“Cabal” de Clive Barker

He visto el futuro del terror y su nombre es Clive Barker“. Esta famosa y ultramanida frase que pronunció Stephen King a mediados de los 80′, fue utilizada de manera abusiva para promocionar al heterodoxo escritor de Liverpool. En la actualidad, la publicidad la sigue utilizando, con mucho morro y hasta la náusea, en las reediciones de su obra, cuando el bueno de Clive, más que no cumplir las expectativas que el mundillo de lo fantástico había puesto en él, lo que hizo fue seguir por otros derroteros algo alejados del género, al que dio nueva vida. El presente libro, “Cabal”, es como un embrión de lo que vendría después.

Escrita hacia 1988 tras la potente “El juego de las maldiciones“, tal vez su mejor novela, a “cabal” se la puede considerar como un logrado, equilibrado híbrido entre el horror de sus anteriores trabajos y la fantasía oscura en la que Barker desarrollaría su carrera posterior, como ese pequeño, imaginativo e infravalorado cuento “infantil” que es “El ladrón de días”, obra deudora de relatos como “Las pieles de los padres”, pero algo más ambigua y menos maniquea.

Este es un trabajo dinámico, de ritmo trepidante, brillante, conciso y que se abre con una demoledora cita: “nací viva. ¡Acaso no es castigo suficiente!“, que resulta ilustrativa para esta historia de estúpidos monstruos humanos que persiguen a monstruos sólo en apariencia.

Barker simpatiza más con John Merrick que con John Wayne (objeto de lúcido ataque en su relato “Hijo del celuloide“) y lo demuestra con esta apología de la diferencia, un corrosivo ataque a la parte más fundamentalista del ser humano. Laz razas nocturnas de criaturas que son tan hermosas como incomprendidas y son perseguidas con saña por los típicos paletos, fanáticos religiosos, propio de la América profunda. Una persecución que cuenta con el beneplácito del sistema, encarnado en la iglesia, inquisición, la policía y ee psiquiatra- psicópata que es Deckard, auténtico villano y rey de la función.

Es cierto que como otras veces, Barker no profundiza demasiado y desaprovecha algunos de los personajes o elementos de la historia, pero “Cabal” es un libro sólido y convincente, muy personal, con el típico Gore y sexo explícito de su autor, que hoy no resulta tan chocante pero sí hace 20 años, más  algunas de sus obsesiones.

Un pequeño canto a la imaginación y a la libertad que contó con una denostada adaptación al cine por el propio Barker. Él no pudo hacer el film que hubiera querido en su primera incursión en Hollywood – ahí la jodiste Clive, haberte quedado en la islas- y sus enfrentamientos con la FOx casi finiquitaron su carrera en el cine. “Razas de noche” es un film desigual pero divertido donde destaca el talento visual – no olvidemos que también es ilustrador- de Barker. El narrativo no tanto y a ratos más parece una extraña película de acción que un film fantástico.

Se dice que hay una versión del director, una director’s cut, pero que yo sepa aqui no ha llegado. Parece ser que varios de los estúpidos hombres de negocios con los que valientemente y en plan suicida se enfrentó Barker, luego estuvieron en Disney y uno de ellos puede ser un “director” de películas ultrafacilonas. No es extraño, por tanto, lo que pasó. Lo malo es que fue un momento clave en la carrera de su autor, momento que le sigue perjudicando por su fracaso comercial y de crítica, pese a la estupenda interpretación de ¡ David Cronenberg ! como Philip K. Deckard ( homenaje al autor de “Valis” y “Radio libre Albemut“).

“Cabal” fue también la base de varias colecciones de cómics bizarros asesorados por el propio artista inglés y donde compartían “aventuras” con otras criaturas su invención como los cenobitas o “Rawhead Rex“.

Al principio esta novela estaba diseñada como el arranque de una trilogía que no ha tenido continuidad. Sea como sea, el particular mundo de Midian, tiene un auténtico culto Freak a su alrededor.

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