rosa, asciende en la escala social gracias a su trabajo, su tesón. Siguiendo el símil cinematográfico, también hay algo de “Encadenados”, la película de Hitchcock en la que Ingrid Bergman hace un papel ficticio para conseguir una información importante, así como también hay una pizca de la “Casablanca” de Curtiz.
La novela, escrita en primera persona por la protagonista, comienza en los años previos a la contienda civil española, en el Madrid republicano, y acaba en el Madrid de la inmediata posguerra; siempre figuran como marco, nunca como tema, y de hecho, la protagonista vive la guerra a distancia, desde Marruecos, y sin seguir sus avatares, ya que su propia supervivencia es lo que ocupa sus días y sus noches. Supervivencia que consiste en recurrir a su único patrimonio: sus manos, y sus conocimientos de corte y confección, que era lo habitual en una época en la que las mujeres de humilde extracción y sin marido, o cosían, o fregaban, o hacían la calle y poco más. Por otra parte, la recreación del ambiente de un taller de costura, la utilización de la terminología de las modistas, no sólo para las descripciones de la actividad en sí, sino también aplicándolas a las otras actividades de su vida, incluso hasta utilizar –logro muy imaginativo- las puntadas y los patrones para comunicarse. Hilvanando el amor, la traición, el abandono, la huída, la soledad, la desesperación, las distintas emociones que la protagonista va sintiendo y transmitiéndonos, se desarrolla una trama de casualidades, sorpresas, desafíos, y sobre todo, tesón y esfuerzo, que nos conmueve y nos llega muy hondo.
Como símbolo, la costura, resulta muy acertado: no sólo hace creíble cantidad de situaciones que en otro caso hubieran resultado forzadas, sino que además, simboliza, connota muchas cosas. El corte: las heridas, físicas y psicológicas, producidas por una época fraccionada; las composturas, el intento de recomponer una sociedad rota; la confección de un nuevo guardarropa: el cambio de chaqueta que haga presentable a la anterior o que la sustituya, pero que dé una apariencia de vida cuando lo dominante ha sido la muerte. La ficción que supone el vestido, con su simbología de disfraz, de pose, según el momento del día, el lugar o el público al que va destinado, y paralelamente, su relación con el problema de la identidad. De resultas de tanto cambio de ropa/personalidad, la protagonista llega a plantearse quién es ella realmente, dónde está su sitio, cuál es su normalidad, la vida normal a la que aspiraba a disfrutar algún día y que parece no llegar nunca. Pero Sira llega a una conclusión: “La percibí: cercana, conmigo, pegada a la piel. (…)La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaría conmigo.”
Así, de una vida y un cuerpo desgarrados, como la ropa con la que llega a Tetuán, Sira, la protagonista, consigue apañarse, apuntar sus descosidos, y diseñar un futuro, cortar los patrones de su vida paso a paso, echando horas de trabajo y esfuerzo y cómo no, recibiendo ayuda de diversos personajes también solitarios, abandonados, rotos, que a su vez se ven correspondidos por su empuje vital.
La vida de la modista Sira Quiroga, nos muestra, a la vez, la historia de esos años turbulentos de la España republicana y de guerra, pero vistos desde fuera, desde los ojos de una simple mujer, sin estudios ni conocimientos, salvo su sentido común; desde Marruecos, que, al ser el foco del que parte el alzamiento que desata la guerra civil, resulta ser un lugar donde se vive tranquilo, y salvo unos primeros alborotos en la etapa inicial, se convierte en una zona donde la vida social y política bulle, los encuentros internacionales son continuos, el espionaje inevitable. El mundo de los europeos, donde alemanes y británicos tratan de hacerse con la hegemonía en España, ya programando la siguiente guerra, ensayada en tierra española; su discurrir paralelo al mundo árabe, como los ensanches de las ciudades coloniales junto al laberinto de las medinas; los cafés y el té moruno, el olor a especias y el de los caros perfumes y telas conseguidos en Tánger, aún ciudad internacional, el pasado y el presente, la guerra y la paz, todo esto nos lo presenta tan naturalmente la autora, que nos vemos inmersos en ello sin darnos cuenta, emocionados ante la turbulencia de la acción, las conversaciones de los personajes y el giro constante de los acontecimientos, siempre sorprendente, siempre con un punto inesperado, llegando en algunos momentos a alcanzar un verdadero clímax de tensión y de intriga.
La autora combina personajes ficticios –los más- con algunos reales, así que de modo indirecto nos fabula partes de unas vidas que están documentadas y que si no fueron exactamente así, en algunos momentos, al menos pudieron serlo. De ese modo, el novio Ignacio, el seductor Ramiro, el periodista Marcus Logan, Don Gonzalo Alvarado, comparten la acción con el agregado naval Hillgarth, el coronel Beigbeder y su amante británica Mrs Rosalind Fox, el cuñadísimo Serrano Súñer,…asimismo con el taimado y apuesto negociante Da Silva, Doña Manuela la modista, la estraperlista Candelaria, el bujarrón Félix, la morita Jamila, Doña Dolores.
La vida en el Madrid de la inmediata posguerra, el mundo de las altas esferas, en connivencia con los mandos alemanes, sus esposas y amantes, moviéndose entre el salón de belleza y el de alta costura, para luego asistir a cócteles en Embassy y fiestas en el Palace y el Ritz; en contraposición con la sordidez de las clases medias, enclaustradas y racionadas: entre la Iglesia y el funcionariado; y la miseria de los barrios bajos, las pobres gentes del extrarradio: el estraperlo, olor a col y a achicoria, a casas en penumbra, a tristeza, a hambre… y el mundo en el que Sira había crecido, que de pronto resurge ante ella brutalmente, como una factura impagada.
Sira traza un recorrido casi inevitable: desde el azar con forma de máquina de escribir que le trastoca la vida por completo, las decisiones que toma y las que se ve forzada a tomar, la vida le va presentado un camino que difícilmente puede evitar. Posteriormente, se puede permitir elegir, y elige. Y su elección la lleva de vuelta al lugar de donde salió, pero con su imagen invertida, incluso su nombre se invierte también, y retorna una Arish elegante, altiva, mundana, al menos en su fachada, que le hace regresar a los brazos de algunos a los que abandonó, y le abre unas puertas al tiempo que cierra otras.
También la ciudad a la que retorna es distinta: asolada por la guerra, atemorizada y a oscuras, viviendo de rumores y de sucedáneos alimenticios, dándole la vuelta a sus chaquetas para que parezcan nuevas, alegrando fachadas para no ver los tristes interiores; sólo una pequeña élite mantiene el nivel que ella trae, y es a ésa a la que se dedica su trabajo, sus telas y sus diseños, su glamour y su caché, aunque son otros los diseños que realmente persigue y a los que dedica sus desvelos y sus soledades; pero surgen imprevistos y las cosas se complican. La jovencita ingenua ya ha madurado y resurge como ave fénix, haciéndose dueña finalmente de su vida y su propio futuro.
La novela desarrolla una trama cuidadísima: muy bien hilvanada, con un patronaje muy bien cortado, y unos fuertes pespuntes con botonaduras doradas. Recrea un tiempo y a la vez un alma, una vida de la que podemos ser partícipes durante el tiempo que nos dura su lectura, que por cierto, pasa volando y desearíamos que hubiera durado algo más su disfrute. Y finaliza con mucho tiento y un toque vaporoso, evasée, remarcando más lo que ha contado que lo que no cuenta, dejando que el lector decida entre líneas cual es el trazado que más le puede interesar.

Abril 2010
Publicado en http://www.hislibris.com/el-tiempo-entre-costuras-maria-duenas/
EL TIEMPO ENTRE COSTURAS
MARÍA DUEÑAS
Planeta/Temas de Hoy
Share“Lucio” de Julián Ruiz-Bravo(editorial Sloper)
Lucio es, ante todo, un nombre de pez. De agua dulce a más señas. También es famoso Lucio por sus huevos fritos. En Madrid, claro está, que es donde transcurre este “Lucio” de Julián Ruiz-Bravo (2009). Y en concreto en la calle del Pez, con lo que cerramos el círculo piscícola. Pero Lucio también suena a lúcido, que es justo lo que no es Lucio, el protagonista de esta novela. Y es que el Lucio de Ruiz-Bravo aún mantiene abierta su fontanela, desde que era un renacuajo, y vive con sus inmortales padres y un zoo privado sacado de unos recortes. Ah, y un perrito. Y a pesar de lo aparente no-lucidez de Lucio, se le permite formar parte de un club secreto y conocer así el mundo espelunca ( mi última palabra favorita) y luchar contra los bricomanes por el mundo peor…y bueno, ya os adelanto que no tenéis ni idea de cómo va esto de la evolución de las especies. Menos mal que ha llegado alguien tan lúcido ( este sí ) como Julián Ruiz-Bravo, un auténtico intraterrestre literario, para explicárnoslo todo en esta novela sin control, con tintes de terror cósmico y que nos reencuentra con lo mejor del surrealismo sin fundamento, cuando este era divertido y no sesudamente aburrido. ¡ Y a chospar!
Fran G. Matute. Revista Clone
Reseña cedida por Editorial Sloper
“Héroes de cristal” de Ricardo Rivera
Hoy día no sobran precisamente buenas novelas como para que éstas pasen desapercibidas. Publicar no es sencillo,pero aún consiguiendo ser publicado, sólo las grandes editoriales permiten a una novela ser conocida por el gran público, pues éstas llegan a las grandes librerías y son publicitadas en los medios. “Heroes de Cristal”, publicada por la editorial valenciana ECU, del escritor y abogado valenciano Ricardo Rivera, es una buena muestra de ello. Magnífica novela, pero magnífica porque lo es. Lo malo es que para comprobarlo hay que leerla, y su difusión no es mucha. Bueno, para eso escribo esto, para que más gente pueda comprobar lo buena novela que es.
“Heroes de cristal” es la historia de Leoncio Montenegro, del linaje de los Sampayo, familia que goza en La villa monumental de la puebla de Tristán,Toledo, de gran reconocimiento pues un antepasado – mediados del XIX- salvó al pueblo de ser arrasado por banodoleros. Leoncio se halla combatiendo en Igueriben, Marruecos, en la desastrosa guerra de Marruecos. La suerte y algo más le permitió, ser el único superiviente supervivientes – no fue el único, hubo otro, pero el no lo sabrá hasta mucho después-. Volvió a la Villa Monumental, pero cojo y amargado. Estos episodios, los de la guerra en el norte de África están muy bien ambientados. ¡Qué bien transmite, por ejemplo, la sed que pasaban los soldados en África!
De nuevo la suerte se alia con él. Cuando ya no sabe que hacer de su vida, cae la monarquia. La dictadura de Primo de Rivera le permite llegar a la alcaldía de la villa, por su pasado castrense. A partir de ese momento el lector comprueba un cambio en Leoncio. El poder le lleva a enfrentarse al cacique del pueblo, vencerlo y tomar él ese puesto. Personaje contradictorio, idealista pero a la vez frío y pragmático, va encerrándose en si mismo, cada vez más místico, aferrándose a la idea de que algún tipo de suerte le protege y a la vez le llevará a la perdición, al mismo tiempo que en el pueblo va germinando el odio hacia su figura. La llegada de la II República vendrá a desmoronar su mundo.
La novela no es sino un intento acertado de mostrar todo lo que llevo a la tragedia que supuso la guerra, desde todos los ámbitos y puntos de vista, y la localidad toledana de la Villa monumental una microvisión de lo que ocurría en todo el país, donde el odio arraigaba y no parecía haber vuelta atrás. La tragedia de Leoncio es la tragedia de España, que quiso cambiar, se dió cuenta de sus grandes errores, pero demasiado tarde, viendo como sus hijos debían enfrentarse a un sombrío destino.
Novela que recomiendo. No sólo por el tema, sino como son tratados los personajes. Que bien se mete en la psicología de ellos. De Leoncio, de sus hijos, su esposa, los que le rodean, a todos acabas comprendiéndolos bien. Y al que más a Leoncio, el heroe de Igueriben, con sus enormes contradicciones, las de todo un país. Contar una historia está bien. Que esté bien desarrollada y te mantenga en vilo está mejor. Pero que te metas como lector dentro del personaje, está, ya lo creo, mucho pero mucho mejor. Eso está al alcance de pocos libros
“LA NOCHE DE LOS TIEMPOS” DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA
Cuando me encontré con Antonio Muñoz Molina en el Colegio de Arquitectos de Valencia, le pregunté, entre otras cosas, si estaba cociendo algo en su horno. Me dijo que sí, pero que todavía tardaría un poco en editarse ya que era una novela más larga y contundente y le estaba costando.
Después de leerla entiendo que le dedicase tiempo, es espléndida, maravillosa. Su novela más audaz.
La sensibilidad de Muñoz Molina es sublime, la pone en todo lo que escribe. Me siento de su familia cuando me cuenta algo, lo que sea. Y no puedo evitar sentir nostalgia de tiempos pasados que no conozco y aún así padezco.
En esta novela, Antonio es un observador fiel de la vida de Ignacio Abel, un arquitecto madrileño que, durante su marcha de España y sus viajes por ciudades de Estados Unidos, hace balance de su historia reciente, personal y profesional, que dio comienzo a finales de 1936, cuando conoció a Judith Biely.
Lo deja todo y lo recuerda todo, incluso la frialdad con la que trata a varias personas que se le acercaron. Es un hombre triunfador, con su vida bien asentada, al que se le derrumba toda su estructura en unas pocas semanas; rompe a pedazos su matrimonio, abandona a sus hijos, todo por esa necesidad de amor que siendo niño perdió.
Ignacio es un hombre que no tuvo infancia, es lo que es por un ansia de salir del lugar que como hijo de su padre y su madre le correspondería. Acaba ocupando su sitio en el mundo, pero sin saber que un amor a escondidas, al que se rinde, va a hundir su vida entera, sin compasión.
El comienzo de la guerra civil en nuestro país ha abierto brechas en las ciudades y los pueblos, la crispación se nota y se ve. Momentos muy difíciles que crearán el desconcierto en una sociedad rota. De vestir elegantemente, pasa a ser un hombre anónimo, al que nadie mira en los andenes de las estaciones de tren. Va triste, sucio y roto por una ciudad extranjera, en la que cree oír su nombre dicho en la lejanía; sin soltar la última carta de su mujer y empezando una nueva vida en la soledad de un lugar ajeno y desconocido.
Es Muñoz Molina el que grita su nombre a cierta distancia, él, el que pasea por las calles de ese Madrid que huele a desastre, él, el que lo sabe todo de este hombre: a veces cobarde, otras, sólo un hombre silencioso que amó profundamente a una mujer.
Share“Moviola de tres vidas truncadas” de Antonio Gargallo
Las almas de una etarra, un político y un drogadicto se encuentran en el purgatorio a la espera del juicio final. Sin embargo, lejos de temer al Todopoderoso se atreven a exigir al ángel que les acoge la presencia directa de Dios, así como el Libro de reclamaciones, para hacerle saber que están muy decepcionados con Él por haberles quitado la vida de una manera poco ortodoxa y por regir el mundo de forma pasiva e injusta. El ángel, molesto por sus conductas indisciplinadas, les hará caer en un sueño retrospectivo en el que cada personaje revivirá los momentos más importantes de su historia para mostrarles la esencia de la verdad y la vida.
Moviola de tres vidas truncadas es una novela con unos recursos literarios que permitirán al lector sumergirse apasionadamente en su lectura, buceando con los protagonistas en un mundo deshumanizado donde Antonio Gargallo se atreve a lanzar un mensaje revolucionario, un mensaje de sensatez y del más absoluto sentido común, poniendo entre las cuerdas a una sociedad que se ha olvidado de la dignidad del hombre. Un sistema corrompido por políticos buhoneros y vende humos, que ha creado sus propias víctimas.
“Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fueramos tú y yo” de Albert Espinosa
Alguien me recomendó – un compañero de la librería – este libro. La novela viene acompañada al final, en la tapa por detrás, de los dos primeros capítulos. Se había leído ambos capítulos y le parecieron geniales. Creo que se lo leyó luego todo en una tarde. Así que yo le hice caso. Y me alegro de haberlo hecho. Y eso que el primer capítulo no me enganchó mucho, pues me parecía que no iba al grano y se desviaba en demasía de lo que quería contar, como si quisiera alargar la historia de manera innecesaria. Eso en seguida se convirtió en una virtud, ese mantenerte en vilo con historias paralelas hasta formar un todo.
“Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fueramos tú y yo” narra la historia de Marcos, un chico con un don que le permite saber los secretos más profundos de alguien con sólo verlo. Con sólo un vistazo recibe doce imágenes del individuo que tiene delante, tanto buenas como malas. Es un arma a tener en cuenta, de ahi que trabaje para la policia.
Marcos recién ha perdido a su madre. La tristeza le invade y te la contagia. Eso le lleva a tomar una determinación: no dormir más. Existen unas inyecciones que te permiten no dormir más, estar siempre despiertos, y lo que es peor: no soñar más. En un mundo tan desquiciado para la mayoría los sueños ya no existen. El dolor lúcido que siente Marcos le lleva a plantarse el tomarlas.
La novela va intercalando recuerdos de la madre, sus enseñanzas, sus maravillosos consejos, -la fuerza y ganas de vivir que transmite es enorme- con ese elemento que va atrapando al lector conforme Marcos se va refiriendo a él: el Don. Sabe contarte una historia y cuando quieres saber más te cuenta otra, y no te importa porque también te interesa y cuando quieres saber más de ella vuelve a la anterior. Los recuerdos de su madre y su don – mientras decide si quiere soñar más o no- nos van como digo atrapando y cuando crees que estás metido en la historia y que ya nada podría desviar tu atención, de repente aparece “El extraño“.
SPOILER. WARNING, ACHTUNG, ATENCIÓN, ATENCIÓ.
Os aviso pues igual se me escapa - voy a esforzarme en evitarlo- algún detalle que es mejor averiguar mientras se lee la novela. Al menos a mi no me hubiera gustado que nadie me la adelantara.
El trabajo de Marcos consiste en echar un vistazo a personas y averiguar si éstas esconden algo que la policia deba saber. Así es como conoce a “El extraño“, un ser que parece ser de otro planeta, retenido por la policia mientras la prensa ya exige saber de él, personaje que no suelta prenda. Marcos debe mirarlo y sacarle sus secretos. La sorpresa es que ocurre justo al revés, el radiografiador radiografiado. Este curioso personaje le pide ser liberado, le cuenta cosas que van mucho más allá de nuestra percepción pero que a Marcos, chico de gran sensibilidad, dotado con “el don”, no le parecen tan extravagantes como le hubieran probablemente parecido a cualquier otro, hasta acabar tocándole su fibra sensible, no para manipularlo, sino para que reaccione, que busque a quien le ha de cambiar la vida. ¿Quién podría llenar el vacio que le ha dejado la marcha de su madre? No os cuento nada.
La novela me ha encantado. Es sencilla en apariencia pero realmente honda. Los personajes de la madre y “El extraño” vienen a aportar una visión positiva pero que no me ha parecido nada, perdón por la palabra, “autoayudesca”. Me hizo gracia que hasta te aconsejaba como preparar un buen baño. El libro está lleno de ellos. De consejos aunque no me acabe de gustar ese término para definirlos- me gustó cuando dijo que ser diferente no depende de tus actos, sino de cuanta gente haga lo que tú-.
Se lee fácil, es fantasiosa, ingeniosa, se nota que posee bastante sensibilidad – al menos a mi me lo pareció- y la verdad es que la recomiendo. La clave de todo, aunque supongo que cada uno tendrá la suya, para mi, es nunca dejar de soñar.













