“Camaradas del frente” De Sven Hassel
Tras este título algo repelente, cursi y obsoleto que probablemente habrá espantado a algunos posibles lectores, hay una novela tan antibélica y tan antimilitarista como suelen ser las de su autor, el danés Sven Hassel.
Enlazando con el final de la infernal, demoledora “Los panzers de la muerte”, es también el libro más singular de los 14 que el autor dedicó a la II guerra mundial: Transcurre casi completamente en la retaguardia, algo que sólo tiene similitud con “Gestapo”. Es la única donde algunos de los personajes más representativos del autor aparecen de modo secundario y es la más sensible de todas.
El libro es ante todo un hermoso canto a la amistad y al compañerismo en circunstancias asfixiantes. Hombres obligados a luchar en una guerra en la que no creen, por una causa que detestan, ante un enemigo ( los rusos ) implacable, tratados como carne de cañón, que cuando tienen un permiso ( y aquí porque han sido heridos) tienen que aguantar al estado policial Nazi, los bombardeos y todas las penurias y escaseces de la guerra en la retaguardia ( con asesino en serie incluido).
Hombres convertidos en crueles carniceros a su pesar, conscientes de su condición y que se saben condenados. Intentan salvaguardar la dignidad que les queda y los principios que tienen ( véase la historia del teniente Ohlsen) y que encuentran en su amistad el mayor refugio ante el mundo hostil que se les viene encima.
“El menor sufrimiento de tu dedo meñique, me causa más preocupación que la muerte de millones de hombres”. Así se abre el libro y es perfectamente representativo de lo que uno encuentra en su interior, siempre sin sensiblerías ni almibar.
La novela arranca conun estilo fragmentario no muy habitual en Hassel, algo que resulta un tanto inadecuado y hasta torpe. Pero este defecto pronto queda atrás conforme la novela va desarrollánose y definiéndose, cobrando un vigor visceral, rico en historias de lo más variopintas y siendo un retrato magistral tanto de la Alemania Nazi ( la Alemania de los suburbios y de los parias) como de sus personajes, unos personajes a priori, más propicios para atracar bancos y vaciar bodegas, que para declamar poesías, lo que acentúa, engrandece aún más la solapada belleza del libro, que tiene un enorme poder en los momentos más íntimos, de un lirismo inusual. Son personajes que intentan devorar la vida que se les ha negado, sabiendo que muchas cosas las han perdido para siempre.
La ternura y el amor impregnan este libro también cruel y ultraviolento, uno de los primeros de Hassel y perteneciente a su mejor época, la de los primeros 60′. La más honesta, antes que se convirtiera en un escritor adscrito a una fórmula rentable y denostada, pero también apreciable para muchos ( entre los que me encuentro pese a alguna objeción).
Tres historias extraordinarias destacan poderosamente, tres historias que ponen la carne de gallina, emocionantes y escalofriantes al mismo tiempo. La del Judío en las montañas checas; La cruel carta que recibe uno de los personajes cuando regresa al frente y que desarma toda su picaresca y toda su brutalidad; y especialmente el espeluznante capítulo “Fiesta en las SS”, donde se retrata una orgía que organiza dicho cuerpo fanático nazi, donde quedan crudamente reflejadas su amoralidad o peculiar moralidad, su extremo salvajismo ( en especial ese SS cazador de cabezas, que gusta coleccionarlas y reducirlas, hasta beber, alegremente, la sangre de sus victimas mezclada con alcohol) y su increible, ilimitada ordinariez. Un capítulo rematado de una manera inesperada que compensa toda la brutalidad de las SS y que es uno de los momentos que más me han impactado de toda la literatura bélica que he tenido la suerte ( o desgracia) de leer. Sólo por ese momento conmovedor ya vale la pena esta novela, que tiene un lenguaje y un estilo tan sencillo como espléndidos son los resultados.
ALAN SMITHEE
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