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“EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda. Absalon Ediciones

RESEÑA “EL DESAFÍO DEL DESTINO” de F. Javier Castro Miranda

Cuando uno se topa con obras como “El desafío del destino” no puede sino retrotraerse automáticamente en el tiempo para recordar aquellas épicas novelas de aventuras que nos evadían del mundo al tiempo que nos hacían soñar con tesoros perdidos, grandes batallas o personajes sorprendentes que se anclaban para siempre en nuestra mente. A eso huele este libro. Una excelente obra de aventura y acción histórica, sembrada de mil y un ingredientes, que harían las delicias de Robert Louis Stevenson o el mismo Emilio Salgari.

Basta toparse con la portada y abrir el libro para comprobar lo que digo. Con un precio contenido de 18,95 y 575 páginas, contiene 18 preciosas ilustraciones que encabezan cada uno de los capítulos. A la vieja usanza. Apuntando al lector una cierta guía para lo que le espera. Desde mi punto de vista, lo único que la penaliza es el tamaño de letra utilizada para la sinopsis, que podría haber sido un poco más grande y cómoda de cara al posible comprador. No obstante, los amantes del buen arte editorial, se toparán de bruces con una grata sorpresa más. Un pequeño detalle ilustrativo a pie de cada página que engalana la historia y, de paso, aporta al libro un sabor de aventura inigualable. Una pieza única en el actual mercado saturado cada vez más de obras descuidadas y a demanda. Por cierto, las ilustraciones corresponden a la artista Ana Salguero Palacín de la que se incluye una pequeña semblanza.

Introduciéndonos en el meollo de la historia, nos encontramos con un libro valiente y arriesgado. Javier Castro toma como punto de partida el traslado del mayor cargamento de oro y piedras preciosas desde la isla de La Española hasta la península allá por el verano de 1800. Todo parece perfecto hasta que dos partes más, al margen de las órdenes de Carlos IV, pretenden hacerse con el botín. Y en esas estamos hasta que los lectores se topan con Jaume Delafont. Uno de los principales  y aviso que peculiares protagonistas de la obra, al que obligan a participar en los hechos. Tratante de telas barcelonés, Delafont reúne un cúmulo de defectos y cualidades que harán las delicias de los que le conozcan pero que sacará continuamente de quicio a sus dos acompañantes. Destaca su ironía, su desparpajo y su saber hacer. Salvando mucho las distancias, me recordó por momentos al mejor Eddy Murphy de “Detective en Hollywood”, “El chico de oro” o “El príncipe de Zamunda”. Ojo, todo en una época bien distinta, pero con una personalidad semejante.

Por si esto fuese poco, el guiso se adereza con ataques piratas, descriptivas batallas navales, escenas de alcoba, duelos, conspiraciones y un buen elenco de ingredientes más que no hacen sino ayudarnos a vivir una aventura increíble que, en su tercio final, tiene como telón de fondo el primer brote de fiebre amarilla que sacudió los cimientos de aquel Cádiz ilustrado de principios del XIX.

Aún así, a todo lo explicado, huelga decir que a los lectores les aguardará todavía una sorpresa final que les dejará un grato sabor de boca y muchísimas ganas de más.

RITMO Y EMOCIÓN A GRANDES DOSIS

Javier Castro sabe escribir y, sobre todo, aplicar el tempo adecuado a sus obras. Si bien es cierto que el capítulo inicial es algo más lento debido a que intenta adentrar al lector en los primeros entresijos de la historia, de pronto la trama cobra el ritmo vertiginoso de una obra que promete disfrutarse a conciencia. Cada página es como un pequeño sorbo del mejor Bourbon. Si ya de por sí en “Los diablos del mar. La odisea de la Burla Negra” (Absalon, 2008) Castro supo atrapar a sus acólitos con las desventuras de Benito de Soto, el considerado como “último pirata español”, en este nuevo trabajo, con un lenguaje aún más exquisito y una mayor experiencia en dotes narración, el autor gaditano parece conocer la fórmula necesaria para que el lector no se dedique simplemente a observar impasible la historia desde el otro lado del papel, sino que logre integrarse junto a los personajes hasta hacerle perder la noción de la realidad.

Escenas como las batallas en alta mar, la tempestad o las del mismo Cádiz asediado por la enfermedad sirven como muestra para explicar el sentimiento que se logra transmitir en cada escena. Y eso es otra. Cuidado con este libro en el que las sorpresas y los giros pueden aparecer casi a cada vuelta de esquina. Quizás para algunos, por el devenir de la trama, pueda resultar un tanto previsible pero, que nadie se lleve a engaño, porque el autor y sus protagonistas ya se las ingenian a gusto para ir arrancando esas ideas de cuajo. Y entre acto y acto, aviso, ahí estará Delafont, equilibrando la balanza entre la desgracia y la alegría con su ingente ironía y sus descabelladas ideas. Carcajadas aseguradas de vez en cuando.

POR FIN ALGO DIFERENTE

“El desafío del destino” huele a desmarque. A contrapunto. A nueva simiente. Con una clara idea de alejarse del resto, nada lo hace comparable con otras obras del mercado, merced al ritmo y forma de narrar de Javier Castro. Que nadie intente encontrar similitudes con los trabajos o el estilo de autores tan dispares como Matilde Asensi, Patrick Obrian o Arturo Pérez Reverte. Javier Castro es Javier Castro, un enérgico autor de evasión que hace sentir sus historias como pocos. Y a los hechos me remito cuando afirmo que con el respaldo de una editorial de mayor calibre, estaríamos hablando de un auténtico superventas. De hecho, cabría destacar que el año pasado, gracias a su tercera novela titulada “El ritual (Proyecto UR-21), el joven autor gaditano llegó a sacar los colores a autores internacionales y nacionales de prestigio permaneciendo durante seis semanas consecutivas entre los libros más vendidos del portal de Casa del Libro.

Ahora, Javier regresa con una novela histórica de las que gustan. De esas en las que se puede apreciar que no rige el “azote” editorial, sino lo que el autor realmente pretendía plasmar en cada instante. Es una obra escrita sin prisas y con corazón. A sabiendas de que el resultado debía agradar, primero al mismo autor, y luego a todos los demás. Con un principio, nudo y desenlace muy dignos, y una calidad interna y externa que no decepcionan.

En definitiva, “El desafío del destino” promete atrapar y no desentonar. Se atreve con todo y nos invita a pasar un rato literario a lo grande con ese tipo de aventuras que ya no existen. Señoras y señores. Queridos lectores y lectoras. Si se sienten amantes de la novela histórica, seguidores de grandes aventuras de siempre y carecen de prejuicios para descubrir valores literarios que empujan con fuerza a pesar de no contar con la fuerza de grandes editoriales, aquí tienen una novela que les costará muchísimo tiempo olvidar.

María D. Gabriel

Enlaces del libro:

Blog del autor: www.desdeelperiscopio.blogspot.com

Enlace venta directa editorial:

http://www.edicionesabsalon.com/el-desafio-del-destino.html

http://www.europapress.es/cultura/noticia-andalucia-escritor-francisco-javier-castro-miranda-vuelve-librerias-novela-desafio-destino-20101221133532.html

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/860612/javier/castro/presenta/la/obra/desafio/destino.html

http://www.noticanarias.com/espana-cultural/el-autor-de-el-exito-el-ritual-f-javier-castro-vuelve-a-las-librerias-con-la-novela-el-desafio-del-destino-20845

http://blogs.elcorreoweb.es/elcorreodelmisterio/2010/10/31/entrevista-a-ana-salgero-ilustradora-de-el-desafio-del-destino/

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110106/sociedad/bazas-absalon-para-2011-20110106.html

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20101221/sociedad/contagiaron-unos-gaditanos-20101221.html

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“El ritual (Proyecto UR-21)” F. Javier Castro Miranda. Absalon Ediciones

El ritual (Proyecto UR-21) no es una novela de entretenimiento al uso. Ni tan siquiera encontrará el lector nada que se le parezca. Y todo se debe al rigor y la valiente apuesta que ejerce el autor a la hora de afrontar las dificultades de la trama. Como en una sinfonía del mejor Beethoven o Mozart, todos los elementos utilizados parecen encajar hasta tal punto de perfección que nos hará pensar que nos hallamos ante la auténtica y definitiva respuesta de lo que tanto ha ansiado el hombre desde los primeros tiempos: conocer la verdad sobre la existencia de vida después de la muerte.

La tercera novela de Javier Castro entremezcla historia y ciencia, filosofía y tecnología, romanticismo y humanidad, dolor y esperanza… todo ajustado como los componentes del motor de un Rolls Royce, y bien aderezado con un lenguaje sencillo y cinematográfico. Sin perderse en florituras ni extraños artificios que entretengan al lector o lo alejen del verdadero sentido y significado de la historia.

Escribir una novela sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte no se antoja nada fácil, máxime cuando el autor sabe de antemano que se encuentra ante un callejón sin salida. Sin embargo, Javier Castro ha tenido la osadía de desafiar todo prejuicio al respecto y cruzar esa frontera. Y lo ha sabido hacer con solvencia, con credibilidad, con respeto, con buen talante y con la acertada decisión del que sabe narrar los acontecimientos; sin escatimar en medios y, sobre todo, y creo que es lo más importante, respetando en todo momento la inteligencia del que está al otro lado de las páginas. ¿Y cómo se hace esto? Pues con suculentas referencias a pie de página, información sobre los últimos avances tecnológicos y, sobre todo, con la astucia suficiente para dotar a los protagonistas de un escepticismo ante la materia que provoca la complicidad del lector.

“El ritual (Proyecto UR-21)” se hace una obra de lectura obligada. Sobre todo porque todos y cada uno, creyentes o no, nos hemos preguntado en alguna ocasión qué ocurre tras la muerte. Tras el último latido del corazón. Javier Castro nos responde en su novela de forma inteligente. Lo hace con la garantía, la profesionalidad y la confianza de un maestro. Del que ha sabido trasladar su inquietud a los protagonistas en tanto buscaban la respuesta. Javier Castro no es Iker Jiménez ni ninguno de sus colaboradores, ni falta que le hace porque ello, desde mi modesta opinión, en vez de ayudarle le restaría credibilidad. El autor gaditano ha optado por amasar una historia con astucia, merced a una serie de datos accesibles a todos a través de Internet y publicaciones científicas, que luego ha logrado salpimentar con una historia humana admirable. Lo que nos da la sensación, cuando acabamos la novela, de que la resolución del misterio de la vida después de la muerte siempre ha estado delante de nuestras narices; únicamente a la espera de que alguien pudiese encajar todas sus piezas.

EL DOCTOR MARTÍN SOMARRIBA

El personaje principal de la novela es Martín Somarriba. Un ex cirujano cardiovascular que pierde el rumbo de su vida tras la muerte de Laura, su novia, en los atentados del 11-M. Así, en busca de una respuesta a la muerte, Somarriba es contratado por una gran multinacional norteamericana que le propone llevar a cabo un estudio relativo a las experiencias cercanas a la muerte. Escéptico y férreo en sus investigaciones, el destino le irá conduciendo hacia la posibilidad de embarcarse en otro ambicioso proyecto que le llevará a descubrir la gran respuesta a la pregunta de si existe algo más allá del último latido del corazón.

HISTORIA Y FILOSOFIA

La novela mezcla historia y actualidad. La existencia de un extraño cilindro precolombino denominado “Ayupeté” irá pasando de época en época hasta llegar a nuestros días. En su interior, se alberga la base de una insólita pócima que podría permitir a los investigadores conocer el gran misterio de la muerte.

“El ritual”, que engloba a todo esto una gran historia de amor, contiene además una vertiente filosófica que nos incita a reflexionar sobre qué ocurriría si la humanidad descubriese de pronto que sí existe vida después de la muerte. Sobre esto, varios son los personajes que explican las serias posibilidades, amén de que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. Y es que “El ritual”, además, de entretener, nos lleva a ritmo de película a un final tan trepidante como inesperado.

Llegado a este punto, y a sabiendas de que una vez leída esta novela es muy difícil de reseñar, no me queda más que decir que “El ritual (Proyecto UR-21)” es una estupenda opción que te llega al alma. Un libro de los que enganchan y de los que logran mantenerte con los ojos abiertos hasta altas horas de la madrugada. Por cierto, dos apuntes más: el primero felicitar a la editorial Absalon por el buen tamaño de letra escogida, cosa que se agradece muchísimo. Lo segundo, resaltar que entiendo perfectamente (como he leído en la red) que esta novela llegara a ponerse quinta en ventas el año pasado en el portal web de La Casa del Libro durante seis semanas consecutivas, aunque si a Javier Castro, le editara otra firma de mayor nivel, hablaríamos entonces de un auténtico superventas internacional. Quizás llegue algún día con el boca a boca. Nunca se sabe.

Isabel Cerdeña

Link con entrevistas y otras reseñas:

http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=/letras/C/p05015.ascx

http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/paginas/entrevistas/entre428.ascx

http://blogs.grupojoly.com/lecturofilia/2010/04/10/el-ritual-proyecto-ur-21/

http://blogs.grupojoly.com/lecturofilia/2010/04/24/entrevista-a-francisco-javier-castro-miranda/

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“CUENTOS NEURÓTICOS” STELMARCH Ediciones Atlantis, 2010

Por ARIODANTE

CUENTOS NEURÓTICOS

STELMARCH

Ediciones Atlantis, 2010

Nos encontramos ante un conjunto de once relatos escritos por la autora valenciana Amparo Andrés, que, bajo el seudónimo de Stelmarch, nos presenta su obra. Narradora y poeta valenciana vocacional, participa en varias publicaciones digitales, entre ellas el diario Las Provincias, donde tiene un blog; la página literaria argentina “elaleph.com”, para cuyo blog Caleidoscopio hace más de seis años que escribe artículos; es colaboradora del periódico suizo Terra Migrante; propietaria de la web cultural Ebookería, ágora digital, así como de un blog personal Litterae. También dirige un grupo de poetas y escritores en la red social de Xing. Ha publicado en algunas revistas digitales y también en papel, como Milenium, Poetas del Mediterráneo y otras de la ciudad de Valencia. Participó en el taller literario de Fuentataja, a cargo del escritor Ángel Zapata. Ha sido seleccionada para publicar en 2006, en el Certamen Voces Nuevas, de la editorial Torremozas. También ha publicado en varias antologías de la editorial Hipálage y hace unos días ha recibido una mención especial en el Certamen Internacional de poesía Nósside, en Calabria, Italia.

Aunque el título los agrupa bajo el concepto de neuróticos, el nexo entre ellos más bien lo encuentro en una reflexión sobre la vida cotidiana marginal, con unas gotas de soledad, tristeza y desesperanza en unos, y de humor negro, en otros. Aún así, los relatos son desiguales no sólo en longitud, sino también en cuanto al tono mantenido en ellos. No veo neurosis, salvo en el caso del coleccionista; veo más bien una fría visión de la realidad descarnada, al estilo del dirty realism americano.

El primer relato -y en mi opinión, el mejor de todos, junto a La apuesta- El factor humano, es el más largo y el más consistente. Trata de la convivencia de una pareja de jubilados sin hijos, y de su malestar soterrado, inevitablemente unido a su necesidad de apoyo mutuo, que descubren cuando ya es inevitable.

Avelina, genio y figura, nos cuenta de una vieja avara que vive de alquilar un piso, y que por apego al dinero encuentra su final. Camino torcido es un breve texto con un regusto amargo y triste, una reflexión sobre la educación y el recuerdo de una infancia infeliz. Cautivos toma la forma de fragmentos de un diario, y evoca la libertad ansiada por un preso y simbolizada por un pajarillo. Leyéndola me viene la imagen de aquella película de El hombre de Alcatraz, en la que Burt Lancaster, condenado a cadena perpetua, cuida a un pajarillo en su celda.

Lo fantástico y lo real se entremezclan en La última estación, también breve, que narra los encuentros de un viejo ferroviario, no resignado a separarse de su mundo y que deambula entre vagones tan viejos como él, recordando a su perro Platón y charlando de ángeles con un extraño personaje. El coleccionista es un brevísimo relato de un enloquecido –en este caso, un verdadero neurótico- que abarrota su casa de trastos como una urraca. Ecos de Homer &Langley, de Doctorow, pero con un humor más negro.

Ilusiones perdidas es otro relato de corte más triste y desamparado, de un niño gitano que rebusca tesoros en las basuras para regalar a su madre, tesoros que no va a necesitar.

La ventisca nos hace mirar la vida con los ojos de una profesora y sus encuentros con una vieja mendiga, Blancanieves, cuya triste pero libre vida le sugiere profundas reflexiones.

Historia de todos los días relata la brega diaria de una madre con sus dos niños para conseguir levantarlos y llevarlos al colegio. La apuesta, el más breve de todos, y en mi opinión, muy bueno, me recuerda a aquella película de Max Ophüls, Madame de... en la que seguimos la trayectoria de una joya de amor. El profesor X y la muerte es el último de los relatos, y es un tête-à-tête satírico de un profesor con la Muerte, en el que el profesor bombardea a la muerte con citas de Schopenhauer, tratando de convencerla para que no se lo lleve. Ecos de la famosa partida de ajedrez de El séptimo sello bergmaniano.

Si bien las situaciones que leemos en estos relatos son cotidianas, realistas, hay en ellas algo de suprarrealismo, o quizás un sexto sentido, una incidencia que salta de lo habitual a lo ficticio, a lo imaginario o a lo supranatural. Los personajes son seres solitarios, desarraigados o simplemente, comunes y cotidianos. La escritura es llana y directa, aunque impregnada de un toque fuertemente nostálgico o de tristeza, que predomina sobre los demasiado breves y negros toques de humor.

Ariodante

Diciembre 2010

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Reseña de “Moviola de tres vidas truncadas” de Antonio Gargallo, a cargo de Mari Carmen Moreno

Hace unas semanas asistí en Valencia a la presentación de Moviola de tres vidas truncadas del joven escritor Antonio Gargallo (Teruel, 1976). No sólo yo, todos los asistentes al acto, quedamos prendados de la naturalidad con la que el autor habló de su obra, de sus inminentes incursiones (ya que prepara con entusiasmo nuevas novelas), pero sobre todo de la impagable satisfacción con la que asistía día tras días, a los comentarios de sus lectores, de manera que para él estas opiniones eran la llave maestra que abría todas las puertas: el tesoro que anidaba en su corazón.

Lo cierto es que todo aquel que se aproxima a la obra, se siente arropado por una voz cálida y humana, capaz de ahondar en los problemas más inmediatos que nos asolan, aquellos que nos avergüenzan, pero que nadie se atreve a denunciar, aquellos que nos obligan a desnudar nuestra conciencia. El autor no permite que quedemos al margen y no lo permite porque sus personajes son radiografías tan reales que sentimos sus yagas, sus frustraciones, sus sueños rotos, sus equivocaciones, se hunden en nuestra piel y nos obligan a mirar en nuestro interior, a buscar los costados dolidos de nuestras propias heridas.

La obra se abre con una proposición insólita: tres almas se encuentran en el purgatorio y, puesto que no aceptan sus muertes, se atreven a pedirle al ángel omnipresente el libro de reclamaciones. No aceptan sus muertes, el hecho de que su vida haya sido truncada sin previo aviso, sin haberles dejado el espacio necesario para terminar sus proyectos vitales. Ninguna de esas almas se sonrosa ante la semilla de ignominia que ha sembrado en su corto recorrido. Ni Nerea (una estudiante universitaria radical que fabrica explosivos para ETA), ni Mario (el político corrupto, capaz de aplastar a sus semejantes por ¿un puñado de monedas?), ni siquiera Vicente (el adolescente que cae en picado en las drogas, después de agujerear el paracaídas familiar) son capaces de quitarse la venda de los ojos, están tan ciegos que son incapaces de reconocer sus errores. El ángel decide abrir sus corazones y para ello utiliza un sabio bisturí, obliga a cada de ellos a asistir al espectáculo de sus vidas en otros cuerpos o mundos paralelos capaces de mostrarles los renglones torcidos de su vida.

Gargallo sabe cómo mover los hilos para que cada uno de los personajes se reencuentre con su yo más profundo, para que desanden los equívocos y se reencuentren con la verdad. El lector traspasa los umbrales de sus vidas y se mira en cada uno de esos espejos. Sus vidas rotas le obligan a acampar a la intemperie, para mirarse a sí mismo. Autor y lector lo saben. La vida merece la pena vivirla, únicamente debemos alzar el vuelo cada día con la conciencia limpia, con el deseo de entregar el alma a nuestros semejantes; sólo viéndonos reflejados en su perfil, seremos capaces de reencontrarnos con nosotros mismos.

Gargallo nos invita a penetrar hasta la médula en el corazón de sus personajes y estos interfieren en cada uno de nosotros, porque no son espejos fríos de la realidad. No es necesario vestir esta literatura con falsos dogmatismos, sólo hay que atreverse a traspasar el umbral, sólo hay que caminar por esa “tierra fértil” y dejarse cautivar por la belleza que despiertan sus emociones.

Mari Carmen Moreno

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“El espíritu de cristal” Carlos Jover. Editorial Sloper

La editorial Sloper se caracteriza por presentar dos tipos de narraciones. Una de humor,  donde el absurdo campa a sus anchas para regocijo del lector. Léase “Stradivarius Rex” de Román Piña. Otra de poesía en prosa, donde se juega con el lenguaje hasta ir más allá de sus fronteras. Léase “Creta” de Agustín Fernández Mallo. “El espíritu de cristal” pertenece a los segundos.

La presente obra viene a desmantelar el mundo tal y como nuestros sentidos lo captan. Nuestros cuerpos son meras carcasas caducas. Necesitamos algo menos perecedero, algo a lo que valga la pena rendir culto sin que en pleno extasis éste se marchite. Nuestras mentes son un vertedero. ¿El mundo? Está lleno de cadenas que nos impiden no ya demolerlo, siquiera mejorarlo. ( página 16 – memorable página 16-: “la democracia como paradigma de argucia para silenciar cualquier amago de revolución”)

Su lectura no es como beberse un zumo de manzana. Es como meterse un tequila entre pecho y espalda pensando que no habrá siquiera limón. Cuesta pero se consigue. Y al final sí que hay limón. Porque lo contado duele, y el lector debe meterse en la historia, ¿no?. Carlos Jover juega con las palabras, las modela, va más allá de ellas, de su significado, es un orfebre de la palabra, esa que ya no sirve para comunicarse con nadie. El lenguaje ha muerto, larga vida al metalenguaje.

Es la historia de Aníbal Ritsos ( ¿ pariente del poeta Yannis Ritsos? ). Su visión del mundo es la descrita en el segundo párrafo, y más, creedme. Su solución, hacer un pacto con el Espíritu de cristal: Todo o nada. No quiere ser un borreguito más en el rebaño. Detesta la mediocridad. Mediocridad impuesta, por otro lado. Hacer un pacto con el Espíritu de cristal podría hacer pensar en el pacto con el diablo del Doctor Fausto, pero yo casí más creo que es hacerlo con el Cthulhu, de la mitología de Lovecraft. Éste no se arruga. Pero Aníbal tampoco. Todo o nada. O una vida total, completa, sin medianías grisáceas, o mejor ser un despojo carne de contenedor. La pregunta es ¿puede un ser humano realmente aspirar a eso? I don’t think so.

Aníbal empredenderá un viaje al infierno, completamente desbocado e ingobernable en busca del más absoluto de los todos aceptando la posibilidad de caer en la más absoluta de las nadas. Pero, ¿ no estaba ya en la nada? Drogas, masoquismo tabernario, proxenetismo callejero. Hasta eso cae nuestro nunca sabremos si heroe o antiheroe Aníbal. Buscando el todo encontrará la inevitable nada. ¿O es eso precisamente el todo? Eso tampoco lo sabremos. No podemos ponernos en la piel de Aníbal Ritsos. Quien tuvo la valentía de jugársela, no como la mayoría. Lo que sí podemos hacer es leer este esplendido libro.

Una vez acabado el relato, recomiendo leer de un tirón todas las notas a pie de página.

Mención final, y especial a la portada del libro. Se trata de una fotografía de Emma Suarez a cargo de Alberto García-Alix. Considero que tras leer el libro, y mientras esperamos la NADA, lo mejor que se puede hacer es quedarse mirando embobado la portada.

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PARAÍSO INHABITADO, Ana María Matute

La infancia debería ser por ley un estado de felicidad plena para todos; sentirnos queridos, jugar, aprender…ya habrá tiempo de ver la realidad de la vida tal y como es.

Lo peor es sentirse invisible.

Eso le pasa a Adri. Su mundo se divide en dos zonas delimitadas por un parquet encerado y otro que no lo está. De los seres que habitan el encerado sólo siente la decepción y la cobardía que les invade; promete no llorar frente a ellos ni convertirse en lo que a veces odia.

Para ello, crea un universo fantástico de silencios y escuchas a escondidas, ires y venires nocturnos, brillos de araña, chupitos que dan calor, aromas a pan con chocolate, medios besos sobre el flequillo y sábanas recién lavadas. Es ahí, con los gigantes que entran por la puerta de servicio, donde encuentra alivio, bienestar y el cariño que necesita, lo demás son posturas forzadas.

Llena sus ratos de niña con historias y visiones irreales, pero tan claras que no lo son, lecturas sobre un fragmento de alfombra colorida junto a su recién encontrada alma gemela; algunos le hacen sentir que es rara e incluso mala, una razón más para no dejar el mundo que habita con su olor a ropa planchada y de manos ásperas.

El dolor y la ausencia irrumpen, de repente, mientras lo que más desea es aprender a volar…los prejuicios de los adultos que la rodean la fuerzan a gritar No y por primera vez querer ser mala.

Cómo dejar tu infancia, si vivir en tu propio cuento puede ser algo mágico, mientras que lo que te espera al otro lado no satisface en absoluto tu alma libre y sensible.

Eduarda tiene razón: el unicornio nunca vuelve.

Impresionante regreso de Doña Ana María Matute, una persona noble y encantadora con un grandioso don para contar.

 

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“Lo que sé de los hombrecillos” de Juan José Millás

Parecía que Millás volvía a sus orígenes, ese que se imaginaba mundos paralelos, difíciles de creer pero que descritos con palabras suyas eran como si la ciencia los conociera desde tiempos pretéritos, pero casi lo ha conseguido. Casi.

La historia al principio sorprende. Recuerda un poco a aquella serie de dibujos de los años 80, “los diminutos” y se trata de eso, de cómo un hombre recién jubilado nos cuenta su experiencia con unos personajillos (los hombrecillos) que descubre casi por casualidad y poco a poco se introducen en su vida casi de manera incontrolable. También le hace guiños a antiguas novelas del autor, como “Laura y Julio” con el tema de “la vecina de enfrente” y el desdoblamiento de la personalidad.

Tiene unos altibajos demasiado pronunciados. tan pronto te atrapa como piensas que si continua de esa manera, dejarás el libro al lado de la pila de los “no acabados”. Pero en fin, se deja leer. Aunque eso para Millás es poco.

Es a partir de la página 125 cuando el libro parece que se anima y es un punto clave que hace que se recobre interés por una historia con un final que si bien no es sorprendente, al menos es inesperado.

En resumen. No es el mejor libro de Millás, pero sin duda alguna, no es el peor.

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“La última raya” Javier Jorge

“Lo que verdaderamente te castiga el corazón cuando te deja tu novia es pensar que otra polla ocupará el espacio que durante años sólo ocupo la tuya”.

Esta cita resume la filosofía de "La última raya", el debut literario de Javier Jorge, un crack de la comunicación que triunfa en la tertulia deportiva de Albert Lesán en Canal Català, La Ronda, en la que ejerce de madridista cañero. Curtido en la escuela reporteril del Aquí hay Tomate, Javier no se corta en absoluto y dice las cosas por su nombre. Y fruto de esta sinceridad natural ha creado una novela que te engancha, como la coca que el protagonista disfruta en una vida disoluta y sin freno.

Es un libro sincero, directo, sin artificios y sin máscaras, que se merece el calificativo de novela generacional, o al menos de aquella parte más salvaje de la juventud que disfruta de la noche hasta el final, sin límites. No le darán el Cervantes, pero ni le importa ni lo busca. Javier quiere que sus lectores disfruten, y lo consigue.

Rinde un constante homenaje a su ciudad, Badalona, a la que cita continuamente, sobre todo a su vida nocturna. Pero esto es sólo una anécdota. Lo importante es seguir la senda de autodestrucción del personaje... pero sin caer en moralismos, ni en tonterías redentoras.

No se la pierdan. Les gustará.

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“Sin noticias de Gurb” de Eduardo Mendoza. Diario

 

 

10:24 Tengo que reseñar sin noticias de Gurb.

10:26 Ni idea de cómo empezar.

10:30 Me disfrazo de Lope de Vega para encontrar inspiración.

10:31 No funciona

10:34 Me disfrazo de Miguel de Saavedra y Cervantes para que, en todo caso, sea la inspiración quien me encuentre a mi.

10:38 Parece que me he encontrado.

 

Sin noticias de Gurb es un libro para reírse en voz alta. Algo tan extremo como es la ciencia ficción, la crítica social y el más fino humor solo Mendoza podía ser capaz de unir.  Un original diario de a bordo en el que, un marciano, compañero de nave espacial del tal Gurb, intenta dar con él por las calles de Barcelona para una vez juntos, pilotar la nave espacial que los conduzca de regreso a su planeta. Deja constancia de todas sus peripecias en un estrambótico diario.

Los personajes esperpénticos se suceden uno detrás de otro, de la misma forma que se suceden los disfraces empleados por el compañero de Gurb para pasar desapercibido (mitíco es el difraz de Condeduque de Olivares) por una Barcelona preolímpica.

Un libro surrealista como pocos. Eduardo Mendoza consigue página tras página arrancarte carcajadas de las desgracias marcianas. Porque de las desgracias humanas ya nos reímos todos.

 

Hace un par de años, Mendoza intentó repetir la fórmula empleada en “Sin noticias de Gurb” en un libro que se tituló “El último trayecto de Horacio Dos” pero en mi humilde opinión sin tanto éxito. Un marciano, Gurb, huyendo de su nave espacial disfrazado de Marta Sánchez es único e irrepetible y cualquier intento de emularlo debería estar castigado con la….

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“La aventura equinoccial de Lope de Aguirre” Ramón J. Sender

Como tantos otros escritores y gente de valía, Ramón J. Sender tuvo que emigrar de España tras la guerra civil, y esta novela, escrita en el exilio, habla de otra ( pequeña ) guerra civil que tuvo lugar en el siglo XVI lejos de nuestras actuales fronteras, pero que en el fondo, se asemeja mucho, demasiado, a la del siglo XX.

En 1560, en el marco de la expedición al mítico y funesto El Dorado, supuestamente localizado en el Amazonas, Lope de Aguirre encabezó una cruenta rebelión contra Felipe II, con el objetivo de arrebatarle el Perú, escenario, décadas antes con los hermanos Pizarro, de salvajes contiendas entre españoles.

El Dorado y Lope de Aguirre han dado pie a otros libros y films, como “El dorado” de Carlos Saura o “Aguirre, la cólera de Dios” de Werner Herzog. Esta película realizada después de la novela de Sender, no es una adaptación de ésta y discurre por cauces narrativos distintos, pero tiene también muchas similitudes.

Leyendo el libro con ese personaje tan paranoico, sanguinario, ingenioso y con ciertas cualidades humanistas positivas tras su fachada bestial, alguien al que el famoso apodo de “loco” le encajaba a la perfección, uno entiende la fascinación que Herzog sentía por Aguirre, porque es alguien típico en sus historias: un loco, un soñador obsesionado con conquistas imposibles que desafía a todo lo que le rodea, a sus semejantes, a la naturaleza y al universo entero, para alcanzar sus poco realistas objetivos.

Herzog, que no hace mucho publicó “La conquista de lo inutil“, sobre el rodaje de “Fitzcarraldo” ( otra historia de un visionario en busca de su particular santo grial ), rodaje que, como muchos de su director, acabó fusionándose con la ficción, le dio el papel a su actor fetiche, el famoso chalado Klaus Kinski, y si bien fisicamente con sus rasgos germánicos, no tiene que ver con el barbudo personaje de Sender, en esencia fue una elección más que adecuada, y continuamente se me ha aparecido el histérico y malévolo rastro del actor alemán leyendo estas, muchas veces, memorables páginas.

La expedición de El Dorado se enfrenta con los indios y con una naturaleza inóspita, magistralmente retratada por Sender ( casi me pareció oir el golpeteo de la lluvia contra los árboles y el rugido de las bestias ), pero ante todo, se enfrentan entre sí con saña y con una crueldad inaudita, donde la vileza, la inquina, la delación y la arrogante ostentación de los españoles a la hora de cortarse mutuamente el cuello, alcanza niveles surrealistas, con el monstruoso Aguirre a la cabeza. (recuérdese  ¡¡El hombre que tiran a las pirañas!! )

La novela tiene sus altibajos y el empleo de un castellano antiguo en cartas y actas, es algo plomizo, pero en conjunto es una obra sólida, robusta, que describe muy bien la peculiar mente de un personaje singular, Aguirre, con su muy personal sentido del honor, con unos diálogos, en su mayoría – con su laconismo lapidario y aspereza – para enmarcar, y sirve tanto como una buena crónica novelada de los hechos históricos como de fiel retrato de esa tremenda mala leche y oscuridad que estalla en forma de violencia salvaje, que los aquellos españoles llevaban dentro y que de manera inevitable parece ha ido siendo transmitida de generación en generación, y hemos ido llevando.

Es la historia de unos hombres ávidos de poder, títulos y apariencias. Y como siempre, tratándose de tragedias de este país, la iglesia católica no podía faltar y anda en medio de todo el conflicto.

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