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“Locus Solus” Raymond Roussel.

Locus Solus, Raymond Roussel.

Traducción: Marcelo Cohen.

Martial Canterel es una especie de inventor, investigador e ingeniero de lo imposible  que vive en Locus Solus, una villa solitaria donde se dedica a sus múltiples trabajos. Un grupo de curiosos, invitados por el propio Canterel, recorren el sereno retiro donde éste va mostrándoles cada uno de los curiosos objetos que allí se encuentran. Pero Canterel no se limita a enseñar a sus invitados el funcionamiento de los mismos, sino que acompaña con una detallada explicación la historia que cada pieza de estos insólitos inventos encierra.

Un mosaico hecho de dientes, un diamante gigantesco relleno de un fluido con extraordinarias propiedades llamado aqua-micans(donde se contonea la bailarina Faustine como pez en el agua), una inmensa jaula transparente donde un escriba da color a las palabras con polvo de oro…etc, son algunas de las creaciones de Canterel, habitadas por variopintos personajes entre lo real y lo fantástico.

Ludiones, hipocampos, princesas, reyes, enanos, Pilatos, Richard Wagner, Alejandro Magno o Voltaire son algunos de los personajes que desfilan por las historias que Canterel va narrando. Historias dentro de historias, que generan una especia de matrioska narrativa en la que el lector se sumerge, abriendo, destapando historia tras historia y disfrutando con cada una de las descripciones mientras trata de imaginar lo imposible, que gracias al genio de Roussel nos parece real.

Rico, loco, viajero, fumador de opio al final de su vida, a Raymond Roussel (1877-1933) se le considera uno de los precursores del surrealismo. Fue poeta, novelista, dramaturgo y ajedrecista y el creador de un método de escritura basado en la homonimia y el retruécano. Todo un personaje.

Locus Solus es un texto difícil de definir, como el conjunto de la obra de Roussel y en su indefinición resulta genial y brillante. Actualmente, una exposición en el Museo Reina Sofía (Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel.)  puede ayudarnos a comprender mejor el particular universo del autor y la influencia que hay de él en otros escritores como John Asbery, Julio Cortázar y Michel Butor o en artistas como Marcel Duchamp y Salvador Dalí.

El libro se cierra con los epílogos de autores entre los que se encuentran André Breton, Clément Rosset o Michel Foucault, en una cuidadosa recopilación llevada a cabo por Capitán Swing con muy buen criterio. Por si quedaba alguna duda de porqué debemos leer Locus Solus, Robert Desnos despeja todo titubeo con esta afirmación: “… ninguna obra posee dimensiones mayores, una panorámica más vasta del universo.”

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“Hombres salmonela en el planeta porno” YasutakaTsutsui.

Hombres salmonela en el planeta porno, YasutakaTsutsui.
Traductor: Jesús Carlos Álvarez Crespo.
Hombres salmonela en el planeta porno es el título de uno de los seis relatos que forman parte de la selección que ha realizado la editorial Atalanta y que constituyen la primera traducción al español del autor.
El bonsái Dabadaba abre la lista de relatos con una trama en la que realidad y sueño se funden provocando situaciones verdaderamente hilarantes. La capacidad del árbol para producir sueños libidinosos hará que los protagonistas (un joven matrimonio sin hijos) se vean en circunstancias entre lo pornográfico y lo absurdo.
El límite de la felicidad muestra la crispación social y el peligro que supone formar parte de una masa indefinida (como los cuerpos que se apilan en el fondo marino sobre el que camina el protagonista) y gregaria. Pero vernos reflejados en esa masa es lo terrible, reconocernos avanzando hacia no sabemos muy bien qué pero decididos a llegar como sea.
El acoso del estado al individuo, la dictadura de la mayoría o la impunidad de ésta a pesar de llevar a cabo las acciones más atroces, son los temas presentes en El último fumador, un cuento sobre cómo las imposiciones sociales acaban sometiendo a las minorías a una caza de brujas.
Contados en primera persona estos tres cuentos nos hacen disfrutar de principio a fin y su final nos satisface tanto como nos inquieta o nos sorprende. Lo previsible no forma parte de la lógica de Tsutsui, siempre nos asombra. No es de extrañar que sus relatos hayan servido de guión a películas manga que ahora forman parte de las obras de culto entre la juventud nipona.
Otros tres cuentos completan la selección: Rumores sobre mí,El mundo se inclina y, en último lugar, el fantástico Hombres salmonela en el planeta porno. Además se incluye una interesante entrevista al autor que es, sin duda, el cierre perfecto y en el que podemos conocer de cerca el pensamiento de Tsutsui: “Siempre he dicho que la existencia es un gran escenario cómico y que todos los seres humanos somos actores y personajes de una obra bufa, cosa que, en estos tiempos, no ha cambiado mucho.”
Reconocido autor de ciencia ficción, el talento de Tsutsui ha sido premiado en numerosas ocasiones y ha obtenido un sinfín de galardones en su país, donde también ha sido criticado por la prensa por realizar una defensa apasionada de la libertad de expresión.Tsutsui es un autor irreverente, lúcido, mordaz y necesario. Muy necesario. Sus cuentos oscilan entre la fantasía onírica, el surrealismo y el absurdo y nos obligan a reírnos de nosotros mismos pero también a reflexionar. Grandes dosis de ironía, humor y erotismo están presentes en sus textos, pero también de crítica social.

Háganse un favor: léanlo.

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“La conquista de lo cool” Thomas Frank. ed. Alpha Decay

La conquista de lo cool. El negocio de la cultura y la contracultura y el nacimiento del consumismo moderno. Thomas Frank.
Thomas Frank aborda en este ensayo cuestiones más que interesantes sobre la creación de la cultura de masas, los años sesenta, la publicidad…etc. y con la gran virtud de hacerlo de un modo claro, sencillo y atractivo para cualquiera que tenga un poco de interés en cómo se creó en plena época hippie el consumismo moderno.
La conquista de lo cool nos sitúa en el contexto de los años cincuenta en Estados Unidos y nos cuenta cómo esa superestructura creada en torno al “hombre organización” se viene abajo con la revolución cultural de los sesenta. Una revolución cultural que el mundo empresarial supo asimilar y aprovechar (y de qué manera) creando una réplica comercial de la misma que fascinó a millones de estadounidenses. En palabras del autor: “la historia de cómo el hipismo pasó de ser la lengua de los marginados a ser el lenguaje de la publicidad”.
Thomas Frank nos acerca a Madison Avenue y a los publicistas “científicos” de los cincuenta que se quedaron atrás cuando la agencia DDB revolucionó la manera de hacer publicidad con su nada ortodoxo anuncio de Volkswagen, que demostró que la publicidad no era una ciencia y que los consumidores no eran unos idiotas. Nos cuenta cómo era el “hombre del traje gris”, el taylorismo y la sociedad que sufrió la revolución cultural que llegó con los sesenta y con la que se conquistaron conceptos como la autenticidad, la individualidad, la diferencia y la rebelión frente al conformismo y la mentira consumista de la década precedente. Frank habla de “deserción masiva de norteamericanos conservadores hacia el bando de lo alternativo…”, y de la creación de una nueva conciencia en desacuerdo con las costumbres de la sociedad hiperorganizada, ideada por Frederick Winslow  Taylor.
Este ensayo está plagado de anécdotas que ilustran perfectamente una  época y nos muestran un detallado retrato de la misma, alejado de maniqueísmos y entendiendo la contracultura como: “una etapa de la evolución de los valores de la clase media norteamericana”. El autor no muestra el rechazo de los más conservadores a la contracultura como algo que sirvió únicamente para desbaratar los valores de la sociedad norteamericana, pero tampoco es el último hippie añorando un tiempo mejor. Thomas Frank elabora una investigación exhaustiva y ampliamente documentada de la que el lector puede extraer sus propias conclusiones. Sin buscar complacer a nadie nos proporciona un amplio análisis de los hechos. Abundan las citas a textos sobre empresas y economía de la época, autores, agencias de publicidad…etc.

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El libro de las nubes, Chloe Aridjis. Funambulista

El libro de las nubes, Chloe Aridjis.

Traducido por Max Lacruz

En el Berlín de principios del siglo XXI aún permanecen las huellas del complicado pasado de la ciudad. Un Berlín que Tatiana (una joven emigrante mexicana) descubre en sus numerosos viajes en S-Bahn y metro y también gracias al trabajo que realiza transcribiendo las grabaciones del historiador Weiss y entrevistando a algunos de los protagonistas de ese periodo previo a la reunificación alemana.

La división de la ciudad sobrevive, en cierta forma, a pesar de la caída del muro y en los escenarios urbanos en los que se mueve la protagonista se pueden observar los restos de esas divisiones. Una excursión nocturna a la antigua bolera de la Gestapo dará a conocer a Tatiana el mundo subterráneo de Berlín y la topografía olvidada que esconde la urbe. Una experiencia que ya no podrá olvidar. A sus recorridos personales añadirá la información proporcionada por Weiss y las opiniones de algunos de los personajes con los que se entrevista, configurando así su propia idea de la RDA y la RFA.

“Hablaban de la fusión de Berlín Oeste y Berlín Este como si se tratara de un par de pulmones humanos, el uno rosado y sano, y el otro teñido de gris, como el de un fumador habitual, tratando de respirar al alimón, pero de vez en cuando sofocándose una vez más…”

El libro de las nubes describe una atmósfera emocional, la de la protagonista, con tantas luces y sombras como la ciudad que habita desde hace algunos años, pero que no termina de sentir como propia. El frío de la ciudad, la dificultad para dormir y la ausencia de relaciones personales son algunas de las nubes negras que forman parte de la vida diaria de Tatiana.

La autora propone un recorrido por la capital a través de espacios reales y espacios emocionales, un recorrido en el que realidad e imaginación se desdibujan y dichos espacios aparecen difusos, indefinidos. Un ambiente con escasos pero singulares personajes: Jonas, el joven meteorólogo especialista en nubes, o la Simplona, una extravagante mujer que pasa las horas frente a uno de los cajeros automáticos de Alexanderplatz completan el personal retrato que Aridjis(que ha vivido durante cinco años en Berlín) nos ofrece de la ciudad.

“…recuerdo que pensé….en la poca diferencia que había entre las nubes y las sombras y los otros fenómenos que engendra la imaginación humana.”

Con esta primera novela Chloe Aridjis ha obtenido el Premio de Mejor Primera Novela Extranjera en Francia, así como el reconocimiento por parte de la crítica internacional.

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“La vida singular de Albert Nobbs” George Moore

La vida singular de Albert Nobbs, 1918. George Moore (1852-1933).

 

La vida singular de Albert Nobbs es una pequeña joya literaria, como tantas de las publicadas por la Editorial Funambulista.

 

En el Dublín de la segunda mitad del siglo XIX una mujer se ve obligada a travestirse para encontrar trabajo como camarero, pero lo que inicialmente era un acto puntual, se convierte en su medio de vida. Será la entrada en escena de Hubert Page, un pintor con el que se verá obligado a compartir habitación (divertidísimo el incidente con las pulgas) el acicate necesario para que Albert decida ocuparse de su vida sentimental y se lance a cortejar a una de las empleadas del hotel en el que trabaja.

 

El tema del travestismo en pleno 2011 sorprende ya a pocos y ha sido argumento de más de una película. Pero más allá de la necesidad de travestirse para mantener el empleo, nuestro protagonista comienza a soñar con una vida familiar. Un deseo que queda totalmente al margen de las convenciones sociales pero que es una necesidad porque Albert, como todos, también tiene derecho a ser feliz, como hombre o como mujer. Cuestiones como la identidad o el matrimonio homosexual desfilan por el relato con una naturalidad apabullante y todo ello con un estilo diáfano y ágil.

 

Sorprende la libertad con la que el autor escribe sobre temas que, aún a día de hoy, hacen que muchos se echen las manos a la cabeza, pero la gran virtud de este relato es que carece de una moralina final aleccionadora y, por otra parte, totalmente innecesaria. George Moore lanza un gran número de preguntas al lector(que involuntariamente y, desde el principio, adopta el papel de Alec, personaje que escucha la historia) pero tiene la inteligencia de no contestar ninguna de ellas. Se agradece que no nos indique cómo debemos pensar y que no se someta al protagonista a ningún juicio de valor a modo de final adoctrinador.

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