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¿PER QUÉ PLLORAN LAS ESTRELAS? De Antón Collada
¿PER QUÉ PLLORAN LAS ESTRELAS? De Antón Collada
Es una novela escrita en aragonés por un aragonés de Fonz que no es recién llegado a este placentero arte de contar historias, al que yo acabo de conocer y que me ha cautivado con su oficio a la hora de relatar las andanzas de Lorién y Marieta.
Transcurre durante la Guerra de la Independencia, en tierras de Aragón, principalmente Monzón, Fonz y Zaragoza.
Gentes sencillas de los pueblos, gentes valerosas dispuestas a darlo todo contra la ocupación de los franceses y por la libertad, la igualdad y la fraternidad, curiosamente lo mismo que siempre ha predicado el país vecino.
Pero no sólo es una novela histórica muy bien documentada, concisa, de ritmo ágil donde nada sobra y nada falta; es una novela sobre el amor verdadero, un precioso homenaje a todos aquellos que creemos en su existencia aunque no lo hayamos experimentado todavía; y de cómo sobrevivir a los más duros trances y a los personajes más oscuros, hipócritas y crueles, enfrentándose al odio o a la venganza de cara.
Afrontar las aventuras increíbles con honestidad, valor y austeridad; capaces de hacer cosas que ahora nos parecerían impensables por amor, vivir con las cosas básicas y hasta sin ellas; pero en todo momento poniendo el alma, sin dejarse llevar por el desánimo o la pena.
En resumen, vivir la vida de la mejor forma posible, con lo que se tenga, cuidar de lo que amas y disfrutar de los momentos más dulces como si no hubiera futuro; porque lo ha dicho Eduard Punset hace unos días: hay vida antes de la muerte, esa es la respuesta que debemos tener siempre presente, que el ser humano olvida lo esencial con un facilidad aterradora.
Tomad tiempo para mirar las estrellas y si os preguntáis por qué lloran, la respuesta está entre estas páginas.
En el 200 aniversario de estos hechos históricos en tierras aragonesas, Antón Collada escribió ¿per qué plloren las estrelas? novela que contiene todo lo necesario para despertar el gusto por la lectura, personalmente su narrativa me ha seducido, y me ha acercado a una lengua menos desconocida de lo que pudiera parecer. Estoy ansiosa por leer otro libro de Antón, en la suya llengua, cllaro.
Gracias Irene, mi hada de los bosques y Toni, Ripacurtia por regalarme este estupendo libro y por mantener viva vuestra lengua.
ShareHYSTERIA, De Miguel Baumann.
HYSTERIA, De Miguel Baumann, por Musetta
Los ritmos de la banda Muse son origen y epílogo de la primera novela de Miguel Baumann.
Ambientada en la Valencia pre-crisis, su principio peca de intensas descripciones y explicaciones, comprensible en los que se acercan por primera vez a la literatura; es después, cuando ya los personajes son suficientemente conocidos y con su encuentro casual que Baumann consigue dotar a las acciones de un compás casi frenético, propio de la canción Hysteria de Muse que da título al libro.
Imágenes que desarrolla a golpe de transición, propias de guión cinematográfico o video clip, más que de novela.
Sin dejar de leer, sin poder dejar las secuencias inacabadas e irme a dormir, sigo y deseo ser uno de ellos, da igual si Mario o Dafne, quiero sentir lo que ellos, quiero que exista la posibilidad de encontrar un alma con el/la que disfrutar cada instante de la vida, la necesidad del otro sin perder el yo; deseo experimentar ese sexo libre y apasionado cada día, pero… ¿Compenetración máxima entre dos personas que por casualidad se encuentran en el momento idóneo? ¿Destino? ¿Demasiado perfecto?
La falta de comunicación, guardar secretos por no provocar dolor, el sentimiento profundo de culpa; todo ello dará un giro inesperado al relato y tambaleará a los protagonistas llevándose por delante las vidas, como hasta ahora conocían, de gentes que una vez cruzaron su camino con el de ellos.
Pese al caos provocado, el autor da una oportunidad a sus chicos, y comienza otra historia. No más mentiras, no más culpabilidades. Lo que siento, lo siento con más fuerza que nunca…y recuerda: Matt Bellamy dedicó su Hysteria a los que son capaces de perdonar a la gente que aman.
¿Empezamos?
Regular, gracias a dios. De José Antonio Labordeta
Desde que Labordeta decidiera dejarnos aquí solos y empantanados estoy triste.
Me tomé su marcha de manera personal, como si fuera de mi familia y he tardado algunos meses en leer el libro porque no me sentía con fuerzas, aun así cuando lo he hecho, no he parado de llorar. Unas veces de alegría o emoción otras de rabia; desde que viajamos con él por esos pueblos del país, un programa magnífico que no dejaremos de agradecerle, (qué mejor Cicerone) eso y que siempre estuviera más cerca de nosotros que de Ellos, los que lo tienen todo y ahora se afirman como adalides de la lucha obrera; José Antonio siempre fue un hombre sencillo, con los pies en el suelo, sobre su tierra dura y monegrina, dispuesto a cantar bien alto para favorecernos a los ciudadanos de a pie; qué incomodo se sentía cuando veía que no podía hacer gran cosa por los pasillos del congreso.
Personas como él nos hace falta, hoy más que nunca, es difícil, pero tendremos que intentarlo, se lo debemos a todos los que como él lucharon por la libertad en un país roto, dolorido y en silencio profundo durante años, algunos todavía callan y ahora que se nos viene otra temporada parecida su alma ha de regresar.
Labordeta nos cuenta anécdotas de su infancia, su adolescencia, nos abre la puerta de su casa y nos muestra a su familia, a sus amigos, a los de siempre y a los nuevos, los que comparten con él la enfermedad y la agonía de ver solamente el pasillo.
Este libro lo leo con todo mi cariño, me inmiscuyo en su vida sabiendo que ya nos ha dejado, pero contenta de saber que estuvo aquí y que la gente lo amó y lo amará siempre y que escribió sus recuerdos con ilusión y encontrando motivos para vivir.
Mi reconocimiento profundo al abuelo por su dignidad, por su manera de estar, por su honradez, por situarse nunca más alto que ningún ser humano, por sentarse delante del hogar con las gentes del campo, por cantar con su alma de trovador, por gritar no a la guerra, por amar a los suyos, por ser un señor hasta el último suspiro.
Te echo de menos, estés donde estés maestro. Lo que me alegra es que estés con tu querido hermano, que no estés solo. Esta es la imagen con la que me gusta recordarte.
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RIÑA DE GATOS, De Eduardo Mendoza ( Premio Planeta 2010 )
He vuelto a recorrer el Madrid del 36 con la sensación de haber dejado al Ignacio Abel de Muñoz Molina enfrascado en sus cosas.
Eduardo Mendoza acaba de contarme cómo un inglés experto en arte llega a la ciudad por un asunto de cuadros y acaba viéndose perseguido e inmerso en la convulsa y violenta situación política que vive el país entero.
Anthony Whitelands, algo incauto y mujeriego, se deja arrastrar por los diferentes personajes que pululan por la villa, distrayéndolo de su cometido y saliendo ileso de momentos realmente dramáticos, pero narrados con humor y la tensión necesaria que hacen que te involucres tanto que acabas gritándole: Toni, no vayas por ahí!
Espionaje, levantamientos populares, policía, visitas al museo del Prado, y por supuesto vino y cocido.
Un hombre que va a conocer a los protagonistas principales de los momentos más duros y bestias de nuestra historia. Un hombre que en sus mejores sueños se ve haciendo el descubrimiento artístico más importante del siglo, para pasar a la posteridad en el mundillo de la cultura mundial, esa cultura que lo maltrata y de la que se siente muy decepcionado y acabará siendo involuntaria carnaza para unos y otras.
Persona atrayente, no sólo para el sexo femenino, vivirá, en la primavera de 1936, la aventura que le saca de su triste y monótona existencia…y todo comienza por la visita de Pedro,… me quedo con el sentimiento de tristeza del que casi toca la gloria, pero solo la ve pasar prendida de fuego, la comedia humana está servida.
ShareBILBAO – NEW YORK – BILBAO, de Kirmen Uribe
No sé mucho sobre mi abuelo, escribe Kirmen Uribe al principio del libro, e intentando averiguar cosas silenciadas sobre su familia ha conseguido una bella y entrañable historia, que puede ser la recuperación de la memoria de cualquiera de nosotros.
Todo comienza cuando le comunican que su vida se acaba y lleva a su nuera al museo de bellas artes de Bilbao, para que algo bello quedara en la cabeza de la joven por encima de la fatal noticia. Ese gesto del abuelo Liborio fue recordado siempre por la madre de Kirmen y tomándolo como punto de partida rebusca; preguntas, cartas, e-mail, y como tejiendo una colcha, con hilos algunas veces casuales, va mostrando las marcas que los seres queridos dejan en los que todavía estamos a este lado, como las líneas trazadas sobre un atlas.
Esa historia de amor con el mar, dura vida la de los pescadores que mantiene alejadas a las familias meses y meses; esos cuentos que se hacen realidad por tantas veces contados, y esos encuentros que se producen en el momento exacto. Palabras en euskera grabadas por voces conocidas, Irlanda y sus costas, hogar familiar en la segunda vida.
Un reconocido homenaje a Aurelio Arteta, pintor optimista y honrado, que decide anteponer su vida familiar a la creación, los sentimientos más profundos a pasar a la posteridad. Su mural une al abuelo con el nieto.
Un viaje Bilbao-Nueva York-Bilbao, al que Kirmen y nosotros que nos adherimos a sus emociones, debemos mucho.
Gracias Kirmen Uribe por desnudar tu vida y la de los tuyos y hacerlo con tantísimo amor.
Share“Anatomía de un instante” de Javier Cercas
El padre de mi compañera de colegio entró bruscamente en el salón donde ambas hacíamos los deberes despreocupadas.
Te llevo a casa-me dijo
No es necesario, gracias- le contesté- si vivo ahí al lado.
Insistió hasta que dije sí y fue al mirarle que vi el miedo en su rostro.
Como por entonces yo era una niña alegre no imaginé nada malo en mi familia, así que me monté en su coche sin pronunciar palabra. No arrancó de nuevo hasta verme dentro de mi casa, sana y salva.
Quedé sorprendida por el silencio hiriente, no se veía a nadie en la calle y eso que ni de lejos era la hora de cenar. Me preguntaba qué había ocurrido para que el pueblo entero enmudeciese.
Ha resultado emocionante seguir el trazado de esos instantes – que yo viví de lejos -, ahora ya adulta, narrados inteligentemente por Javier Cercas. Fotograma a fotograma.
Una crónica absoluta y necesaria, al menos para mí, que aún me conmuevo al escuchar esa fecha, 23 de febrero. Sé exactamente dónde estaba y lo que hacía en ese instante, y fui consciente del miedo y del terror en algunos adultos que me rodeaban.
Los que no los vivieron tienen ahora la oportunidad de sentir esos momentos y los que creyeron verlo en riguroso directo por televisión podrán colocar hechos y voces a los silencios de aquella noche interminable.
Hasta la fecha, su mejor libro.
Musetta
ShareMATILDE POMPAS, de Roberto Aliaga con ilustraciones de Cristina Hernández
MATILDE POMPAS, de Roberto Aliaga con ilustraciones de Cristina Hernández
Quién no ha pensado desde su más tierna infancia que las pompas de jabón son la cosa más espectacular del mundo mundial y que sería genial que durasen eternamente.
Pues se acabaron las esperas, ha llegado Matilde Pompas, la única que ha conseguido, con tiempo y mucho esfuerzo, claro, nuestro sueño infantil.
Es una experta en arreglar desaguisados gordos por todo el planeta y fabrica pompas eternas para ello…pero ¡ay, pobre Matilde! en las cosas de a pie falla; intenta arreglar algo cuya solución no pasa por cubrir con una burbuja, sobreproteger,…pero es que ella no controla las cosas sencillas como jugar, abrazar, así que es normal que vea el mundo desde su particular ‘triunfo’ y, sin darse cuenta, aplique métodos grandiosos a alguien pequeñín.
Es triste lo que ocurre después, nos parece que con su apaño ha quitado la oportunidad de mejorar a ese niño que encuentra en la calle,… o no, quién lo sabe; Matilde Pompas se ha equivocado, pero no la juzguemos mal, no todos tenemos la solución a cada problema, lo peor es no hacer nada, y ella al menos lo ha intentado.
Y así, leyendo, leyendo, ¡zas! se acaba el cuento…pero Rober te deja pensar mientras ves las pompas volar, pompas preciosas que surcan las páginas del libro.
Bellamente ilustrado por Cristina, otra amante del jabón, eso se nota,… es para quedarse a vivir dentro del cuento o para leerlo millones de veces, qué digo millones, trillones…
Disfrutar con este bombón que no se deshace con el calor.
Matilde Pompas de nuestro amigo Roberto Aliaga, pone color Cristina Hernández y lo edita Narval
SharePARAÍSO INHABITADO, Ana María Matute

La infancia debería ser por ley un estado de felicidad plena para todos; sentirnos queridos, jugar, aprender…ya habrá tiempo de ver la realidad de la vida tal y como es.
Lo peor es sentirse invisible.
Eso le pasa a Adri. Su mundo se divide en dos zonas delimitadas por un parquet encerado y otro que no lo está. De los seres que habitan el encerado sólo siente la decepción y la cobardía que les invade; promete no llorar frente a ellos ni convertirse en lo que a veces odia.
Para ello, crea un universo fantástico de silencios y escuchas a escondidas, ires y venires nocturnos, brillos de araña, chupitos que dan calor, aromas a pan con chocolate, medios besos sobre el flequillo y sábanas recién lavadas. Es ahí, con los gigantes que entran por la puerta de servicio, donde encuentra alivio, bienestar y el cariño que necesita, lo demás son posturas forzadas.
Llena sus ratos de niña con historias y visiones irreales, pero tan claras que no lo son, lecturas sobre un fragmento de alfombra colorida junto a su recién encontrada alma gemela; algunos le hacen sentir que es rara e incluso mala, una razón más para no dejar el mundo que habita con su olor a ropa planchada y de manos ásperas.
El dolor y la ausencia irrumpen, de repente, mientras lo que más desea es aprender a volar…los prejuicios de los adultos que la rodean la fuerzan a gritar No y por primera vez querer ser mala.
Cómo dejar tu infancia, si vivir en tu propio cuento puede ser algo mágico, mientras que lo que te espera al otro lado no satisface en absoluto tu alma libre y sensible.
Eduarda tiene razón: el unicornio nunca vuelve.
Impresionante regreso de Doña Ana María Matute, una persona noble y encantadora con un grandioso don para contar.
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“Memorias de una joven formal” de Simone de Beauvoir
Decía Marguerite Duras que “escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos”. En mi caso lo que intento es saber de qué manera explico mis sentimientos al leer estas memorias de una joven inusual.
Las palabras de Simone de Beauvoir se han ido clavando como puñales en ocasiones y rozando como cintas de raso en otras (mi estado melancólico de ese momento ha tenido mucho que ver).
Descubrir en esta mujer que ya desde muy niña poseía una mentalidad moderna, alejada del ambiente burgués en el que vivía-encorsetado por un catolicismo que constriñe, nada tolerante, que dicta lo que se debe hacer y en qué se ha de convertir una- induce a preguntarse, pasados los años, dónde se queda la delicadeza, el pensamiento profundo y libre, los deseos inmensos por conocer…
¿Se sorprendería Simone al ver esta sociedad “avanzada” causar tanta maldad en todos los aspectos? Esto lo dejo en el aire.
Hoy tenemos todo a nuestro alcance y es muy probable que no toquemos, leamos o vivamos una centésima parte. Por eso mismo el deseo intenso de Simone de Beauvoir que convirtió, día a día, en realidad -pese a las dificultades de ser mujer en su época-la convierte en un ser extraordinario, siendo a su vez sencilla y siempre sincera, con ella misma y con los que la leemos.Vivió según le dictó su conciencia y su forma de ver la vida y eso es admirable en cualquiera.
Este libro me ha hecho enfrentarme a la triste realidad de no ser Nada y al grandioso hecho de que puedo y deseo Leer, que no es poco.
Musetta
Share“La espuma de los días” Boris Vian
Un joven con la vida resuelta (dispone de rentas y no necesita trabajar) al que sólo le falta el amor y un amigo sin dinero pero con dos amores: uno incondicional, el de su novia, y otro su idolatría por un filósofo. Esto último me parece más bien una adicción peligrosa. Este es la base troncal de la historia.
Una novela irreal y absurda que Boris Vian utiliza para retratar y criticar unas condiciones laborales inhumanas (los trabajadores son tomados como máquinas), la religión y la falsedad de la Iglesia, (cuando tienes dinero todo fluye y cuando no, ya se sabe, no es nada novedoso) contado rozando el esperpento. Y por supuesto, la adoración a un personaje perteneciente al mundo de la cultura. El fenómeno “fan” llevado a extremos.
Hay mucho amor en esta novela: un amor imposible, uno real y loco. El personaje principal acabará haciendo de todo por mantener el suyo y terminará enredado en lo que de verdad considera irreal: su mundo empequeñece, volviéndose diminuto, sin lugar donde respirar y su vida se vuelve húmeda, gris y triste.
El personaje más cuerdo es Nicolás y pone el punto de razón en toda esta historia; también él siente amor, por su trabajo, por el joven para el que cocina y por su amante; se podría decir por la vida en general.
Un día lo tienes todo y al siguiente nada.
La vida se escapa como desaparece la espuma entre los dedos.
Todo transcurre como una improvisación musical, y hacia el final, algo enajenada por el dolor. Boris pone jazz, ya desde la portada del libro; resulta imposible no escuchar a Duke Ellington con su versión de Chloè (y la busqué como loca) mientras observo el nenúfar de la fotografía.






