“Andrea no está loca” de Salvador Navarro
por invitado
“Andrea no está loca” es una novela que mira directamente a nuestros ojos, susurra a nuestros oídos. Su gran virtud es que sabe conectar con el lector. Cuenta una historia en la que es difícil no verte reflejado, en algún momento de nuestra vida hemos pasado por ahí.
El protagonista, Fran, treintañero sevillano cuyo matrimonio se tambalea, acude a Nueva York para pasar diez días con su prima Andrea, algo mayor que él. Será la oportunidad de reencontrarse con ella tras veinte años. Fran tiene muchas preguntas que intuye no será capaz de hacerle. Ella huyó de Sevilla sin que nadie le diera explicación alguna. Existe un secreto familiar del que toda la vertiente femenina de la familia parece ser cómplice sin que él pueda siquiera imaginar. ¿Qué ocurrió realmente? El no saber le consume por dentro. Le hace sentirse excluido de su propia vida.
El protagonista sabe en todo momento más que nosotros. Tiene la inestimable ventaja de haber vivido todo lo contado. El recuerdo de su reciente viaje a Estados Unidos. La evocación de toda su vida hasta llegar a donde está.
Fran, se halla en una tela de araña de la quiere pero a la vez no quiere salir, no hasta que sepa ciertas cosas, cosas que dolerán, pero no saberlas no le dejará seguir adelante, eso que llaman madurar, si es que eso llega algún día.
¡Qué sencillo es identificarse con Fran!, lidiando con su inestable y curiosa normalidad en un mundo de inexistente normalidad, normalidad como sinónimo de cierta racionalidad. Poco a poco detectivescamente va atando cabos, liberando miedos, adquiriendo seguridad en él mismo.
Al final se da cuenta que los que le rodean tienen motivos para ser como son, simplemente que él lo ignoraba. ¡¡Lástima que no se nos dé bien comunicarnos entre nosotros!!Nos falta empatía.
Relato de sorpresas, el autor va soltándolas dosificadamente, sabe dejarte en vilo al final de un capítulo. Cada capítulo corresponde a un día de Fran en Nueva York City. Combina las pesquisas de Fran, saltos hacia atrás y hacia delante en el tiempo, con la maravillosa estancia en una ciudad de ensueño. Así vamos conociendo la ciudad, sus calles sin nombre, los puestos de comida en la calle, sus edificios, sus variopintas gentes. Todo de la mano de Andrea y Fran. Él quiere saber, ella parece no querer recordar. Por suerte es un hombre con más recursos de lo que él mismo cree.
Un libro para recordar.
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