Archivo por autor
“MAPA MUDO” HILARIO J. RODRÍGUEZ
HILARIO J. RODRÍGUEZ
Ed. Traspiés, col. Vagamundos, 2009
Este es un breve ensayo ―poco más de sesenta páginas― que publica Traspiés en su colección de textos ilustrados, Vagamundos, y que resulta francamente agradable y curioso de leer así como de mirar las ilustraciones que lo acompañan, fundamentalmente fotografías de bibliotecas y collages de retratos de escritores.
Por estas páginas desfilan una gran cantidad de literatos, de los cuales Hilario J. Rodríguez nos cuenta anécdotas, principalmente relacionadas con los lugares donde estos escritores se refugiaban para escribir. Porque no todos buscaban la soledad del despacho o la biblioteca. Algunos, como Cheever se sentían ligados por azares de la vida, a las lavadoras y secadoras. Otros, a los apetitosos olores culinarios y preferían las mesas de cocina para trabajar. Los cafés atraían a muchos; o los porches, como Isak Dinesen, que necesitaba mirar horizontes lejanos para sentirse a gusto, mientras que los había que no salían de la cama (es muy conocido el ejemplo de Proust, pero también hay otros, como el de Edith Wharton).
No sólo divaga el autor sobre las mesas donde escribían o las camas desde donde dictaban sus textos. También sobre los amantes de escribir en el campo y los urbanitas. Hemingway siempre en olor de multitud y Chatwin en las soledades desérticas del Sahara o de la Patagonia. Emily Dickinson encerrada en su habitación de la campestre casa de Amherst, Isak Dinesen en el porche de su casa de África. Incluso reflexiona el autor sobre el sufrimiento de la hoja en blanco y la negativa de nuestro espíritu a poner algo en el papel si el lugar no es el adecuado o no se encuentra el lugar: lo que tardó Nabokov en encontrar una casa en Estados Unidos, y tras visitar ciento y pico llegó a quedarse la casa de su agente inmobiliario: casa habitada cuyo olor le resultaba felizmente acogedor.
El tono de la obra, las ilustraciones en blanco y negro, una cierta nostalgia que recorre las reflexiones, todo ello nos recuerda a otros no citados aquí: en parte al finado George Sebald, también un escritor errante. O a Robert Walser en los incontables paseos silenciosos cercanos al sanatorio donde acabó residiendo. La habitación cerrada, sin ventanas, de Auster. Aunque habla de Tolstoi, no cuenta de la habitación que usaba, ya viejo, en el sótano de Iasnaia Poliana, junto a aperos de labranza, guadañas y azadas, como un pobre campesino trabajando en un pequeño y viejo escritorio. Podrían traerse a colación muchos más casos, pero difícil tarea sería citarlos a todos.
En suma: una lectura que seduce más por lo que sugiere, pero también por lo que cuenta, y por lo que deja de contar pero nos hace surgir en el recuerdo y la evocación. Las ilustraciones, aportadas por el propio autor del libro, están muy cuidadas y combinan perfectamente acopladas al texto. Un buen trabajo editorial.
Leer el resto de esta entrada »
Share“DISTURBIOS“ JAMES FARRELL
JAMES FARRELL
Trad.: J.M. Álvarez Flórez
Ed. Acantilado, 2010
Primera parte de la llamada Trilogía del Imperio, Disturbios pertenece a ese tipo de narración que han desarrollado algunos escritores británicos como Anthony Burgess, Evelyn Waugh, Stella Gibbons, etc., en la que se refleja el caos y desmoronamiento del imperio y el fuerte impacto que supuso en la sociedad británica, pero mostrado desde un punto de vista cargado de un humor muy británico, a veces sarcástico, a veces irónico, pero inevitablemente hilarante. Para Inglaterra la caída fue durísima. Y quizás sea el humor la única manera de sobrellevarlo.
Brendan Archer, comandante retirado regresa de la primera gran guerra con los nervios algo perturbados. Tras un tiempo de descanso, decide visitar a Angela Spencer, con la que supuestamente está prometido, aunque de modo muy informal. Ella vive en Kilnalough, un pueblecito de la costa sur de Irlanda, donde su padre, Edward, terrateniente local, regenta el Majestic, un vetusto hotel en franca decadencia, ocupado por un grupo de ancianas y algún otro vejestorio, un inestable hijo, Ripon, y una ingente cantidad de gatos y otros animales de granja. Angela no parece recibirle con demasiado interés, pero el resto de los huéspedes y el dueño, lo acogen como agua de mayo, para sacudirles del mortal aburrimiento que sufren. Sarah Devlin es otro personaje importante: amiga de la infancia de Angela, frecuenta el hotel, pero no es muy bien vista, por ser católica, frente a la mayoría protestante de los habitantes del Majestic. Tomará el relevo de Angela en el corazón del comandante, pero los planes de Sarah son diferentes.
De momento el comandante Archer se instala, con la idea de romper su compromiso y marcharse de allí, lugar que encuentra desolador y lleno de perturbados y enloquecidos personajes. Pero, al modo que Buñuel nos presenta en El ángel exterminador a un grupo de aristócratas encerrados en una mansión de la que misteriosamente no consiguen salir, Farrell nos presenta a los pobladores del Majestic, un reducto de unionistas protestantes (de clase alta venida a menos) como adosados al edificio, ya en grave deterioro, invadido por las plantas y por los gatos. Incapaces de abandonarlo, salvo excepciones, Archer es el único que entra y sale, pero poco a poco va invadiéndole la molicie y recorre las desoladas habitaciones vacías, en una imagen que recuerda los pasillos de Barton Fink, de David Lynch. La llegada de las gemelas, las hijas menores de Edward Spencer, añade leña al fuego: los disparates se suceden constantemente. Tras un intento de recuperación de los viejos tiempos, con la organización de una gran fiesta, canto de cisne del Majestic, se inicia un proceso acelerado de decadencia que finaliza de modo abrupto, coincidiendo con los comienzos de la independencia irlandesa y el caos del abandono masivo de ingleses y el despliegue del IRA.
La narración hecha en tercera persona, pero desde la óptica de Archer, se desarrolla en el marco de la Irlanda de los años previos a la independencia, concretamente, entre el verano del 1919 y la primavera de 1922. Los propios irlandeses entre sí están sumidos en la confusión. Pero los disturbios, que de ahí toma el nombre el libro, no sólo se producen en Irlanda: en Egipto, en India, en todo el mundo imperial británico. Y Farrell los introduce asépticamente a modo de noticias de prensa, para dar cuenta del clima general, exterior al pequeño universo del Majestic. Es decir, el hotel y sus habitantes funcionan en la novela como un símbolo de la Vieja y decadente Inglaterra imperial, con la estatua de bronce de la Reina Victoria como guardiana. El tono general es tragicómico; las palizas, los asesinatos, los insultos y vejaciones son vividas por los huéspedes como algo casi natural, que han de compartir con resignación, aunque de vez en cuando hagan amagos de indignación y traten de defenderse, sobre todo el belicoso Edward, conforme va aumentando su nivel de desequilibrio mental. El comandante acaba por asimilar el papel del propio Edward, haciéndose cargo de todo hasta el final, si bien Murphy, el viejo sirviente, es el que juega la última baza.

Leer el resto de esta entrada »
ENTREVISTA A FERNANDO DE CEA Autor de la novela PUENTES Y SOMBRAS, ed. Abec, 2012
Autor de la novela
PUENTES Y SOMBRAS, ed. Abec, 2012
Fernando de Cea, capitán de fragata de la Armada, es además licenciado en Economía y ejerce la crítica de cine, habiendo publicado abundantes artículos en revistas especializadas y en su blog cinematográfico, http://elblogdeethan.blogspot.com.es/.
- Provienes de un medio muy distinto, eres militar ¿Qué te ha hecho decidirte a escribir una novela?
La verdad es que mi condición de militar, y la de economista que es la que he venido ejerciendo en los últimos años, no tienen ninguna relación con el hecho de haber escrito la novela. Más bien mi afición a la lectura y, sobre todo, mi cinefilia empedernida, junto a la actividad tan gratificante de juntar palabras, son las responsables de que haya nacido “Puentes y Sombras”. Esta actividad, la de escribir, sólo la había ejercido para la crítica cinematográfica o el ensayo sobre temas profesionales. Desde hacía tiempo tenía la espina de la ficción clavada y, bueno, hace un año y medio se me presentó la oportunidad en forma de más tiempo y me decidí a probar por fin con una historia de ficción. Y aquí estamos.
2.-Tu afición más fuerte es el cine, ¿por qué escribir una novela? ¿Por qué no un guión cinematográfico? ¿Por qué un thriller?
Hace tiempo, han pasado años, probé con el guión cinematográfico. Tengo un par de cortos escritos y un largo más el argumento de otro. Pero no llegaron a salir del cajón, excepto uno que se dio una vuelta por el mundo hostil de los concursos. Como no resultó, quería probar con la narrativa.
Mi primera novela no podía ser otra cosa que un thriller. Soy un apasionado del género negro, del suspense, de la novela policíaca. Devoro todo libro de este género que se me pone a tiro. Eso sin contar mi afición al cine negro.
3.- ¿Qué te ha decidido a elegir Sevilla como escenario de la acción? ¿Conoces bien la ciudad?
Llevo bastantes años viviendo en Sevilla y, por tanto, conozco muy bien la ciudad. De todas formas, para cualquier escritor tener a Sevilla como entorno de la historia que quiere contar es una gozada. Poder describir las calles, las plazas, los puentes y el río de la capital andaluza ya es un aliciente para lanzarse a escribir. En “Puentes y Sombras”, Sevilla es un personaje más. Incluso alguna plaza y algún puente resultan decisivos en el devenir de la historia.
4.- Las protagonistas de la novela son principalmente, mujeres. ¿Por qué? ¿Te ha resultado difícil ponerte en la piel de las féminas?
Bueno, realmente hay personajes de los dos sexos. Digamos que los principales son dos mujeres, Sam y Merche, y dos hombres, Hidalgo y “El Gabacho”, más el narrador de la historia que también es un varón. De igual forma, entre los secundarios hay personajes de ambos sexos. En realidad se trata de una novela coral sin un protagonista claro.
Sí que he tenido alguna dificultad que otra cuando se trataba de narrar el punto de vista femenino, pero he tenido la suerte de disponer de una asesora muy cercana cuando estaba atascado.
Leer el resto de esta entrada »
Share“PUENTES Y SOMBRAS” FERNANDO DE CEA
FERNANDO DE CEA
Ed. Abec, 2012
Estamos ante una opera prima de un autor que, a pesar de haber escrito mucho, no lo ha hecho en forma de libro ni de ficción. El autor, Fernando de Cea, capitán de fragata de la Armada, es además licenciado en Economía y ejerce la crítica de cine, habiendo publicado abundantes artículos en revistas especializadas y en su blog cinematográfico. Como puede observarse, son campos muy diversos en los que se mueve. Y ahora añade el literario, en el que entra pisando fuerte.
Novela de intriga, policíaca, con salpicaduras de novela negra, este thriller tiene visos de guión cinematográfico, y arrastra importantes influencias de los clásicos del género, así como de sus versiones cinematográficas. No en balde el autor es un cinéfilo empedernido.
Ambientada en Sevilla, ciudad que conoce bien, entre escenarios reales e imaginarios, y en la más absoluta contemporaneidad ―a juzgar por las conversaciones, los usos y las referencias a la actual crisis― el autor desarrolla una enrevesada trama que une varios submundos: el de la prensa, concretamente un imaginario periódico local, La voz de Hispalis, donde varios son los personajes que destacan: Merche, Cecilia, Enrique, Roberto, Jaime…; el policial, donde un par de personajes, el inspector Hidalgo, y sobre todo, la subinspectora Sam Torres (femenino ―Casandra― a pesar del nombre), llevan voz cantante en todo el embrollo; el mundo marginal de la droga, con otro protagonista, el Gabacho, que cruza tangencialmente toda la novela, haciendo de hilo de Ariadna; varios asesinatos, conflictos sociales con gitanos, drogotas, corrupción encubierta, en fin, todo lo que puebla los telediarios y la prensa diariamente. Nada lejano ni, desgraciadamente, demasiado fuera de lo habitual en una gran ciudad.
Los dos personajes que tienen papel protagonista, Merche y Sam, son jóvenes y femeninos, como parece ser lo que toca, actualmente. En realidad, diría que todos los personajes que destacan ―para bien o para mal, puesto que varios son asesinados― son femeninos. Los demás giran alrededor de ellas. Quizás el personaje de Cecilia resulte un poco estereotipado, pero ciertamente es real. También el personaje de El Gabacho atrae la atención, mostrándonos el sórdido submundo de la droga, la delincuencia y los bajos fondos.
La trama y la acción, sin duda, atrapan.
Leer el resto de esta entrada »
Share“Arte en fotogramas” Carlos Tejeda
CINE REALIZADO POR ARTISTAS
CARLOS TEJEDA
Prólogo de Hilario J. Rodríguez
Ed. Cátedra, 2008
«Con este libro ―explica el autor en la introducción―se ha pretendido un acercamiento a esos difusos límites entre arte y cine desde el punto de vista del artista tratando, al mismo tiempo, de ofrecer una panorámica sobre las experiencias desarrolladas dentro de este terreno.» Efectivamente, lo que Carlos Tejeda nos presenta es un vasto paisaje de lo que ha sido el cine experimental desde los comienzos hasta nuestros días. El cine tanto el realizado por artistas como por cineastas en colaboración con artistas plásticos. Obviamente, al hablar de este tipo de cine nos estamos refiriendo a algo muy diferente de lo que se ha llamado cine al modo comercial, incluso de lo que se considera propiamente cine hoy en día.
En el prólogo, Hilario J. Rodríguez nos confirma esta idea, al afirmar que al igual que no podemos hablar en los mismos términos de una obra de Ingres y de otra de Mondrian, tampoco podemos poner a cineastas como Joseph Cornell o Kenneth Anger en el mismo nivel que Oliver Stone o Steven Spielberg. Son categorías, pues, distintas. La diferencia es equivalente a la que podemos observar entre el arte figurativo y el arte abstracto. El cine que ha sido experimentado por los artistas plásticos se acerca mucho más a la abstracción. No tratan tanto de contarnos una historia, como de plasmar unas imágenes en movimiento, captar el movimiento de colores y formas, captar el paso de las imágenes, el fluir del tiempo, la velocidad y el vértigo: abstracción pura. Y sin embargo, ―nos explicita muy acertadamente el prologuista― hay una distinción básica entre abstracción y figuración: el modo en que recordamos las obras; recordamos apuntes sensoriales relacionados con la luz, el color, la textura y el sonido. Y también recordamos las emociones que sentimos al vivir esas imágenes.
El ensayo está dividido en dos partes más generales: la primera se ocupa de los conceptos alrededor del movimiento, recopilando los distintos inventos desarrollados antes del cine propiamente, y que desembocaron en las primeras proyecciones públicas. La segunda es la que entra en la materia de lleno: qué hace un artista con una cámara en vez de con un pincel. O con ambos. Inicia aquí un recorrido que, comenzando con las vanguardias históricas, estudia los pasos dados, incluso los proyectos fallidos, por una larga lista de artistas que han usado de la cámara como de los pinceles, y de la pantalla como el lienzo, además de otra serie de ingenios y armatostes a cual más pintoresco. Los resultados han sido dispares, pero la idea central del ensayo no se para tanto en los resultados como las experiencias, los experimentos, el esfuerzo de muchos artistas por conseguir dominar el movimiento de la realidad, y plasmarlo, reproducirlo o imitarlo del modo más creativo posible.
Así, los expresionistas alemanes hacen que el escenario, los juegos de luces y sombras, las vestimentas, todo esté en función del efecto plástico general, por lo que la forma―una forma teatral, claramente derivada de Max Reinhardt― prima sobre el contenido narrativo, cuando lo hay; los futuristas tratan de primar la sensación vertiginosa de las imágenes, el fluir del tiempo coloreado; los dadaístas y surrealistas hacen destacar su ideario: los sueños, las imágenes oníricas, y el automatismo que hace brotar el inconsciente en formas y colores. Hasta el momento en que se produce el primer Armory Show (1913) en Nueva York, es en Europa donde están focalizados los experimentos limítrofes entre arte y cine. Cuando, tras la eclosión nazi, los artistas y los cineastas emigran a Estados Unidos, se traslada allí la experimentación. Es, por ejemplo, el caso de Hans Richter y Joseph Cornell, Man Ray, Marcel Duchamp…

Leer el resto de esta entrada »
“El buscavidas” Walter Tevis
WALTER TEVIS
Trad.: Rafael Marín
Alamut, 2009
255 págs.
Esta novela es la primera que escribió Walter Tevis (San Francisco, 1928- New York, 1984) y que conocemos en España principalmente a causa de la película homónima, dirigida por Robert Rossen y con un joven Paul Newman en el papel protagonista. La película, si bien consigue captar el espíritu de la novela, no la sigue al pie de la letra. Creo que la novela es bastante más dura, más descarnada. Cambia, entre otras cosas, la relación entre Eddie y Sarah. Es una unión de dos seres absolutamente desolados.
El buscavidas es la historia de Eddie Felson, el Rápido, un joven que desde la adolescencia tiene una idea fija, una pasión: jugar al billar. Jugar, ser el mejor en el juego, y ganar. Vivir de ello. Para lo cual recorre el país saltando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo donde haya un salón de billar. Con su taco desmontado en su funda de piel, recorre salón tras salón, timando a jugadores pueblerinos, hasta conseguir sacarles la pasta finalmente. Unas veces gana y otras pierde, aunque su dominio del taco y las bolas es cada vez mayor, y su facilidad aumenta cada año, y Eddie se siente cada vez más seguro de su poderío, hasta el punto de querer destronar al rey. Pero hace falta algo más para ser un ganador: hace falta carácter. Y Eddie es un timador, un tiburón del billar, que recibirá un día una terrible lección.
Le acompaña al principio su manager Charlie, y ambos recalan finalmente en Chicago, donde reina Minnesota Fats, cuya fama llega lejos. Pero también Fats ha oído hablar de ese chico Rápido, y le acepta el juego. Y tras una memorable partida, Eddie descubre que lo que le ha perdido es su falta de carácter, o mejor dicho: su debilidad, frente a ese duro contrincante, que además de una técnica impresionante, sabe estar. Domina su cuerpo y su mente. Tras el rotundo y desolador fracaso, Eddie conoce a Sarah, con la que inicia una relación: dos perdedores, dos seres solitarios que no quieren reconocer su urgente necesidad de amor, dominados como está por una pasión: el juego, en el caso de Eddie, el alcohol, en el caso de Sarah. Mas adelante conoce a Bert, un manager que pretende dirigirlo a su manera, y hacer el negocio llevándole a jugar con ricos perdedores. Eddie intenta arreglárselas solo, sin Charlie ni Bert, y lo que ocurre es que acaba en el hospital con sus manos hechas polvo.
Leer el resto de esta entrada »
Share“El pirata Gow” Daniel Defoe
DANIEL DEFOE
Trad. Celia Recarey y Carlos Valdés
Ed. Gadir, 2011
Este es un relato que fue publicado de modo anónimo el mismo año de la muerte de Gow, y atribuido a Defoe (al cual se le atribuyen, por otra parte, alrededor de cuatrocientas obras). Ha habido opiniones a favor y en contra, entre los estudiosos de su obra, y la autoría no está del todo clara. A pesar de todo, quizá lo que verdaderamente importe sea la narración en sí. Y ésta nos presenta, a modo casi de reportaje periodístico, la vida de un pirata real, conocido, un pirata en toda su descarnada cotidianeidad. Sin leyenda, sin mito, sin aura. Con la fuerza de los hechos.
John Gow, alias Smith, fue un marino escocés que vivió entre 1697 y 1725; un hombre muy joven. El relato a que nos referimos narra los últimos años de su vida, justamente cuando se convierte en pirata. Se nos muestra como cruel, violento y sanguinario. Pero al parecer, con dotes de mando, ya que, en aquella época y tanto en la mar como en la tierra, abundaban la violencia y la crueldad.
La narración es un reportaje de los hechos: cómo se urdió la traición a bordo de la galera George, en la cual embarcó como marinero el tal Gow en Amsterdam, aunque posteriormente fue ascendido a segundo de a bordo. Gow era ya un redomado pillo. Anteriormente había intentado apoderarse de un mercante inglés que navegaba de Lisboa a Londres, convenciendo a un grupo para que le siguiera en sus propósitos, aunque, afortunadamente, no llevó a término por ser descubierto y huir a Ámsterdam. Allí se enroló en la George, comandada por el capitán Oliver Ferneau, francés. Se enrolaron a su vez la banda de Gow al completo: Macauly, Williams, Melvin y otros, como los suecos Winter y Petersen. Lo que se nos cuenta no es una airada reacción ante la arbitrariedad o la crueldad del capitán del barco: no, se trata de una traición planeada con alevosía y anticipación. Gow estaba decidido a dedicarse a la piratería, por lo que todos sus actos iban dirigidos a apoderarse del barco a la menor ocasión cosa que finalmente hicieron, asesinando a capitán y oficiales y aterrorizando a la tripulación, a la que hicieron cómplice por obligación. Después de apoderase del barco, al que rebautizaron el Venganza, se dedicaron a atacar a otros, apropiándose de carga y tripulantes, hundiendo los navíos para no dejar huella de su paso. Navegaron y piratearon por las costas de España, Portugal, Madeira, tratando de dirigirse hacia distintos puntos de América, pero finalmente subieron hacia Escocia por indicación del propio Gow, que conocía el terreno. Y aquello fue su perdición, porque acabaron encallando y cayendo prisioneros y finalmente fueron ajusticiados. La descripción de todas estas circunstancias, discusiones entre los piratas, luchas internas, los abordajes y todo tipo de fechorías hasta el final en Escocia, es detallada en este relato, con gran verismo. La astucia y valentía de un tal Fea, de Calf Isand, consiguió que entre él y sus hombres, que estaban en minoría, pudieran desarmar y hacer prisioneros al grupo pirata, incluido el sangriento capitán, siendo entregados a la justicia.
Leer el resto de esta entrada »
Share“LOS PEQUEÑOS PLACERES” MIGUEL SANFELIU
LOS PEQUEÑOS PLACERES
MIGUEL SANFELIU
Ed Paréntesis, 2011
Hay títulos que ya de por sí nos dicen todo, y este es uno de ellos. Bajo él se agrupa una serie de veintiún relatos, de distinta longitud, algunos muy breves, en los que Miguel Sanfeliu, nacido en Tenerife, pero de familia valenciana y residente en Valencia, nos habla de esos distintos momentos en los que vivimos un placer o un dolor (porque todo placer tiene su reverso). El Placer, así, con mayúscula, como la Felicidad, son conceptos universales: existen, como diría Platón, en un mundo ideal. Pero en la Caverna, este oscuro mundo del día a día, donde vivimos o sobrevivimos los mortales, pálidas sombras del Mundo Ideal, lo que existe son breves momentos de placer o de felicidad, que generalmente suelen ser fugaces, y que precisamente por la brevedad que les caracteriza, los valoramos tan alto. Porque una vida placentera constante sería tediosa, finalmente; es más, llegaría un momento en el que añoraríamos algo de contraste, porque habríamos perdido la noción de su valor. No hay nada más aburrido que esas vidas donde todo sale bien, nadando en riqueza, salud y amor. De hecho, esas vidas no existen. El placer, como el perfume, viene dosificado en frasco pequeño, para que sea verdaderamente intenso. Luego, queda el recuerdo.
Miguel Sanfeliu narra distintos momentos en los que capta, como cámara instantánea oculta, retazos de vidas, retazos de situaciones en los que el hombre, el ser humano se ve inmerso de modo cotidiano. En unos nos muestra el amor, en otros el dolor, la vida y la muerte, todo ello extraído con naturalidad de nuestro alrededor, nuestra cotidianeidad. Mirándolo todo, eso sí, con indulgencia. Así, esos padres cuyo hijo resulta ser un asesino, y que aman y odian a la vez que no comprenden qué les ha pasado, en Dolor; esa chica que se llama Libertad y su disfrute está en pasear por cementerios, contagiando al enamorado de su afición, en Reflexiones sobre la muerte; ese tal Edi que se hace pasar por potentado, cuando es alguien muy distinto, en Vacaciones con Edi. El médico acostumbrado a situaciones imprevisibles, inmunizado al dolor y a la muerte en Urgencia; en Remordimiento, dedicada al recuerdo de su padre, el autor nos transmite las sensaciones del anciano que siente lo que no hizo o no pudo hacer y el hijo asiste, impotente, a la decadencia senil; la vieja pareja, dominada por el aburrimiento y el hastío, en tanto tiempo; sufrimos la tensión del atascado con el coche en plena vorágine del tráfico ciudadano, en El semáforo; y la ansiedad de ese muerto viviente, el padre cuya familia no le reconoce como vivo, y desesperado clama inútilmente en El hombre invisible.
Leer el resto de esta entrada »
Share“PRECIOSO DÍA PARA LA BODA” JULIA STRACHEY. Ed Periférica
JULIA STRACHEY
Trad. Laura Salas
Ed Periférica, 2011
En este relato la autora muestra el sello del grupo de Bloomsbury, grupo que frecuentó, aunque como segunda generación. Relato o novela corta, la narración oscila entre lo objetivo y lo subjetivo, si bien tiene más peso la parte descriptiva; lo que se nos describe es un día, y sólo retazos del pasado son evocados en algún momento tanto por la novia, Dolly, como por Joseph, un amigo de Dolly que duda aún sobre su amor por ella. Pero esta es la excusa de que se vale la autora para pintar un fresco de la alta sociedad británica de los años 30, y de una familia enloquecida ―algo que probablemente ella misma conociera en el clan familiar de los Strachey―no sólo por el momento de la boda, sino, probablemente porque estaban habituados al caos. La abuela de Julia, Jane Grant, tuvo trece hijos entre manifestación y manifestación sufragista, y dirigió su casa de un modo algo excéntrico, al parecer; su abuelo, Richard Strachey, era teniente general del ejército colonial, por lo que fue la abuela la que hubo de llevar el mando de la casa. No sé hasta qué punto conocería Julia Strachey este ambiente, pero desde luego algo de él puede verse reflejado en la lectura de este texto. Y el sello de la extravagancia es claramente Bloomsburiano.
Hay un lejano eco de La Señora Dalloway, de Virginia Woolf, aunque muy vago: también transcurre en un día, con incisos del pasado que acuden a la memoria de los protagonistas. También hay un antiguo amor que trae recuerdos. Pero nada más. En realidad, el estilo casi se parece más a Stella Gibbons y su serie de Flora Poste. Una especie de esperpento donde la clase alta se pasea por el escenario haciendo extravagancias (la mansión preparada para la boda), pero ni siquiera presenciamos la boda: sólo respiramos el ambiente, los nervios de la novia, los del amigo/amante y los de la madre, la señora Thatcham, que, intentando que todo salga bien, se confunde y coloca en la misma habitación al canónigo Dakin y a la señorita Spoon, cuyo encuentro en el baño crea un hilarante y embarazoso momento. Las dudas e histerias de Joseph, los nervios de Dolly, que se tira un tintero encima de traje nupcial mientras se atiza unos lingotazos de ron para calmarse; Owen, el novio, entra y sale de escena ajeno a todo, preocupado más por la inclusión de una pequeña tortuga, propiedad de su flamante esposa que se empeña en llevarla en el viaje de novios a Sudamérica.

Leer el resto de esta entrada »
Share“EL DIABLO EN LA BOTELLA” R.L. STEVENSON
Ed. Traspiés, 2011
Este es un relato que, sin saberlo el propio Stevenson, que sólo creía haberse inspirado en una obra teatral de su época, The Bottle Imp, hunde sus raíces en la tradición germánica, en los cuentos de Grimm y en narraciones aún incluso más antiguas. En el prólogo Federico Villalobos hace un seguimiento retrospectivo ―interesantísimo―de los orígenes de ese tema narrativo. Lo que Stevenson hace al adaptarlo en 1891 es darle una forma polinesia, puesto que lo escribe cuando ya está viviendo en una isla del Pacífico. Tusitala (“el cuentacuentos”, en polinesio) nos cuenta una historia que podría haber sido el tema de Fausto. Una botella, con un diablo dentro, pasa de mano en mano y concede sus favores ―además, de modo inmediato― a cada nuevo poseedor, pero tiene unas limitaciones inquebrantables: cada vez que cambia de propietario, ha de venderse más barata. Y el que ya no la pueda vender o muera con ella, queda en poder del diablo para la eternidad. Esto genera un intercambio continuo, ya que nadie quiere quedarse para siempre pero todos quieren disfrutar de unos momentos poderosos. Cómo la ambición es, a su vez, temeraria y temerosa, y salta de uno a otro tras un breve disfrute. El hecho de que la posesión de algo implique aprovecharse de la vida de los demás es un factor que decide los actos de los protagonistas, Keawe y Kokua.
Simbólica, dramática y a la vez profundamente filosófica, El diablo en la botella es toda una disertación sobre el deseo y el poder; cómo anidan en el alma humana y cambian la voluntad del hombre que arrasa lo que se le ponga delante con tal de conseguir lo que ambiciona o lo que ama. Porque también es una bella reflexión sobre el amor. Y cómo el verdadero amor está dispuesto a vender su alma al diablo para salvar al amado/a.

Leer el resto de esta entrada »














