Archivo de la categoría ‘Literatura en lengua española’

“LA VOZ INCULPATORIA” SALVADOR PONCE

LA VOZ INCULPATORIA

SALVADOR PONCE

La voz inculpatoria  es la novela editada por Éride, con la que se estrena como escritor Salvador Ponce, nacido en Casarabonela, (Málaga) el 1 de septiembre de 1936. Después de una vida dedicada a distintos proyectos comerciales, con sus éxitos y fracasos, se dedica a su más antigua vocación, la escritura, tras su jubilación.

 

Ricardo bajó del taxi y, tras pagar la carrera, recogió la pequeña maleta con ruedas y el ordenador portátil que llevaba junto a él, y se dirigió a la recepción del hotel Petit Palace, donde tenía reservada una habitación.”

 

Así comienza la novela en la que el autor nos presenta a Ricardo Salazar, periodista por vocación y abogado por imposición, como él se define. Por medio de su amigo y compañero de estudios, Sebastián Alonso, es contratado para trabajar en el despacho de abogados  Cisneros y asociados, ubicado en el madrileño barrio de Salamanca, y debido a su afición al periodismo de investigación, se le encarga la misión de resolver el asesinato del hijo de un cliente del bufete, que era asiduo visitante de la Costa del Sol.  Una vez aceptadas las condiciones por el padre de la víctima, deberá trasladarse al lugar donde se cometió el crimen para realizar las averiguaciones oportunas y descubrir al autor o autores del mismo.

 

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La deuda. Autor: Felipe Hernández. Editorial: Sloper.

Catorce años después de su publicación en Planeta, la editorial Sloper vuelve a relanzar esta singular novela del poeta, músico y escritor español Felipe Hernández,  finalista del premio Herralde en 1989 por su obra “Naturaleza“.

El protagonista Andrés Vigil,  al acudir a una cita con  Ignacio Suquia un prestamista usurero con quien había contraido una deuda para comprar su violoncelo, es testigo del asesinato de dicho acreedor a manos de Horacio, el sicario  de Alejandro Godoy  con quien desde entonces Andrés tendrá el compromiso de su deuda y entrará en una espiral de dependencia  progresiva, donde su mundo se  va quebrando como la carcoma que  poco a poco va devorando  los muebles de su humilde piso.

Alejandro Godoy es una personaje enigmático,  un hombre poderoso que vive en la completa austeridad , sin lujos,  vicios  o distracciones que  puedan  romper  la armonia  y alterar su asombrosa capacidad de concentración,  que no puede permitirse perder ni en horario nocturno.  Mientras los demás duermen él recurre a su habilidad para la pintura o reclama  la lectura de un libro en Braille a su mujer ciega Lucía, para mantener su mente en un estado permanente de consciencia.

La  plasticidad de su mente  es una esponja que absorbe  las vivencias,   los vicios, inmoralidades, mezquindades  y personalidades de sus clientes (cada uno de ellos es su alter ego). Ejerce sobre todos una influencia sobrehumana   y jugando a ser Dios se propone enmendar sus faltas a través de los  brutales correctivos que aplica  su fiel siervo Horacio.   Parece ser una  persona infalible pero ciertos giros desestabilizan su persona, que va deteriorandose, haciéndose vulnerable,  sus pensamientos se tornan confusos y comete errores como todos los seres humanos los cometemos. Una deidad que se humaniza.

Si bien la novela parece un preludio  de la crisis que nos está tocando vivir, en realidad va mucho más allá de lo económico.

Tal y  como expresó el autor en una entrevista publicada en el diario el mundo el 15 de enero del 2.012 blog.udllibros.com/?p=32397  la  novela busca llegar a la psicología de la sociedad  ” del análisis de nuestra ética, de las relaciones con los demás, o de quienes viven en un mundo material tan ridículo”.   En ello podemos ver la influencia de autores proféticos que hacen de su relato una alegoría  como Melville en lo literario que ” sobrepasa los límites de la ficción para pasar a lo teológico”   o Kafka, si bien  Felipe Hernández  adopta otra visión  centrada en la lucha, tratando de huir de la excesiva oscuridad, de la perdida y absurdo vital kafkiano. “Creo que mi trabajo es desmentir a Kafka”.  Y pese a lo profundo de su contenido no descuida la forma,   como en una novela policíaca  logra mantener  la tensión dramática y como lectora doy fé.

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“Años lentos” Fernando Aramburu.

Años lentos, Fernando Aramburu.

En la España de finales de los sesenta, un niño se ve obligado por circunstancias familiares a trasladarse a San Sebastián, para vivir con sus tíos Vicente y Maripuy y sus dos primos: Mari Nieves y Julen.

Txiki (rebautizado así por su primo) es el observador privilegiado de las vicisitudes de su nueva familia y desde el recuerdo de la infancia, reconstruye un relato que, contado en primera persona, con un lenguaje claro y directo, posee una verosimilitud que trae a nuestra memoria lectora El camino de Delibes. A la narración de Txiki se suman los apuntes del escritor, que completan la historia y nos muestran las reflexiones del autor sobre el texto.

Asistimos en esta novela a la formación de una incipiente ETA en la que se implica Julen, adoctrinado por el cura del barrio (uno de los extraordinarios personajes secundarios de esta novela). Esta militancia que al principio no va más allá de chapurrear el euskera, guardar la ikurriña bajo la cama y aborrecer a Franco, acabará por condicionar por completo el destino del joven Julen, que se verá obligado a huir a Francia.

Si la desazón familiar por la sospecha primero y la certeza después de las actividades políticas de Julen es grande, a ello se sumará la consecuencia inevitable del comportamiento díscolo de Mari Nieves, que obligará a su madre a tomar una rápida decisión para salvaguardar, en la medida de lo posible, el honor de su hija.

Años lentos está poblado de personajes perfectamente dibujados, ambientes, situaciones y diálogos construidos con las palabras precisas. Unos personajes que, como nosotros, se mueven por el mundo en la gama de los grises, enfrentándose, con mejor o peor fortuna, a las zancadillas de la vida y, como Txiki, a reflexionar desde el presente sobre lo sucedido durante aquellos años lentos: “Ya sé que la pérdida de un juguete es la cosa menos parecida a un acontecimiento histórico, que no vale nada frente al sufrimiento de tantas personas durante la dictadura aquella que tuvimos y que a usted no le puede interesar para su libro. Pero, mire, a mí me dolió sobre manera, dejándome, dentro de la boca, un sabor seco, arenoso, a injusticia que no he olvidado”.

Fernando Aramburu está en estado de gracia en esta obra, que ha sido galardonada con el Premio Tusquets Editores de Novela,  y que, probablemente, sea merecedora en un futuro de algún premio más, ya que la calidad del relato, sin duda alguna, lo merece.

Leer a Aramburu es, más que un placer, una necesidad. La necesidad del lector de rencontrarse con la prosa sencilla y  carente de artificio de este autor que es, sin duda, uno de los mejores narradores de nuestro país.

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“Palmeras en la nieve” Luz Gabás

Título: Palmeras en la nieve
Autora: Luz Gabás
Editorial: Temas de Hoy
Año de publicación: 2012

Por XAVI BELTRÁN

Es 1953 y Kilian abandona la nieve de la montaña oscense para iniciar junto a su hermano, Jacobo, el viaje de ida hacia una tierra desconocida, lejana y exótica, la isla de Fernando Poo. En las entrañas de este territorio exuberante y seductor, le espera su padre, un veterano de la finca Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los mejores cacaos del mundo. En el año 2003, Clarence, hija y sobrina de ese par de hermanos, llevada por la curiosidad del que desea conocer sus orígenes, se zambulle en el ruinoso pasado que habitaron Kilian y Jacobo y descubre los hilos polvorientos de ese secreto que finalmente será desentrañado.
El exótico mundo colonial de la isla de Fernando Poo protagoniza Palmeras en la nieve, la ópera prima de Luz Gabás. Llena de contrastes y con una historia de amor maravillosa y eterna, la novela es la magnífica narración de las vidas de dos jóvenes de las montañas oscenses en las plantaciones de cacao de la isla tropical. Unas vidas espectaculares que realmente merecieron ser vividas.

 

Kilian y Jacobo no dudan en acompañar a su padre para trabajar en la finca Sampaka, donde se extraen los granos de cacao más cotizados. La isla no tardará en ocupar los corazones de ambos hermanos hasta desembocar en unas consecuencias inospechadas. Cincuenta años más tarde, Clarence, la hija de Jacobo, decide investigar qué hay de cierto en un secreto que está llamado a remover los cimientos de toda su familia, y decide viajar a la actual Malabo a descubrir por qué razones fueron allí los hermanos y, sobre todo, por qué regresaron unas décadas atrás.

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“Moravia” Marcelo Luján

“Moravia”, editado por Aleph Editores, parte de una anécdota, un mero apunte que aparece en “El extranjero” de Albert Camus, para construir una radiografía del ser humano, con sus miserias, sus bajezas, sus estrecheces de miras, con sus eternos ajustes de cuentas, su demanda de reconocimiento,  su exigencia nunca del todo satisfecha de dignidad, de no ser extranjeros errantes toda su existencia.

Marcelo Luján, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973, es autor de las obras “Flores para Irene”, “En algún cielo”, “El desvío”, “La mala espera” y “Arder en el invierno”. Citar que obtuvo la segunda mención en el Premio Clarín de Novela 2005.

Moravia” transcurre en Argentina en los años 50, en una época en que la llegada de un barco a una ciudad era todo un acontecimiento, y miles de personas ondeaban sus sombreros al viento saludando a quienes les esperaban en el muelle o, desde la otra óptica, a quienes les visitaban.

Es la historia, triste historia, de Juan Ceferino Kosic, músico argentino que salió de su país casi de polizón en un barco, llegó hasta Nueva Orleans, hizo fortuna como primer bandeonista en la orquesta del célebre Alfredo Pegassi y volvío con fama y dinero a su triste pueblo natal para dar una sorpresa a su madre y hermana, para demostrarles que no era ningún inútil, un bueno para nada, que se equivocaron, que era un hombre con talento, merecedor de respeto, que ahí estaba él.

Hijo de emigrantes checos, Juan Kosic, que se quedó a una temprana edad huérfano de padre por las actividades anarquistas de éste y la represión de las autoridades argentinas,  se casó con Lidia Estefania, checa cuya familia emigró a Estados Unidos poco después de la invasión alemana de Checoslovaquia, a Nueva Orleans, donde se conocieron. Todos estos detalles son muy bien narrados por Luján. La lectura es muy agradable, sabe intercalar las diferentes historias de todos ellos, el interminable viaje en el tren hasta el interior de Argentina donde residen madre y hermana del bandeonista, los deseos de darle en las narices a éstas, la bronca que siempre lleva dentro y que necesita soltar, mientras la esposa no entiende el por qué de esta tonta obsesión que considera infantil. Luján transmite bien las motivaciones de Kosic, como lector sientes empatía por él, entiendes sus motivaciones, incluso lo admiras, y te llegas a sentir identificado con su “causa”. Y te quedas de piedra cuando la historia se resuelve.

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“El cementerio de la alegría” José Antonio Castro Cebrián

El Cementerio de la Alegría, Un lugar paradójico.

 

José Antonio Castro Cebrián, escritor y poeta andaluz,  afincado en Alicante, autor de La Última Confesión renueva su repertorio con un libro que todo lector debería tener en su biblioteca, El Cementerio de la Alegría.

 Desde el inicio de la obra, el autor sume al lector de un modo muy sutil pero a la vez muy complejo en un mundo con doble fondo, donde nada es lo que parece y donde todo el mundo oculta algo.

 

Ya en la primera página y hasta el final del libro se respira ambiente tenso, mantenido como digo desde principio a fin, con giros inesperados y emociones a flor de piel, un thriller en toda regla. Es un texto con una elaboración muy trabajada. Así como el orfebre labra el oro y la plata, Cebrián funde la prosa con la poesía reflexionando constantemente sobre la parte oscura del ser humano, la miseria del hombre y la posible redención. Sin duda un artesano de la palabra escrita. Los tintes góticos dan a la novela una cierta atracción que dan fe del buen gusto de José Antonio Castro a la hora de colocar cada palabra.

 

Adiel, un joven huérfano pero tutelado por Tito Donabella,  es el protagonista de la fascinante historia. Todo empieza con la misteriosa llegada de un extraño a la joyería, propiedad del señor Donabella. Custodiar una pequeña caja en la caja fuerte de la tienda será la chispa que haga detonar la bomba de relojería, una guerra de bandos con un mismo fin, un legado, vidas robadas y muchos crímenes. Así los acontecimientos se desarrollarán rápidamente y sin posibilidad de errar.

Mientras el joven Adiel madura rápidamente por todas las situaciones que vive y a las que tiene que hacer frente sólo tiene un pensamiento constante, Dulce, su amada Dulce.

 

Así, como no hay puntada sin hilo, un hecho irá unido a otro, y un simple objeto como una foto o un rosario, serán las pistas que el Francés y Don Ángelo tratarán de encontrar para encajar las piezas en un puzzle, un puzzle y valga la redundancia que será el punto de inflexión y el comienzo de un nuevo camino, un camino hacia la libertad. El cementerio de la alegría, paradójicamente es el escenario principal de la obra, La Capital y el pueblo serán también lugares importantes, aunque no tan trascendentales como el primero.

En conclusión, reflexionando sobre la vida y como dice el poeta, “ no he sido generoso con la vida, le he dado tan poco que no espero nada de ella. Pero ahora todo va a cambiar. Seremos felices. Felices para siempre”.

Jorge Ayora.

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“El patio dormido” Mª José Galván

El Patio Dormido, una realidad invisible

Mª José Galván, licenciada en Historia del Arte, autora de El cuento de otoño, con el que obtuvo el primer premio del III Concurso de Relato Histórico Hislibris (Ediciones Evohé, 2011), nos trae su primera obra, El Patio Dormido (Ediciones Evohé, 2012). Un libro tan real como la vida misma y tan inusual como la trama que la autora nos describe.

El patio dormido transcurre en una comunidad de vecinos del barrio de San Enrique, en Madrid, en una época tan actual que cualquier persona cercana a la  ciudad puede pasear por los principales escenarios del propio libro.

El nexo de unión de la comunidad vecinal es el  patio común, que es a su vez el alma de los edificios. Un espacio común que no pasará desapercibido para ninguno de los habitantes del singular espacio vecinal.

Julio, un joven menor de edad, que  muere en patio del vecindario a causa de un golpe en la cabeza será desde el inicio de las páginas de la novela el punto de inflexión que girará entorno a todas las actuaciones de cada uno de los personajes de cuatro fincas colindantes.  Así pues, todos ellos estarán obligados a responder ante la justicia de su responsabilidad en la muerte de Julio, por ser copropietarios del patio. El proceso judicial servirá para el acercamiento y la tregua de viejas rencillas;  incluso para otros personajes servirá para acrecentar malhumoradamente sentimientos de rencor o rabia anclados en un pasado ya inexistente.

Con ello provoca una confrontación de opiniones respecto de algunos personajes para defender a título pleno sus intereses sacando con lengua bífida, la crueldad del alma y la tamaña presión ejercida por la conciencia.

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“LOS PEQUEÑOS PLACERES” MIGUEL SANFELIU

LOS PEQUEÑOS PLACERES
MIGUEL SANFELIU
Ed Paréntesis, 2011
Hay títulos que ya de por sí nos dicen todo, y este es uno de ellos. Bajo él se agrupa una serie de veintiún relatos, de distinta longitud, algunos muy breves, en los que Miguel Sanfeliu, nacido en Tenerife, pero de familia valenciana y residente en Valencia, nos habla de esos distintos momentos en los que vivimos un placer o un dolor (porque todo placer tiene su reverso). El Placer, así, con mayúscula, como la Felicidad, son conceptos universales: existen, como diría Platón, en un mundo ideal. Pero en la Caverna, este oscuro mundo del día a día, donde vivimos o sobrevivimos los mortales, pálidas sombras del Mundo Ideal,  lo que existe son breves momentos de placer o de felicidad, que generalmente suelen ser fugaces, y que precisamente por la brevedad que les caracteriza, los valoramos tan alto. Porque una vida placentera constante sería tediosa, finalmente; es más, llegaría un momento en el que añoraríamos algo de contraste, porque habríamos perdido la noción de su valor.  No hay nada más aburrido que esas vidas donde todo sale bien, nadando en riqueza, salud y amor. De hecho, esas vidas no existen. El placer, como el perfume, viene dosificado en frasco pequeño, para que sea verdaderamente intenso. Luego, queda el recuerdo.
Miguel Sanfeliu narra distintos momentos en los que capta, como cámara instantánea oculta, retazos de vidas, retazos de situaciones en los que el hombre, el ser humano se ve inmerso de modo cotidiano. En unos nos muestra el amor, en otros el dolor, la vida y la muerte, todo ello extraído con naturalidad de nuestro alrededor, nuestra cotidianeidad. Mirándolo todo, eso sí, con indulgencia. Así, esos padres cuyo hijo resulta ser un asesino, y que aman y odian a la vez que no comprenden qué les ha pasado, en Dolor; esa chica que se llama Libertad y su disfrute está en pasear por cementerios, contagiando al enamorado de su afición, en Reflexiones sobre la muerte; ese tal Edi que se hace pasar por potentado, cuando es alguien muy distinto, en Vacaciones con Edi. El médico acostumbrado a situaciones imprevisibles, inmunizado al dolor y a la muerte en Urgencia; en Remordimiento,  dedicada al recuerdo de su padre, el autor nos transmite las sensaciones del anciano que siente lo que no hizo o no pudo hacer y el hijo asiste, impotente, a la decadencia senil; la vieja pareja, dominada por el aburrimiento y el hastío, en tanto tiempo; sufrimos la tensión del atascado con el coche en plena vorágine del tráfico ciudadano, en El semáforo; y la ansiedad de ese muerto viviente, el padre cuya familia no le reconoce como vivo, y desesperado clama inútilmente en El hombre invisible.

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“La isla bajo el mar” Autora: Isabel Allende

La isla bajo el mar (2009) – Isabel Allende (1942)

He leído todas las novelas de Isabel Allende, desde su comienzo con La casa de los espíritus (1982) hasta llegar al último El cuaderno de Maya (2011).

Todas y cada una de sus novelas me han dejado conocimiento, de lugares que nunca imaginé, sensaciones, colores, dolor y felicidad…

Al finalizar de leer La isla bajo el mar poco tiempo después un terrible terremoto destruyó buena parte de Haití, que aún hoy sigue padeciendo tanta destrucción. Sentí que gracias a la novela de Allende podía entender un poco más a otras personas que hasta ese momento eran invisibles para mí.

Por eso cada vez que un nuevo relato ve la luz, no le doy mucho tiempo para que este en mis manos y poder así disfrutar de su lectura.

La isla bajo el mar es la historia de un hombre (Valmorain) que llega a Santo Domingo para hacerse cargo de la plantación de su padre. Cuando arriba a la isla conoce a una prostituta (Violette) con la que pasa un tiempo. La mujer lo ayuda a ordenar todo para el recibimiento de quien será su esposa. Para ello le entrega a una pequeña esclava (Zarité) para que lo asista en esos menesteres.

Con la pequeña y otros esclavos viajan hasta llegar a la hacienda de sus ancestros.

Una vez casado los problemas con su mujer impiden que la relación sea normal. La pobre mujer débil de espíritu incapaz de entender el porqué de tanta violencia en las plantaciones con los esclavos que allí trabajan. Sufre varios abortos hasta quedar al borde de la locura. A pesar de esto años después tiene un pequeño (Maurice) al que ella no puede criar por que le es quitado por su esposo y entregado a Zarite para que se haga cargo del recién nacido.

El tiempo ha pasado también para la esclava Zarite y la ha convertido en una hermosa morena, lamentablemente es violada cada noche por Valmorain como parte de las obligaciones como sirvienta. Nace un niño que le es arrebatado y entregado por orden del patrón a Violette en la capital, la mujer se hace cargo del niño para más tarde adoptarlo como suyo.

Zarite vuelve a tener una niña de Valmorain, pero esta vez sí le permite quedarse con la niña. A pesar de la oposición de su padre Maurice, unos años más grande, recibe a la niña de buen grado y nace entre ellos una profunda hermandad.

Mientras tanto aires de libertad suenan en las plantaciones, los esclavos tienen un líder y la lucha da comienzo. Brutal y sangrienta es acompañada por los intereses económicos de otros Países. De alguna manera los Haitianos prendieron la mecha que tiempo más tarde se extendería a otras naciones de América. Ellos son los primeros en conocer la preciada libertad.

La existencia de los protagonistas cambia de rumbo una y otra vez a raíz de la contienda, entrelazando sus vidas de forma inimaginable.

Sin temor a equivocarme porque he aprendido a tomar lo que hay de verdad en la ficción, algunas novelas nos vuelves detectives, nos dan alas para volar en busca de mas conocimiento. Los escritores son duendes mágicos que juegan con nuestra imaginación y le regalan un poco de la realidad que ignoramos.

Ojala que a leer esta historia encuentren en ella lo mismo que yo sentí.

Lilix.

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“El camino” Autor: Miguel Delibes

Título: El camino
Autor: Miguel Delibes
Editorial: Destino
Año de publicación: 1950 (la nueva edición es de 2010)
Por Xavi Beltrán

Daniel, el Mochuelo, intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con un nudo en la garganta, evocará sus correrías con sus amigos -Roque, el Moñigo, y Germán, el Tiñoso- a través de los campos, descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea.


Las magníficas reediciones que ha publicado la editorial Destino durante los dos últimos años permiten que una nueva generación de lectores descubran a uno de los grandes escritores españoles del siglo XX. Miguel Delibes fue un narrador excepcional que supo recrear, con una maestría inigualable, el ambiente rural que rodea a sus personajes. Con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, Delibes ganó el premio Nadal. El camino, su tercer libro, es, sin lugar a dudas, una de sus mejores obras; una lectura obligada y de referencia que todos los amantes de la literatura deberían abordar tarde o temprano.
El argumento de la novela gira en torno a Daniel, el Mochuelo, un joven que debe abandonar su pueblo para ir a estudiar Bachillerato a la ciudad. La partida le produce miedo y pena a partes iguales y la noche antes del día elegido Daniel esbozará un retrato de los momentos que vivió con sus amigos; unos recuerdos que le llegan a lo más hondo y que sentan las bases de su vida, su camino personal, el cual, en contra de su voluntad, lo aleja de sus seres queridos.
El mundo rural que protagoniza El camino, así como la mayoría de las obras de Delibes, está tan conseguido, tan brillantemente expuesto, que se alza como un personaje más de la novela. No sólo por las fastuosas descripciones del pueblo de Daniel, sino también por la magnífica caracterización de todos los protagonistas de la obra, cuya naturaleza lugareña conmueve y enamora irreparablemente. Como lectores asistimos a la reconstrucción de la vida del protagonista, contada con una ternura sin par que demuestra por qué su autor es uno de los escritores más queridos de todos los tiempos.

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