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“Fragmentos. Poemas, notas personales, cartas” Marilyn Monroe

Que el mayor mito erótico del siglo XX, no tuviera nada que ver con la imagen de “rubia tonta” que representaba, era algo de sobra conocido.

Pero no es tan conocida su auténtica personalidad. Marilyn Monroe era una persona extremadamente frágil y sensible pero también culta, inteligente y con unos sólidos principios: luchó contra el racismo, la caza de brujas y fue la primera gran estrella de Hollywood que creó su propia productora, dándole con la puerta en las narices a los grandes estudios hollywoodienses.

Antes de leer este libro  había leído en un fanzine un artículo firmado por una tal “Diana pornoterrorista” en el que me enteré, entre otras cosas, que de Miss Monroe, esa mujer poseedora de una belleza casi irreal, tenía un cociente intelectual de 200, se carteaba con Einstein y leía cinco libros a la semana. ¿Exageración? Parece ser que no. Ya cuando era una principiante de 20 años, poseía una biblioteca propia de más de 400 libros y a lo largo de los años cultivó la amistad o la admiración de gente tan dispar como Carson McCullers, Norman Mailer, Truman Capote, Pasolini, Karen Blixen y un largo etc. sin olvidar que estuvo casada con Arthur Miller. Vamos que las fotos en las que se la ve leyendo eran más que una estrategia promocional.

Esa imagen intelectual aún no ha calado en el público llano por culpa de films como “Bus Stop” ( film que personalmente detesto ) y por su explosivo físico, pero Marilyn Monroe fue mucho más que la protagonista del mejor meneo de culo de la historia del cine, tal como se pudo ver en la memorable “Con faldas y a lo loco” de Billy Wilder ( ¿cuánta gente sabe que se trata de un remake de un film alemán de los años 30? ) Tony Curtis afirmó que él nunca dijo la famosa frase “Besar a Marilyn era como besar a Hitler” que tantos le atribuyen y que tanto ha distorsionado la figura de la actriz, nacida Norma Jean.

Con edición de Stanley Buchtal y Bernard Comment, y un magistral prólogo de Antonio Tabucchi, “Fragmentos” recoge todo tipo de antoaciones personales de la actriz. Hay que resaltar que muchas de esas notas están embarulladas, es difícil saber en algunas de qué hablaba realmente ( eso sólo podría saberlo ella. Pero pese a toda la confusión que desprende, más el acompañamiento fotográfico de primera categoría, se llega a vislumbrar como era ese enigma llamado Marilyn Monroe, una persona proclive a la alegría y alejada de la felicidad, una contradicción andante.

Sus intereses artísticos, sus fracasados matrimonios ( su gran compañera fue la soledad ), sus sentimientos depresivos y delicados, sus contradicciones, frases de una dureza y lucidez inesperadas (“Todo el mundo lleva la violencia dentro. Yo soy violenta” ), otras que muestran gran desolación ( “…sé por la vida que no se puede amar a otra persona, nunca, realmente”) o desesperación ( “Vienen las formas de monstruos, mis más leales compañeros…”). Pero también fortaleza, ganas de vivir y de luchar, de no instalarse en la mentira aún cuando la realidad sea muy dura. De aprender, de formarse continuamente, de vencer la infancia traumática y represiva que sufrió.

¿Marilyn s esuicidó, fue asesinada o fue un triste accidente? Hay pensamientos suicidas, pero la lectura de estos textos también nos revela que no parecía alguien que fuese a rendirse. Libros como el de Donald H. Wolfe hablan claramente de asesinato por orden de los Kennedy, pero también como dice Tabucchi, “...de ella se podría decir que, como Sylvia Plath, se había suicidado porque era demasiado sensible y demasiado inteligente, y las personas demasiado sensibles y demasiado inteligentes sufren más que las personas poco sensibles y poco inteligentes y tienden a suicidarse ( eso lo sostienen tanto los psiquiatras como las estadísticas “).

Sucediese lo que sucediese, lo cierto es que casi 50 años después de su muerte, Marilyn Monroe sigue siendo demasiado sensible, demasiado inteligente, demasiado hermosa y demasiado especial. Y lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos. Y sobre fue, y será, demasiado diferente. Ella era consciente de esto y cuando en una de sus crisis, fue internada por error 5 días en un horrible centro psiquiátrico, dió muestras de ser muy digna, desafiante y con una fuerte personalidad. De ahí mi momento favorito del libro en la carta que le manda al Dr. Greenson relatando su terrible experiencia: “Me preguntaron por quyé me sentía “diferente”, de modo que decidí que si verdaderamente eran tan estúpidos tenía que darles una respuesta simple, de modo que les dije “es lo que soy”.

Parece ser que se preparan dos films sobre su vida, ambos protagonizadas por australianas. Una por Michelle Williams, que la pudimos ver en “Brokeback Mountain” y ex de otro malogrado artista, Heath Ledger, y la otra con Naomi Watts, una elección perfecta pues Watts aúna belleza, un rostro propio del Hollywood de antes, enorme talenta y gran inteligencia.

Un libro muy recomendable, pese a lo escueto de sus textos, para todo fan de Marilyn Monroe y también para todo curioso que quiera ver desmontados sus prejuicios sobre el mito.

 

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MONOGRÁFICO: Libros de Woody Allen

Allan Stewart Köningsberg, más conocido como Woody Allen, es posiblemente el director vivo con mayor filmografía a sus espaldas. Sale a película por año. En la novela sobre cine “Cineclub” decían algo así como que cada film nuevo que realiza es otra obra maestra en esencia pero que a medio camino ya está deseando acabarla a prisa y corriendo para enfrascarse en otro nuevo proyecto sin acabar debidamente el anterior. Yo sigo disfrutando no obstante de sus películas, aunque es obvio que ya no podrán realizarse aquellas joyas de los 70′, 80′, 90′, – ¡¡ tres décadas haciendo obras maestras !!. Es un realizador que lleva a Nueva York en su corazón y es el mejor embajador que esta ciudad jamás tendrá. Más admirado en Europa que en su propia tierra, la mayoría de sus ultimos films – una excepción a esto es por ejemplo la fantástica “Si la cosa funciona” con el grandioso Larry David – están rodados en Europa: Scoop, Vicky Cristina Barcelona o la muy buena película, con mayúsculas, Match Point.

Sus guiones incluyen cantidad de frases ingeniosas y que saben meter el dedo en la llaga, por destacar algunas, diremos:

“El sexo sólo es sucio si se hace bien”

“En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones”

“Tú me ves como un ateo. Pero para Dios soy la oposición”

“El cerebro es mi segundo órgano en importancia”

“El universo se expande, y si sigue en expansión acabará por estallar. ?Qué sentido tiene hacer los deberes?

¿Recordáis más?

Es díficil elegir una película o dos de Woody Allen como mis favoritas. tiene tantas tan buenas: Manhattan, Toma el dinero y corre, La última noche de Boris Grushenko, Poderosa Afrodita, Bananas, Star Dust Memories ( esta fue un tiempo mi favorita ), Maridos y mujeres, Desmontando a Harry, Alice, Sueños de un seductor, La rosa púrpua del Cairo, Septiembre, Interiores…¿Sigo? Sí, por supuesto falta “Annie Hall”. Todo grandes películas.

Yo me quedo con dos, me animo. Una “Delitos y faltas”. Oh gran Martin Landau, yo te reverencio. Otra “Hannh y sus hermanas“. Siempre me sentí cercano al personaje de Elliot, protagonizado por el no menos grande Michael Caine.

¿Cuáles son las vuestras?

Os dejamos un listado de los libros que pueden ser encontrados en las librerías sobre Woody Allen.

¿QUIERES COMPRARLOS? ¡ HAZLO AQUÍ !

EL NUEVA YORK DE WOODY ALLEN. MARIA ADELL CARMONA. ELECTA
WOODY ALLEN BARCELONES ACCIDENTAL. J. M. CAPARROS LERA. ENCUENTRO
WOODY ALLEN. FLORENCE COLOMBANI. CAHIERS DU CINEMA-MAESTROS DEL CINE PHAIDON
WOODY ALLEN. JORGE FONTE. SIGNO E IMAGEN. CATEDRA
CONVERSACIONES CON WOODY ALLEN. JEAN MICHEL FRODON. PAIDOS
EL CINE DE WOODY ALLEN. SAM GIRGUS. AKAL
CONVERSACIONES CON WOODY ALLEN ERIC LAX. LUMEN Y DEBOLSILLO
WOODY ALLEN MANHATTAN. ELENA SANTOS. PAIDOS
WOODY ALLEN POR SI MISMO. RICHARD SCHICKEL. MA NON TROPPO
EL UNIVERSO DE WOODY ALLEN. AUTORES VARIOS. NOTORIOUS
WOODY ALLEN. AUTORES VARIOS. MOVIE ICONS TASCHEN
ADULTERIOS. WOODY ALLEN. COLECCIÓN FABULA  Y MARGINALES. TUSQUETS
ANNIE HALL. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
BALAS SOBRE BROADWAY WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
LA BOMBILLA QUE FLOTA. LA WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
COMO ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS CON LA CULTURA. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
CUENTOS SIN PLUMAS WOODY ALLEN. TUSQUETS
DELITOS Y FALTAS-GUION WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
HANNA Y SUS HERMANAS. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
INTERIORES. WOODY ALLEN. INFIMOS TUSQUETS
MANHATTAN. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
MARIDOS Y MUJERES. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
MATCH POINT. WOODY ALLEN. ESPIRAL 70. OCHO Y MEDIO
NO TE BEBAS EL AGUA. WOODY ALLEN.  TUSQUETS
PERFILES. WOODY ALLEN. TUSQUETS
PURA ANARQUIA WOODY ALLEN.  TUSQUETS
SIN PLUMAS. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
STARDUST MEMORIES RECUERDOS. WOODY ALLEN.  FABULA TUSQUETS
SUEÑOS DE UN SEDUCTOR.WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
TODO LO QUE USTED QUISO SIEMPRE SABER SOBRE EL SEXO…WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS ZELIG. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS
MISTERIOSO ASESINATO EN MANHATTAN. WOODY ALLEN. FABULA TUSQUETS

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“Cry freedom” ( Grita libertad ) John Briley

El libro está basado en la história real de Steve Biko, un  carismático  joven de la etnia  bantú,  lider de la comunidad negra y Donald Woods un blanco liberal editor  del periódico Daily Dispatch.

El autor del libro John Briley, escritor y periodista americano, conocido por escribir el guión de la película “Gandhi” en 1982, con la que ganó el Oscar al guión más original. En 1987 escribió el guión  de “ Cry freedom” la película producida y   dirigida por Richard Attenborough y  protagonizada por Denzel Washington como Steve Biko y Kevin Kline como Donald Woods, que tuvo tanto éxito que Briley escribió la novela basada en el guión.

La película está basada en dos libros que escribió Donald Woods después de escapar de Sudáfrica: “Biko” (1978)  y “Asking for trouble: the autobiografy of a baned jourlalist”(1980).

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela,  reconoció que  Donald Woods es uno de los  que más han hecho por la democratización del país. No en vano,  dedicó su vida a la lucha contra el apartheid y que quedó inmortalizado en esta historia narrada desde perspectiva de Donald Woods. Un gran acierto , como reconoce  el propio director; Si no fuera por Donald Woods  Biko no habría sido conocido por el resto del mundo.
Woods conoce a Biko por casualidad, al verlo en unas  fotos tomadas durante un incidente. Al principio Woods se muesta crítico y no comparte la manera de pensar y actuar de Biko, pero poco a poco va cambiando su actitud. Es invitado por Biko a visitar una clínica de gente negra donde trabaja la doctora Mamphela Ramphele, una joven negra que con su aportación ayuda a ese cambio en Woods. Además cena con una familia , va conociendo las condiciones en las que viven y es fiel testigo de los efectos que esta causando el sistema del apartheid. Empieza a comprender a Biko, personaje con  una personalidad y filosofía  admirables.  De hecho tras leer el libro y ver la película tuve  curiosidad por  conocer más sobre el personaje real  en autobiografías de donde pude conocer  que por ejemplo : Definió «lo negro» de manera diferente cómo lo había hecho el ANC de Nelson Mandela (hasta alrededor de 1965) ya que incluía no sólo a los Africanos (negros), sino también a las razas mezcladas, los mulatos e hindúes, en aquél entonces, todos estos designados como «no blancos» por el Estado del apartheid.   En su manera de concebir “ la conciencia negra” impulsó una actitud y una manera de vivir positiva  y enriquecedora que en mi opinión merece la pena conocer.

Además esta obra sirve de testimonio y denuncia  de  incidentes como: La masacre de estudiantes de Soweto. (16 de Junio de 1976) donde  los estudiantes organizaron una marcha en protesta  por  la política educativa del gobierno que obligaba el uso del idioma Afrikaans en todas las escuelas, incluyendo las de los negros. 566 niños murieron a consecuencia de los disparos de la policía.
La iglesia donde Biko queria formar un centro para gente negra es destruida por la policía.  La cosa se complica, especialmente para Woods al negarse  a desvelar la identidad de un testigo negro.
Tanto Biko como Woods sufren las prohibiciones del gobierno.  Son censurados, no pueden publicar ni escribir, no se les permite abandonar  su área de restricción,  donde se  les limita el contacto con la gente.
En Septiembre de 1977, Steve Biko fue arrestado y muere a causa de las torturas a las que fue sometido por la policía.

El film concluye con una larga lista de nombres de detenidos políticos, fallecidos mientras se hallaban bajo custodia de la policía sudafricana, seguidos de la «causa oficial» de la muerte en todos los casos  totalmente falsa, camuflando la brutalidad policial  bajo explicaciones como accidentes absurdos, suicidios,  o en el caso   Steve Biko. “Huelga de Hambre”.

El final esperanzado con el plan de huida  para Woods y su familia,que quizás por ser blancos su destino ha tenido mejor desenlace y  sobretodo la gran apuesta que ha tenido al contarse la historia con los ojos de Woods, que con su obra da testimonio de  la realidad vivida en Sudáfrica en la década de los setenta e inmortaliza  a Biko.

Otro gran acierto es que al estar la obra basaba en el guión de la película, la hace muy recomendable para quienes quieren como yo mejorar su nivel de inglés. Yo personalmente primero leí el libro ( editado por OXFORD, lectura de nivel 6, de la colección OXFORD BOOKWORMS ), lo que me permitió fijarme en el vocabulario y en las expresiones usadas. Además el libro tiene un glosario con definiciones. Después ví la película en versión original, lo que contribuye a  educar el oído. Haber leído antes el libro ayuda a comprender mejor la película.
CRISTINA

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“Stanley Kubrick” Esteve Riambau

Si hay algún director de cine cuya obra tiene que ser comentada en una web dedicada a libros, ese es Stanley Kubrick.

No sólo porque creó algunas de las mejores películas de la historia sino porque casi toda su obra fueron adaptaciones de novelas. Así, creadores tan dispares como Lionel White, Humphrey Cobb, Howard Fast, Vladimir Nabokov, Peter George, Arthur C. Clarke, Anthony Burguess. William Makepeace Thackeray, Stephen King, Gustav Hasford y Arthur Schnitzler fueron llevados a la gran pantalla por este lúcido misántropo que, ante todo, los utilizó para configurar un universo propio, tremendamente personal. Y lo hizo con la ayuda en los guiones de otros escritores importantes como Jim Thompson, Terry Southern, Dalton Trumbo, Diane Johnson y Michael Herr, o en el caso de “2001: una odisea en el espacio” del propio Arthur C. Clarke.  Basadas ambas en su breve y potente relato “El centinela”, película y novela fueron creadas al mismo tiempo y en el caso de la última, esta fue el inicio de una saga literaria que sólo tuvo otra adaptación al cine, la demasiado despreciada “2010. Odisea dos” de Peter Hyams.

Otros proyectos suyos como la adaptación de “El perfume” de Patrick Süskind no pudieron ser llevados a cabo pese a su larga preparación. Muchos años después fue el alemán Tom Tykwer quien lo consiguió con unos resultados estimable.

El hondo pesismismo del autor de “Barry Lyndon” era realzado por su famoso perfeccionismo formal rayano la gelidez. Muchos han hecho notar que parecía un extraterrestre observando, diseccionando a la raza humana y no lo afirmaban en tono peyorativo, pues su cine no excluía la emoción ni l a belleza, y “2001” una de las piezas clave de la ciencia ficción, es el mejor ejemplo de ello.

Todo ello está recogido en este libro por el veterano crítico Esteve Rimbau, que analizó su obra, recogió declaraciones del cineasta, de sus colaboradores y allegados, y claro, de algunos de los escritores adaptados. Famoso fue el berrinche que tuvo Stephen King, que arremetió contra su adaptación de “El resplandor”, una de las mejores películas de horror de la época ( gracias Jack Nicholson ) y de la que se cumplen treinta años de su estreno. Si no me equivoco en USA se estrenó con un metraje media hora más largo y es posible que, sea en reestreno o en DVD, por fín llegue esta versión a España.

La reprobable actitud de King fue debidamente contestada lo que no ha impedido que el escritor de Maine la vilipendiase a la mínima oportunidad durante décadas, y que auspiciase otra adaptación, esta vez en formato de miniserie televisiva, que fue llevada por su amiguete, el discutible director Mick Garris, que ya lo hizo acertadamente con su “The stand” o “La danza de la muerte”. De su carrera como cineasta mejor no hablar. Más generosa, abierta y humilde fue la postura de Nabokov, y contradictoria la de Anthony Burguess, que pasó de alabar “La naranja mecánica” a atacarla.

Este libro, repito, es un apreciable estudio. Escrito con Kubrick vivo. Falta, obviamente, su obra póstuma, “Eyes wide shut”. No es el mejor libro que se puede encontrar sobre este genio, especialmente en lo que concierne a su biografía.

Ver la obra de Kubrick bajo el prisma de la frase de Jean Renoir “un director emplea toda su vida haciendo una y otra vez la misma película” es algo exagerado y yo diría que inadecuado pero aqui están las claves principales de su filmografía y para el que no quiera leer un tocho sobre ésta y quiere huir, además, de la pedantería de ciertos críticos, este es un libro bastante útil.

En el momento de morir Kubrick, preparaba la adaptación de un relato de ciencia ficciónde Brian Aldiss que finalmente llevó Spielberg bajo el título “Inteligencia artificial”. Del  universo de “2001″ al de “E. T. ” o lo que es peor “Hook, el capitán garfio”. ¿Hubiese sido mejor la de Kubrick? Yo lo tengo muy claro, y eso que nunca me ha gustado “Atraco perfecto” y que “Minority report” es más que una buena adaptación de Philip K. Dick

UN HABITANTE DE VINNLAND

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“La matanza de Texas. La sierra es la familia” Manuel Romo

Otro de los pequeños y apreciables libros que la editorial MIDONS, en su colección, “Cult Movies”, dedicó a clásicos del cine independiente o de terror ( o de las dos cosas ).

El cortometrajista gore, crítico, fanzinero y colaborador del gran programa “Cuatro Milenio”, Manuel Romo, habla en este trabajo, de uno de los grandes clásicos, no ya del cine de terror, sino del cine en general, una de las películas más inquietantes, desasosegantes y enfermizas ( dicho como elogio ) de los convulsos años 70′, toda una joya del horror que causó una pequeña revolución en el séptimo arte. Muchos se metieron en esa casa de pesadilla y para cuando salieron ya no eran los mismos. Algo así como le pasa a la protagonista, destinada a pasar el resto de su vida en un manicomio y a ver el mundo como un gigantesco coto de cazadores aberrantes con su propia y obscena moral.

“La matanza de texas” fue una de las primeras incursiones, serias y rigurosas que el cine hizo en el horror, y de hecho es uno de los pocos viajes al infierno que el terror ha realizado desde entonces, al menos a un infierno dotado de un intranquilizador realismo.

Romo habla de su problemático rodaje. Del “Shock” que le causó  su primera visión ( como a tantos otros ), del enorme impacto que provocó, las variopintas críticas que recibió. Toda la conmocción, escándalo que rodearon el estreno y que nunca se han ido del todo. De la posterior y errática carrera de su director, Tobe Hooper ( “Poltergeist”, “Lifeforce” etc…), que tras realizar la estupenda y controvertida secuela del film que le garantizó la inmortalidad, se vió metido en subproductos y su carrera se ha perdido en los abismos para siempre, si bien algunos trabajos para TV poseen ciertas cualidades y son respetables.

Uno de los secretos del inmenso poder, primigenio y visceral, de “La matanza de Texas” es que más que provocar miedo causa ( causaba ) espanto. Un profundo horror.

El que escribe recuerda cuando lo vió con 14 ó 15 años, en el primer pase televisivo que se hacía en este país. Sería 1989 ó 1990 ( un pase que escandalizó y aunque “La matanza…” forme parte de la cultura popular asimilada, es improbable que en estos tiempos de “libertad” nos la encontremos en iguales condiciones ) y uno tropezó, nunca mejor dicho, con la famosa, perturbadora escena en la que el grotesco “Leather face” captura a una de las excursionistas, la cuelga de un gancho delante del cadaver de su compañero, y pone en funcionamiento la sierra mecánica. Me sentí congelado, paralizado, y todo sin ver una sola gota de sangre.

Al contrario de lo que aparenta, el film de Tobe Hooper apenas contiene gore y su fuerza, que convertía su visionado en toda una apariencia histérica, en una montaña rusa sensitiva y de mal rollo, se debía a toda la locura y depravación que se veían en pantalla, a lo reconocible que resultaba todo, con su factura casi documental y una banda sonora no compuesta de música sino de sonidos chirriantes y enfermos. Un film con un “crescendo” terrorífico, medido y preciso.

Es cierto que en la época ya se hacían films similares, a la sombra de la pavorosa realidad ( Manson, Vietnam… ), como la torpe e irregular “La última casa a la izquierda”, el debut de Wes Craven, que luego imitó el film de Hooper con “Las colinas tienen ojos”, y claro, luego vinieron secuelas y remakes, algunos nada desdeñables, pero la sabiduría escénica, la visceralidad de Hooper las superó todas ( salvo la también escalofriante “Deliverance” de John “Excalibur” Boorman, producción de Hollywood con actores famosos – Jon Voight, Burt Reynolds…- con una secuencia que pone los pelos de punta, la violación de Ned Beatty. ¿ la primera violación homosexual de la historia del cine? ).

Creadora del fetiche del psicópata enmascarado, descubrió nuevas e interesantes modalidades para la sierra mecánica. Es cierto que el tiemoo la ha perjudicado algo. Tal vez quien la vea ahora por primera vez la vea como un film de terror tópica, con algunos toques de humor negro ( me pregunto cuantos hongos y hierbas tomaron durante el rodaje. NO ES BROMA. Parece que descubrieron una plantación de marihuana y para que no cayera en manos desprensivas se la fumaron hasta las raices ). Es  un film que está muy arraigado en la cultura popular. Ha trascendido su género y nacionalidad y cuenta con varias secuelas, remakes, miles de imitaciones, cómics, canciones ( desde The Ramones a Siniestro Total ), muñecos, etc, – lo cual hace que tal vez cuando ahora alguien se asome por primera vez a esa ventana, la vea como otra de terror más.

El mismo Hooper afirmaba que en la época, en la que salían los horrores reales en los telediarios, el efecto de “La matanza…” había menguado, pero su esencia seguía ahí. No en vano ocupa un lugar privilegiado en miles de libros dedicados al terror y al cine en general.

Basada lejanamente en el “Psycho” de Ed Gein y en otros casos macabros de Texas, esta pesadilla tan veraz y falsamente surrealista tuvo, como bien analiza Romo, sus secuelas. El propio Hooper realizó la segunda parte en 1986 con el ahora recientemente fallecido Dennis Hopper. Una película con un toque distinto. Más gore, más humor negro, más chaladura. Tuvo multiples problemas con la censura y en España fue directa al video. Es una película que se merece su propio libro. No así “La matanza de Texas III” de Jeff Burr, con guión de de David J. Schow, y con Viggo Mortensen en el papel de uno de los integrantes de la familia de matarifes. Mucho peor aún era la aqui titulada “La matanza de Texas: la nueva generación”, “dirigida” por el productor de la original. Producto oportunista para sacar la pasta.  ( contaba con Renee Zellweger  y Matthew Mcconaughey ) Llamar a eso cine es hacerle un favor exagerado. Tras una quinta parte aqui inédita y que también huele a subproducto, llegó el correcto y desangelado “remake” oficial del 2003 a cargo de Marcus Nispel. Este film forma parte del Pack “todo por  la pasta” con el que su productor, Michael Bay, está masacrando clásicos del terror de los 70′ y 80′ – el siguiente fue “Pesadilla en Elm Street”, film digno, pese a todo-.

Todo indica que el “simpático” Leather face no ha acabado aqui. Su feo careto seguirá asomando, además, en todo libro que hable del terror moderno USA y su estilizada silueta siempre será recordada.

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“Sergio Leone” Carlos Aguilar

El gran Leone inventó, como muy bien dijo hace poco un comentarista, “el western de otro planeta” y se convirtió en uno de los cineastas más influyentes del mundo. Ahí van dos ejemplos recientes escogidos, sin exagerar, entre varios cientos de films que rinden homenaje, roban o amplian su obra, como es ese libre remake que es la surcoreana “El bueno, el feo y el raro” de Kim Jee-won de la obra maestra del cineasta italiana, y por otro lado, que uno de los villanos de “El libro de Eli” de los hermanos Hugues, tararee la melodía central de Ennio Morricone de “Érase una vez en América”, son prueba más que suficiente de que Leone es inmortal.

Su nombre va ligado, en mi memoria, a la felicidad. Momentos como el de Tuco/Eli Wallach corriendo enloquecido por el cementerio, al son de la orgasmástica música de Morricone ( siempre él ) y el consiguiente enfrentamiento a tres bandas de “El bueno, el feo y el malo”, una película que es una gozada de principio a fin, la primera aparición de Henry Fonda en “Hasta que llegó su hora” o el lapidario sentido del humor de Clint Eastwood en los tres films de la llamada “trilogía del dólar“, son para mí de lo más grande que he visto. Leone me conmueve más que algunos de esos cineastas clásicos tan amados por él y a veces tan sobrevalorados.

Entre los numerosos cineastas maltratados y más tarde reivindicados por la crítica ( Takeshi Kitano, el propio Clint Eastwood, hasta algunos films de Hitchcock, etc…) pocos han puesto en duda la supuesta competencia la supuesta competencia de dichos plumillas, como el caso del cineasta italiano, que fue calumniado, insultado y desprestigiado de todas las peores maneras posibles. Menos mal que el público supo reconocer la valía de Leone y  convirtió casi instantáneamente sus films en clásicos. En este país fue un alivio que a finales de los 80′ y principios de los 90′ gente como Jesús Palacios, el hoy director Daniel Monzón, Jordi Costa o Pedro Calleja inyectaran sangre fresca y desprejuiciada a una profesión autocomplaciente y esclerotizada como pocas.

Uno de los primeros libros que Cátedra en su longeva colección signo e Imagen/Cineastas puso en la calle, fue este potente libro realizado poco tiempo después del fallecimiento de Leone, en 1989 ( por esas fechas también se fue el maravilloso Lee Van Cleef ). Es un libro al que personalmente le tengo cariño porque fue el primero que me leí de este estilo. Aguilar, conocido por su “Guía del video-cine” y también novelista de serie negra y fantástica ( “La interferencia” ) es un crítico tirando a clasicote que, con los años y merced a libros tan involuntariamente delirantes y cómicos como el sensacionalista y en el fondo divertidísimo “El libro de Satán” escrito junto a Frank. G. Rubio, uno trata de evitar. ( no hace mucho publicó uno sobre el gran Clint Eastwood, del que, como director ya no ponía muy bien en el dedicado a Leone. Lo he ojeado y me ha dado miedo lo que decía sobre los films de Iwo-Jima, aunque no llegará a las carroñerías que ha escrito no hace mucho cierto innombrable anglosajón ).

Este colaborador de la revista de cine fantástico “Quatermass” ( donde, y lo han dicho muchos aficionados y hasta algún crítico, a veces casi parece odiar este tipo de cine y masacra buena parte de la películas, hace en “Sergio Leone” un peyorativo repaso por el Spaguetti Western, pero hay que reconocer que no es el típico libro de cine.

Su estructura es insólita, recoge jugosas y emocionantes declaraciones y su estudio del cineasta es, en general, convincente y hasta enriquecedor por momentos. Su elogio de ” 1997, rescate en Nueva York”, de John Carpenter es conmovedor. Llama la atención que declarándose fan del italiano y repartiendo sana justicia vengadora contra sus detractores, deje para el arrastre de las escasas siete películas que por desgracia sólo llegó a dirigir.

Sea como sea, es un buen y hasta entrañable libro dedicado a uno de los directores más influyentes del cine moderno, aunque Leone aún se merece libros mejores que este, y por supuesto, críticas mejores que esta.

EL CAZADOR DE ” LA GACELA DE BOMBAY”

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“Monty Python. La autobiografía” Monty Python y Bob McCabe

Primero, un discurso lleno de inteligencia y compasión  por parte del anterior presidente de los EEUU:

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¡Sabias y emocionantes palabras! “Und detz et was ganz neves”. Esto es magiar antiguo, no de la actual Hungria sino el que aún se habla en algunas cordilleras recónditas de la actual Grecia y que quiere decir “And now for something completely diferent”. Así empezaba el maravilloso programa de TV “Monty Python flying circus”. Siempre se ha dicho que el mundo se divide entre dos tipos de personas: los que creen en dios y los que no, los que han leído “El señor de los anillos” de Tolkien y los que no….¡Mentiras, mentiras y más mentiras!. El mundo se divide entre los que admiran a los Monty Python y los que no les gustan, y por ello merecen ser torturados, fusilados enla horca y tirados sus restos a un pozo lleno de caimanes mutantes y tiburones blancos.

Exageraciones aparte ( con una paliza sobra), los Monty Python, los humoristas favoritos de los leñadores de todo el mundo, o lo que es lo mismo, 4 ingleses, 1 galés y 1 yanki escapados del frenopático tras saquear una fábrica – o dos – de whisky, revolucionaron el humor con su inteligencia, imaginación, surrealismo, cultura y una tremenda y necesaria mala leche.

Con la ayuda del sufrido periodista Bob McCabe, y en base a declaraciones de los propios Monty Python y de la gente más cercana a ellos, este estupendo libraco repasa sus vidas, cómo se conocieron, la filmación del citado programa de TV ( ¡El mejor de la historia! ), sus encontronazos con críticos, sacerdotes, público, censores, productores y buena parte de la humanidad, el rodaje de sus películas como la aqui absurdamente titulada “Se armó la gorda” (¡La expedición a los dos Kilimanjaros!) y que era una “adaptación” al cine de su famosa serie “Los caballeros de la mesa cuadrada”(¡Los caballeros que dicen ni!¡El conejo asesino!), “La vida de Brian”, un alegato contra el fanatismo religioso y no una burla de la figura de Cristo aunque algunos paletos aún no se hayan enterado ( “¡Yo no soy vuestro mesías!” “¡Sí que lo eres”! “¡Lo sabré yo que he seguido a unos cuantos”!) y la magistral “El sentido de la vida” ( poema exquisito de Eric Idle:”La peli lo tiene todo, todo lo que tú quieras, del sentido de la vida, a tías con grandes peras”). Su separación, la trágica muerte del grandioso, añoradísimo Graham Chapman, sus fallidos intentos de regreso y un bonito y largo etc.

Cineastas, actores, músicos…los Monty Phyton fueron seis fuertes personalidades que dejaron su huella en eso tan difícil que es hacer reir. En España Faemino y Cansado han chupado mucho de ellos y siempre lo han afirmado, caso contrario a estos dos discípulos aventajados, son todos esos “cómicos” que los han plagiado directamente en estúpidos programas de TV, que van de graciosos por la vida y nunca lo han reconocido.

Seis maravillosos tarados con los nombres de Terry Jones ( la espina dorsal del grupo ), Terry Gilliam ( tal vez el único que nunca ha dejado de ser un Monty Python. Así lo demuestra su algo irregular pero fascinante carrera como director en películas como “Miedo y asco en las vegas” o ese hermoso y retorcido cuento que es la polémica “Tideland“. Un consejo. Si Gilliam rueda en vuestra ciudad ¡Iros lejos! Porque siempre, siempre, pasa algo. Hace poco estuvo en Valencia en las fallas. Si me llego a enterar me voy a nado hasta Marruecos después de mandar a un conejillo de indias para que me firme un autógrafo. Fuera bromas, a ver si puede firmar de una vez su versión de “El quijote”), Graham Chapman, un dibujo animado de carne y hueso, que como dicen en el libro tuvo el mal gusto de morirse antes de tiempo y dejarnos sin su presencia en este triste mundo. Como olvidar su papel de rey Arturo en “Los caballeros…”¡Esa mirada!. Eric Idle (el compositor, una de las presencias más joviales, alegres, que he visto en una pantalla). John Cleese, ( otro dibujo animado y el único que los dejó un tiempo. En el libro da sus explicacines ¡ Traición, traición!) y Michael Palin ( se supone que el más normal de todos ).

Los Python fueron gente respetuosa con los demás (“luego he fumado un poco con Neil. Hemos salido a dar un paseo y nos hemos liado a insultos con un hincha del Celtic que paseaba por ahí en bici”. ¡Del diario de Michael Palin, el más normal….!) y entre ellos ( sólo les faltó liarse a hostias). Directores que siempre supieron lo que hacer: “En la primera toma, al empezar, la cámara se rompe. ¡En mi primera toma!. ¿Y qué hacemos? Pues precisamente lo que un director no debe hacer nunca…”. Personas sanas, equilibradas ( el término “beber como esponjas” casi lo inventaron ellos. Se les vió asaltar y vaciar barras enteras cual hunos sedientos ) y conservadoras ( ¡ el gag de la boda entre cinco hombres ! ). Siempre respetuosa con su público ( Terry Gilliam llamó de todo a los que abandonaban la sala en la proyecciñon de “Tideland” en el festival de San Sebastián).

Este lujoso libraco cuanta todo lo que interesa y todo lo que no interesa de los Monty Python. Desde que uno vió “El sentido de la vida” con 14 años, nada ha vuelto a ser lo mismo. De hecho me gustaría vivir en un mundo absurdo como el de su serie y no en el triste mundo absurdo real. La vida y el mundo son una broma pesada y con los Python siempre he podido reirme de todo esto. De hecho mis amigos ya saben que si tengo el detalle de palmarla antes que ellos, quiero que me exhiban en el tanatorio con la lengua fuera y con una nariz de payaso. Evidente influencia de Graham Chapman y Cia. Y luego que me incineren y se fumen mis cenizas .

Pues eso. Un libro ideal para todo seguidor de los Python. ¿Qué tú no lo eres? No pasa nada. Es un libro tan, tan grande, tan pesado y con la tapa tan dura que siempre puedes comprarlo y utilizarlo como arma de defensa en la cabeza de tus políticos favoritos o de quien llama a tu puerta para venderte cualquier cosa en la hora de la siesta. Acabada la masacre y cubierto de sangre tendrás que reconocer que el espíritu de los Monty Python no está tan mal y que es algo necesario en el mundo mediocre en el que vivimos.

Cierto es que se echan en falta más anécdotas gamberras, algo no muy sorprendente en este tipo de libros ( ¿el punk? ¡ lo i nventaron ellos! no “The sex Pistols” o “The Stooges” ) pero es un defecto menor, una minucia, y es que, como cantaban en el emocionante final de “La vida de Brian”: “Mira siempre el lado  positivo de la vida”. Y recordad que “¡Nadie escapa de la inquisición española!

NOTA FINAL: Alguno/a  encontrará esta crítica estúpida o sin sentido. Completamente de acuerdo. La culpa es de, toda toda toda,y más, de MONTAG, que me ha retirado mi medicación. Quéjense exclusivamente a él o pasense a presentar una reclamación en la redacción de MeLibro. El redactor de guardia les atenderá ( si está sobrio, claro )

Ganándose el despido: J.J HOLDEN

2ª NOTA FINAL: Es maravilloso visionar en vivo el musical “No es un mesías ¡Es un sinvergüenza!, basado en la vida de Brian. ¡Los Monty Python reunidos y dando un gran espectáculo! Recomendable para cualquiera de sus seguidores. Y es que, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?

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“Aventuras de un vividor” Errol Flynn

Esta es la famosa autobiografía de Errol Flynn, actor famoso pos sus papeles de heroe pícaro en películas del Hollywood clásico como “Capitan Blood“, “Robin Hood” o “Gentleman Jim“. De título original “My wicked, wicked ways”, ya fue publicada en España por Planeta como “Gallardo y Calavera” y la editorial T&B la ha publicado no hace mucho con el título aqui indicado.

Habitual de Michael Curtiz o Raoul Walsh, la imagen estereotipada de Flynn en la pantalla se queda pequeña al lado de lo que fue su apasionante, turbulenta y gratificante a la vez, vida.

La mitomanía facilona lo presenta como un simpático caradura aventurero, amigo de las fiestas, mujeriego, con gran afición por el alcohol y las drogas ( las probó casi todas ). Pero Flynn fue eso y mucho más. En este muy notable libro el propio Flynn se encarga de montar, desmontar y volver a montar su propio mito. Errol Flynn fue una contradicción andante. El heroe con profundas inquietudes culturales, el caradura que se indignaba ante las injusticias, el mujeriego sensible, un trabajador con alma de gandul, el hombre al que le encantaba estar rodeado de gente y que también buscaba la soledad. Una persona a la que acabaron, como siempre injustamente, de casi todo. Un hombre que reconoce que no se comprendía a sí mismo. El mito que murió con 50 años tras haber vivido 50 vidas.

Llegó a detestar el estereotipo fílmico en el que se había convertido hasta tal punto que sentía rechazo por su propio rostro. Fue injustamente acusado de violación y se comprobó que era inocente. Pero la magnitud de lo que se vió obligado a soportar le hizo mella psicologicamente. Fue de los primeros en enfrentarse al esclavista y extinto sistema de trabajo, donde las estrellas estaban obligadas a trabajar con abusivos contratos para una determinada productora.

Fue un individualista de verdad, un aventurero, un rebelde, alguien con una curiosidad tan grande por la vida, que la devoró y ésta le devoró a él. Bromista y pícaro. Frívolo y divertido. Llegó a juguetear con el suicidio y cayó en el alcoholismo y en las depresiones. recorrió casi todo el mundo, especialmente a través de su adorado mar. Fue buscador de oro, plantador de tabaco, marinero y mil oficios más. Sus años de aventurero a una temprana edad en Nueva Guinea definieron su trayectoria posterior. Tanto como el año y medio que pasó luego haciendo teatro en Inglaterra. Estuvo brevemente en la guerra Chino-Japonesa y en la guerra civil Española donde fue el enfurecido testigo del asesinato de un sacerdote. Años antes mató a un indígena en defensa propia. Se acostó con todas las mujeres que pudo y siempre hizo equilibrios entre su lado hedonista y gamberro y su faceta más inquieta.

Parece ser que algunas anécdotas que narra en el libro podrían no ser ciertas. Da igual. Flynn demostró que sus inquietudes como escritor estaban justificadas y realizó una obra tan elegante y reflexiva como salvaje y gamberra, siempre sólida. Que fuese un caradura con un morro que se lo pisaba, no impide que tuviese su propia y gran integridad.

Podría haber contado muchas más cosas. Pasa por encima de muchas de sus conquistas de muchos de sus rodajes ( odiaba casi todas sus películas ). No habla de su relación con Fidel Castro. Su spuesta faceta bisexual y de organizador de orgías con las que muchos le relacionan, aqui no existen.

Sí que hace gala de un fino sentido del humor con frases dignas de groucho marx: “Creo posible afirmar que mi comportamiento en los burdeles ha sido siempre ejemplar. Son las únicas instituciones que no me han rechazado nunca”. Muestra perfectamente su filosofía de vida: “Solamente se vive una vez ( sí amigos, eso es cierto para todos ), así que disfrutemos, bromeemos, hagamos payasadas, bromas – y conquistas, actos de romanticismo, deporte y naveguemos en balsa por el río grande – risas y buena vida hasta que se nos cierren los ojos de sueño por la noche”.

Flynn era consciente, por un lado, que era difícil que llegase a viejo ( y esto lo dicen los que lo conocieron, no está en el libro ), pero por otro lado parecía sentir que aún le quedaba mucho por delante en la triste frase final del libro. Triste porque no se cumplió y Flynn murió muy poco después. Es un bajón leer ese final. Es más fácil imaginarse al actor zambulliéndose en todas las movidas que los años 60′ trajeron consigo. Disfrutándolo casi todo y apuntándose a lo que hiciera falta, a la vez que encontrando por fin ese papel que siempre deseó y nunca encontró, en plan crepuscular.

Una inyección de vida, un libro muy recomendable incluso a quien no le interese el cine de Errol Flynn ( yo no veo una película suya casi desde la infancia ).

Como curiosidad decir que ese amor por la aventura se la contagió a su hijo Sean. tras unos inicios en el cine de serie B, Flynn hijo fue corresponsal en la guerra de Vietnam y allí se quedó. Desapareció en Camboya y nunca más se volvió a saber de él. Probablemente a él y su equipo los mató el Vietcong, el ejército norvietnamita o los Jemeres rojos. Ahora, que si me dicen que estuvo 20 años viviendo por esas selvas, conquistando a las indígenas y montando las mejores fiestas del sureste asiático, pues me lo creería. Además, sería más bonito.

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“Muerte y transfiguración. Historia del cine americano/3 (1961-1992)” José Luis Guarner

J. L. Guarner, fallecido prematuramente en 1993, fue uno de los críticos de cine más estimados de este país, y su nombre, aún aparece de cuando en cuando en el trabajo de sus compañeros de profesión, algo que va más allá del perpétuo peloteo con el que se tratan, citándose contínuamente entre sí.

Desde las páginas de muchas revistas y periódicos, sobre todo de la entrañable “Fotogramas”, una institución en la vida de muchos, Guarner cultivó un estilo sereno, elegante, comedido, sutil y ligero, engañosamente discreto. Una escritura muy personal y sabia que ha influido en no pocos, pero muy clásica, lejos del contenido más moderno de éstos.

Uno de sus últimos trabajos fue el cierre de la trilogía que empezó con “Desde la creación al primer sonido” de Homero Alsina Thevenet y “El esplendor y el extasis” de Javier Coma, un repaso a la historia del cine estadounidense.

Guarner compaginó aqui el análisis crítico y un sucinto repaso por lo que él juzgaba más destacado de ese periodo ( 1961-92) del cine norteamericano, junto a una radiografía de ese podrido, perpétuo Hollywood, con los inflados sueldos de las estrellas, las super producciones grandilocuentes y lo peor de todo, la obsesión por los beneficios que tanto choca, ha chocado y chocará con los intereses artísticos, algo que ha ido más aún en alza desde entonces.

Guarner era, en algunos aspectos, el típico crítico. Aqui faltan muchos films, y desprecia, con cierto irritante paternalismo, películas que hoy están consideradas clásicas.

Como tantos otros, Guarner despreció, en su momento, al gran Sergio Leone. Décadas de vituperios después, lo reivindicó. Deijo que el tiempo lo había mejorado. Defensores de Leone, empezando por el público llano, ya había a miles. ¿Por qué abundan tanto los críticos que viven desfasados, retrasados, respecto al presente. Recuerdo que cuando el programa “Días de cine” daba sus primeros pasos, salía Guarner y el hoy famoso cineasta Daniel Monzón, director de la premiada “Celda 211″ entre otras – yo prefiero “La caja Kovac” – dando su visión sobre la misma película, era más fresco, abierto, incluso creativo que Guarner. No en vano, fue uno de los escasos críticos que renovó el esclerotizado panorama nacional.

Ahora, también es cierto y este libro es una viva confirmación de ello, que Guarner defendió la grandeza de cineastas infravalorados como Robert Aldrich“La venganza de Ulzana, “La banda de los grissom”…- o el Paul Newman director, y que fue uno de los primeros en reivindicar a Clint Eastwood cuando casi todos lo insultaban. Guarner supo ver que tras la apariencia derechista de films como “Harry el sucio” del gran Donald Siegel o películas del Eastwood director ( del que acaba de publicarse una biografía que huele a carroña y escasa veracidad ) como “Bronco Billy” o “El sargento de hierro” – film rechazado y odiado por el ejército USA, elpentágono e incluso, al parecer, por Ronald Reagan – había algo muy distinto para todo aquel que supiera verlo. Gran cine, para empezar. Y es que, en sus mejores momentos, Guarner era como Eastwood: miraba, observaba, e intentaba comprender antes de juzgar a la ligera.

Con sus virtudes y defectos, se le echa de menos.

SUPERDUCK

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“Conversaciones con Al Pacino” de Lawrence Grobel

Michael Corleone besando furiosamente a su hermano y desenmascarando su traición. Tony Montana acribillado pero vivo y en pie gritando desafiante y con una mala hostia que hay que verla para creerla hacia los sicarios que le disparan. El policía corrupto y malherido que le pide al personaje de Hillary Swank que no se aparte del camino justo. Carlitos Brigante con sus principios hasta el fin del mundo. El abogado de “justicia para todos” de Norman Jewison, en pleno juicio. El mítico “grito silencioso” de, nuevamente, Michael Corleone...

Podrían ponerse docenas y docenas de ejemplos, docenas y docenas de secuencias memorables  de Al Pacino, ese hijo puro de Nueva York, que es uno de los actores más grandes de la historia del cine. Poco importa que desde hace años no haya vuelto a hacer nada especial o que haya rodado películas tan malas como ” 88 minutos “, de Jon Avnet. Poco importa que haya rodado con ese infame villano llamado Matthew McConaughey o que a veces sobreactúe ( aunque no tanto como Jack Nicholson ). Al  Pacino es grande y punto. Así lo demuestra la trilogía de “El padrino” de F. F. Coppola, de la que es el auténtico motor ante las cámaras. Su impresionante trabajo en “Scarface” de un añorado Brian de Palma, la típica  gran película maltratada por los críticos obtusos de su época y que el público supo poner en su lugar: el de un clásico indiscutible y unas cuantas interpretaciones memorables más, siempre arrebatadoras, apasionadas.

Actor poco dado a la vida pública, que concede pocas entrevistas, “Conversaciones con Al Pacino” es la recopilación de las que concedió a Lawrence Grobel, famoso por sus retratos de Marlon Brando o Truman Capote. Desde 1979 en el rodaje de “A la caza”, el controvertido y tachado de homófobo film de William Friedkin ( a mí no me lo parece ) hasta el 2005. Teniendo en cuenta que el libro se publicó al año siguiente, y la escasa actividad cinematográfica del acotr en los últimos años, su contenido no está desfasado.

Grobel, que se convirtió en amigo íntimo de Al Pacino, ha realizado un libro entretenido, muchas veces interesante pero también algo intrascendente como suele pasar en muchos de estos casos. Su reportaje de “El padrino III” no tiene interés y menos sus preguntas sobre la vida privada del actor. “La fama es la primera de las vergüenzas” dice Al Pacino en un momento dado y ese afán del público por cotillear en las intimidades de los demás me parece como mínimo discutible, por muy versado en cine y amigo que sea Grobel. El actor no da muchos datos, y se agradece.

Mucho más jugosas son las historias sobre la mencionada trilogía de Coppola, sobre la convincente “Insomnio” de Christopher Nolan, donde realizó una creación suprema, elevando considerablemente la calidad de este remake de un film noruego ( y comiéndose al resto del reparto, incluido a un Robin Williams en el papel de psicópata manipulador que no era adecuado para él ), sobre “Tarde de perros” y “Serpico” de Sydney Lumet, y otros films.

También se echa en falta más información sobre los dos films que hizo con De Palma – “Scarface” y “Atrapado por su pasado” – y hay unas cuantas páginas de relleno y comentarios sobrantes como la mención a esa endiosada, mediocre y egocéntrica crítica que fue la nada visionaria Pauline Kael. Grobel hace un recorrido por la infancia pobre del actor, su pasión por el teatro y por Shakespeare, auténticas bases de la carrera de alguien que desfruta sobre todo encima de un escenario ( hace poco representó a su admirado dramaturgo inglés en pleno Central Park en una funciones gratuitas ), sus incursiones como director, su paso por el cine más underground, etc…

Y ofrece un retrato que se queda un poco a medias: no es superficial, para nada, pero tampoco muy profundo. Como es difícil que Al Pacino escriba sus memorias, habrá que conformarse con esto. Al menos, por ahora, nunca se sabe.

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